sábado, 8 de abril de 2017

¿Qué sigue?

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

¿Qué sigue?

Quién sabe qué sigue, es difícil saber qué va a pasar después de los hechos violentos y demoledores de esta semana. Nuestra fragilidad, nuestra vulnerabilidad como seres humanos está al descubierto y como una losa de plomo nos aplasta el hecho de que estamos a merced de locos y enfermos, de estúpidos, fanáticos e inconscientes con poder.
No he sido capaz de ver las imágenes del presunto ataque con armas químicas en Siria. No puedo con eso. Y no sé, porque no se sabe (de ahí que se insista en usar los adjetivos “presunto” y “supuesto”) si fue eso, un ataque, o un accidente según la versión rusa, pero en cualquier caso, la conclusión es la misma: estamos mal. Mal por almacenar armas químicas, mal por fabricarlas pensando en usarlas contra la población, mal porque hay gobiernos en este mundo capaces de transgredir leyes y acuerdos que ponen en riesgo la estabilidad de esta Tierra y de sus habitantes; mal por la falta de humanidad, por la barbarie. Lo que ha pasado esta semana son metáforas de canibalismo o de cáncer, de lo que implique ir contra nosotros mismos. E importa. Aquí y en el pueblo más alejado y aislado importa y nos atañe, es nuestro planeta y son seres humanos.
De manera recurrente he pensado en la película Wag de Dog que en México se tituló “Cortina de humo”. Y no he sido la única. El analista de temas internacionales Carlos Guerra la citó en una entrevista que le hicieron en Radio Red. Si no la han visto la recomiendo porque revela de qué son capaces los gobiernos y de cómo se las ingenian para distraer a los medios de comunicación. En Estados Unidos “perro” es sinónimo de periodista y la traducción literal del título de la cinta es “Agita al perro” (distráelo). Es fácil hacer grandes producciones.
Si fue ataque o fue un accidente es claro que la tendencia es hacia el genocidio y la respuesta de Estados Unidos no es mejor. Salvo los tradicionales aliados del vecino del Norte, el ataque desmedido (59 misiles) y sorpresivo ha despertado reacciones de condena pero también de miedo: fue abrupto y es peligroso y lo que significa es una declaración de guerra a un país soberano (así lo calificó Rusia) mediante un claro atentado contra el derecho internacional y, además, sin permiso del Legislativo estadounidense.
¿Qué va a pasar? Las acusaciones y las acciones son similares a las que se emprendieron contra Irak hace algunos años, cuando se dejó en evidencia que no había tales armas químicas. Sabemos cómo se las gastan allende el río Bravo; Donald Trump no es el primero en actuar de esta forma.
¿Qué va a pasar ante la condena de Rusia y de otros países no involucrados como Bolivia al ataque estadounidense? ¿Guerra? ¿Guerra fría? Sabemos de los intereses en los conflictos y no hay que perder de vista lo que se discutía en Estados Unidos con la presunta relación con agentes rusos, de gente vinculada con Donald Trump durante la campaña.
Después del presunto ataque con armas químicas que dejó casi 90 muertos, una cuarta parte niños, Francia solicitó una reunión de emergencia de la ONU pero eso no sucedió sino hasta el día de ayer y a raíz del ataque estadounidense. Bolivia (miembro no permanente) y Rusia solicitaron la sesión y el resultado es apenas un llamado del secretario General, António Guterres, a la contención, a la solución del conflicto por la vía política y no la bélica. El representante de Bolivia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Sacha Llorenti, no faltó al estilo diplomático para señalar con toda la claridad, que el ataque estadounidense no sólo viola el derecho internacional, sino que amenaza la seguridad y la paz mundiales, porque fue unilateral, porque no había  aún resultados de las investigaciones sobre las armas químicas y porque se dio justo cuando en la ONU se analizaba la emisión de un dictamen relativo a los hechos del martes de esta semana en Idlib.
Y el mundo, como espectador de piedra, inerme e impotente ante las decisiones viscerales, inconscientes e irresponsables de los poderosos.
¿Qué sigue? Esperar, creer que en alguien cabrá la cordura, y que efectivamente, más allá de que el llamado sea tibio y timorato, la solución política supere a la bélica, irracional e irreflexiva, siempre y cuando, en este mundo al revés, el ataque ilegal de Estados Unidos a Siria no sea considerado como triunfo político para Trump y entonces sí, ni esperanza, ni nada.

Columna publicada en El Informador el sábado 8 de abril de 2017.

