sábado, 20 de agosto de 2016

¡Qué difícil!

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Primera: Todo parece indicar que la participación de México en los Juegos Olímpicos de Río es la peor en la historia. Y como es la peor y casi no han caído medallas, pues la información relativa a la corrupción, a la falta de apoyos y a la obsolescencia de las políticas deportivas no se ha hecho esperar.
Segunda: Desde que inició agosto, entró en vigor el incremento más alto en los últimos 18 años en el precio de la gasolina; es decir, el más alto desde la administración zedillista pasando por las dos panistas. De esta noticia se derivan varias, podríamos hablar de 2.1 y 2 punto al infinito y más allá con todos los aumentos que día con día se registran en los bienes y servicios básicos que consumimos o usamos los mexicanos: ¿Alimentos? La carne de res, un producto fundamental más allá de preferencias alimenticias, ha abandonado cientos de miles de mesas de familias mexicanas. Que el precio de la carne de res, dicho sea de paso, se ha incrementado de manera exponencial desde hace varios años, en proporciones de más del cuádruple con respecto a los índices inflacionarios.
Tercera: Próximamente se cumplirán dos años de la desaparición de 43 jóvenes normalistas del Estado de Guerrero, sin que hasta el momento se haya hecho justicia o se haya respondido, con información creíble claro, a los padres de los estudiantes. Justo esta semana el abogado de los deudos anunció que se rompía el diálogo con la PGR porque los representantes de la dependencia se resisten a determinar la responsabilidad de Tomás Zerón en el presunto encubrimiento de evidencia. Y luego la titular de la PGR afirma que se trabaja con exhaustividad en el caso Iguala ¿qué sería si no? El mes que entra se cumplirán, repito, dos años.
Cuarta: Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos de nuestro país, es escenario de un secuestro que en realidad es consecuencia del enfrentamiento entre grupos criminales en la zona.
Quinta: En el Estado de México se enfrentaron policías y delincuentes. ¿El saldo? Una persona muerta y ocho detenidas, esto apenas el día de ayer.
Sexta: Los diputados están investigando los hechos en Nochixtlán e interrogaron a tres de los policías que participaron. De entrada, uno de ellos, apodado José, con explicaciones ambiguas reconoció que sí traía pistola, cuando el jefe de Seguridad en México aseguró primero que estaban desarmados. Es importantísimo que no se le eche tierra a este caso (como a tantos otros ¿verdad?): murieron ¡ocho personas! Y cientos resultaron heridas. La creación de una Comisión Especial de Seguimiento en el Congreso, la verdad no sé si es buena o mala noticia, más bien creo que es mala. Así que es derivada de la muy mala noticia que se generó el 19 de junio cuando se abrió fuego contra profesores manifestantes sin que hasta el momento las explicaciones desde la autoridad sean lógicas y creíbles.
Séptima: Por si fuera poco, un presidente municipal apenas electo en Hidalgo, fue detenido por presunto peculado. Resulta que ya había sido alcalde años antes y fue la procuraduría del Estado la que cumplió con la orden de aprehensión.
También se señalaron desvíos de recursos en la Universidad del Estado de Morelos; los empresarios justifican el uso de la fuerza si se impide el reinicio de clases el próximo lunes y la CNTE, ante la falta de acuerdos, reitera que se mantendrá en paro; la clase política está en plena guerra sucia de cara a las elecciones de 2018; y, entre muchas otras malas y peores noticias, la Comisión Nacional de Derechos Humanos denuncia el asesinato de 26 civiles a manos de policías federales, esto en Michoacán, en mayo del año pasado: el caso de Tanhuato.
Todas estas malas noticias son de los últimos días, ni siquiera de las últimas semanas. Algunas sucedieron hace uno y dos años; en ese caso son peores porque no se han resuelto. Son muchos los pendientes: Tanhuato, Nochixtlán, Iguala, CNTE... En estas condiciones resulta difícil, muy difícil, encontrar para difundir y sostener, buenas noticias. Simplemente no hay, o no son del calibre e intensidad de las malas. Ahora, que baje el precio del gas LP ¿es una buena noticia si la gente no tiene qué cocinar? ¿Ni agua qué calentar?

Finalmente, la cuestión no es si se inunda el país con malas o buenas noticias; es la realidad la que nos ahoga.

Columna publicada en El Informador el sábado 20 de agosto de 2016.

¿Ya chole?

