sábado, 18 de marzo de 2017

¿Revolución educativa? No hay manera

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Esta semana se presentó el  modelo educativo que entrará en vigor en el ciclo escolar 2018-2019. La verdad no sé a qué le apuesta el Gobierno federal. No es más que un reciclaje del dizque modelo educativo 2016 y un teatro ni siquiera bien montado para justificar mediocridad e ineptitud.
A ver, vamos por partes. Como he escrito y dicho antes, el rezago educativo en México es uno de los pendientes más añejos y urgentes porque desde hace más de setenta años los gobiernos autoritarios decidieron adoctrinar en lugar de educar y gradualmente, como si se hubieran puesto de acuerdo (luego por eso tienen tanto éxito las teorías conspiracionistas), le fueron restando calidad reforma tras reforma, sexenio tras sexenio.
Al mismo tiempo el sindicato de maestros se fortalecía y se convertía en uno de los sectores más poderosos del PRI, capaz de ejercer presión para obtener beneficios para la cúpula sindical vía el uso de los docentes como carne de urna. Con el acceso precario y deficiente a esquemas más democráticos, la alternancia por ejemplo, se registraron cambios político-sindicales que ahora tienen a una de las mujeres más corruptas del mundo en la cárcel, a Elba Esther Gordillo; pero fue por cuestiones políticas, no para hacer justicia, y la prueba más contundente es que ahora el comité directivo del SNTE es un cero a la izquierda. En realidad, peor que eso, porque a sus representados los ha dejado solos mientras goza de la administración de las cuotas sindicales y otros mecanismos para el enriquecimiento por nada.
Con una rimbombancia que hasta parecía de verdad, el gobierno de Peña Nieto anunció las grandes reformas estructurales para su sexenio, entre ellas, la educativa que, como sabemos, se redujo a una cuestión laboral que afectaba seriamente a los profesores particularmente a los que son trabajadores y no se prestan para ser comparsas del sistema, maestros incómodos pues; y luego, fue un operación ahora sí que trapera, porque si los maestros están mal capacitados es porque provienen de un sistema deliberadamente deficiente creado por el mismo gobierno sexenio tras sexenio; y ahí está el gravísimo e irresuelto conflicto de la educación normal.
En realidad los profesores, la mayoría, los de verdad, son víctimas del sistema; y los demás, se han adaptado tan bien que se conforman y son mediocres y desobligados, ahí tienen a los comisionados, a los que tienen doble y triple plaza y a los aviadores.
La corrupción y la descomposición alcanzan niveles inconmensurables y en este panorama desolador una vez más pretenden vernos la cara (tristemente en muchos casos lo consiguen) con un modelo educativo que ¿cómo dijo? “Ese es el Sistema Educativo que veo hacia adelante, y por el que trabajamos todos los días para hacerlo realidad” si bueno, el mismo que ya habían dicho que privilegiaría los recursos pedagógicos para que el alumno “aprenda a aprender”; para que “la escuela sea el centro de la transformación educativa” (¿y antes cuál era el centro?); para asegurar “equidad e inclusión” en el Sistema Educativo Nacional (desde hace varios años esto ya estaba definido y se ha llevado a la práctica con grandes dificultades, tendrían mejor que atender cómo se está implementando); el que le dará “alta prioridad a la participación de todos los actores involucrados” (¿todos? ¿quiénes? ¿están todos los que son y son todos los que están?) y para cerrar con broche de oro, el “nuevo” modelo “fortalece la formación y el desarrollo profesional docente”.
Hablan como si se partiera de cero, como si no viniéramos de todo un sexenio de cuestionamiento puntual y constante a las malas decisiones que se han tomado desde el gobierno, con un secretario que dice “ler”, un Presidente que a lo mejor sí sabe, pero no lo hace; recursos docentes desdeñados y abusados y un sindicato que sólo sirve para el enriquecimiento cupular.
¿Y el modelo que se presentó en 2016? ¿Alguien sabía de los foros a los que se dizque convocó desde 2014? ¿Se van a estar cambiando el modelo ciclo tras ciclo o de qué se trata? Nada nuevo, mucho menos revolucionario y no creo que efectivo.
El reciclaje es burdo, presentan como nuevo y de “vanguardia” un modelo gastado y reciclado mientras un día sí y otro también, se siguen descubriendo fosas clandestinas y restos de seres humanos en Veracruz en una de las realidades más espeluznantes y dolorosas que la corrupción en México nos prescribe. No puede ser que se mantenga la imagen de un México casi perfecto y en el mundo se sabe de estos horrores.
Alguien que no reconoce esta ni otras realidades terribles, que simula que todo está bien, no puede emprender cambios, ni reformas, mucho menos revoluciones educativas en las que podamos creer o confiar. No hay manera.

Columna publicada en El Informador el sábado 18 de marzo de 2017.