No es suficiente

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Las dos últimas semanas han estado cargadas de malas noticias. El panorama no es nada alentador porque además, exponemos, criticamos, nos desgañitamos y desde el poder el desdén es aterrador. Menosprecio y descalificación, y esas conductas recurrentes en los gobernantes es verdaderamente ofensiva. ¿Qué nos queda? No perderlo de vista, ni cansarnos, ni dejar de exponerlo ni de intentar cambios, vía la denuncias ciudadanas en los medios que sea posible, en el modus operandi de la clase política mexicana.
¿Lo bueno cuenta? No lo suficiente para darnos cuenta de la descomposición y deterioro del tejido social, de la corrupción en las instituciones, de la negligencia criminal, de la deshonestidad, de la información falsa o maquillada, de esta persistente simulación que oculta ante los ojos de los dizque servidores públicos, la realidad que nos ahoga.
Tres periodistas fueron asesinados y otros dos atacados, uno de Veracruz también y otro de Baja California Sur que hoy luchan por sobrevivir. Cecilio Pineda de Guerrero, Ricardo Monlui Córdova de Veracruz y Miroslava Breach de Chihuahua fueron acallados para siempre en lo que va de 2017. La cuenta de comunicadores asesinados en México ha servido para ubicar al país en el tercer lugar entre los peores en esta materia, sólo después de Siria y Afganistán, naciones en guerra.
Tampoco es suficiente para desdeñar, como tan bien hacen los gobiernos federal y estatales, la decisión del juez Anuar González Hemadi, de otorgar un amparo a un violador integrante de la banda de los Porkys, de Veracruz. Los argumentos del juez que no voy a repetir aquí, son verdaderamente inconcebibles y significan un golpe durísimo contra el Estado de derecho en México. Veracruz es México, independientemente de cuestiones jurisdiccionales. Esta noticia le dio la vuelta al mundo y la vergüenza y el dolor son mayúsculos por la impunidad y la injusticia, por la falta de seguridad para nuestros menores de edad, hombres y mujeres.
Claro que eso no es suficiente para pensar, ni siquiera considerar que en México no hay paz, ni tranquilidad, ni prevalece el Estado de derecho.
Tampoco para juzgar los hechos ahora revelados, desde hace tiempo vaticinados, de la corrupción que se le atribuye al exgobernador de Chihuahua, César Duarte, el otro Duarte, actualmente prófugo de la justicia.
Lo bueno no puede contar ante este panorama de corrupción, impunidad y descomposición social. El 28 de marzo, después del asesinado de los periodistas; de la decisión del juez veracruzano en el caso Porkys; del hallazgo de miles y miles de restos en fosas clandestinas de ese estado; del chiquero partidista que no cesa y después de las fugas de los dos exgobernadores Duarte y de las noticias sobre sus redes de complicidad, el Presidente de México dice que todo está bien. Que todo marcha sobre ruedas: educación, lucha contra la desigualdad, crecimiento económico y paz y tranquilidad. Es ofensivo.
Porque, en primer lugar, habla de ficciones. Lo que dice que está casi resuelto no cubre a la mayoría en México (educación, salud, vivienda, alimentación) y para quienes hablamos de crisis, no sólo económica (política, social, cultural, de identidad, de autoridad), el mensaje es también, ofensivo: “Quienes les digan que vivimos en un país que está en crisis, crisis es seguramente lo que pueden tener en sus mentes, porque no es lo que está pasando”.
¿Lo bueno cuenta? No lo suficiente para obviar la información difundida ayer en esta casa editorial con relación al trabajo de la Secretaría de la Función Pública: De 2006 a 2017, la dependencia presentó 27 mil  876 denuncias penales pero sólo emitió cuatro mil 15 sanciones contra funcionarios de la administración federal por corrupción: abuso de poder, nepotismo, influyentismo, desvío de recursos, robo, fraude y otras linduras por el estilo. Pero… para el Presidente todo está bien. Tampoco mancha el panorama presidencial color de rosa la detención en Estados Unidos de quien fuera fiscal del Estado de Nayarit y la cloaca que con tal arresto se destapó. No es suficiente y es ofensivo.

Columna publicada en El Informador el sábado 1 de abril de 2017.

domingo, 26 de marzo de 2017

Contador de muertos

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


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Miroslava Breach Velducea. Foto: Facebook.

Empezamos a contar los muertos porque no los estaban contando bien. Como siempre, como es usual y propio de los gobiernos autoritarios, la información oficial sobre los mexicanos muertos en la guerra contra el crimen organizado desde el sexenio pasado y a la fecha, fue y sigue siendo ambigua, parcial, confusa y se tergiversa a la primera oportunidad.
Por eso surgieron iniciativas ciudadanas para contar a los muertos, a los desaparecidos, a los secuestrados, a los asesinados catalogados como “falsos positivos” y los feminicidios.
Los cadáveres que se exhuman en Veracruz seguramente darán al traste con las cuentas de los gobiernos estatales y del Gobierno federal. ¿Cuántos seres humanos habrá ahí? Y no digo mexicanos porque hay antecedentes de fosas clandestinas en donde encontraron a muchos que eran migrantes de Centro y Sudamérica.
Hombres y mujeres de quienes desconocemos sus vidas, a sus familias, si tenían hijos, padres, abuelos, amores; si tenían sueños y proyectos; no tenemos idea de sus necesidades ni de por qué o cómo fue que se vieron envueltos en circunstancias de las que no salieron vivos ¿cómo fue su muerte? ¿Estaban en el lugar equivocado? ¿Fueron víctimas de extorsión, de secuestro, de violación? ¿Eran delincuentes? ¿Y por qué eran delincuentes? ¿Quiénes eran?
Ahora son tantos los muertos y los desaparecidos en México que hasta hemos perdido la cuenta; ya no sabemos si van 26 mil o 57 mil, ni cuántos corresponden al sexenio de Calderón y cuántos al de Peña Nieto; luego hay que separar por situación geográfica, por edad, por sexo, por ocupación; si el homicidio está relacionado para bien o para mal con el crimen organizado o con la delincuencia común; o si fueron ajustes personales, celos, maltrato conyugal, accidente; si eran activistas, defensores de derechos humanos, maestros disidentes o periodistas valientes críticos y exponentes de corrupción y malos manejos.
El jueves asesinaron a una periodista, tenía 54 años de edad y llevaba a la escuela a su hijo. Los asesinos la acribillaron delante del joven. Me llamó la atención que en las primeras notas con esta dolorosa y terrible noticia, se destacaba que ya sumaban tres asesinatos de periodistas en lo que van del año y el de uno había sido apenas el día anterior, el miércoles de esta semana.
Esta “suma”, este “total” de periodistas asesinados fue la entrada, la cabeza y el resumen que se destacó prácticamente en todos los medios de comunicación. ¿Es malo? No, estrictamente no es malo llevar la cuenta, mucho menos si, como dije, la información se oculta y se disfraza, pero de pronto sentí, este jueves, al conocer del asesinato de Miroslava Breach, que los muertos en México, por hechos violentos producto de los altísimos niveles de inseguridad e impunidad en los que vivimos, son números, cifras para la estadística, datos para documentar el horror y para comparar y calcular cuántos muertos más se esperan al cierre del sexenio de Peña.
Estamos mal. Nos hemos dejado atrapar por el mismo sistema engañoso y tramposo que impone el gobierno. Al contar los muertos, al hacer ese trabajo con el propósito de vencer a la impunidad y exponer al gobierno lo que no ha hecho y lo que ha hecho mal, nos quedamos girando en la vorágine de los números porque además ya son muchos, son miles, decenas de miles de los que no tenemos información.
Son mexicanos, son seres humanos, hermanos latinoamericanos y quién sabe si de otras nacionalidades. Son personas, esposos, esposas, parejas, padres, madres, hijos, hijas, nietos de alguien.