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Esta semana se publicó en The Guardian, periódico británico, un reportaje en donde se asegura que la esposa del Presidente de México, Angélica Rivera, utiliza un departamento en Miami que pertenece al Grupo Pierdant, compañía que concursa para construir puertos marítimos aquí en el país.
Esto fue apenas el día 9 de agosto y de inmediato la Presidencia de la República, a través de la Vocería, salió a desmentir y a lamentar el texto en The Guardian. Se afirma por supuesto que nada es cierto y que además los reporteros del diario no buscaron la versión oficial antes de sacar a la luz el trabajo periodístico.
Si mal no recuerdo y creo que varios el lector lo tendrá en mente también, apenas el 18 de julio el Presidente Peña pidió perdón por el asunto de la Casa Blanca. Cito: “Si queremos recuperar la confianza ciudadana todos tenemos que ser autocríticos, tenemos que vernos en el espejo, empezando por el propio Presidente de la República. En noviembre de 2014, la información difundida sobre la llamada Casa Blanca causó gran indignación. Este asunto me reafirmó que los servidores públicos además de ser responsables de actuar conforme a derecho y con total integridad también somos responsables de la percepción que generamos con lo que hacemos, y en esto reconozco que cometí un error. No obstante que me conduje conforme a la ley, este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno. En carne propia sentí la irritación de los mexicanos, la entiendo perfectamente, por eso, con toda humildad, les pido perdón; reitero mi sincera y profunda disculpa por el agravio u la indignación que les causé”.
Este mea culpa se dio en el marco de la promulgación del Sistema Nacional Anticorrupción (peor es nada) sin embargo, a tres semanas de entonces una vez más la integridad de la primera dama se somete a juicio de la opinión pública porque, a estas alturas, aunque se haya negado, la credibilidad, escasa a estas alturas de la administración, muy escasa, esmirriadita, terminó por precipitarse casi hasta la extinción o evaporación o la figura que mejor le plazca para ilustrar que, lejos de trata de recuperar la “confianza en el gobierno”, al parecer se dedican a lo contrario. ¿O qué pensaban? ¿Qué una vez solicitado el perdón —no me di cuenta de que nadie se lo otorgara— ya tenían como permiso para hacer cualquier cosa?
El 18 de julio pasado el titular del Ejecutivo federal hizo hincapié en que se condujo dentro de la ley, aun así solicitó perdón porque no se había percatado de la responsabilidad que también tienen los servidores públicos en cuanto a la percepción de los gobernados. Bueno, pues en menos de un mes estas afirmaciones se cayeron aparatosamente. De por sí, el nivel de aceptación del mandatario va en picada: entre 15 y 34 % si se consideran, en el primer caso, líderes de opinión y en el segundo, población en general. Igual la calificación, con las mismas acotaciones va de 3.3 a 4.7 en ambos casos en una escala de diez, es decir, reprobadísimo.
¿Volverá a pedir perdón o nos tocará regañada de la primera dama? El asunto es cuestionable por donde se le vea. Y no es moral, ni sano, ni considerado con  los mexicanos, con un pueblo cuya mayoría vive en pobreza y pobreza extrema (con todo y que quieran cambiar las fórmulas de conteo y evaluación). Es cínico, es descuidado, desaseado y todos los calificativos que pasen por la mente.
Y después de esto, atenta a reacciones en medios de comunicación, me llevo una sorpresa mayúscula cuando escucho a “presuntos” radioescuchas llamar a las estaciones y decir que “ya chole” con el asunto del departamento en Miami, que para qué se aborda el tema, que para qué se informa, que no sirve de nada, que mejor los dejemos gobernar y expresiones por el estilo.
Si el gobierno no se conduce sobre bases de honestidad y transparencia, de integridad y apego a la ley según el discurso de Peña Nieto ¿entonces qué? ¿Ya? ¿Nos resignamos a que cunda la corrupción? ¿A que la familia presidencial haga de las suyas? ¿Aguantaremos estoicamente, mientras todo sube menos los salarios, que nos vuelvan a regañar por malpensados y criticones o que nos pidan perdón pero no en un auténtico acto de contrición y arrepentimiento con penitencia?
Nada de que “ya chole”, urge una rendición de cuentas auténtica. Los mexicanos no merecemos menos.


Columna publicada en El Informador el sábado 13 de agosto de 2016.

sábado, 6 de agosto de 2016

Inteligencia y humildad

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Después de tres años de manifestaciones, muertos y heridos, paros, bloqueos, vandalismo, infiltrados, manipulación, días sin clases y, apenas hace unas semanas, mesas de negociación, las cúpulas empresariales se movilizan también, pero para ampararse y amenazar con presentar declaraciones de impuestos sí, pero en ceros, por las pérdidas que para ellos representa la inconformidad de la CNTE, sobre todo en estados del sur-sureste de México, por la mal llamada reforma educativa.
Cómo me gustaría que expresiones de esta naturaleza, tan contundentes, fuertes y escandalosas, se repitieran para otros asuntos y siempre que fueran necesarias cuando las acciones u omisiones de la esfera gubernamental estén equivocadas y causen más daños que beneficios.
Este año llevamos por lo menos dos, amén de las reuniones privadas que seguramente se han celebrado entre representantes empresariales y gubernamentales. La primera, seguramente la recuerdan, se dio cuando en el paquete de cambios legislativos por la famosa Ley 3de3, empresarios muy trajeados se manifestaron en el Ángel de la Independencia de la Ciudad de México porque a los legisladores se les ocurrió incluir, como actores responsables, justamente a empresarios que hicieran negocios con el gobierno, es decir, cuando hubiera recursos públicos involucrados. Bueno, pues lograron que se diera marcha atrás.
En ese momento celebré la medida y añoré el activismo de la IP de hace unos 20 o 30 años. Ahora recurren a instrumentos legales y exponen sin ambages que el Gobierno mexicano no ha sido capaz de enfrentar el problema con los profesores disidentes.
En este caso, y menos aún después de Nochixtlán, creo que la estrategia empresarial complica la situación lejos de ayudar a resolverla. Imprime presión y abiertamente se señala la necesidad del uso de la fuerza. A ver ¿es por ahí? Si las preocupaciones son reales, para empezar creo que podrían haber emprendido una acción similar para exigir una reforma educativa integral, es decir, que contemplara mejorar los contenidos y los recursos pedagógicos; contenidos y enseñanza, pues, no nada más la situación de los docentes que sin duda alguna debe ajustarse.
Las fallas del gobierno a la hora de abordar este asunto complejo, añejo, doloroso y peligroso, son claras y evidentes, hay en esto plena coincidencia, pero la propuesta y las insinuaciones de la IP conducirían a una escalada de violencia que contrasta o choca con las pretensiones de nación moderna y civilizada inmersa en-un-mundo-democrático-globalizado-que-aspira-a-la-protección-de-los-derechos-humanos-como-sea. También podría ser el permiso ideal para continuar con las acciones represivas (si los empresarios lo piden…).
Sería ideal que a partir de esta realidad que amenaza con rebasarnos (no se puede dejar de lado que el gasolinazo, el incremento en la energía eléctrica, la pobreza galopante, la inflación, el golpazo al poder adquisitivo, el desempleo y el empleo precario, la inseguridad… están generando más angustia, inconformidad y molestias ciudadanas) de una vez por todas el Gobierno mexicano asumiera su responsabilidad como artífice e iniciador del conflicto y lo resolviera con inteligencia y humildad. Es muy difícil. Lo fácil es recurrir a la violencia y a la represión, pero no queda otra. Inteligencia y humildad son la clave y en esa medida se encontrarán respuestas de la otra parte.
Energía sí, contundencia también, pero en una mesa de diálogo. Hay maneras y en el gobierno lo saben, pero persiste la postura (en ambas partes) de no ceder ni dar su brazo a torcer. Es el peor de los escenarios, la receta perfecta para caminar en círculos. En alguien debe caber la cordura.
Después de los muertos en Nochixtlán y de las mesas de diálogo que hasta entonces atinaron a instalar en Gobernación, los encuentros se han dado con altibajos y la situación ahora amenaza una vez más con desbordarse. El regreso a clases está a la vuelta de la esquina y los profesores disidentes ya dijeron que no permitirán el inicio del ciclo escolar si no se atienden sus demandas.

