sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Por qué hasta ahora?

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Todavía me sorprenden las diversas reacciones en México luego de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Su triunfo, dicho sea de paso, es una perversión de uno de los sistemas electorales más antiguos que se ha mantenido casi sin cambios a lo largo del tiempo y no es la primera vez que sucede.
¿Es cuestionable como sistema democrático? Sí, totalmente, porque el resultado del Colegio electoral contrasta, como ya todos sabemos, con el mandato popular y ahí están las manifestaciones de la gente que afirma que Trump no es su presidente. Quién sabe qué va a pasar con este asunto aunque sin duda alguna será algo pasajero porque, por lo general, en Estados Unidos están muy bien entrenados para aplicar de inmediato estrategias de unidad y/o de control de daños. Les ha funcionado hasta ahora. Y todavía prevalece en muchos sentidos y en casi todos los ámbitos, el interés nacional o patriótico sobre cualquier otra cuestión. Proceso de los vecinos.

Fuente: Entre noticias.
Lo sorprendente aquí en México, sí, aún me asombra, es lo fácil que es amedrentar, atemorizar, asustar a la gente. Trump fue ofensivo y brutal, es cierto, tendrá que sanar muchas heridas y, como ya lo estamos viendo, recomponerse y transitar hacia una conducta de conciliación y diálogo, pero he sabido de barbaridades, por ejemplo, como que las tarifas de la energía eléctrica aquí van a aumentar a partir del triunfo de Trump. Ya subieron y no por eso, sino por las ineficiencias en la dizque reforma energética y las falsas promesas presidenciales.
He escuchado también que algunas personas que pensaban hacer sus compras navideñas en ciudades fronterizas del vecino norteño ya no lo harán por temor a que no los dejen entrar o que les retiren sus documentos; y luego todo lo demás, claro, estrechamente vinculado con las promesas/amenazas del ahora presidente electo Trump, eso no se puede negar ni soslayar: lo del muro; lo de expulsar mexicanos e ilegales en general; acabar con el Tratado de Libre Comercio y con el Obamacare (el polémico programa de salud del todavía presidente Obama), entre otras.
Para empezar, hay que esperar al 20 de enero a ver cuáles serán las primeras decisiones que tome; luego, falta que pueda, por ejemplo, echar abajo el TLC (seis millones de empleos en Estados Unidos están asociados a negocios derivados del Tratado) y que expulse a los hispanos que trabajan en la Unión Americana: varias actividades económicas podrían colapsar. Baste saber que el comercio bilateral entre México y Estados Unidos fue en 2015 de 530 mil millones de dólares y nuestro país es el tercer socio comercial de la Unión Americana.
Ya se verá qué tanto margen de maniobra tendrá Trump una vez en la presidencia y cómo lidiará con las malas expectativas que generó en el resto del mundo, más allá del país que pronto gobernará. Esto afecta no sólo a México pero ¿que el Presidente Peña llame a la calma y se atreva a decir: Mi prioridad ha sido y seguirá siendo cuidar a México  y proteger a los mexicanos. Me entregaré con toda mi capacidad, en cuerpo y alma, a velar por los derechos, el bienestar y los intereses de los mexicanos?
¿Ha sido…? ¿Protegernos? ¿Y entonces por qué se permiten atracos como los de Padrés, Duartes, Moreira y otros? ¿Por qué hasta ahora hace el compromiso de entregarse en cuerpo y alma? ¿Es velar por los mexicanos permitir abusos como el de la Casa Blanca? ¿Es velar por los mexicanos y protegernos, reprimir manifestaciones y tolerar la impunidad de políticos corruptos y criminales? ¿Promover y sostener una reforma educativa que no es tal? ¿Mantener los salarios de las mayorías casi por los suelos y casi operar para profundizar las desigualdades y la iniquidad en el reparto de la riqueza? ¿Es velar y proteger a los mexicanos los silencios, omisiones y deficiencias en las investigaciones por los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos? ¿La impunidad por Tlatlaya? ¡Por Dios!
¿Por qué hasta ahora?
¿Y por qué hasta ahora los líderes empresariales hablan de cerrar filas, de promover el consumo interno (¿con qué dinero?) y de diversificar los mercados? ¿Por qué hasta que gana en Estados Unidos la presidencia un individuo como Donald Trump? ¿No son demandas urgentes desde hace décadas? ¿Por qué nadie lo previó? ¿O a nadie le importó?
Ojalá de verdad ante estas reacciones que bordean el ridículo los “líderes” en México tomen, aunque sea hasta ahora, mejores decisiones; ahora sí que mejor tarde que nunca, pero que no promuevan el miedo para llevar agua a sus molinos. Ahora resulta que fue un acierto invitar a Trump, por Dios, no dejan de manipular y de sacar ventaja y provecho de las circunstancias.
¡Ah! Y el peso ya estaba débil.

Columna publicada en El Informador el sábado 12 de noviembre de 2016.


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