sábado, 11 de marzo de 2017

Descubrir y describir

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Esta semana la escena informativa local estuvo dominada por la circulación del video de un profesor de la Universidad de Guadalajara cuyas expresiones fácilmente llevaron a una buena parte de los espectadores a juzgarlo y condenarlo de inmediato. En lo personal, lo que vi en ese primer video me chocó al instante ¿o quién podría estar de acuerdo con el lenguaje altisonante y las expresiones despectivas, abusivas y groseras que profirió?
En cuanto el video empezó a circular, la regidora de Zapopan, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Género, Tzitzi Santillán Hernández, promovió una causa, a través de Change.org para que se investigara. La solicitud es así de específica, sin embargo, la promoción de la causa, video incluido, despertó las más airadas y radicales reacciones a favor y en contra.
Las posturas no fueron sólo así, en blanco y negro, sino que se presentaron con algunos matices. Hubo quienes dudaban del profesor y otros, de los alumnos; algunos prefirieron estar atentos pero al margen y no opinar; muchos se desbocaron al señalar al profesor, cuestionarlo y pedir su cabeza y otros más se pronunciaron por atender el contexto, escuchar al profesor y no lincharlo.
En redes sociales este tema alcanzó niveles extraordinarios de virulencia y me tocó leer francos enfrentamientos entre protagonistas de las dos posturas.
Mi colega Vanesa Robles, con su extraordinaria pluma, puso los puntos sobre las íes y llamó la atención sobre nuestra falta de responsabilidad como usuarios de las redes sociales con toda la razón; y la regidora de Zapopan, después de conocer la versión del profesor, no guardó silencio y expresó, en la misma causa, una postura que llama la atención a todos, para tomar la experiencia como lección, no dejarla pasar, que valga la pena.
Con la causa que logró más de tres mil firmas, la respuesta de las autoridades universitarias fue someter al profesor a un proceso de investigación para determinar si alguna sanción o medida en su contra tendría lugar. Eso está encaminado, sin embargo, no se ha tenido noticia de que del otro lado, del de los estudiantes, se esté investigando para determinar por qué se editó el video y se subió a internet, particularmente luego de que se hiciera público que presuntamente fue un estudiante miembro de la Federación de Estudiantes de Guadalajara quien lo hizo.
Si la idea es determinar las responsabilidades y conocer la verdad, lo mejor es que el proceso se transparente y que la sociedad en su conjunto conozca los resultados; y lo más sano será que efectivamente se haga, que no se recurra al “tiempo y un ganchito” ni a la “tierrita” porque-en-medios-los-temas-tienen-una-vida-muy-corta y mañana nadie lo recordará parafraseando a Cruela de Vil. Creo que este sería el principal aprendizaje para todos: transparentar y hacernos cargo de nuestra manera de usar las redes sociales, qué creemos y qué no,  así como la importancia de verificar y conocer las dos versiones antes de juzgar (que ni deberíamos).
Destaco, en un entorno en el que la violencia en general, pero sobre todo contra las mujeres se ha incrementado alarmantemente, la rápida reacción de la regidora y su respuesta al conocer la versión del docente: “Sin duda es un asunto penoso. Es una pena que la trayectoria de un maestro (no soy quién para ponerlo en duda) se haya puesto en entre dicho. Es una pena que las mujeres tengamos que vivir la violencia, desde la simbólica hasta la física a diario. Es una pena que las mujeres que hacen visible esta violencia, sean blanco del odio. El profesor ha explicado su postura en las redes y ha ofrecido disculpas. Yo explico la mía y si él considera que le he ofendido estoy dispuesta a ofrecerle una disculpa, porque no pretendí ofenderle. Pero también lo invito a él como a todos a reflexionar sobre el hecho, sobre la postura de quienes critican su actuación. Escribo esto con la profunda convicción de que todas y todos tenemos algo que aprender de lo sucedido”.
Para garantizar el aprendizaje y conocer todas las versiones, les recomiendo buscar en Change.org la causa; el texto de Vanesa Robles titulado “¿Lo difamé con un click? Usted tiene la culpa por existir” y la carta del profesor Ramón Bernal que pueden buscar en internet y redes.

El contexto es fundamental. Ahora que estudio Historia he aprendido que no se trata simplemente de conocer el entorno, el momento histórico o las características del espacio; no. Tiene que ver con la realidad, la formación, los intereses y las preocupaciones de los involucrados; también con emociones y sentimientos, es decir, con toda la subjetividad de la que somos capaces. Solamente con esas herramientas en la mano, después de investigar y corroborar, estaremos en condiciones de, más que de juzgar (a ver si nos vamos quitando la costumbre), descubrir y describir.

Columna publicada en El Informador el sábado 11 de marzo de 2017.