Se requieren altas dosis de inteligencia y humildad en las dos partes en conflicto en este caso y también en las de los sectores de la sociedad que han intervenido con sus propias demandas y señalamientos.

Columna publicada en El Informador el sábado 6 de agosto de 2016.

sábado, 30 de julio de 2016

Mientras Hillary... la pobreza

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Aunque parezca increíble, todavía me sorprende la forma en que muchos colegas y analistas abordan los diferentes temas que están en el candelero; y también cómo los medios de comunicación en general podrían ser sinónimo de efímero y, por asociación, de pasajero o superficial.
La confirmación de Hillary Clinton como candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos es “la nota” y el tópico central de todos los géneros editoriales: columna, artículo de fondo, comentario… Sí, sí, que si la vecindad, que si el TLC, que si la reforma migratoria, que si la mano dura de la señora, que a lo mejor es peor que Trump, en fin; claro que debo decir que hablé sobre ella y el candidato republicano la semana pasada, pero más que sobre ellos, sobre la ridiculez de la reunión Peña-Obama. El caso es que analistas y colegas están enfrascados en disquisiciones que a la hora de la hora ni fu ni fa, ni pa’tras ni pa’delante. ¿O servirán de algo?
Y así, mientras Hillary es la protagonista indiscutible en los medios de comunicación de México y del mundo, el Gobierno federal anuncia que próximamente se recrudecerá la crisis y, por lo tanto, que aumentará la pobreza. Las consecuencias son lógicas, pero vivos y marrulleros como son, antes de confirmar el gasolinazo que viene, modificaron las fórmulas barrocas para medir la pobreza.
Con ganas de que la información relativa pasara inadvertida, apenas se ha hablado y escrito al respecto. Ante la magnitud de la pobreza en nuestro país, la ineptitud y displicencia para erradicarla y una evidente determinación por no reconocerla en su justa dimensión, se opta por cambiar las de por sí complicadas y rebuscadas ecuaciones para medirla, de manera que sea posible, legal y oficial, tapar el sol con un dedo.
Qué fácil: 2016 se convierte en el año cero y ni siquiera será posible llevar un registro histórico de los niveles de pobreza en el país.
¿Para qué se mide la pobreza? El objetivo meta de esta herramienta es conocer exactamente el problema para estar en condiciones de afrontarlo con éxito, por un lado; y por otro, para evaluar los programas oficiales enfocados, precisamente, en abatirla primero y luego erradicarla. Claro que suena utópico, pero los propósitos no pueden ser menores. Son asuntos relacionados con el desarrollo de un país, las condiciones y la calidad de vida y la eficiencia del aparato gubernamental, entre otros.
¿Por qué lo cambian ahora después de varios años de aplicar el sistema anterior? Porque los resultados actuales no dejan bien parado al gobierno de Peña Nieto. Un ejemplo: entre 2012 y 2014, el número de personas pobres en México subió de 53.3 a 55.3 millones. Dos millones de mexicanos más con esa calidad de vida, como quien dice la mitad de la población (46.2 %).
Y luego afirman que no es cierto que el esquema de medición se modifica para manipular. ¿Ah no? ¿Entonces para qué sí cambia? ¿Cuál es la nueva utilidad? Reitero: tapar el sol con un dedo y que la administración pública federal no tenga en su haber tan malos resultados, pésimos de hecho. Y claro que en ese mismo tenor fue que se dio la renuncia del responsable del área dentro del INEGI, Miguel Cervera, otrora titular de la Dirección General de Estadísticas Sociodemográficas. Pobre.  
Con los cambios, de un plumazo desaparecerán más o menos diez millones de mexicanos viviendo en pobreza. Si se trata de ocultar a toda costa la realidad pues de una vez que los desaparezcan a todos.
Las estadísticas ficticias nunca han servido para nada y si no, que les pregunten a los griegos. Digo, no sirven para nada bueno. Para ocultar, tergiversar, aparentar, manipular, sí, para eso sí sirven, la cuestión es que más tarde o más temprano sale la verdad a flote y se pagan las consecuencias, como las verdaderas intenciones de Hillary Clinton con respecto a México si es que gana las elecciones de noviembre; como el golpe para la economía nacional, macro y micro, que asestará el gasolinazo de agosto, el mayor en los últimos 18 años; como el auténtico fondo de la dizque reforma educativa…

