sábado, 17 de octubre de 2020

"Fratelli tutti" II

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

De las primeras reflexiones del Papa Francisco en la Encíclica Fratelli tutti que firmó en la tumba de San Francisco el 3 de octubre pasado, hay una serie de puntos bajo el título “Sin un proyecto para todos” cuyo contenido, estoy segura, resultará familiar para muchos; sólo espero que no sea pretexto para reafirmar lo que se plantea, sino para romper con el patrón desde lo que nos toca como seres humanos, como ciudadanos, como hombres y mujeres habitantes de este planeta en estos tiempos.

Antes de entrar a esa parte, quiero referir otra que es, en realidad, la que ha sido más difundida del documento papal, aun cuando lo nombra sin metáforas una sola vez en la carta: el neoliberalismo (y en el mismo párrafo, neoliberal). La crítica a ese sistema, desde los señalamientos por el manejo de la pandemia en el mundo, por ejemplo, hasta sus consideraciones sobre los “descartables” que abordaré enseguida, está implícita prácticamente en toda la carta y, como escribí la semana pasada, para el Papa Francisco no es un tema nuevo, ha venido insistiendo en lo pernicioso que es y ha sido, desde antes de que llegara a ocupar la Silla de San Pedro.


Fotografía: Pablo Burmester. Tomada de: Humanitas

En el apartado Valores y límites de las visiones liberales, el Papa escribió, luego de sus reflexiones, conocidas de hecho, sobre la caridad, lo siguiente: “El mercado no solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente. El neoliberalismo se reproduce a sí mismo sin más, acudiendo al mágico “derrame” o “goteo” —sin nombrarlo— como único camino para resolver los problemas sociales”. En este punto también afirma que la especulación financiera que implica ganancias fáciles sigue causando estragos y, antes, sostiene que es “imperiosa una política económica activa orientada a promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial, para que sea posible acrecentar los puestos de trabajo en lugar de reducirlos”.

Estas reflexiones, posteriores a lo que citaré a continuación, no son sino la continuación de un hilo conductor que muestra las preocupaciones del Pontífice sobre la forma en la que estamos organizados en el mundo, los perjuicios del capitalismo, el individualismo que alienta, la deshumanización y otros fenómenos que impiden que seamos Hermanos todos. La encíclica no sólo es un diagnóstico demoledor, sino que incluye acciones y propuestas en las que podemos participar todos desde distintos frentes.

En “Sin un proyecto para todos” el papa afirma que la desesperanza y la desconfianza que se siembran constantemente en la sociedad, son la mejor manera de dominar y avanzar sin límites y sin transición, agrega: “Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega otros el derecho a existir y a opinar, y por ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte”. Lo que sigue me resulta especialmente pertinente para reflexionar en torno al contexto político mexicano: “La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz. En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación”.

Cualquier parecido con la realidad... Las reflexiones nos alcanzan a todos, ojalá lleguen a todos y encuentren oídos atentos y conciencias dispuestas a comprender, a rectificar, de un lado y del otro. No vamos por buen camino. Las divisiones profundizan y empeoran la situación. Las mezquindades cotidianas, la ceguera producto del odio, todo eso hace mucho daño.

Cierro con un último párrafo que, si bien el Papa Francisco dirige al mundo y hasta se incluye, podría ser un tema para reflexionar a título personal: “En esta pugna de intereses que nos enfrenta a todos contra todos, donde vencer pasa a ser sinónimo de destruir, ¿cómo es posible levantar la cabeza para reconocer al vecino o para ponerse al lado del que está caído en el camino? Un proyecto con grandes objetivos para el desarrollo de toda la humanidad hoy suena a delirio. Aumentan las distancias entre nosotros, y la marcha dura y lenta hacia un mundo unido y más justo sufre un nuevo y drástico retroceso”. #NosNecesitamosJuntos.

(Por si caso, dejo aquí otra vez la liga para acceder al documento completo: Fratelli tutti).


Columna publicada en El Informador el sábado 17 de octubre de 2020.

sábado, 10 de octubre de 2020

"Fratelli tutti"

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

Si acaso no ha tenido oportunidad de leer la encíclica Fratelli tutti o por lo menos un resumen del documento papal, sí recomiendo que lo haga. Es un texto largo, 122 páginas, que el Papa Francisco venía preparando desde algunos meses antes de que se atravesara en el camino del mundo esta pandemia, circunstancia que, es evidente, motivó que el sumo pontífice ahondara en sus inquietudes y preocupaciones, de manera que entrega ahora a la humanidad una reflexión que pretende detenerse en la “dimensión universal” del amor fraterno.

Y para llegar a ello, además de detallar quiénes y en qué momento lo inspiraron para escribir esta carta sobre la “fraternidad y la amistad social”, aparte de que retoma fragmentos de discursos y mensajes de él mismo en diferentes momentos y ante diversos públicos, el Papa Francisco hace un diagnóstico de la realidad que vivimos en este mundo; un diagnóstico profundo, crítico y autocrítico, fuerte y, sin duda alguna, polémico; seguramente no ha sido del agrado de muchos de los que son cuestionados pero también puede servir, para los creyentes y para, como dice el Papa, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, como un texto para abrir los ojos, para observar y observarnos en nuestro entorno.

Es una invitación a revisar cómo hemos estado organizados, cómo funcionamos como integrantes de una nación, de un Estado, como fieles de alguna religión; y de cómo funcionan los Estados y las democracias, así como las instituciones económicas y financieras; el gran capital.


El papa Francisco mientras firma la Carta Encíclica "Fratelli tutti" sobre la tumba de 
San Francisco de Asís. Fuente: Vatican News.