“Desde la Fe”… qué fuerte

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Desde la Fe es el semanario católico de información y formación que publica cada semana la Arquidiócesis primada de la Ciudad de México con un tiraje, según datos de su sitio web, de ¡655 mil ejemplares! Hay periódicos con sede en la capital del país, de los clasificados como de circulación nacional, que no completan ese tiraje en una semana, digo, por aquello de comparar diarios con semanarios.
Pues bueno, en ese órgano de difusión se publicó hace una semana, el domingo pasado para ser precisos, un editorial en donde se critica apenas en 551 palabras al gobierno de Peña Nieto con respecto a la postura ante Donald Trump. El artículo de opinión, eso es un editorial, no se queda ahí. Critica otras decisiones y omisiones con una puntualidad que a mí, confieso, me sorprendió muchísimo y en esta ocasión gratamente, porque por lo general en este tipo de publicaciones se expresa la postura de la jerarquía católica, no de toda la Iglesia integrada por el conjunto de feligreses. Y en esta ocasión a través del texto se expresa una comprensión fiel y exacta de la realidad nacional y del sentimiento no sólo de los mexicanos en Estados Unidos sino de todos los mexicanos.
Voy a incluir varios párrafos de ese editorial porque no tiene desperdicio y porque me queda la impresión de que, pese al tiraje, pasó un poco inadvertido por lo pronto para los grandes medios que no lo retomaron (escuché la referencia, así me enteré, con Enrique Galván Ochoa, colaborador de Carmen Aristegui), no creo que sea así para los miles y miles de fieles que acuden a misa los domingos y leen el semanario Desde la Fe, un dato que debería por lo menos interesar a las “autoridades mexicanas”.
Así es citado el gobierno de Peña, como “autoridades mexicanas” y presento aquí un primer párrafo de ese editorial: “Nuestros hermanos indocumentados tienen miedo, sus hijos sufren una verdadera sicosis, mientras las autoridades mexicanas no aciertan a actuar, no hacen más que declaraciones y promesas; son tibias sus reacciones, muestran también miedo y, peor aún, sumisión”.
Digo, si esto no es fuerte entonces no sé qué sí lo es. Dicho de otra manera, y es apenas un ejercicio simple de paráfrasis, ya ni siquiera interpretación (no la requiere), las autoridades mexicanas son tibias, miedosas, sumisas, ineficientes, timoratas y demagógicas. Quizá puesto así se aprecie mejor la contundencia del escrito. Un texto, por cierto, además de fuerte, emblemático, casi histórico, porque desde hace tanto tiempo que no guardo memoria, la jerarquía católica no había señalado con esta claridad crítica sin ambages al Presidente de México, sus decisiones y omisiones y a su equipo de trabajo.
Otro párrafo: “Nuestro gobierno continúa explicando lo del gasolinazo mientras el país arde en la violencia, la inestabilidad económica y la obscena corrupción; mientras nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un gobierno que es el causante de su exilio; es más, se han dado cuenta que a la clase política no le interesa su suerte”.
Definitivamente no tiene desperdicio y son realidades que conocemos, que vivimos, que sufrimos y que en este espacio he criticado y expuesto una y otra vez ¿pero que lo diga la jerarquía de la Iglesia católica? No los sacerdotes valientes que conocemos y admiramos como Solalinde, Vera y, en su momento, Samuel Ruiz, no, nada menos que la arquidiócesis que encabeza quien ha sido criticado por otros clérigos, Norberto Rivera Carrera. En la última línea de este párrafo, se alude a que a la clase política no le interesa la suerte de los connacionales, bueno, simplemente agregaría ni la de nosotros, los que vivimos aquí y la muestra más clara es el nauseabundo espectáculo de quinta en el que están enfrascados los políticos de todos los partidos por las elecciones en el Estado de México y las de 2018. Son verdaderamente asquerosos, cínicos, insensibles, enfermos.
Finalmente, agrego otro párrafo en donde se resume el señalamiento de la jerarquía católica al gobierno de Peña Nieto, a él y a Videgaray: “La cobardía no es prudencia, ni la estridencia es virtud; sin embargo, no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria. Se necesita pericia, experiencia, no aprendices donde hace falta verdaderos maestros del arte de la diplomacia, y sensibilidad humana y política”. Paráfrasis: cobardía, debilidad, indignidad, ineficacia, bajeza, estulticia, impericia, inexperiencia, insensibilidad… son las actitudes y cualidades que priman en las “autoridades mexicanas”. 
A ver si este editorial se lo ocultan al mandatario que vive en Los Pinos. No a través de los medios masivos pero con el semanario en la mano y la efectividad de la comunicación de boca en boca, este mensaje, estoy segura, llegó a millones. Por lo menos, yo me preocuparía.


Columna publicada en El Informador el sábado 4 de marzo de 2017.

sábado, 25 de febrero de 2017

La Familia Jacinta

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Estela Hernández, hija de Jacinta, la mujer hñähñú que estuvo encarcelada injustamente durante tres años luego de un proceso irregular que inició hace once, habló por muchos, su discurso sí me representa y me enorgullece. Mexicanos como ella no son pocos y es un signo más que alienta y permite pensar que un futuro mejor es posible, que otro México es posible, que otro mundo es posible.
A lo largo de once años Jacinta Francisco Marcial, Teresa González Cornelio y Alberta Alcántara Juan enfrentaron desarmadas la corrupción del Estado porque esas injusticias son producto de la corrupción, de la perversión de las instituciones por funcionarios y burócratas abusivos y sin honor, ni vergüenza.
Las palabras de Estela son un ejemplo de valentía, de llamar a las cosas por su nombre, de exponer una realidad de corrupción que nos aplasta, de hablar sin simulación ni opacidad, sin tratar de aparentar que no pasó nada.

Jacinta Francisco Marcial y su hija Estela. Fotografía tomada de Sin Género.
En la ceremonia, delante de los funcionarios, frente al mismísimo procurador General, Estela no se guardó reclamos ni verdades, no omitió hechos, ni arbitrariedades, ni abusos, ni injusticias… La ceremonia para ofrecer disculpas y declarar públicamente la inocencia de las tres mujeres, como ellas dijeron, no les regresó el tiempo perdido, ni borró el dolor que la distancia y el encierro injusto les causaron y a sus familias y seres queridos, y nunca, nunca, será suficiente, pero la ceremonia sí sirvió para que los que estuvimos ajenos o alejados del caso, para los que lo desdeñaron de plano, escucharan la voz de las tres mexicanas recién liberadas, más la de Estela, como si fuera un grito de esperanza lanzado por los mexicanos, especialmente por los que son víctimas de persecución, abusos e injusticias de todo tipo, por los que son acallados y encarcelados porque piensan diferente y no cruzan los brazos ni dan la espalda cuando se trata de exponer injusticias y abanderar causas.
Estela habló por los mexicanos como no lo hacen los representantes que tienen títulos y nombramientos legales, como ella dijo. Habló por otras víctimas y no sólo fue una relación de injusticias o reclamos, fue también una oferta de solidaridad con otras víctimas. Reconoció el apoyo de todos los que participaron en la lucha por su liberación y luego afirmó: “El caso es un simple ejemplo de tantas arbitrariedades que cometen funcionarios con título y puesto. En la cárcel están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento, a los que los poderosos someten a su voluntad; los delincuentes de mayor poder no pisan la cárcel; no conocimos a ningún rico que estuviera en la cárcel…”.
Y preguntó: “¿Cuántos inocentes están hoy en la cárcel por un delito no cometido o que no existe? ¿Cuántos secuestradores, delincuentes autorizados con título y nombrados por la ley andan sueltos, cobrando de nuestros impuestos, encarcelando, persiguiendo o acosando con un delito fabricado?”.
Antes de Estela hablaron Teresa y Alberta y también la ministro de la Suprema Corte, en retiro, Olga Cordero con una exposición de hechos y verdades que debe ser atendida de inmediato. Lo dijo también con todas sus letras: el error judicial, la detención arbitraria, el retraso injustificado y la inadecuada administración de justicia, lo que pasó en este caso, no se debe repetir.
La lucha, que debería ser de todos, de Estela, de sus compañeros cesados y caídos, maestros y no, víctimas en general, va a seguir; es una promesa y una invitación de Estela; a la sociedad civil, a los mexicanos espectadores no nos queda más que apoyar, secundar y emular, no bajar los brazos, no guardar silencio, no detener ni aflojar el paso, no quitar el dedo del renglón; ser valientes, trascender el miedo.
El discurso de Estela está disponible en internet y agregó aquí una de las ligas en donde es posible leerlo íntegro (texto) y de YouTube para ver y escuchar (video), pero agrego aquí el párrafo en donde está la frase que le ha dado la vuelta al mundo: “Por los que seguimos en pie de lucha por la justicia, la libertad, la democracia y la soberanía de México, para nuestra patria, por la vida, para la humanidad, quedamos de ustedes, por siempre y para siempre, la Familia Jacinta, hasta que la dignidad se haga costumbre”. Es una lección para aprender y multiplicar.