De modo que mientras Hillary sí o no, cuya candidatura y personalidad han operado como una especie de cortina de humo, la pobreza aumenta y a la realidad que implica, dolorosa y lacerante, se le echa tierrita oficializada.

Columna publicada el sábado 30 de julio de 2016.

No sé

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Después de una solicitud de perdón inútil e incomprensible creí que no vería otra escena presidencial extraña, mucho menos en la misma semana (normalmente las representaciones están  espaciadas). Lo sorprendente ahora es que está involucrado nada menos y nada más que el presidente Barack Obama. Se trata de la visita de Peña a Estados Unidos dizque para motivar al voto hispano anti-Trump en las elecciones que próximamente se celebrarán en el vecino país del norte.
No sé. Hay analistas que opinan que con esta reunión simbólica en realidad arranca una estrategia sólida de presión para que la importancia de México y su relación con Estados Unidos sea valorada en su justa medida; para que los mexicanos y descendientes de mexicanos en la Unión Americana cierren filas en torno a la candidatura de Hillary Clinton, no tanto por la ex secretaria de Estado en sí, sino porque es la opositora de Donald Trump, xenófobo millonario que ha hecho del “odio” a México su principal estrategia electoral, como todos sabemos.
No sé. Los millones de mexicanos y sus descendientes que viven en Estados Unidos, hasta donde se conoce, no están precisamente orgullosos del Gobierno peñista. Y aun cuando en la Unión Americana no se han registrado muestras de repudio como en varias ciudades europeas contra el titular del Ejecutivo federal, es fácil deducir los sentimientos de los compatriotas que viven del otro lado del río Bravo. Sí creo que la cercanía y la información acrecientan la inconformidad y el enojo que prevalece en territorio nacional.
No sé. Esta nueva disposición de Barack Obama, al cuarto para las doce, cuando México ha estado fuera de su discurso, cuando está a punto de abandonar la presidencia, no me genera confianza. Siempre lo hacen. Si en el fondo están los fines electorales, entonces sí, de otra manera, pasan cuatro y ocho años y nada cambia ¿este acercamiento ofrece garantías de concreción de la reforma migratoria? Claro que no.
No sé, porque además no estoy segura de si el triunfo de Hillary Clinton represente para la vecindad alguna ventaja en términos de relaciones comerciales, industriales y migratorias. A la hora de la hora, así como Obama, guardan las promesas en un cajón que abren, si acaso, cada cuatro o cada ocho años.
Ahora, si el presidente estadounidense tomó la iniciativa de invitar a su homólogo mexicano con la idea de incidir en el voto hispano, fundamentalmente mexicano, no estoy segura si conoce la situación en México, más bien podría pensar que le falta información de calidad.
No me parece algo muy positivo que digamos; tampoco que, a estas alturas de la contienda estadounidense, la incidencia sea definitiva y exitosa a favor de los demócratas. Al contrario de analistas que celebran o destacan el encuentro Peña-Obama, aunque sea tarde, hay otros que no olvidan (y es mi caso) el silencio del Gobierno mexicano ante los insultos de Trump quien alimentó en el pueblo estadounidense lo que el Dr. Jaime Tamayo define como racismo genético, particularmente contra los mexicanos.
El electorado en general, no se diga el estadounidense, es impredecible. Con frecuencia basta un rumor, una información tergiversada aun cuando después se aclare o un hecho real pero ficticio, para que se derrumbe el capital político de una o de otro. Todo puede pasar. Sinceramente no creo que la visita y la reestructuración de la estrategia mexicana-demócrata sirvan de mucho, sin embargo, nada es descartable.
Aun así, no sé qué pasará en las elecciones presidenciales de Estados Unidos el próximo noviembre, pero las expectativas no son favorables en ningún sentido. Una opción es peor que otra, pero ninguna alentadora como para pensar que las relaciones entre los gobiernos de ambos países y entre los habitantes de uno y de otro lado del Bravo, serán mejores. Es muy difícil aventurar un escenario así. Ni Obama ni Peña han tomado medidas notables para resolver problemas y pendientes añejos y, no sé, pero sí estoy segura de que un proceso electoral no es ni será suficiente para enmendar conductas, iniciativas y actitudes que siempre, siempre, nos han dejado en desventaja en esta vecindad.