No podemos ni debemos permitir que todo se reduzca a hacer una contabilidad de asesinatos con mayor razón si hasta ahora no ha servido para gran cosa; no hay proporción entre los asesinados y los actos de justicia correspondientes ¿o quiénes son los asesinos de los 121 mil muertos en el sexenio de Calderón? ¿Y de los 67 mil que van en la administración Peñista? Nos orillan, nos empujan hacia la insensibilidad y hacia la resignación y lo que se necesita es parar con esta violencia criminal y justicia.

Columna publicada en El Informador el sábado 25 de marzo de 2017.

sábado, 18 de marzo de 2017

¿Revolución educativa? No hay manera

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Esta semana se presentó el  modelo educativo que entrará en vigor en el ciclo escolar 2018-2019. La verdad no sé a qué le apuesta el Gobierno federal. No es más que un reciclaje del dizque modelo educativo 2016 y un teatro ni siquiera bien montado para justificar mediocridad e ineptitud.
A ver, vamos por partes. Como he escrito y dicho antes, el rezago educativo en México es uno de los pendientes más añejos y urgentes porque desde hace más de setenta años los gobiernos autoritarios decidieron adoctrinar en lugar de educar y gradualmente, como si se hubieran puesto de acuerdo (luego por eso tienen tanto éxito las teorías conspiracionistas), le fueron restando calidad reforma tras reforma, sexenio tras sexenio.
Al mismo tiempo el sindicato de maestros se fortalecía y se convertía en uno de los sectores más poderosos del PRI, capaz de ejercer presión para obtener beneficios para la cúpula sindical vía el uso de los docentes como carne de urna. Con el acceso precario y deficiente a esquemas más democráticos, la alternancia por ejemplo, se registraron cambios político-sindicales que ahora tienen a una de las mujeres más corruptas del mundo en la cárcel, a Elba Esther Gordillo; pero fue por cuestiones políticas, no para hacer justicia, y la prueba más contundente es que ahora el comité directivo del SNTE es un cero a la izquierda. En realidad, peor que eso, porque a sus representados los ha dejado solos mientras goza de la administración de las cuotas sindicales y otros mecanismos para el enriquecimiento por nada.
Con una rimbombancia que hasta parecía de verdad, el gobierno de Peña Nieto anunció las grandes reformas estructurales para su sexenio, entre ellas, la educativa que, como sabemos, se redujo a una cuestión laboral que afectaba seriamente a los profesores particularmente a los que son trabajadores y no se prestan para ser comparsas del sistema, maestros incómodos pues; y luego, fue un operación ahora sí que trapera, porque si los maestros están mal capacitados es porque provienen de un sistema deliberadamente deficiente creado por el mismo gobierno sexenio tras sexenio; y ahí está el gravísimo e irresuelto conflicto de la educación normal.
En realidad los profesores, la mayoría, los de verdad, son víctimas del sistema; y los demás, se han adaptado tan bien que se conforman y son mediocres y desobligados, ahí tienen a los comisionados, a los que tienen doble y triple plaza y a los aviadores.
La corrupción y la descomposición alcanzan niveles inconmensurables y en este panorama desolador una vez más pretenden vernos la cara (tristemente en muchos casos lo consiguen) con un modelo educativo que ¿cómo dijo? “Ese es el Sistema Educativo que veo hacia adelante, y por el que trabajamos todos los días para hacerlo realidad” si bueno, el mismo que ya habían dicho que privilegiaría los recursos pedagógicos para que el alumno “aprenda a aprender”; para que “la escuela sea el centro de la transformación educativa” (¿y antes cuál era el centro?); para asegurar “equidad e inclusión” en el Sistema Educativo Nacional (desde hace varios años esto ya estaba definido y se ha llevado a la práctica con grandes dificultades, tendrían mejor que atender cómo se está implementando); el que le dará “alta prioridad a la participación de todos los actores involucrados” (¿todos? ¿quiénes? ¿están todos los que son y son todos los que están?) y para cerrar con broche de oro, el “nuevo” modelo “fortalece la formación y el desarrollo profesional docente”.
Hablan como si se partiera de cero, como si no viniéramos de todo un sexenio de cuestionamiento puntual y constante a las malas decisiones que se han tomado desde el gobierno, con un secretario que dice “ler”, un Presidente que a lo mejor sí sabe, pero no lo hace; recursos docentes desdeñados y abusados y un sindicato que sólo sirve para el enriquecimiento cupular.
¿Y el modelo que se presentó en 2016? ¿Alguien sabía de los foros a los que se dizque convocó desde 2014? ¿Se van a estar cambiando el modelo ciclo tras ciclo o de qué se trata? Nada nuevo, mucho menos revolucionario y no creo que efectivo.
El reciclaje es burdo, presentan como nuevo y de “vanguardia” un modelo gastado y reciclado mientras un día sí y otro también, se siguen descubriendo fosas clandestinas y restos de seres humanos en Veracruz en una de las realidades más espeluznantes y dolorosas que la corrupción en México nos prescribe. No puede ser que se mantenga la imagen de un México casi perfecto y en el mundo se sabe de estos horrores.
Alguien que no reconoce esta ni otras realidades terribles, que simula que todo está bien, no puede emprender cambios, ni reformas, mucho menos revoluciones educativas en las que podamos creer o confiar. No hay manera.