Columna publicada en El Informador el sábado 25 de febrero de 2017.

sábado, 18 de febrero de 2017

Inoculaciones

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

No han pasado ni dos semanas desde que en este mismo espacio hablé sobre unidad a propósito del llamado presidencial, sólo para decir que la unión, la solidaridad y la fuerza, deben ser de, por y para nosotros, exclusivamente.
Fue antes de la marcha fallida --por contaminada y pervertida-- de hace casi una semana. Sí, sé lo que escribí el sábado pasado y la conclusión a la que llego es que pese a la fuerza ciudadana que se ha demostrado en las últimas semanas, la capacidad de infiltración y boicot del Gobierno es muy poderosa. Reitero más que nunca que debemos estar muy despiertos.
Ya se ha escrito hasta la saciedad sobre lo que pasó con la marcha #VibraMéxico, las versiones varían pero todo fue un juego de manipulaciones, conveniencias, personajes maiceados y otros engañados para un resultado desafortunado desde cualquier punto de vista. Lejos de mostrar unidad se hizo gala de lo contrario. Lamentable. Perfectamente bien urdido desde el poder para pervertirlo como parece que es su objetivo y máxima aspiración en la vida: echarlo todo a perder.
Los mexicanos no merecemos un gobierno así. En realidad estamos hablando de traiciones cotidianas ejecutadas por quienes están ahí gracias a votos e impuestos y encima de todo, el que se supone lidera los intereses, preocupaciones y estrategias nacionales, afirma que no hay crisis, no estamos en crisis, es sólo un momento de desafío económico. Y claro que la parte social no cuenta para él, ni la educación, ni la salud, ni los altísimos niveles de corrupción que ensucian y pervierten todo, ni la vivienda, ni la precariedad del empleo, ni la violencia y la inseguridad.
No debería extrañarnos si el mandatario vive cómodamente gastándose cinco o tres millones de pesos por viajes de dos y tres días, en Nueva York o en cualquier ciudad de Europa junto con los vividores que integran su gabinete. Sí, reitero, la situación en México es intolerable y no se ve por ningún lado una solución a corto plazo, salvo la que salga de la misma sociedad, de todos nosotros en la medida en que recuperemos nuestra identidad, esa que enorgullece a los paisanos agredidos del otro lado del río Bravo que, por cierto, se fueron por la falta de oportunidades en su propia tierra, por la desigualdad en el reparto de la riqueza, por los abusos del poder, las injusticias, el desempleo, la pobreza en todos sus niveles (no deja de ser pobreza), la corrupción en las calles, en las escuelas, en las universidades, en los hospitales, en las oficinas para hacer cuanto trámite, en la marrullería de leyes injustas y madruguetes legislativos; por ir en busca del “sueño americano” en esa aspiración inoculada con rigor y disciplina en el inconsciente colectivo pero que ni es americano y mucho menos sueño (les recomiendo la película “American beauty” o “Belleza americana”, una autocrítica estadounidense; para adultos por supuesto).
Nuestra identidad mexicana es sólida y fuerte a pesar de los ataques constantes a que está expuesta: mediáticos, culturales, ideológicos, políticos, economicistas… Es como el agua o como la vida, se las ingenia para abrirse camino. Muchos han estudiado las características de la identidad mexicana, de la idiosincrasia, y han interpretado libremente y sin escrúpulos  razones, orígenes y motivos. Es raro que esas interpretaciones nos dejen bien parados. Cada vez estoy más convencida de que el discurso oficial, a lo largo de los años, ha difundido convenientemente lo más negativo de nuestra esencia mexicana, ya basta. Y no me cansaré de repetir que somos un pueblo maravilloso, creativo, noble e ingenioso, solidario, comprensivo y compasivo, con una historia rica y diversa, interesantísima, única; con expresiones técnicas, científicas y artísticas desde antes de la conquista suficientes para equiparar y superar, en muchos casos, a las grandes culturas de la Humanidad.
Lo fuimos, lo somos, falta que lo creamos. Que dejemos de lado por mentiroso y manipulador ese discurso que se nos ha inoculado también muy bien, que nos define como un pueblo violento, delincuente, tramposo y flojo. No es así. Es el discurso que se sabe de memoria Donald Trump y que ninguna autoridad ha tenido la valentía, la dignidad y el orgullo de callar. No somos eso. Quizá esta definición perversa aplica pero para la clase política abusiva y parásita.
Despiertos, acuérdense, despiertos, vacunados y dispuestos a una profunda y radical desparasitación.