Quiero aprovechar al máximo el espacio, que es breve, para tratar de compartir aquí varios de los puntos que componen la encíclica, 287 en total, cuya traducción es “Hermanos todos”, con una clara y expresa inspiración en san Francisco de Asís y también en, ya en el cierre, en Carlos de Foucauld, quien le pidió a un amigo, cita el Papa: “Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos”, una conclusión a la que llegó después de haberse identificado con “los últimos, abandonados en el desierto africano”.

En el punto siete de la encíclica, de manera clara y demoledora, escribió que mientras redactaba la carta irrumpió la pandemia “que dejó al descubierto nuestras falsas seguridades. Más allá de las diversas respuestas que dieron los distintos países, se evidenció la incapacidad de actuar conjuntamente [...] Si alguien cree que sólo se trata de hacer funcionar mejor lo que ya hacíamos, o que el único mensaje es que debemos mejorar los sistemas y las reglas ya existentes, está negando la realidad”. Como señala el pontífice, estamos hiperconectados, pero estamos solos.

Llama la atención sobre los indicios de regresión que dejan atrás los propósitos y las acciones de unidad e integración después de las guerras del siglo XX; hoy: “Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos”. Y se refiere a la globalización, a este abrirse al mundo, “una expresión que ha sido cooptada por la economía y las finanzas”, una cultura que sí, unifica al mundo “pero divide a las personas y a las naciones” porque, y aquí introduce una cita de Benedicto XVI “la sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos”.

Los puntos 13 y 14, bajo el subtítulo “El fin de la conciencia histórica” me parecen fundamentales. Escribió antes que los poderes económicos transnacionales aplican el “divide y reinarás” y por eso, continuó, se alienta una pérdida del sentido de la historia para disgregar aún más, con “la necesidad de consumir sin límites y la acentuación de muchas formas de individualismo sin contenidos”. Aquí hizo énfasis en la educación y los mensajes para los jóvenes de quienes desprecian la historia y el pasado, para que las nuevas generaciones crezcan despreciándolos y para que rechacen la riqueza espiritual y humana. Esas, puntualizó el Papa, son nuevas formas de “colonización cultural” y agregó: “Un modo eficaz de licuar la conciencia histórica, el pensamiento crítico, la lucha por la justicia y los caminos de integración, es vaciar de sentido o manipular las grandes palabras. ¿Qué significan hoy algunas expresiones como democracia, libertad, justicia, unidad? Han sido manoseadas y desfiguradas para utilizarlas como instrumentos de dominación, como títulos vacíos de contenido que pueden servir para justificar cualquier acción”. Muy fuerte.

Algo más, que en realidad es una reiteración de lo escrito en la encíclica Laudato si’: “El siglo XXI «es escenario de un debilitamiento de poder de los Estados nacionales, sobre todo porque la dimensión económico-financiera, de características transnacionales, tiende a predominar sobre la política».

Está para leerla y releerla. Estamos solos y nos necesitamos juntos; es preciso organizarnos de otra manera. Urge atajar las desigualdades de manera contundente y no paliativa como ha hecho el neoliberalismo.

Por supuesto, no se quedó ahí y el espacio se me agota, seguramente volveré al tema, no sin antes compartir la liga donde la pueden leer y descargar íntegra: Fratelli tutti.


Columna publicada en El Informador el sábado 10 de octubre de 2020.

Participación ciudadana... Va

Ciudad Adentro

 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


 

A pesar de que hemos avanzado, mal que bien, a tiros y a tirones, en la construcción de una cultura democrática en México, resulta que, en general, los ciudadanos no estamos muy acostumbrados a que se nos convoque para tomar en cuenta y en serio nuestras opiniones.

Hemos sido testigos, eso sí, sexenio tras sexenio, de ejercicios simuladores como las famosas y costosísimas consultas para el plan nacional de desarrollo, por ejemplo; replicadas luego en los gobiernos de los estados y de los municipios con la instalación de mesas y toda una parafernalia protocolaria e innecesaria que daba la idea de que sí se atendían las demandas ciudadana expuestas directamente por la sociedad civil.

Para esos planes y para otros, en cuyas aperturas e inauguraciones gobernantes de todos los partidos se han llenado la boca asegurando que impulsaban la participación ciudadana, se dizque convocaba, pero a la hora de la hora, nada era considerado realmente porque ya tenían los documentos enjuagados, lavados, planchados y listos para usar en sus portafolios o escritorios.

La evidencia más clara de que todo esto era pura simulación, teatro y faramalla, es que las demandas auténticas y urgentes de la sociedad empezaron a expresarse en marchas, mítines y plantones para exigir respuestas por los agravios derivados de omisiones y abusos de las autoridades.

Y entonces la clase política, tan pronta a incluir en sus discursos la importancia de la participación de la sociedad civil y del desarrollo democrático, empezó a criminalizarla y a descalificarla; y cuando vio que no era fácil, decidió infiltrarla para, desde adentro, boicotear los movimientos, para desvirtuarlos, para tergiversar las causas y manipular a su antojo con la clara intención de dividir a la población. Lo hemos visto en movimientos estudiantiles, desde hace décadas, dolorosamente; en movimientos feministas; entre los que defiendan causas ambientales, de derechos humanos en general o que combaten la globalización; en las manifestaciones de maestros y en otros movimientos sociales a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.

En respuesta a tendencias mundiales, para no ser cuestionados o juzgados por la comunidad internacional, supongo, México ha avanzado en la reforma y creación de instituciones democráticas y progresistas que forman parte del andamiaje democrático en el mundo: comisiones de derechos humanos, organismos ciudadanizados de acceso a la información pública y para organizar las elecciones, mecanismos para la rendición de cuentas, tribunales, fiscalías, procuradurías y, por supuesto, mecanismos para alentar la democracia participativa específicamente con el diseño (barroco y complicado como todo lo que quieren dizque abrir a la sociedad) de mecanismos o herramientas como la consulta popular, el referéndum, el plebiscito, la iniciativa popular y la consulta ciudadana. Cada una tiene sus especificaciones, métodos y protocolos y varías de un estado a otro, pero así en general.