Columna publicada en El Informador el sábado 18 de marzo de 2017.



sábado, 11 de marzo de 2017

Descubrir y describir

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Esta semana la escena informativa local estuvo dominada por la circulación del video de un profesor de la Universidad de Guadalajara cuyas expresiones fácilmente llevaron a una buena parte de los espectadores a juzgarlo y condenarlo de inmediato. En lo personal, lo que vi en ese primer video me chocó al instante ¿o quién podría estar de acuerdo con el lenguaje altisonante y las expresiones despectivas, abusivas y groseras que profirió?
En cuanto el video empezó a circular, la regidora de Zapopan, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Género, Tzitzi Santillán Hernández, promovió una causa, a través de Change.org para que se investigara. La solicitud es así de específica, sin embargo, la promoción de la causa, video incluido, despertó las más airadas y radicales reacciones a favor y en contra.
Las posturas no fueron sólo así, en blanco y negro, sino que se presentaron con algunos matices. Hubo quienes dudaban del profesor y otros, de los alumnos; algunos prefirieron estar atentos pero al margen y no opinar; muchos se desbocaron al señalar al profesor, cuestionarlo y pedir su cabeza y otros más se pronunciaron por atender el contexto, escuchar al profesor y no lincharlo.
En redes sociales este tema alcanzó niveles extraordinarios de virulencia y me tocó leer francos enfrentamientos entre protagonistas de las dos posturas.
Mi colega Vanesa Robles, con su extraordinaria pluma, puso los puntos sobre las íes y llamó la atención sobre nuestra falta de responsabilidad como usuarios de las redes sociales con toda la razón; y la regidora de Zapopan, después de conocer la versión del profesor, no guardó silencio y expresó, en la misma causa, una postura que llama la atención a todos, para tomar la experiencia como lección, no dejarla pasar, que valga la pena.
Con la causa que logró más de tres mil firmas, la respuesta de las autoridades universitarias fue someter al profesor a un proceso de investigación para determinar si alguna sanción o medida en su contra tendría lugar. Eso está encaminado, sin embargo, no se ha tenido noticia de que del otro lado, del de los estudiantes, se esté investigando para determinar por qué se editó el video y se subió a internet, particularmente luego de que se hiciera público que presuntamente fue un estudiante miembro de la Federación de Estudiantes de Guadalajara quien lo hizo.
Si la idea es determinar las responsabilidades y conocer la verdad, lo mejor es que el proceso se transparente y que la sociedad en su conjunto conozca los resultados; y lo más sano será que efectivamente se haga, que no se recurra al “tiempo y un ganchito” ni a la “tierrita” porque-en-medios-los-temas-tienen-una-vida-muy-corta y mañana nadie lo recordará parafraseando a Cruela de Vil. Creo que este sería el principal aprendizaje para todos: transparentar y hacernos cargo de nuestra manera de usar las redes sociales, qué creemos y qué no,  así como la importancia de verificar y conocer las dos versiones antes de juzgar (que ni deberíamos).
Destaco, en un entorno en el que la violencia en general, pero sobre todo contra las mujeres se ha incrementado alarmantemente, la rápida reacción de la regidora y su respuesta al conocer la versión del docente: “Sin duda es un asunto penoso. Es una pena que la trayectoria de un maestro (no soy quién para ponerlo en duda) se haya puesto en entre dicho. Es una pena que las mujeres tengamos que vivir la violencia, desde la simbólica hasta la física a diario. Es una pena que las mujeres que hacen visible esta violencia, sean blanco del odio. El profesor ha explicado su postura en las redes y ha ofrecido disculpas. Yo explico la mía y si él considera que le he ofendido estoy dispuesta a ofrecerle una disculpa, porque no pretendí ofenderle. Pero también lo invito a él como a todos a reflexionar sobre el hecho, sobre la postura de quienes critican su actuación. Escribo esto con la profunda convicción de que todas y todos tenemos algo que aprender de lo sucedido”.
Para garantizar el aprendizaje y conocer todas las versiones, les recomiendo buscar en Change.org la causa; el texto de Vanesa Robles titulado “¿Lo difamé con un click? Usted tiene la culpa por existir” y la carta del profesor Ramón Bernal que pueden buscar en internet y redes.

El contexto es fundamental. Ahora que estudio Historia he aprendido que no se trata simplemente de conocer el entorno, el momento histórico o las características del espacio; no. Tiene que ver con la realidad, la formación, los intereses y las preocupaciones de los involucrados; también con emociones y sentimientos, es decir, con toda la subjetividad de la que somos capaces. Solamente con esas herramientas en la mano, después de investigar y corroborar, estaremos en condiciones de, más que de juzgar (a ver si nos vamos quitando la costumbre), descubrir y describir.

Columna publicada en El Informador el sábado 11 de marzo de 2017.