Columna publicada en El Informador el sábado 18 de febrero de 2017.


domingo, 12 de febrero de 2017

Dialoguemos Jalisco

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

“La situación en México es intolerable” y esta afirmación es tan cierta que muchas cosas se mueven en diferentes puntos del país y en sectores de la sociedad que antes no habían demostrado una participación clara y abierta tendiente a cambiar para mejorar las cosas, en serio y, de una vez por mucho tiempo (imposible decir “por todas” aunque ganas no faltan).
Hay movimientos en Mexicali, en Hermosillo, en la Ciudad de México y aquí en Guadalajara, no son los únicos. Hay enojo, preocupación, indignación, desesperación, impotencia, dolor, pero también surgen sentimientos alentadores porque nos vamos dando cuenta del poder de la sociedad cuando nos unimos, la sociedad, la gente, los ciudadanos.
Al calor de esta crisis tremenda, sí puedo decir que una de las peores en la historia reciente de México, la sociedad se mueve para cambiar el estado de las cosas pero aparecen grupos que no tienen al país como su interés más elevado; grupos que simplemente aprovechan la situación para sacar provecho en una conducta que infortunadamente es muy frecuente en nuestra clase política y en sectores advenedizos y convenencieros que viven del sistema corrupto y podrido que tenemos. Por lo general quienes integran estos sectores son los que aportan los votos duros de los diferentes partidos políticos, gente sin escrúpulos y profundamente egoísta.
A la sociedad que está al margen del sistema, prácticamente al resto de mexicanos, estos grupos no nos son desconocidos y los identificamos cada vez mejor; hemos puesto barreras y límites a la manipulación y a las infiltraciones, a veces con éxito, a veces no, sin embargo, estamos en el proceso y aprendiendo con una rapidez impulsada por la misma crisis.
En medio de este caos, las intenciones honestas están saliendo a flote y de entre grupos de jóvenes que aman profundamente a su país y desean con pasión que México sea una nación en la que quepamos todos en igualdad de condiciones y de derechos, en términos de equidad en todas las materias: educativa, sanitaria, laboral, de vivienda, de justicia… están surgiendo iniciativas novedosas, inteligentes, confiables, sin contaminación político-partidista, responsables, maduras, valientes. En el caso de Jalisco, me refiero específicamente a la iniciativa total y absolutamente ciudadana  Dialoguemos Jalisco.
La claridad con la que emprenden el movimiento más las demás cualidades que acabo de citar, son una invitación a despojarnos de prejuicios por un lado y, por otro, a brincar los obstáculos que muchos nos hemos autoimpuesto para no hablar, para no salir a las calles, para no exponer, para no proponer, para no intentar, por lo menos, cambios profundos en los gobiernos, para aparentar que no nos interesa ni nos preocupa, para pensar que no sirve de nada…
Dialoguemos Jalisco pretende ser un espacio de expresión y de escucha de lo que tenemos que decir, de lo que nos ahogamos por decir, de lo que nos hemos callado porque la vida nos va viviendo, porque nos atrapan las necesidades y las urgencias cotidianas. Me enorgullece y emociona formar parte de un movimiento así y por lo pronto ya sabemos que hay un gran interés por participar. Un video en donde hablamos de la realidad nacional, en el que se aclaran puntos y se pintan rayas, circula en redes con la invitación al diálogo y hasta ahora la respuesta ha sido extraordinaria, emocionante y esperanzadora.
Los jóvenes que tuvieron la idea lo sabían. Sabían que el terreno es y está fértil, abonado, que necesitamos unirnos y hablar, con generosidad, sin mezquindades, sin egoísmo, sin miedo, con responsabilidad, con visión de futuro, con amor por México y por los mexicanos. Nos toca decir qué pasa, qué hacer, cómo hacerlo. Nos toca y pronto estarán los espacios abiertos para que lo hagamos.

Es preciso trascender divisiones y enfrentamientos entre nosotros. Lo he dicho y escrito muchas veces: nos necesitamos juntos. Es el momento. Y vamos a la marcha de mañana también. Hemos aprendido y estamos muy alertas, sabemos identificar convocatorias mañosas, pero puede ser una gran oportunidad, grande en verdad, para mostrar el músculo, la potencia, el poder, las ganas, la determinación. Somos grandes y maravillosos, somos un pueblo noble, creativo, con historia para sentirnos orgullosos, para aprender, para crecer. Sí, lo somos. Dialoguemos Jalisco.



Columna publicada en El Informador el sábado 11 de febrero de 2017.

sábado, 4 de febrero de 2017

Más allá del Juicio de Amparo

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Justo el día de hoy se cumplen 200 años del natalicio de Mariano Otero Mesta, un personaje de la historia nacional, jalisciense para mayores señas, cuya vida y obra han trascendido gracias al el Juicio de Amparo, una herencia de México al mundo; no obstante, sus aportaciones van mucho más allá, aunque por lo general, se desconocen. Tristemente, para muchos, sólo es una referencia vial en la zona metropolitana de Guadalajara, y ya.
Sin restarle importancia claro está, en las actuales circunstancias (clase política mexicana egoísta, corrupta y dividida; y gobierno estadounidense agresivo, violento, irracional y beligerante) me parece más útil y ejemplar recordar a Mariano Otero, que los cien años de la Constitución del 17 (se cumplirán mañana); la Carta Magna que con casi 700 reformas sigue vigente y en medio de la polémica por dos posturas encontradas: una, mantenerla y reformarla todas las veces que sea necesario (como quieran los legisladores en turno dada la ausencia de un proyecto de nación que trascienda trienios y sexenios) y, dos, de plano convocar a un constituyente para actualizar el marco de derecho sobre el que se sostiene nuestra nación.
Mariano Otero, “el Legislador de su país”, fue un joven prodigio en cuya corta vida (falleció a los 33 años de edad víctima del cólera) hizo aportaciones notables además de en la materia legislativa, en la defensa y conformación de la nación mexicana.