Bueno, porque son complejas o porque no estamos acostumbrados o porque pensamos que a la hora de la hora ni van a tomar en cuenta nuestras opiniones, por desconfianza, se usan apenas. Quizá es una combinación de poco de todo, o mucho.

La cuestión es que ahora, que se abre la posibilidad de una consulta popular con la intervención a favor de los tres poderes del Estado mexicano: Ejecutivo, Legislativo y Judicial hay quienes señalan y confunden. A estas alturas por supuesto, con estos antecedentes, el lector sabe a dónde voy: el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la realización de una consulta para preguntar a los ciudadanos mexicanos si estamos “de acuerdo o no en que se lleven a cabo acciones pertinentes, con apego al marco institucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las probables víctimas”.

Hacer esta consulta es constitucional y a partir de lo que resulte, se llevarán a cabo las acciones pertinentes ¿dónde está el problema? ¿qué causa confusión? Es para celebrar. Por primera vez se plantea un asunto de esta magnitud y se nos van a tomar en cuenta, tendrá que ser un ejercicio impecable, la consulta y lo que venga después.

Por un lado, la SCJN deja la puerta abierta para la participación ciudadana, el Presidente defiende ese derecho y lo reconoce con todo y que consideró “genérica” la nueva pregunta sin los nombres de los expresidentes (se amplió a “actores políticos”; mejor); y, por otro lado, se reconstruirá la memoria colectiva sobre los delitos del pasado con la idea de que sea un proceso de catarsis sí, pero también de desagravio y, sobre todo, de justicia.


Columna publicada en El Informador el sábado 3 de octubre de 2020.

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Nuevos partidos

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


El mundo se nos viene encima y nosotros estamos con nuevos partidos, pues sí. La vida sigue, algún día el coronavirus Sars-CoV2 será derrotado, pero los procesos y las dinámicas en las que estamos inmersos los seres humanos siguen su curso, marcados siempre por la idiosincrasia de cada pueblo, las identidades, las desigualdades, las tendencias, los sistemas de gobierno, las creencias, usos y costumbres. Claro que también los gestos de grandeza, de generosidad o de mezquindad. Hay de todo y bueno, ya tocará juzgar a nosotros o a la historia.

El caso es que esta noticia, aparentemente pequeña, como de rutina político-electoral en el Estado de Jalisco, me parece alentadora, sí, esperanzadora en términos de desarrollo democrático local particularmente por dos cuestiones, la primera, que se aprobó en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana la conformación de dos nuevos partidos; y la segunda, que los dos institutos políticos traen, por lo menos en el discurso, una narrativa que rompe con esquemas tradicionales y anquilosados del sistema de partidos en México.

En general, con base en sus principios (https://www.hayfuturo.mx/principios), Futuro se presenta como un partido de centro izquierda, a favor de la democracia participativa, pluralidad, transparencia y rendición de cuentas, excelencia en el servicio público, reivindicación de lo común, sustentabilidad, paz, feminismo, justicia social, localismo, ampliación y garantía de derechos e innovación política.


Futuro

Hagamos (https://www.hagamosjalisco.mx/) se ostenta como un partido liberal, socialdemócrata, es decir, con agenda progresista que por definición es incluyente, a favor de la redistribución de la riqueza, defensa de lo público, honestidad y transparencia, igualdad, equidad, libertad, progresividad en derechos humanos, rescate del planeta, trabajo colectivo, participación ciudadana, diversidad, justicia universal, democracia y recuperación de la paz.


Hagamos


Están redactados de diferente forma, pero prácticamente plantean lo mismo. En el caso de Futuro, cabe decir, se integra a partir de los resultados de la elección anterior, en la que los candidatos independientes que seguían los pasos de Pedro Kumamoto y Wikipolítica, después de analizarlo a profundidad y ante posturas encontradas, impulsados en gran medida por los mismos ciudadanos que los apoyaron, tomaron esa decisión, no fue fácil.

¿Por qué no fue fácil? Porque precisamente una de sus baterías críticas se enfocaba en combatir los partidos tradicionales, no tanto por ser un partido en sí, digo, así está estructurado constitucionalmente el sistema político mexicano; sino por la forma en la que operan, pervertida, desde hace décadas. Los partidos de oposición funcionaban como comparsas del PRI y en la medida en que fueron ganando terreno, se comportaron igual, incluso peor, se degeneraron pues. Negocio familiar, negocio simplemente, modus vivendi, ¿y la sociedad? Bien gracias. En Futuro siguen pensando —y coincido plenamente— que vivimos una crisis de representación política y que urge una transformación radical de la cultura política en México.

En cuanto a Hagamos, que inicia también con una agenda progresista y gente joven, deben quizá esforzarse el doble para ganar adeptos y votos, porque están identificados plenamente con el grupo político de la Universidad de Guadalajara. Directamente les preguntan si le tienen que rendir cuentas al “licenciado”. Por supuesto lo niegan y reiteran que con trabajo convencerán.

Ambos partidos deberán enfrentar un sistema que les es adverso, cooptado por los grandes institutos políticos y el reparto de los espacios de publicidad y los presupuestos; deberán hacerse cargo también de la desconfianza y el descontento en la sociedad cuando se trata de la clase política; y las divisiones, el ambiente de polarización y enardecimiento de que pronto se llega a sentir, por ejemplo, en redes sociales.

No será fácil para ninguno de los dos ganar los votos suficientes para permanecer, para confirmar el registro, sin embargo, su entusiasmo, su convencimiento de que otro México es posible, su determinación por practicar la política con base en su esencia y no en la forma como se ha mal practicado en México, su inteligencia, su visión, su amor por lo que hacen, son buenas noticias. Ojalá, de verdad lo deseo, logren romper patrones.