“Desde la Fe”… qué fuerte

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Desde la Fe es el semanario católico de información y formación que publica cada semana la Arquidiócesis primada de la Ciudad de México con un tiraje, según datos de su sitio web, de ¡655 mil ejemplares! Hay periódicos con sede en la capital del país, de los clasificados como de circulación nacional, que no completan ese tiraje en una semana, digo, por aquello de comparar diarios con semanarios.
Pues bueno, en ese órgano de difusión se publicó hace una semana, el domingo pasado para ser precisos, un editorial en donde se critica apenas en 551 palabras al gobierno de Peña Nieto con respecto a la postura ante Donald Trump. El artículo de opinión, eso es un editorial, no se queda ahí. Critica otras decisiones y omisiones con una puntualidad que a mí, confieso, me sorprendió muchísimo y en esta ocasión gratamente, porque por lo general en este tipo de publicaciones se expresa la postura de la jerarquía católica, no de toda la Iglesia integrada por el conjunto de feligreses. Y en esta ocasión a través del texto se expresa una comprensión fiel y exacta de la realidad nacional y del sentimiento no sólo de los mexicanos en Estados Unidos sino de todos los mexicanos.
Voy a incluir varios párrafos de ese editorial porque no tiene desperdicio y porque me queda la impresión de que, pese al tiraje, pasó un poco inadvertido por lo pronto para los grandes medios que no lo retomaron (escuché la referencia, así me enteré, con Enrique Galván Ochoa, colaborador de Carmen Aristegui), no creo que sea así para los miles y miles de fieles que acuden a misa los domingos y leen el semanario Desde la Fe, un dato que debería por lo menos interesar a las “autoridades mexicanas”.
Así es citado el gobierno de Peña, como “autoridades mexicanas” y presento aquí un primer párrafo de ese editorial: “Nuestros hermanos indocumentados tienen miedo, sus hijos sufren una verdadera sicosis, mientras las autoridades mexicanas no aciertan a actuar, no hacen más que declaraciones y promesas; son tibias sus reacciones, muestran también miedo y, peor aún, sumisión”.
Digo, si esto no es fuerte entonces no sé qué sí lo es. Dicho de otra manera, y es apenas un ejercicio simple de paráfrasis, ya ni siquiera interpretación (no la requiere), las autoridades mexicanas son tibias, miedosas, sumisas, ineficientes, timoratas y demagógicas. Quizá puesto así se aprecie mejor la contundencia del escrito. Un texto, por cierto, además de fuerte, emblemático, casi histórico, porque desde hace tanto tiempo que no guardo memoria, la jerarquía católica no había señalado con esta claridad crítica sin ambages al Presidente de México, sus decisiones y omisiones y a su equipo de trabajo.
Otro párrafo: “Nuestro gobierno continúa explicando lo del gasolinazo mientras el país arde en la violencia, la inestabilidad económica y la obscena corrupción; mientras nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un gobierno que es el causante de su exilio; es más, se han dado cuenta que a la clase política no le interesa su suerte”.
Definitivamente no tiene desperdicio y son realidades que conocemos, que vivimos, que sufrimos y que en este espacio he criticado y expuesto una y otra vez ¿pero que lo diga la jerarquía de la Iglesia católica? No los sacerdotes valientes que conocemos y admiramos como Solalinde, Vera y, en su momento, Samuel Ruiz, no, nada menos que la arquidiócesis que encabeza quien ha sido criticado por otros clérigos, Norberto Rivera Carrera. En la última línea de este párrafo, se alude a que a la clase política no le interesa la suerte de los connacionales, bueno, simplemente agregaría ni la de nosotros, los que vivimos aquí y la muestra más clara es el nauseabundo espectáculo de quinta en el que están enfrascados los políticos de todos los partidos por las elecciones en el Estado de México y las de 2018. Son verdaderamente asquerosos, cínicos, insensibles, enfermos.
Finalmente, agrego otro párrafo en donde se resume el señalamiento de la jerarquía católica al gobierno de Peña Nieto, a él y a Videgaray: “La cobardía no es prudencia, ni la estridencia es virtud; sin embargo, no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria. Se necesita pericia, experiencia, no aprendices donde hace falta verdaderos maestros del arte de la diplomacia, y sensibilidad humana y política”. Paráfrasis: cobardía, debilidad, indignidad, ineficacia, bajeza, estulticia, impericia, inexperiencia, insensibilidad… son las actitudes y cualidades que priman en las “autoridades mexicanas”. 
A ver si este editorial se lo ocultan al mandatario que vive en Los Pinos. No a través de los medios masivos pero con el semanario en la mano y la efectividad de la comunicación de boca en boca, este mensaje, estoy segura, llegó a millones. Por lo menos, yo me preocuparía.


Columna publicada en El Informador el sábado 4 de marzo de 2017.

sábado, 25 de febrero de 2017

La Familia Jacinta

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Estela Hernández, hija de Jacinta, la mujer hñähñú que estuvo encarcelada injustamente durante tres años luego de un proceso irregular que inició hace once, habló por muchos, su discurso sí me representa y me enorgullece. Mexicanos como ella no son pocos y es un signo más que alienta y permite pensar que un futuro mejor es posible, que otro México es posible, que otro mundo es posible.
A lo largo de once años Jacinta Francisco Marcial, Teresa González Cornelio y Alberta Alcántara Juan enfrentaron desarmadas la corrupción del Estado porque esas injusticias son producto de la corrupción, de la perversión de las instituciones por funcionarios y burócratas abusivos y sin honor, ni vergüenza.
Las palabras de Estela son un ejemplo de valentía, de llamar a las cosas por su nombre, de exponer una realidad de corrupción que nos aplasta, de hablar sin simulación ni opacidad, sin tratar de aparentar que no pasó nada.