Columna publicada en El Informador el sábado 23 de julio de 2016.



domingo, 17 de julio de 2016

Impunidad e ingenio

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Podría pensar que es buena noticia la decisión que se tomó ayer en el Congreso del Estado, relativa al fuero. No es lo máximo y quién sabe si logre concretarse en su totalidad, pero sí, algo es algo, para no pecar de inconforme pues. Algo se mueve.
Ahora lo que sigue es que los iniciadores del proyecto no quiten el dedo del renglón y la determinación de retirar el fuero a servidores públicos, no sólo sea aprobada por los ayuntamientos de Jalisco (se trata de una propuesta de reforma constitucional), sino que llegue a nivel federal, de lo contrario, con ciertos servidores como el gobernador y los diputados federales no tendrá ningún sentido.
La eliminación del fuero, si mal no recuerdo, es una de las demandas sociales más añejas, motivada por los altísimos niveles de corrupción e impunidad en la clase política. Definitivamente es un avance del Poder Legislativo jalisciense, particularmente de los impulsores que hicieron suyo este reclamo social.
No se trata ahorita de echar las campanas al vuelo porque, como decía, falta que por lo menos 63 ayuntamientos avalen la reforma —tienen 30 días para hacerlo— y todos sabemos cómo se las gastan en los municipios por la lejanía, la autonomía, los diferentes niveles de involucramiento de los gobernados, distintas concepciones de honestidad, transparencia y servicio público.
Aparte, una vez que se cumpla ese paso, restaría modificar la norma federal, situación todavía mucho más complicada porque, en ese caso, afectaría a todos los funcionarios públicos susceptibles de que se les retire el fuero, no sólo a los de Jalisco. Ya veremos, ya veremos. Hay que estar atentos. Si se logra, realmente sería una reforma trascendental y para festejar, porque se constituiría en una herramienta de combate a la impunidad en términos generales y quizá, sólo quizá, podría servir para purgar a la clase política, limpiarla, sanearla.
Y a propósito de impunidad, no puedo dejar de comentar (tenía tiempo con la intención pero los temas se multiplican) el spot del Senado de la República en donde prácticamente se ubica como a los únicos responsables de la impunidad en México, que alcanza niveles estratosféricos, a los ciudadanos, que porque denuncian delitos.
Desde que tengo memoria, gobiernos van, gobiernos vienen, de uno y de otro partido, y se diseñan programas y campañas para promover la cultura de la denuncia, que porque dizque nos falta. ¿Deseos de que no se haga justicia? ¿Falta de ganas? ¿O es que acaso queremos ser cómplices de los delincuentes?
En escasos 30 segundos, el creativo contratado por el Senado de la República nos echa toda la culpa: “nueve de cada diez delitos no se denuncian en México”. Y luego que es uno de los países con mayores niveles de impunidad en el mundo. Que lo que no se denuncia no se investiga y, por ende, no se sanciona, que la responsabilidad es de todos “la inseguridad es responsabilidad de todos, tú también puedes prevenirla denunciando al crimen; si denunciamos acabamos con el delito y acorralamos a los delincuentes; juntos podemos cambiar, si todos cambiamos, México cambia”. Ajá. Y no es que yo quiera impedir o inhibir o promover que no se denuncie, claro que no, al contrario. Siempre será bueno promover la cultura de la denuncia pero ¿y al Poder Judicial no le toca hacer nada?
Datos apenas de 2015, publicados en Forbes, revelan que México es el segundo de un listado de 59 países, con mayor impunidad; y no le atribuyen la responsabilidad a los ciudadanos por no denunciar, sino a las deficiencias en el sistema de justicia: 46 % de la población detenida carece de una sentencia condenatoria, por ejemplo. El Índice Global de Impunidad recomienda la operación de 17 jueces por cada 100 mil habitantes; el dato para México es de cuatro jueces por cada 100 mil habitantes. Y claro que no se trata de abultar la burocracia judicial, sino de hacerla más eficiente y que el indicador “se hizo justicia” se dispare. Ajá.
Según el Senado todo se debe a que no denunciamos ¿y por qué las cárceles están llenas?  ¿Serán todos culpables? ¿Todos tienes sentencia? ¿No es la impunidad en México resultado de un sistema podrido y pervertido?

Por lo general, lo he notado, gobiernos deficientes le echan la culpa de todos los males a su población, que dizque no participamos, ni denunciamos, ni pagamos impuestos. Por si fuera poco, ahora se difunde un spot de que gracias al gobierno los mexicanos creemos en nuestro ingenio. No bueno. Así los niveles de impunidad e ineficiencia. Respecto al retiro del fuero, hasta no ver no creer.

Columna publicada en El Informador el sábado 16 de julio de 2017.