Columna publicada en El Informador el sábado 26 de septiembre de 2020.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Clases presenciales

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

  

De entrada, me parece que anunciar el regreso a clases presenciales en tres etapas sin precisar la fecha y con una serie de restricciones impuestas por la misma pandemia, es más un generador de angustia e incertidumbre, que de seguridad y tranquilidad para los padres de familia, los profesores y, por supuesto, para los alumnos.

Los argumentos para volver a clases en el aula, me refiero a la conferencia de prensa del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, del jueves pasado, es que las clases virtuales han mermado el aprendizaje y desarrollo psicoemocional de los estudiantes y además ha aumentado el riesgo de abandono escolar.

Bien, de acuerdo y ¿ya midieron cómo afectará a niñas, niños y a adolescentes volver por unas cuantas horas, con el cubrebocas puesto todo el tiempo, sin posibilidad de recreo ni convivencia lúdica que es una de las funciones más importantes de la formación escolar? ¿Con las prohibición de no comer y casi ni salir del salón? ¿No han pensado que los estudiantes pueden angustiarse o estresarse por todos los cuidados extra que deben tener de manera que no sean ellos los que contagien a sus papás y a sus abuelos? ¿Y los profesores? ¿Han pensado en el mundo de circunstancias que atraviesa cada docente? En julio la SNTE, las secciones 16 y 47, se pronunció contra las clases presenciales precisamente porque una buena parte del magisterio es de alto riesgo, por edad y por diversas comorbilidades ¿habrá maestros y maestras suficientes que estén frente a grupo? Esta es una evaluación que todavía no termina ¿para qué se adelantan?

 ¿Y si la división del grupo afecta más? ¿Han pensado los genios de estos protocolos que alterarán el cuidadoso y complejo proceso de adaptación de la mayoría de las familias? Como el cambio en la rutina cotidiana que implica no llevar ni recoger a los niños en las escuelas. Volver a eso, en este momento ¿es lo mejor? ¿no añadirá dificultades? La cantidad de horas que proponen para cada nivel en las diferentes etapas ¿no impactará negativamente en el trabajo de los padres que laboran en sus casas también por la pandemia? ¿Y querrán que usen el transporte público, uno de los espacios con más alto riesgo de contagios? ¿Y si hay padres, alumnos y docentes que no quieran regresar a clases presenciales? ¿Serán penalizados por ello, juzgados, castigados, reprobados? Aquí no se puede hablar de consensos (ni siquiera creo que se haya logrado); tendría que haber unanimidad o una gran flexibilidad, lo cual complejiza el manejo.




Fuente: Caracol (ojo con las opiniones del niño y la adolescente).


Si el regreso fuera como en las condiciones que podemos considerar hoy normales, las de antes pues, porque se puede, porque no estamos en una pandemia que afecta a todo el mundo, porque no hay riesgos extras que nos amenazan a todos, va, es más, urge; pero lamentablemente todavía no es el caso y lo peor es que estamos a menos de un mes de que inicie la temporada de influenzas que, al contrario de Covid-19, sí afectan especialmente a los menores de edad y puede ejercer mayores presiones en los servicios de salud.

Hasta ahora, con sacrificios y problemas complejos que tienen que ver con el cuidado de los menores, los tiempos de los papás, el empleo para la subsistencia, las medidas de sana distancia y confinamiento, el regreso a clases virtuales ha implicado un proceso de adaptación que está funcionando. No es perfecto, pero también es un hecho que para muchos niños y niñas, para los jóvenes, ha implicado el componente gozoso de usar a manos llenas las nuevas tecnologías que les encantan, de aprender e incluso enseñar; hay estudiantes que han enseñado a sus papás y a sus maestros cómo usar herramientas para las clases virtuales; han sido tomados en cuenta sus opiniones como pocas veces.

Por ejemplo, durante el primer semestre de este año, en el inicio de estas nuevas circunstancias, se incrementaron las tareas para todos, incluidos profesores y papás; poco a poco se fueron ajustando los horarios y las cargas. En las escuelas se buscaron las mejores plataformas y muchos padres han hecho esfuerzos extras por dotar a sus hijos de los dispositivos y materiales que requieren. Para los que no tienen posibilidades económicas, están las clases por televisión abierta; no estaría mal, por cierto, que en esta área el Gobierno del Estado tomara iniciativas, esto sí sería útil para que no se abandonen las aulas.

El gobernador sentenció: “si alguien cree que podemos dejar a los niños sin ir a la escuela dos años, pues entonces que critique, señale, juzgue todo lo que quiera nuestra estrategia, pero tenemos que encontrar una ruta”. Ese asunto de “si alguien cree”: las recomendaciones de no hacerlo son mundiales. Han tenido que dar marcha atrás casi todos los países. No es personal. No son restricciones para molestarlo. Tienen un sentido. Alfaro aseguró que la metodología está probada ¿en dónde? ¿cuándo? ¿en el contexto de qué pandemia? Otra de sus frases fue: “pensar que alguien esté en casa a estas alturas...” sólo para no contestar adecuadamente una pregunta con una lógica demoledora: si no hay tantos casos en menores de 15 años, es porque están en casa. No sin antes descalificar análisis de epidemiólogos que han señalado inconsistencias en las cifras. Tampoco lo hacen para molestar.

Lamentable por donde se le vea. Por favor. ¿Por qué mejor no esperar a que las condiciones mejoren? El regreso así puede ser traumático también y se están dejando de lado muchos aspectos. Esto no puede ni debe prosperar por el bien de todos, la vida es la prioridad.


Columna publicada en El Informador el sábado 19 de septiembre de 2020.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Ridículos

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

De pronto no alcanzo a entender de bien a bien por qué los ejecutivos de diez gobiernos estatales (uno que hubiese sido) se salieron de la Conago, la Conferencia Nacional de Gobernadores que fue fundada en 2002. ¿Era necesario —como argumentaron— para “impulsar un nuevo momento reformador que contribuya a la defensa del federalismo, la libertad y la democracia”?