Jacinta Francisco Marcial y su hija Estela. Fotografía tomada de Sin Género.
En la ceremonia, delante de los funcionarios, frente al mismísimo procurador General, Estela no se guardó reclamos ni verdades, no omitió hechos, ni arbitrariedades, ni abusos, ni injusticias… La ceremonia para ofrecer disculpas y declarar públicamente la inocencia de las tres mujeres, como ellas dijeron, no les regresó el tiempo perdido, ni borró el dolor que la distancia y el encierro injusto les causaron y a sus familias y seres queridos, y nunca, nunca, será suficiente, pero la ceremonia sí sirvió para que los que estuvimos ajenos o alejados del caso, para los que lo desdeñaron de plano, escucharan la voz de las tres mexicanas recién liberadas, más la de Estela, como si fuera un grito de esperanza lanzado por los mexicanos, especialmente por los que son víctimas de persecución, abusos e injusticias de todo tipo, por los que son acallados y encarcelados porque piensan diferente y no cruzan los brazos ni dan la espalda cuando se trata de exponer injusticias y abanderar causas.
Estela habló por los mexicanos como no lo hacen los representantes que tienen títulos y nombramientos legales, como ella dijo. Habló por otras víctimas y no sólo fue una relación de injusticias o reclamos, fue también una oferta de solidaridad con otras víctimas. Reconoció el apoyo de todos los que participaron en la lucha por su liberación y luego afirmó: “El caso es un simple ejemplo de tantas arbitrariedades que cometen funcionarios con título y puesto. En la cárcel están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento, a los que los poderosos someten a su voluntad; los delincuentes de mayor poder no pisan la cárcel; no conocimos a ningún rico que estuviera en la cárcel…”.
Y preguntó: “¿Cuántos inocentes están hoy en la cárcel por un delito no cometido o que no existe? ¿Cuántos secuestradores, delincuentes autorizados con título y nombrados por la ley andan sueltos, cobrando de nuestros impuestos, encarcelando, persiguiendo o acosando con un delito fabricado?”.
Antes de Estela hablaron Teresa y Alberta y también la ministro de la Suprema Corte, en retiro, Olga Cordero con una exposición de hechos y verdades que debe ser atendida de inmediato. Lo dijo también con todas sus letras: el error judicial, la detención arbitraria, el retraso injustificado y la inadecuada administración de justicia, lo que pasó en este caso, no se debe repetir.
La lucha, que debería ser de todos, de Estela, de sus compañeros cesados y caídos, maestros y no, víctimas en general, va a seguir; es una promesa y una invitación de Estela; a la sociedad civil, a los mexicanos espectadores no nos queda más que apoyar, secundar y emular, no bajar los brazos, no guardar silencio, no detener ni aflojar el paso, no quitar el dedo del renglón; ser valientes, trascender el miedo.
El discurso de Estela está disponible en internet y agregó aquí una de las ligas en donde es posible leerlo íntegro (texto) y de YouTube para ver y escuchar (video), pero agrego aquí el párrafo en donde está la frase que le ha dado la vuelta al mundo: “Por los que seguimos en pie de lucha por la justicia, la libertad, la democracia y la soberanía de México, para nuestra patria, por la vida, para la humanidad, quedamos de ustedes, por siempre y para siempre, la Familia Jacinta, hasta que la dignidad se haga costumbre”. Es una lección para aprender y multiplicar.

Columna publicada en El Informador el sábado 25 de febrero de 2017.