Mariano Otero Mesta
Liberal, federalista y republicano, era sin embargo moderado y trató en todo momento, tanto en Jalisco como en la ciudad de México, de conciliar para que el país estuviera en condiciones de progresar.
Apenas con 20 años de edad, graduado ya como abogado, escribió las biografías de fray Antonio Alcalde, obispo de Guadalajara y Francisco Javier Gamboa. Se distinguió como orador y como escritor particularmente para la expresión de sus propias ideas, de su pensamiento político; publicó varias obras, trabajó como editor y redactor del periódico El Siglo XIX, catalogado como órgano de difusión de los liberales, esto ya en la ciudad de México. En 1842, a los 25 años, publicó Ensayo sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que se agita en la República mexicana en el que expresaba sus preocupaciones por las posturas ideológicas que separaban a la sociedad y, específicamente, por la crisis que se desató a raíz del pronunciamiento de Jalisco.
En esa obra, prácticamente desconocida por el público en general (el Congreso del Estado anunció una reedición de 500 ejemplares a propósito de esta fecha), cuatro años antes de la invasión estadounidense, Mariano Otero advirtió sobre lo que ya era una amenaza.
Según la interpretación de la historiadora Adela Vázquez Trejo, con la que coincido: “El diputado jalisciense llegó a considerar que la nación vivía un largo periodo de inestabilidad política, iniciada desde 1824, por lo que hace notar que la diversidad de corrientes ideológicas que persisten han sido heredadas de la lucha por la Independencia; por lo tanto, reconoce que es necesaria la unión de los mexicanos, más allá de la posición política, para tomar el camino del progreso”. Más actualidad no podrían tener estas consideraciones y ni qué decir de su convicción férrea y para algunos temprana, de compromiso con México.
Mariano Otero —he aquí el ejemplo que quiero destacar— fue uno de los cuatro diputados que votó contra la capitulación de México ante el invasor estadounidense. Otero se pronunció por continuar la guerra en una muestra de dignidad y amor por la patria que urge hoy en la clase política que dice que nos representa. Manifestó que no quería una paz bajo la presión del enemigo estadounidense “pues era oprobioso que el pueblo mexicano entero no pudiera desbaratar a menos de diez mil invasores. Ramiro Villaseñor escribió a propósito: “Este grito de patriotismo de Otero, fue su canto del cisne pero dejó una marca muy honda en la historia de México”.

Personajes y momentos de nuestra historia como estos son los que debemos rescatar, recuperar para alimentar nuestra memoria colectiva, para avivar el fuego de la dignidad nacional, despertar el espíritu público que extrañaba tanto el legislador cuando apenas tenía 25 años y sobreponernos como sociedad a la mezquindad de nuestra clase política que en estos momentos no ayuda en nada a enfrentar el trace, al contrario. Los mexicanos no somos así y está en nosotros reencontrarnos con el espíritu auténticamente patriótico de mexicanos ilustres como Mariano Otero.

Columna publicada en El Informador el sábado 4 de febrero de 2017.