La verdad, hacen el ridículo y, por favor, que no se atrevan a repetir lo que dijeron: “México espera mucho de esta alianza de gobernadores”. Yo no espero nada y sé de cierto que muchos tampoco, así que no pueden erigirse en intérpretes de todos los mexicanos, para empezar. Aunque está el gobernador de Jalisco ahí, su decisión no me representa.

Vamos por partes. En primer lugar, es importante recordar porqué se integró la Conago: eran los tiempos de la naciente administración de Vicente Fox en la Presidencia de la República, la primera panista después de 70 años de hegemonía priista. De pronto, los gobernadores de oposición, entre los que se contaban 17 del PRI, antes cómodamente sentados a la sombra del Presidente en turno, se sintieron desprotegidos, aunque también valoraron el poder que podrían llegar a ejercer al gobernar en más de la mitad de los estados de la República. Debían integrar un mecanismo o algo para, arriba de la ola democrática del 2000, buscar fórmulas institucionales de diálogo y gobernabilidad.


Fuente: Conago.


El resto de los gobernadores, incluido el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, hoy Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, atendieron la convocatoria, a saber: cinco del PRD, nueve del PAN —en ese momento partido en el gobierno— y Pablo Salazar Mendiguchía que llegó al gobierno de Chiapas respaldado por una alianza de ocho partidos. La Conago se fundó en 2002 y los gobernadores, en la medida en que iban iniciando su sexenio, elección tras elección, mantuvieron el esquema de la conferencia hasta el día de hoy, menos diez, que se salieron.

La iniciativa fue, pues, de los gobernadores no de la Presidencia. En ese contexto, vale la pena tener presente que desde el principio se estableció que formar parte de esa conferencia es voluntario y se definieron sus fundamentos, entre otros: funcionar “como espacio institucional permanente para lograr un mayor equilibrio y mejor distribución de las potestades que corresponden a los órdenes de gobierno federal y estatal”. ¿No es acaso, dicho con otras palabras, el argumento de los que abandonaron la Conago?

En este orden de ideas y con la postura que manifiestan no sólo contraria a la del Gobierno federal, que están en todo su derecho, sino también agresiva ¿para qué se salieron? ¿No era la Conago el espacio ideal para reforzar los fundamentos, plantearlos al titular del Ejecutivo nacional e insistir? Por eso el Presidente no se asombró ni se quejó, de hecho, si no le pregunta una reportera a lo mejor ni opina. Lo que dijo fue que están en libertad y en todo su derecho de salirse, la verdad ¿a él qué? Por eso hacen el ridículo.

Es decir, si querían llamar la atención del Presidente, ejercer presión, asustar o que fuera leído como amenaza, pues les salió el tiro por la culata, y es raro; sería de suponer que conocen el esquema de la Conago, su historia y sus facultades.

Entonces, además de hacer el ridículo y, peor aún, autonombrarse representantes de todos los mexicanos, debilitaron a la Conago. Le tumbaron un tercio de su fuerza y la de ellos, pues es un tercio que no pinta para más, si consideramos el total de estados involucrados. Javier Corral intentó hablar de la fuerza de los diez que se salen por el número de habitantes y sus producciones económicas ¿y? Eso ni siquiera es su mérito, sino de los chihuahuenses, los jaliscienses, los neoleoneses, los duranguenses, los tamaulipecos, los michoacanos, los coahuilenses, los hidrocálidos, los colimenses y los guanajuatenses, sus sociedades en conjunto, sus hombres y mujeres de todas las edades.

Por cierto, digo, en Jalisco definitivamente no, pero ¿en alguno de estos estados el gobernador le preguntó a su gente si estaban de acuerdo en que el Gobierno estatal abandonara la Conago?

Es claro que sus fines son electorales y egoístas a más no poder. Justo cuando son necesarios gobernantes fuertes en los municipios, en los estados, en el país; cuando se necesita unión, estos diez optan por dividir y confrontar, aunque digan que no, seguramente Corral se inspiró en Alfaro o de plano Alfaro le pasó la fórmula.

En plena pandemia, con crisis por todos lados, estos diez gobernadores le asestan un duro golpe a los demás que, la verdad, qué culpa tienen. ¿Ellos tienen la fórmula del federalismo, del manejo de la pandemia, de las estrategias económicas? Lejos de abandonar, podían haber compartido, pero no, aparte de que, por supuesto no tienen tales soluciones, sus fines y sus intereses no son los de los habitantes de sus estados.


Columna publicada en El Informador el sábado 12 de septiembre de 2020.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Lo primero, siempre

Ciudad Adentro

 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


 

Aquí voy otra vez. Había muchos temas para comentar esta semana, hay de hecho, siguen vigentes, pero no pude resistirme a volver a abordar el asunto de la pandemia de la COVID-19. A la hora de sopesar, lo que está y debería estar en el top, top, de todos los intereses, son la vida y la salud. Es lo primero.

Antes que saber si sí les dieron el registro a dos nuevos partidos o no, uno de ellos el de Felipe Calderón. El dictamen estaba por darse a conocer mientras esto escribo, a unos días de la publicación del libro Felipe, el oscuro de Olga Wornat y a poco más de una semana de que el INE sancionara a esa agrupación política por casi tres millones de pesos por cuestiones relacionadas con ingresos no comprobables.

Y antes que comentar el Segundo Informe del Presidente o, mejor dicho, el discurso del martes pasado. Hay puntos positivos, como el modelo económico heterodoxo y algunos resultados de su aplicación como el impulso al mercado interno con el incremento en el consumo de productos básicos, los ahorros por el combate a la corrupción y por las medidas de austeridad, así como los apoyos para diferentes grupos y sectores del país particularmente vulnerables en el contexto actual; pero negativos también, como no haber incluido la autocrítica que siempre es un ejercicio muy sano y mantener el mensaje contra los adversarios y los conservadores, eso lo tiene que trascender ya y convocar a la unidad a todos los mexicanos para sacar adelante a este país en circunstancias inéditas.