sábado, 18 de febrero de 2017

Inoculaciones

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

No han pasado ni dos semanas desde que en este mismo espacio hablé sobre unidad a propósito del llamado presidencial, sólo para decir que la unión, la solidaridad y la fuerza, deben ser de, por y para nosotros, exclusivamente.
Fue antes de la marcha fallida --por contaminada y pervertida-- de hace casi una semana. Sí, sé lo que escribí el sábado pasado y la conclusión a la que llego es que pese a la fuerza ciudadana que se ha demostrado en las últimas semanas, la capacidad de infiltración y boicot del Gobierno es muy poderosa. Reitero más que nunca que debemos estar muy despiertos.
Ya se ha escrito hasta la saciedad sobre lo que pasó con la marcha #VibraMéxico, las versiones varían pero todo fue un juego de manipulaciones, conveniencias, personajes maiceados y otros engañados para un resultado desafortunado desde cualquier punto de vista. Lejos de mostrar unidad se hizo gala de lo contrario. Lamentable. Perfectamente bien urdido desde el poder para pervertirlo como parece que es su objetivo y máxima aspiración en la vida: echarlo todo a perder.
Los mexicanos no merecemos un gobierno así. En realidad estamos hablando de traiciones cotidianas ejecutadas por quienes están ahí gracias a votos e impuestos y encima de todo, el que se supone lidera los intereses, preocupaciones y estrategias nacionales, afirma que no hay crisis, no estamos en crisis, es sólo un momento de desafío económico. Y claro que la parte social no cuenta para él, ni la educación, ni la salud, ni los altísimos niveles de corrupción que ensucian y pervierten todo, ni la vivienda, ni la precariedad del empleo, ni la violencia y la inseguridad.
No debería extrañarnos si el mandatario vive cómodamente gastándose cinco o tres millones de pesos por viajes de dos y tres días, en Nueva York o en cualquier ciudad de Europa junto con los vividores que integran su gabinete. Sí, reitero, la situación en México es intolerable y no se ve por ningún lado una solución a corto plazo, salvo la que salga de la misma sociedad, de todos nosotros en la medida en que recuperemos nuestra identidad, esa que enorgullece a los paisanos agredidos del otro lado del río Bravo que, por cierto, se fueron por la falta de oportunidades en su propia tierra, por la desigualdad en el reparto de la riqueza, por los abusos del poder, las injusticias, el desempleo, la pobreza en todos sus niveles (no deja de ser pobreza), la corrupción en las calles, en las escuelas, en las universidades, en los hospitales, en las oficinas para hacer cuanto trámite, en la marrullería de leyes injustas y madruguetes legislativos; por ir en busca del “sueño americano” en esa aspiración inoculada con rigor y disciplina en el inconsciente colectivo pero que ni es americano y mucho menos sueño (les recomiendo la película “American beauty” o “Belleza americana”, una autocrítica estadounidense; para adultos por supuesto).
Nuestra identidad mexicana es sólida y fuerte a pesar de los ataques constantes a que está expuesta: mediáticos, culturales, ideológicos, políticos, economicistas… Es como el agua o como la vida, se las ingenia para abrirse camino. Muchos han estudiado las características de la identidad mexicana, de la idiosincrasia, y han interpretado libremente y sin escrúpulos  razones, orígenes y motivos. Es raro que esas interpretaciones nos dejen bien parados. Cada vez estoy más convencida de que el discurso oficial, a lo largo de los años, ha difundido convenientemente lo más negativo de nuestra esencia mexicana, ya basta. Y no me cansaré de repetir que somos un pueblo maravilloso, creativo, noble e ingenioso, solidario, comprensivo y compasivo, con una historia rica y diversa, interesantísima, única; con expresiones técnicas, científicas y artísticas desde antes de la conquista suficientes para equiparar y superar, en muchos casos, a las grandes culturas de la Humanidad.
Lo fuimos, lo somos, falta que lo creamos. Que dejemos de lado por mentiroso y manipulador ese discurso que se nos ha inoculado también muy bien, que nos define como un pueblo violento, delincuente, tramposo y flojo. No es así. Es el discurso que se sabe de memoria Donald Trump y que ninguna autoridad ha tenido la valentía, la dignidad y el orgullo de callar. No somos eso. Quizá esta definición perversa aplica pero para la clase política abusiva y parásita.
Despiertos, acuérdense, despiertos, vacunados y dispuestos a una profunda y radical desparasitación.

Columna publicada en El Informador el sábado 18 de febrero de 2017.


domingo, 12 de febrero de 2017

Dialoguemos Jalisco

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

“La situación en México es intolerable” y esta afirmación es tan cierta que muchas cosas se mueven en diferentes puntos del país y en sectores de la sociedad que antes no habían demostrado una participación clara y abierta tendiente a cambiar para mejorar las cosas, en serio y, de una vez por mucho tiempo (imposible decir “por todas” aunque ganas no faltan).
Hay movimientos en Mexicali, en Hermosillo, en la Ciudad de México y aquí en Guadalajara, no son los únicos. Hay enojo, preocupación, indignación, desesperación, impotencia, dolor, pero también surgen sentimientos alentadores porque nos vamos dando cuenta del poder de la sociedad cuando nos unimos, la sociedad, la gente, los ciudadanos.
Al calor de esta crisis tremenda, sí puedo decir que una de las peores en la historia reciente de México, la sociedad se mueve para cambiar el estado de las cosas pero aparecen grupos que no tienen al país como su interés más elevado; grupos que simplemente aprovechan la situación para sacar provecho en una conducta que infortunadamente es muy frecuente en nuestra clase política y en sectores advenedizos y convenencieros que viven del sistema corrupto y podrido que tenemos. Por lo general quienes integran estos sectores son los que aportan los votos duros de los diferentes partidos políticos, gente sin escrúpulos y profundamente egoísta.
A la sociedad que está al margen del sistema, prácticamente al resto de mexicanos, estos grupos no nos son desconocidos y los identificamos cada vez mejor; hemos puesto barreras y límites a la manipulación y a las infiltraciones, a veces con éxito, a veces no, sin embargo, estamos en el proceso y aprendiendo con una rapidez impulsada por la misma crisis.
En medio de este caos, las intenciones honestas están saliendo a flote y de entre grupos de jóvenes que aman profundamente a su país y desean con pasión que México sea una nación en la que quepamos todos en igualdad de condiciones y de derechos, en términos de equidad en todas las materias: educativa, sanitaria, laboral, de vivienda, de justicia… están surgiendo iniciativas novedosas, inteligentes, confiables, sin contaminación político-partidista, responsables, maduras, valientes. En el caso de Jalisco, me refiero específicamente a la iniciativa total y absolutamente ciudadana  Dialoguemos Jalisco.
La claridad con la que emprenden el movimiento más las demás cualidades que acabo de citar, son una invitación a despojarnos de prejuicios por un lado y, por otro, a brincar los obstáculos que muchos nos hemos autoimpuesto para no hablar, para no salir a las calles, para no exponer, para no proponer, para no intentar, por lo menos, cambios profundos en los gobiernos, para aparentar que no nos interesa ni nos preocupa, para pensar que no sirve de nada…
Dialoguemos Jalisco pretende ser un espacio de expresión y de escucha de lo que tenemos que decir, de lo que nos ahogamos por decir, de lo que nos hemos callado porque la vida nos va viviendo, porque nos atrapan las necesidades y las urgencias cotidianas. Me enorgullece y emociona formar parte de un movimiento así y por lo pronto ya sabemos que hay un gran interés por participar. Un video en donde hablamos de la realidad nacional, en el que se aclaran puntos y se pintan rayas, circula en redes con la invitación al diálogo y hasta ahora la respuesta ha sido extraordinaria, emocionante y esperanzadora.
Los jóvenes que tuvieron la idea lo sabían. Sabían que el terreno es y está fértil, abonado, que necesitamos unirnos y hablar, con generosidad, sin mezquindades, sin egoísmo, sin miedo, con responsabilidad, con visión de futuro, con amor por México y por los mexicanos. Nos toca decir qué pasa, qué hacer, cómo hacerlo. Nos toca y pronto estarán los espacios abiertos para que lo hagamos.