miércoles, 13 de julio de 2016

Promesas imposibles

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

¿Se acuerdan? Yo estoy segura de que sí. ¿Cómo olvidar las promesas de que con la reforma energética bajarían las tarifas de la energía eléctrica y el gas? ¿Cómo olvidar el anuncio aquel de que la gasolina ya no subiría cada mes y que a partir de 2016 de plano ya no aumentaría? ¿O la frase enfática y contundente de que en 2016 seguirían quitando obstáculos para dizque “mover a México”?
Esto sí es música para los oídos, particularmente en un país en donde la mayor parte de la población ve mermados sus ingresos netos y además, su poder adquisitivo; el daño a la economía familiar va en ambas vías. Muchos recibimos estas “buenas nuevas” con desconfianza pero ¿era posible hacer algo para garantizar que esas promesas se cumplirían? ¿Es posible hacer algo ahora? ¿Cuántos otros antes han hecho promesas similares?
El caso es que volvemos a caer exactamente en donde mismo, si no es que varios metros atrás, porque el retroceso económico —y me refiero clara y directamente al de las familias mexicanas— es notorio y angustiante.
Mientras esto sucede, mientras estas promesas no se cumplen y además siguen los problemas con el magisterio en Oaxaca, Guerrero y Chiapas, desde la Presidencia se mueven las piezas en un sentido que no puede ser calificado más que de burla y cinismo ¿o cómo entender que quien anunció —con la venia desde Los Pinos claro— los incrementos en materia energética y que además participó en la reforma educativa que no es reforma educativa como se ha dicho hasta el cansancio, sino laboral, es premiado con el nombramiento, digo, prácticamente, de dirigente nacional del PRI?
Prácticamente porque todavía falta que se monte el teatro que a todos los contribuyentes nos cuesta, de la dizque elección de la dirigencia después de la renuncia de Manlio (no podía ser de otra manera) con la sobada, trillada y nada creíble fórmula del “candidato de unidad”.
Estoy hablando de un individuo que aparece en el primer plano de la escena nacional, sólo después de haber comparecido ante los senadores para explicar (ajá) el porqué del incremento en las tarifas (ese incremento que no iba a suceder; ese obstáculo que se iba a retirar para o afectar la economía de por sí precaria de los mexicanos, de la mayoría claro): Enrique Ochoa Reza.
Ya renunció a la Dirección general de la Comisión Federal de Electricidad, un puesto, como todos los de su tipo, con un altísimo salario y no se digan las prestaciones de privilegio extraordinarias, esas que claramente dividen a los habitantes de este país, por decir lo menos, en mexicanos de primera y de segunda.
En su momento Enrique Ochoa fue el artífice de que la reforma energética se aplicara y bajaran las tarifas. ¿Hubo reducción? Podría decir que sí aunque, y amerita revisión a fondo, también se dieron casos y muchos hasta donde he podido observar, de supresión de tarifas subsidiadas, así que, unas por otras, como para compensar ¿no?
Y de pronto, con el conque (como decía mi abuelita) de que los precios de los combustibles para la generación de energía subieron, pues no quedaba otra que aumentar las tarifas, pese a la reforma energética ¿qué quiere decir esto? Que se trataba de promesas imposibles de cumplir porque, efectivamente, se depende de las fluctuaciones de estos productos a nivel internacional. ¿Se nos hizo esa advertencia? Sí, la verdad es que sí, pero no desde el gobierno, sino desde los grupos de académicos y expertos que una y otra vez llamaron la atención sobre este punto pero no fueron escuchados.

Este mismo Enrique Ochoa, me voy enterando, participó en los más altos niveles del diseño de la reforma educativa que ahora genera tantos problemas. Podríamos considerar también como promesas imposibles de cumplir, las que se hicieron a los maestros cuando la reforma se fraguaba. Y no es que Ochoa sea totalmente responsable, pero de que participó, participó. Y ahora se enfila, contra muchos priistas, como su próximo líder y promete: “Tenemos que cambiar y escuchar a la ciudadanía […] Tenemos que ser un partido (el PRI) más transparente que encabece cambios y que atienda las solicitudes de los ciudadanos que quieren tener un mejor país”. ¿Promesas imposibles?

Columna publicada en El Informador el sábado 9 de julio de 2016.

Qué mal

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Para vergüenzas no gana uno. Y se acaban los calificativos, la indignación es mayúscula. Mientras se fragua otra represión contra manifestantes en Oaxaca y se aumentan las tarifas de las gasolinas pese a la reiterada promesa de que eso ya no sucedería gracias a las reformas estructurales, el Presidente de México queda en ridículo en el mundo, con este afán obsesivo contra el populismo, y confunde la magnesia con la gimnasia.
Seguramente el lector recordará, durante la lectura del mensaje del tercer informe de Peña Nieto y después, en octubre del año pasado, su intervención ante la ONU, cómo el máximo representante de los mexicanos prácticamente repitió el mismo discurso contra el populismo. En los dos momentos que cito quedaba claro que el foco de las críticas y “preocupaciones” del mandatario se centraba en Andrés Manuel López Obrador y ahora, en esta reunión con Barack Obama y Justin Trudeau, Peña recicla sus dichos añejos para aplicarlos a Donald Trump y, entiendo, no desentonar con respecto a las intervenciones de sus homólogos. Mal.
Los memes y videos ocurrentes cundieron en redes sociales, creo que hasta trending topic fueron, pero la verdad a mí me da vergüenza y mucha, no me da risa, de hecho hasta ganas de llorar tengo, no es justo; los mexicanos no merecemos esto.
La manipulación informativa sobre la situación magisterial es tal que ya ha adquirido un cariz de desesperación;  lamentablemente la mayor parte de los mexicanos no tiene acceso a otras versiones, a otras posturas, a información verificada y fidedigna sobre lo ocurrido en Nochixtlán por ejemplo, o, simplemente, sobre lo que son las verdaderas demandas de los maestros y no lo que desde el poder se interpreta que son las causas y motivaciones de sus manifestaciones, marchas y bloqueos.
Escuché la colaboración del Dr. Jaime Tamayo, sociólogo y politólogo de la Universidad de Guadalajara con prestigio a toda prueba y reconocimiento dentro y fuera del país, en C7, en un programa titulado “La Báscula… viernes de la otra versión” sólo para quedar pasmada con la postura cerrada y obtusa del conductor. Eso es desalentador en todos los sentidos, no así la visión del Dr. Tamayo quien mantuvo la calma en todo momento y ofreció sin dudar, datos precisos que dejan en claro que lo sucedido en Nochixtlán fue una agresión urdida desde el Estado mexicano. Pero los asesinatos no importan, eso no tiene valor frente al bloqueo que no es otra cosa que una reacción ante la inacción del gobierno para resolver la situación y las agresiones para aplastar las manifestaciones.
Y con todo, se anuncia, mientras el Presidente se pasea y despierta indignación y vergüenza; mientras es objeto de burla mundial, que el “Gobierno federal está en el límite en cuanto a tomar acciones” por los bloqueos en Oaxaca y Chiapas. Y que no digan que son maestros que se empeñan en no ser evaluados o que pretenden mantener las cosas como están e impedir que los pobrecitos niños tengan clases (¿de qué les sirven, por cierto, con las deficiencias en los programas que no fueron tocados con la “reforma educativa”?)… Varias veces lo he escrito en este mismo espacio: estudios de la OCDE revelan que los docentes en México quieren tener acceso a una mejor capacitación y no se  niegan a la evaluación. ¿Por qué rechazan esta? Porque está manipulada para deshacerse de los profesores que se rebelan contra el sistema.
Esto se ha dicho y escrito y documentado, pero de nada sirve. La distancia entre el gobierno y los problemas más graves y urgentes de los mexicanos es cada día más grande y se antoja ya insalvable.