Estas dinámicas siguen su curso mientras la pandemia asienta sus reales en el mundo y nos mantiene secuestrados aquí y en China, literal. Retomó aquí el centro del comentario porque, precisamente, la contingencia no cesa, falta mucho para disponer de una vacuna confiable con todo y que México ha sido líder en este aspecto a nivel mundial; no se ha descubierto un tratamiento totalmente eficaz y, para colmo de males, se ha confirmado que el virus permanece más tiempo suspendido en el aire que lo que se creía hasta hace poco, de manera que es preciso redoblar las precauciones, ampliar la sana distancia, usar cubrebocas y, de preferencia, no salir de casa.


Fuente:El País.


Mientras esto pasa en el mundo y está comprobado que relajar las medidas en el inicio del desconfinamiento sólo representa rebrotes por aquí y por allá, en Jalisco, donde el manejo de la pandemia ha respondido más a cálculos políticos que de atención real a la emergencia y, por lo mismo, se ha salido de un patrón de manejo que nos lleva a un ritmo distinto, el gobernador anuncia que se reabre Expo Guadalajara, lo cual ya sucedió con Intermoda y la esperada asistencia de nueve mil a diez mil personas; el permiso para que los hoteles lleguen hasta a la mitad de su ocupación y adelanta que están viendo a ver cómo le hacen los de la mesa de reactivación para el regreso a clases presencial.

Digo, ojalá todo esto fuera posible sin mayores riesgos, suena muy bien, sin embargo, las condiciones no están dadas, no está el horno para bollos pues. El Dr. Carlos Alonso, epidemiólogo y experto en salud pública, quien ha hecho un seguimiento puntual y analítico de la pandemia en Jalisco, advierte que en el Estado estamos en una meseta en la evolución de COVID-19, nos hay todavía indicios de descenso en casos y lamentables fallecimientos y si bien hay capacidad hospitalaria tanto en camas normales como con ventiladores, si el desconfinamiento no va acompañado de medidas de precaución extremas, se podría registrar un rebrote que, en un contexto de meseta, implicaría el altísimo riesgo de repercutir en un aumento exponencial de los casos y, por ende, en la saturación de la infraestructura hospitalaria con consecuencias que podrían llegar a ser muy lamentables en el número de personas fallecidas por COVID-19. Esto nadie lo quiere.

El problema es serio, de una complejidad densa y cambiante. Como he dicho antes, no hay en el mundo un manejo impecable de la pandemia, a todos nos agarró con los dedos en la puerta y, más allá de las decisiones que toman los gobiernos, de si estamos de acuerdo con unas, con otras o con ninguna, incluso si no creemos, debemos cuidar y cuidar a los demás en un ejercicio que necesariamente tendría que ser recíproco.

Toca dejar de lado cálculos políticos e intereses mundanos en un entorno marcado por la amenaza a nuestras vidas, a nuestra salud, cada día, todos los días, mientras debemos resolver otras situaciones, económicas, de trabajo, de vivienda, de movilidad, de relaciones sociales. Es difícil, muy, pero todos sabemos qué es lo primero. #YoMeQuedoEnCasa


Columna publicada en El Informador el sábado 5 de septiembre de 2020.

sábado, 29 de agosto de 2020

Ni modo que no

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

Todavía ni precandidatos hay y las encuestas de preferencias electorales aparecen un día sí y otro también. Estamos en el tiempo de los cálculos, las traiciones, los golpes bajos, las deslealtades, el ascenso o descenso de un grupo o de otro; es plena temporada de chapulines también y seguramente se arman expedientes y estrategias en los sótanos del poder.

La próxima semana, el 7 de septiembre para ser precisos, arrancará en nuestro país el proceso electoral 2020-2021 rumbo a las elecciones intermedias del año entrante, en las que se renovará la Cámara de Diputados (500 curules), 15 gubernaturas, congresos locales, todos, menos los de Coahuila y Quintana Roo, aunque sí tendrán elecciones municipales; y de ayuntamientos, precisamente, comicios en todo el país menos en Ciudad de México, Durango e Hidalgo. Todo el territorio nacional en un proceso complejo, intenso y costosísimo: la propuesta presupuestal es casi de 25 mil millones de pesos.

El asunto es que, en México, estamos inmersos en un contexto político particular, complejo, tenso, tirante, hasta vulnerable podría decir, como para combinar hechos que sólo contribuyen al enrarecimiento y a la pesadez del ambiente.


Fuente: INE.


Este segundo semestre de 2020, cuando la mayoría de los mexicanos estamos todavía en confinamiento por la pandemia de Covid-19 que afecta al mundo, se genera información que no es precisamente alentadora con respecto a la economía nacional aun cuando ni las remesas ni la recaudación han caído, al contrario; también las reservas federales han ido creciendo pese al entorno crítico. Ayer escuché que México terminará el año con un superávit en la balanza comercial récord. Al cierre del primer semestre se situó en cinco mil 547 millones de dólares y se espera un incremento importante de aquí al cierre del año; aunque, en contraste, la importación de bienes de capital para la producción industrial ha disminuido y ese, dicen los que saben, no es un buen dato; como tampoco las proyecciones del PIB y los números de empleo y desempleo.

Además de este telón de fondo, está el regreso a clases con todos los cambios que conocemos, las dificultades para los padres de familia, sobre todo para cuidar a los más pequeños; la incertidumbre de si servirá o no, de cómo lo tomará el estudiantado, si van a aprovechar. Y luego está el trabajo de los papás y las mamás si es que tienen empleo, los retos económicos; la dinámica cotidiana.