sábado, 28 de enero de 2017

Muy despiertos

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Entre las agresiones —violencia franca— de Donald Trump contra nuestro país; y las malas decisiones de Enrique Peña Nieto, los mexicanos estamos en una situación extraordinaria aunque no inédita que amerita, entre nosotros, con urgencia y más que en otros momentos, unión, solidaridad y fuerza.
En realidad no es mucho pedir. Si hacemos un repaso breve de nuestra historia reciente, el pueblo mexicano ha demostrado en diferentes circunstancias esas cualidades, hacia el interior y más allá de nuestras fronteras. El sistema político y la intensidad con la que se filtra en nuestro día a día han contribuido a profundizar divisiones y a radicalizar posturas, sin embargo, y por lo visto hasta ahora, después de las  primeras decisiones de Donald Trump, está en nuestra genética: la unión para nuestra defensa.
Hay sólo una cuestión que no comprendo ¿por qué se pide apoyo para Enrique Peña Nieto? ¿O por qué se piensa que esta unión nacional es para apoyarlo? No comprendo las expresiones de cerrar filas en torno al presidente y sí creo que todo es parte de una manipulación mediática para ver si acaso sube unos puntitos en sus niveles de aprobación, actualmente en 12 %, el indicador más bajo en la historia de los presidentes de México desde que inició tal medición. Y esta es una de las razones por las que llamo la atención hacia la necesidad de estar muy despiertos. No podemos ni debemos equivocarnos.
Tenemos encima los efectos del primer gasolinazo, en unos días se aplicará el segundo, para un incremento acumulado en el precio de las gasolinas cercano a 30 % y solamente los muy pero muy insensibles consideran que ya chole con el tema.
La eliminación del subsidio a las gasolinas con una carga impositiva de ese tamaño no implica costos sólo para quien tiene auto, por favor. Con un poquito de conocimiento, ya no digamos conciencia, sobre las dinámicas económicas, se sabría que este incremento repercute en los precios de absolutamente todo porque estos combustibles se usan para producción y distribución de cuanto producto, servicio y mercancía. Pero bueno. No estamos nada contentos con Peña Nieto en general y sí creo que en gran medida la crisis con el vecino del Norte se debe a las malas decisiones diplomáticas que ha tomado el actual Gobierno mexicano.
No puedo pensar tampoco que el anuncio de Peña de que no asistiría a la reunión del próximo martes sea un triunfo ¿de qué? Y perdón por el pesimismo y la desconfianza, pero la llamada de ayer tampoco me alienta. Trump insiste en que fue “muy fuerte” y luego añade que siente gran respeto por la gente de México. Es difícil creer en un individuo cuyo discurso es violento y contradictorio; y de parte de México se informa, ya no el Presidente en persona, que se dialogará sobre el muro pero no de manera pública. Bueno, o sea que el Gobierno mexicano podría finalmente doblar las manos para pagarlo sin que nadie se entere, bonita cosa. No puedo confiar en algo así. De manera que el apoyo no tendría que ser para Peña, además ¿cómo? ¿Echándole porras? ¿Gritándole que sí se puede? ¿O cómo? Si le dijéramos exactamente qué hacer como preguntó, lo más probable es que no nos hiciera caso porque así ha sido durante todo su mandato.
El apoyo, la unión, la fuerza y la solidaridad deben ser de nosotros para nosotros, entre los mexicanos, todos menos la clase política. Este es un asunto de la sociedad y sí incluyo a los empresarios porque muy bien podrían sacrificar un poco, sólo un poco, sus utilidades para aumentar salarios por ejemplo e inyectarle energía al poder adquisitivo con el propósito de reactivar el mercado interno. Hay otras medidas para lograrlo, ayer las expuso en conferencia de prensa Carlos Slim: manos a la obra. Esto no tiene que ver con apoyar a Peña, tiene que ver, más bien, con ponerlo a trabajar y a todo su equipo de haraganes privilegiados que hasta ahora no han tomado buenas decisiones; no están los tiempos para que el Gobierno mexicano se use como escuelita y saben a quién me refiero. Son necesarios los mejores y vaya que hay talentos en todas las áreas.
¿Por qué digo que no es inédita la situación actual? Guardadas todas las proporciones, cuando México se estrenaba como nación, tuvo que enfrentar los conflictos internos que eran complejos y fuertes (pronunciamientos, asonadas, golpes, muertos) en el proceso de constituir a México como nación pero además, los persistentes intentos de Fernando VII por reconquistar su antigua y rica y maravillosa Nueva España. Salimos adelante después de 300 años de colonia ¿no podremos hacerlo ahora? Claro que sí, pero necesitamos estar muy despiertos.

Columna publicada en El Informador el sábado 28 de enero de 2017.

sábado, 21 de enero de 2017

De luto

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

La verdad no sé si sea parte de la condición humana, o no, esta tendencia o proclividad a buscar lo positivo aun cuando no dispongamos de elementos ciertos para ello; queremos ver las situaciones con optimismo y encontrar esperanzas en los rincones más recónditos de los más oscuros y densos panoramas; y si de plano no las hallamos, pues hacemos corte o evadimos o bloqueamos… Sí, debe ser condición humana y creo que encajo, quizá como muchos, en esta percepción.
Sin embargo, a veces no es posible. De pronto la realidad nos aplasta a un grado que nos deja casi sin aliento, sin espacio para el optimismo. Así me siento hoy y lo comparto porque son asuntos que nos atañen a todos, porque a unos más que a otros nos preocupan, nos duelen, nos asustan o nos indignan y encontrar un reflejo con frecuencia ayuda precisamente a localizar pequeños nichos para la esperanza.
De luto, porque hace casi una semana, el día 15 de enero, asesinaron a uno de los activistas con más foro en la lucha por defender los bosques de la Sierra Tarahumara. Isidro Baldenegro, heredero de la causa que enarboló su padre, Julio, asesinado también, en 1986, recibió seis tiros que acabaron con su voz y sus acciones enfocadas en rescatar una de las sierras más ricas y bellas del mundo y, por lo mismo, altamente codiciada. El narcotráfico ha ganado terreno en la zona. Irónicamente, Baldenegro estuvo preso acusado falsamente de transportar drogas. El domingo pasado lo mataron. Así como de los periodistas, los homicidios de activistas defensores de diversas causas en México son frecuentes y por lo general quedan impunes ¿qué ha dicho alguien sobre este caso? Me refiero a autoridades responsables porque la indignación nacional e internacional en el ambiente de los ecologistas, es mayúscula. Isidro Baldenegro defendía la Sierra Tarahumara no por un interés personal, esos recursos naturales son patrimonio de todos los mexicanos.
De luto porque en México tenemos un Presidente desconectado de la realidad que no sólo da la espalda a los mexicanos de manera contumaz mientras mira hacia el vecino del Norte, sino que manda, como si de una ofrenda se tratara, al narcotraficante fugado dos veces en un hecho que analistas de otros países leen como una clara y vergonzosa sumisión a lo que disponga Donald Trump ahora ya presidente de Estados Unidos. Acepta la extradición de Joaquín Guzmán y plantea un discurso conciliador con quien ha ofendido y humillado a los mexicanos de forma recurrente y que no muestra ni un nano signo de apertura hacia el diálogo y las conversaciones: cierre total de comercio y fronteras con México.
De luto, porque no tenemos un Presidente con carácter que imponga límites y hable fuerte ante tales amenazas o que sea líder para encabezar las acciones que sin ayuda de nadie nos conducirían a mejores estadios de desarrollo. No hay.
De  luto, porque la manipulación mediática para bajar los ímpetus de los ciudadanos inconformes con tantas y tan malas decisiones está recargado despertando miedos y temores a la represión y la violencia que practican personajes filtrados y bien pagados en cuanta manifestación.
De luto por la impunidad, por el silencio y las omisiones del gobierno, porque desprecia las manifestaciones sociales, las propuestas y los justos reclamos.
De luto porque ya tomó posesión el cuadragésimo quinto presidente de la Unión Americana.
Y de luto por Monterrey. Con el corazón expuesto y el alma constreñida, con las lágrimas a punto de brotar; porque no son aceptables ni concebibles estas manifestaciones de soledad y violencia en ninguna parte del mundo, porque estamos cometiendo graves errores como sociedad; porque nadie lo merece empezando por los niños, pero tampoco los padres; porque la autoridad es omisa y perversa; porque el sistema global (México no se escapa y nadie hace nada para salvarlo) ha llevado a las familias de diversa índole a la separación y a la disfunción; porque quizá alguien se regocija con nuestros miedos, con nuestras derrotas, con el horror frente al que estamos inermes. El dolor es descomunal. Pienso en los padres del chico ahora muerto, víctima total; en sus hermanos, en sus compañeros; en todos nosotros.
Por fortuna el luto es un estado temporal y la fortaleza de nuestro pueblo, nuestra riqueza y creatividad, hallarán como en un desierto, el minúsculo nicho por el que se colará, pronto espero, un hilo de agua limpia, cierta, transparente, refrescante y nuestra. Mañana es 22.