Qué mal. Y de mal en peor con el anuncio inmediato, después de los resultados del brexit, de un recorte en programas sociales para el año que entra; y qué mal que para pronto casi digan que lo sucedido en Gran Bretaña es la causa de todas nuestras desgracias, porque aquí se hace todo perfecto y si algo no funciona es porque los otros, los de afuera tienen la culpa. ¡Ah! y adentro, la culpa es de los maestros claro, y no sólo de ellos, de todos los mexicanos, especialmente de los que se quejan tanto y exponen lo que está mal, la corrupción y la negligencia criminal de la clase gobernante; si, todos somos culpables, menos los que toman las decisiones gubernamentales. Ellos son perfectos y todas las decisiones que toman son perfectas. Los errores de Peña en el extranjero no son tales, más bien los otros se equivocaron o lo hicieron adrede para dejarlo en ridículo. Qué mal…y de mal en peor.

Columna publicada en El Informador el sábado 2 de julio de 2016.

sábado, 25 de junio de 2016

Ni con la sacudida

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Los hechos criminales registrados en Nochixtlán, Oaxaca, la semana pasada son una sacudida, un terremoto, un sismo de la más alta intensidad  y ni así reacciona el Gobierno mexicano. Ocho o nueve personas muertas y más de 40 heridos son el saldo de un enfrentamiento que no debió tener lugar y que desde la autoridad se ha tergiversado y manipulado de manera burda y desaseada por decir lo menos, y además fácilmente, gracias a los servicios de las grandes televisoras y de estaciones de radio que a lo largo y ancho del país, sin el más mínimo rigor periodístico acusan sin ambages y sin verificar ni contrastar se posicionan del lado “oficial”.
Desde el domingo pasado he estado atenta a las reacciones y hechos derivados de la violencia del Estado contra sus ciudadanos y sólo en algunos medios, los menos y la mayoría alternativos e independientes, se ha profundizado en lo sucedido y se ha intentado por lo menos presentar las dos versiones, la gubernamental y la de la disidencia.
Ocho o nueve mexicanos, según las diversas fuentes, perdieron la vida y desde la autoridad, apenas, atinan a convocar a mesas de diálogo cuyos resultados, deliberadamente no dados a conocer por la Secretaría de Gobernación, es evidente que no responden a las demandas del magisterio inconforme porque las marchas y los plantones continúan.
¿Es que no se dan cuenta que están actuando mal? ¿Qué las fórmulas a las que recurren, escudados en los medios, no están dando resultados? ¿Qué no hay alguien en el gobierno que informe al Presidente y a su gabinete de la reacción que los hechos violentos en Nochixtlán han despertado en el mundo?
¿Qué se necesita entonces más que una sacudida de esta magnitud para que el gobierno asuma su responsabilidad y con voluntad y apertura, y no con autoritarismo y represión, resuelva el conflicto?
La sensación de impotencia es tanta que duele porque la clase política persiste en mantener una conducta errónea, equivocada a todas luces o cómo se puede calificar la declaración del vocero de la Segob cuando terminó la reunión el miércoles pasado: “…el diálogo es sano, fluido, no hay gritos ni sombrerazos. Hay disposición”.  Mientras las marchas y manifestaciones se repetían en diferentes puntos del país de norte a sur y de este a oeste. Ya no sólo contra la reforma educativa sino exigiendo justicia por los mexicanos asesinados y los desaparecidos en Nochixtlán.
Y luego se dice que en México somos apáticos. Las expresiones de apoyo a los maestros y de demanda de solución sin violencia de parte del Estado se repiten, pero curiosamente es información que no se difunde suficientemente. Sólo en algunos medios y si acaso, no se repite como sí, el discurso de que los maestros son los culpables de todo. Este asunto lo he tratado en columnas anteriores, de hecho, hace unas semanas titulé el comentario como "Amenaza tormenta" y pues aquí la tenemos.
La actitud autoritaria y de represión del secretario de Educación, más la disposición de fuerzas contra los manifestantes fueron el caldo de cultivo, reitero, desde el Estado. Podríamos pensar que los maestros están equivocados, hay mucha gente que está convencida ¿matarlos es la solución?
Las expresiones de repudio en el extranjero se suman al sismo interno, pero el gobierno sigue sin percatarse, no se da por aludido aun cuando de manera expresa se exige la renuncia del presidentes, del secretario de Gobernación, del de Educación y del gobernador de Oaxaca; desde el poder siguen creyendo que tienen razón, que todos los demás estamos mal, amparados en los juicios y prejuicios que han alimentado de la mano de los grandes medios de comunicación para mantenernos a los mexicanos divididos. Aun así, tantos no podemos estar mal, ni pensadores críticos como Noam Chomsky ni asociaciones civiles nacionales e internacionales como las organizaciones que integran el consejo consultivo de la OCDE ni los colectivos de Oceanía y de Europa que también se manifestaron a favor de que se finquen responsabilidad y se esclarezcan los hechos, insisto, manejados informativamente hasta hoy con una ambigüedad que pasma y que favorece las dudas, la desconfianza, el temor y, claro, la manipulación y tergiversación de lo que realmente sucedió.