En el día a día, persiste la incertidumbre con respecto a una pandemia que sigue, que va para largo como nos han dicho, pero que es necesario atajar lo más posible antes de que inicie la temporada de influenza en octubre próximo. Cuando eso suceda tenemos que estar fuertes y enteros para afrontar lo que sigue.

Pues en medio de todo esto más lo que se acumule, como la aprobación del presupuesto del Gobierno federal para el año entrante, las finanzas estatales, la información nueva que salga de los procesos judiciales encaminados, los escándalos por los videos, las tendencias y los trending topics de la República de Twitter, los corajes y entripados de todos los días; lo que nos preocupa y nos indigna; los temores naturales y los retos para superar esto, estamos por entrar al proceso electoral con toda la parafernalia que conocemos.

Igual que con la pandemia, toca hacer de tripas corazón y mantenernos a salvo lo más posible de las fake news y de la violencia política que se da en ese marco que, parece, es cada vez peor elección tras elección.

Ya hay una batería de encuestas pre-prelectorales, seguro habrá más de aquí en adelante; faltan muchas definiciones en los mismos partidos, pero también, por ejemplo, con respecto a las agrupaciones que quieren el registro. De hecho, en esta semana el INE acordó posponer esa decisión y la pasaron del 31 de agosto al 4 de septiembre, a ver qué sale por ahí considerando la información que involucra al expresidente Felipe Calderón y su agrupación política.

Es decir, se agrega un componente extra, con muchas aristas, diverso e intenso a nuestras vidas de por sí complicadas, ya sabemos cómo son los procesos electorales en México; lo mejor será armarse de paciencia, informarnos siempre bien, buscar datos de calidad, no perder de vista lo que es importante en función de nuestro papel como futuros electores —en la medida de lo posible— vacunarnos contra la manipulación y lidiar con todo a la vez. Saldremos, ni modo que no.


Columna publicada en El Informador el sábado 29 de agosto de 2020.

sábado, 22 de agosto de 2020

Que nadie se salve

Ciudad Adentro

 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


 

Desde hace décadas, pero particularmente desde la gestión de José López Portillo (1976-1982), los niveles de corrupción en el gobierno, todos sus órdenes y en todos sus estratos, han ido en constante aumento. Quizá algunos altibajos por aquí y por allá, tal vez intentos de emprender una “renovación moral”, pero nada contundente que parara la red de corrupción (tráfico de influencias, privilegios, peculado, lavado de dinero) en este país, todo alimentado muy convenientemente por nuestros impuestos y negocios poco claros, sin duda alguna ilícitos, definitivamente, sumidos en la más oscura impunidad.

Desde entonces, cada sexenio se ha perseguido a uno que otro servidor público corrupto, muchos chivos expiatorios, algunos “actores” de teatros bien montados, pero nunca, nunca, se ha hecho nada para arrancar de raíz la corrupción que nos afecta a todos y es un lastre que urge erradicar porque ha impedido que como país salgamos adelante mientras se profundiza la desigualdad.

¿Cuántos años? ¿Cincuenta? ¿Ochenta? Sobre bases que dejaron los fundadores del PRI, el fino entramado de corrupción en México se fue tejiendo con paciencia y, de verdad, niveles de maestría, con una solidez y una fuerza que hasta el día de hoy no ha sido posible destruir.

Los gobiernos panistas de Fox y Calderón sólo se sumaron y operaron para llevarse una tajada del gran botín de la administración pública federal. El servicio civil de carrera fue pervertido, como tantas cosas en las que intervinieron, con el propósito de inocular el aparato gubernamental y abrir la puerta a gente leal pero no necesariamente eficiente ni mucho menos honesta. Como lo hizo el PRI por tantos años sin el servicio civil. Como en todo, hay excepciones, pero son eso, excepciones.

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, se comprometió desde la compaña a combatir la corrupción hasta erradicarla, pero, la verdad, no alcanzará un sexenio para lograrlo. El entramado es fuerte, cimentado en roca dura y difícil de remover y destruir, pero se tenía que empezar por algún lado y en algún momento, y creo que eso se está haciendo para satisfacción, debería ser, de todos los mexicanos.


Fuente: Iberoeconomía.


Las inercias y las resistencias internas, sin embargo, los boicots que se hacen desde los intestinos de la administración pública federal, son frecuentes y obstaculizan los procesos; y también están las tentaciones. Nadie está exento de caer ante la ganancia fácil, aunque sea ilegal u oscura o implique el pago de algún favor.

A raíz de las primeras declaraciones de Emilio Lozoya, los mexicanos podemos darnos una idea, quizá ni siquiera cercana, a la inmensidad de la cloaca que se está destapando. Sabemos que presuntamente podría abarcar hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, por lo menos, como expresidente o como personaje con una gran influencia en la política mexicana y probablemente beneficiario de las generaciones posteriores a él en el “servicio público”.

Está bien si todos estos adelantos simplemente son la noticia de lo que viene, de que se hará justicia y de que se llegará a las últimas consecuencias; está bien, si podemos tener la certeza de que pagará quien tenga que pagar con los tiempos y los montos acordes al tamaño del desfalco, fraude, soborno, daño al erario, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y de lo que sea que se les esté imputando; pero no está bien si se queda en espectáculo mediático y de redes sociales para el uso como bandera o precampaña de unos y de otros; y tampoco está ni estará bien, si se mide con distintas varas. Sin perder de vista los niveles, la gravedad, los personajes, el daño al erario, todo lo que implique actos de corrupción o los presuma, debe ser investigado. De una vez. Si se trata de ir a fondo, no puede quedar nadie ajeno porque fue poquito, o porque fue “aportación” y no soborno. La diferencia estará en la sanción.

Todo lo que se hace fuera de la ley debe ser investigado y, en su caso, perseguido y castigado, tanto lo que revelan los videos que aportó en su proceso Emilio Lozoya, como los videos que implican al hermano del Presidente y a David León. No es suficiente reconocerlo, como en todo, es preciso también que se llegue a las últimas consecuencias. No debe haber excepciones de ningún tipo. Y así tiene que ser, más allá del trasfondo electoral que siempre se vislumbra en estos casos. Por supuesto, la ocasión obliga a revisar los esquemas de financiamiento.