Columna publicada en El Informador el sábado 21 de enero de 2017.


Por fin

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Ya que los empresarios organizados alzan la voz, las manifestaciones ciudadanas adquieren otra dimensión. Es como si de pronto los mexicanos de a pie, los que trabajamos y trabajamos para vivir al día; y pagamos impuestos y todo lo que hay que pagar, casi sin rechistar y con los ojos cerrados, nada más porque somos derechos y cumplidos, hubiéramos recibido un espaldarazo solidario y empático de parte de la Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana).
Por cultura, por historia, por manipulación y conveniencia más que por ideología y/o convicciones, los empresarios caminan por una vía y la gente por otra, incluso si son sus propios trabajadores. Patrones y trabajadores, salvo honrosas excepciones, son como agua y aceite para usar una metáfora del dominio público y con la que difícilmente podemos estar en desacuerdo.
Claro que no lo digo yo ni estoy descubriendo el hilo negro, pero así es. Hay diferencias en todos los sentidos: orígenes, educación, ingresos, formación, habilidades técnicas y tecnológicas, filosofía de vida, intereses, necesidades, metras, proyectos… en fin; pero ambos están estrechamente vinculados, se necesitan mutuamente.
La postura de la Coparmex, digna, valiente, honesta, firme y contundente, ante la invitación a firmar un pacto, como tantos, de dientes para afuera, sin nada de sustancia, es en realidad un apoyo para el resto de los mexicanos que nos hemos manifestado contra el gasolinazo, una medida que, a estas alturas, ya es símbolo y paradigma.
La oposición al incremento de 20 % en las gasolinas ha dado pie a que los mexicanos de diferentes niveles económicos y educativos salgamos a las calles a expresar el enojo que se ha ido acumulando por la vergüenza de tener un mandatario ignorante, que no lee (para empezar) y que llegó a tal puesto con muy escasa legitimidad; por los abusos de la clase política que desde la cabeza se han permitido, tolerado y hasta fomentado; por el manejo tramposo de las dizque reformas estructurales como si fueran la gran cosa cuando sabemos que no es así porque no se notan en ninguna de las materias que abordan (sólo dos ejemplos: la energética y la educativa), digo, no se notan para bien, sí en cambio los prejuicios, la inconformidad y las repercusiones nocivas como, justamente, el gasolinazo; por la “casa blanca”, los vestidos de 20 mil dólares de Angélica Rivera y la vida de lujos como si de una monarquía se tratara; por las omisiones, por ese dejar hacer y dejar pasar a zánganos y parásitos como los diputados y los senadores (la mayoría, sí, hay también honrosas excepciones), los gobernadores como los Duarte y otros que con el cuento de la alternancia y de la “libertad y soberanía” de las entidades han hecho lo que han querido esquilmando y expoliando a su electores.
Esto y más está en los gritos y en las mantas de los mexicanos que hemos salido a las calles, en los pasos y en los puños, en la frente en alto y en la determinación; pero a diferencia de lo que sucedió en 2012 con el movimiento #YoSoy132, ahora los empresarios sí pusieron un límite, por fin. Y no sólo eso: además de decirle que no a Peña, a un acuerdo hechos sobre las rodillas, a todas luces mediático y del que recibieron la información correspondiente dos horas antes de que iniciara la ceremonia para su firma, lanzaron una contrapropuesta con medidas reales y precisas agrupadas en tres grandes ejes que sí, resumen los problemas gravísimos que enfrentamos en México: 1.- Promoción del Estado de derecho y combate real a la corrupción; 2.- Impulso a la economía familiar y a la creación de empleos; 3.- mejora de las finanzas públicas.

Las marchas y las diferentes expresiones ciudadanas tienen un gran valor porque además están saliendo a las calles personas que normalmente no lo hacen: amas de casa, médicos, dentistas, arquitectos, estilistas, jóvenes y niños de todos los grados escolares; burócratas ¡sí! burócratas… Pero si además de estas manifestaciones y expresiones diversas y tupidas en redes sociales, los mexicanos contamos con el apoyo de un empresariado organizado y poderoso, consciente y honesto de frente a la sociedad, preocupado más allá de por sus intereses por el destino de la nación, las correcciones en el rumbo, que urgen, pueden hacerse más rápido y de mejor manera. Sí, por fin.

Columna publicada en El Informador el sábado 14 de enero de 2017.