Es preciso trascender divisiones y enfrentamientos entre nosotros. Lo he dicho y escrito muchas veces: nos necesitamos juntos. Es el momento. Y vamos a la marcha de mañana también. Hemos aprendido y estamos muy alertas, sabemos identificar convocatorias mañosas, pero puede ser una gran oportunidad, grande en verdad, para mostrar el músculo, la potencia, el poder, las ganas, la determinación. Somos grandes y maravillosos, somos un pueblo noble, creativo, con historia para sentirnos orgullosos, para aprender, para crecer. Sí, lo somos. Dialoguemos Jalisco.



Columna publicada en El Informador el sábado 11 de febrero de 2017.

sábado, 4 de febrero de 2017

Más allá del Juicio de Amparo

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Justo el día de hoy se cumplen 200 años del natalicio de Mariano Otero Mesta, un personaje de la historia nacional, jalisciense para mayores señas, cuya vida y obra han trascendido gracias al el Juicio de Amparo, una herencia de México al mundo; no obstante, sus aportaciones van mucho más allá, aunque por lo general, se desconocen. Tristemente, para muchos, sólo es una referencia vial en la zona metropolitana de Guadalajara, y ya.
Sin restarle importancia claro está, en las actuales circunstancias (clase política mexicana egoísta, corrupta y dividida; y gobierno estadounidense agresivo, violento, irracional y beligerante) me parece más útil y ejemplar recordar a Mariano Otero, que los cien años de la Constitución del 17 (se cumplirán mañana); la Carta Magna que con casi 700 reformas sigue vigente y en medio de la polémica por dos posturas encontradas: una, mantenerla y reformarla todas las veces que sea necesario (como quieran los legisladores en turno dada la ausencia de un proyecto de nación que trascienda trienios y sexenios) y, dos, de plano convocar a un constituyente para actualizar el marco de derecho sobre el que se sostiene nuestra nación.
Mariano Otero, “el Legislador de su país”, fue un joven prodigio en cuya corta vida (falleció a los 33 años de edad víctima del cólera) hizo aportaciones notables además de en la materia legislativa, en la defensa y conformación de la nación mexicana.

Mariano Otero Mesta
Liberal, federalista y republicano, era sin embargo moderado y trató en todo momento, tanto en Jalisco como en la ciudad de México, de conciliar para que el país estuviera en condiciones de progresar.
Apenas con 20 años de edad, graduado ya como abogado, escribió las biografías de fray Antonio Alcalde, obispo de Guadalajara y Francisco Javier Gamboa. Se distinguió como orador y como escritor particularmente para la expresión de sus propias ideas, de su pensamiento político; publicó varias obras, trabajó como editor y redactor del periódico El Siglo XIX, catalogado como órgano de difusión de los liberales, esto ya en la ciudad de México. En 1842, a los 25 años, publicó Ensayo sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que se agita en la República mexicana en el que expresaba sus preocupaciones por las posturas ideológicas que separaban a la sociedad y, específicamente, por la crisis que se desató a raíz del pronunciamiento de Jalisco.
En esa obra, prácticamente desconocida por el público en general (el Congreso del Estado anunció una reedición de 500 ejemplares a propósito de esta fecha), cuatro años antes de la invasión estadounidense, Mariano Otero advirtió sobre lo que ya era una amenaza.
Según la interpretación de la historiadora Adela Vázquez Trejo, con la que coincido: “El diputado jalisciense llegó a considerar que la nación vivía un largo periodo de inestabilidad política, iniciada desde 1824, por lo que hace notar que la diversidad de corrientes ideológicas que persisten han sido heredadas de la lucha por la Independencia; por lo tanto, reconoce que es necesaria la unión de los mexicanos, más allá de la posición política, para tomar el camino del progreso”. Más actualidad no podrían tener estas consideraciones y ni qué decir de su convicción férrea y para algunos temprana, de compromiso con México.
Mariano Otero —he aquí el ejemplo que quiero destacar— fue uno de los cuatro diputados que votó contra la capitulación de México ante el invasor estadounidense. Otero se pronunció por continuar la guerra en una muestra de dignidad y amor por la patria que urge hoy en la clase política que dice que nos representa. Manifestó que no quería una paz bajo la presión del enemigo estadounidense “pues era oprobioso que el pueblo mexicano entero no pudiera desbaratar a menos de diez mil invasores. Ramiro Villaseñor escribió a propósito: “Este grito de patriotismo de Otero, fue su canto del cisne pero dejó una marca muy honda en la historia de México”.

Personajes y momentos de nuestra historia como estos son los que debemos rescatar, recuperar para alimentar nuestra memoria colectiva, para avivar el fuego de la dignidad nacional, despertar el espíritu público que extrañaba tanto el legislador cuando apenas tenía 25 años y sobreponernos como sociedad a la mezquindad de nuestra clase política que en estos momentos no ayuda en nada a enfrentar el trace, al contrario. Los mexicanos no somos así y está en nosotros reencontrarnos con el espíritu auténticamente patriótico de mexicanos ilustres como Mariano Otero.

Columna publicada en El Informador el sábado 4 de febrero de 2017.