Ya se informó también que algunas agrupaciones, como la de Felipe Calderón, que aspira a conseguir el registro como partido político, pudo haber recibido financiamiento ilegal: que se investigue y se resuelva.

De una vez que se destape todo, todas las cloacas, de todos los colores; que se sepan nombres y cantidades; que se comprueben todos los presuntos delitos, que se finquen cargos y se dicten sentencias. Que se haga justicia y que nadie, pero nadie, de los que justamente hayan sido encontrados culpables, se salve.


Columna publicada en El Informador el sábado 22 de agosto de 2020.

sábado, 15 de agosto de 2020

Mil días

Ciudad Adentro

 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


 

Jalisco ocupa el segundo lugar en número de personas desaparecidas en el país, sólo después del Estado de México. Hace un mes se presentó el “Informe sobre Búsqueda, Identificación y Versión Pública del Registro de Personas Desaparecidas” de la Comisión Nacional de Búsqueda de la Secretaría de Gobernación, y los datos son desalentadores y preocupantes.

En Jalisco hay 10 mil 237 personas desaparecidas y los municipios que están a la cabeza de esta estadística son los de la zona metropolitana, es decir, Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco, Tlaquepaque y Tonalá, en ese orden, además de Puerto Vallarta, El Salto, Lagos de Moreno, Tepatitlán y Tala.

El informe arroja otro dato importante: de los reportes de personas desaparecidas desde Jalisco ante el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), se han atendido casi 79 % con la apertura de 156 expedientes; en Jalisco, sólo se han iniciado poco más de 40 investigaciones que representan apenas 20 %, poco más. Y, terrible en verdad, entre diciembre de 2018 y junio de 2020 se han localizado en varios puntos del Estado fosas clandestinas de las que han sido exhumados 487 cuerpos que representan casi 29 % del total nacional; en esto Jalisco también tiene el primer lugar.

Con estos datos y en este contexto, de una realidad que es profundamente dolorosa para quienes la padecen de manera directa y que para el resto de la población es muy preocupante, era para que Jalisco estuviera a la vanguardia en los marcos legales que tienen como objetivos y propósitos mejorar las acciones de búsqueda, aplicar esquemas de coordinación, atención a víctimas, certezas y seguridad para los familiares con la declaración de ausencia, sistemas informáticos sólidos y eficientes así como bases de datos y otros mecanismos sobre todo para emprender las búsquedas de inmediato, factor que hace la diferencia para hallar a las personas con vida.

Desde 2017 se publicó la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas y entró en vigor el 16 de enero de 2018. A partir de ese momento, los estados de la República disponían de 180 días “para armonizar sus leyes y generar condiciones jurídicas para que la Ley General se cumpla”, según el recuento de los mil días que han pasado desde el 17 de noviembre del 17, que hizo y compartió en redes el colectivo integrado por familiares y especialistas de universidades como el ITESO, a través de su Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia Francisco Suárez, S.J., titulado “Crónica de un proceso equívoco” (ver en @DhITESO en Twitter Crónica de un proceso equívoco). Pero en Jalisco, además de que pasó el periodo sin que se hiciera algo, en estos momentos se están tratando de aprobar al vapor y haciendo a un lado a los familiares y expertos, las tres iniciativas de ley que envió Enrique Alfaro en octubre del año pasado.


Fuente: Dignidad y Justicia Francisco Suárez SJ-ITESO.


A pesar de promesas de coordinación, diálogo y revisión conjunta, y del trabajo que realizaron los colectivos y los especialistas que incluyen la entrega —desde abril— de observaciones a las tres iniciativas turnadas a la Comisión de Derechos Humanos y Pueblos Originarios del Congreso, que preside Jorge González Arana, el Legislativo sigue ignorando a los colectivos y no sólo eso, el diputado González cuestionó la participación del ITESO y convoca a unas mesas técnicas para observaciones (eso ya se hizo) a unas organizaciones y a otras no, en un franco intento de dividir y excluir y, sin duda alguna, de pasar las leyes sin incluir a las familias ni las observaciones entregadas hace cuatro meses y que son muy importantes para lograr, como los colectivos dicen, “una ley que sirva” y no un marco “infértil” si se deja de lado la experiencia de quienes pasan o han pasado por estas circunstancias tan fuertes y dolorosas.

Independientemente de que la ONU reconoce y recomienda la participación de universidades en estos procesos, el ITESO específicamente, es una institución que se ha distinguido por trabajar con profesionalismo y profunda conciencia social, en esta y otras causas que tienen que ver con la defensa de los Derechos Humanos. Cualquier trabajo con esta orientación es para agradecer y reconocer ¿cómo es posible que el diputado González lo critique? El mundo al revés con esta gente. Todo el trabajo de acompañamiento y las propuestas tienen el propósito de aportar para enriquecer el marco legal en esta materia ¿por qué el desdén? ¿Por qué la negligencia y la falta de respuestas? Es incomprensible.

La participación de familiares, especialistas y de los funcionarios a quienes corresponderá aplicar las leyes es fundamental antes de que se aprueben. Como están, presentan deficiencias graves. Los colectivos dicen: “algunos artículos no responden a las particularidades de Jalisco, obstaculizan la búsqueda inmediata, participación y rendición de cuentas; contradicen a la Constitución Mexicana y podrían hacer difícil o imposible el cumplimiento de la ley”.

En los mil días que han pasado, han desaparecido en Jalisco cuatro mil 200 personas. La Comisión legislativa está a tiempo de rectificar y el Congreso en pleno. #SinLasFamiliasNo.


Columna publicada en El Informador el sábado 15 de agosto de 2020.