La sacudida es grande, pero el gobierno está como pasmado, como ido, porque con esto era para que, ahora sí, lo bueno pasara, lo bueno para los mexicanos todos, lo bueno que implique y signifique rendición de cuentas y justicia particularmente en este caso.

Columna publicada en El Informador el sábado 25 de junio de 2016.

La IP

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Cuando la descomposición del sistema político mexicano llegó a niveles insostenibles, más o menos en las décadas de los años setenta y ochenta; cuando el autoritarismo se ejercía de manera cínica, sin protocolo ni escrúpulos; cuando la guerra sucia, la ola de desapariciones y de secuestros tenían asolado al país y a los mexicanos, desde la sociedad, organizada y no, empezaron a surgir grupos e individuos que de muy diversas formas y con una gran valentía comenzaron a manifestar sus inconformidades y su enojo, exigiendo siempre un México mejor.
Cuando los movimientos estudiantiles fueron criminalmente reprimidos y los académicos e intelectuales brutalmente silenciados, desaparecidos, cooptados o amenazados, empezaron a escucharse voces, fuertes y repetidas, provenientes de un sector que por lo general había actuado en connivencia y contubernio con el gobierno: la iniciativa privada (IP).
No todo el empresariado claro está, específicamente las cúpulas, es decir, los dirigentes de cámaras y organismos como la Coparmex, sindicato patronal; o el CCE, Consejo Coordinador Empresarial que agrupa a presidentes tanto del sector comercial como del industrial.
Muy temprano en mi carrera conocí a representantes de la IP. Me tocaba entrevistarlos y cubrir sus actividades: congresos, conferencias de prensa, exposiciones, sus actividades de aniversario, entregas de premios y demás. Los desayunos de los miércoles en el Club de Industriales con el presidente en turno del CCIJ y con el presidente de cámara que los reporteros de la IP teníamos a bien solicitar. Años noventa, inicios. Independientemente de filiaciones partidistas (para esas alturas había fallecido ya, en circunstancias que aún dejan dudas, uno de los individuos que propició un cambio en muchos sentidos, Manuel J. Clouthier) los empresarios vivían tiempos en los que sus voces eran escuchadas y no sólo llevaban agua a sus molinos (difícil de creer, pero sí, lo hacían) sino que veían por sus trabajadores, casi más que los sindicatos. (Y que no se entienda que alabo al PAN. A mí no me convencen sus “triunfos” electorales después de las malas experiencias que hemos vivido bajo sus gobiernos. El PAN tiene ahora una oportunidad de oro para reivindicarse y enmendarse en serio, pero lo dudo mucho; no hay datos ciertos para creer lo contrario).
La IP criticaba políticas públicas erróneas y dañinas; y proponía medidas para el mejor funcionamiento de las finanzas públicas, para impulsar la productividad, la calidad total, la excelencia, la participación ciudadana; era una clase empresarial comprometida con México y los mexicanos sin descuidar sus legítimos intereses con la idea de que si a ellos les iba bien, a México le iría bien.
Conforme se avanzó en democracia y la alternancia adquirió carta de residencia, las élites empresariales se fueron callando. Si bien en todo este lapso hubo cuestiones que prosperaron gracias a la participación e impulso desde la IP, se dieron, en todo caso, de manera irregular, y las voces claras y fuertes que se escuchaban y se leían por lo menos una vez a la semana, redujeron su intensidad, su contenido y su frecuencia.
Es simbólico podría decir, que en general en los medios de comunicación (sumado a dinámicas y tendencias de diversa índole) prácticamente desapareció la IP como fuente. Esas voces se fueron apagando y sólo quedaban unos cuantos empresarios que a título individual seguían exponiendo lo que consideraban se estaba haciendo mal en términos macroeconómicos, comercio exterior, finanzas y los grandes rubros de la economía nacional: empleo, desempleo, inflación, impuestos y paridad. Como sociedad, perdimos a un sector que, con sus asegunes y matices, había visto por el país, por los mexicanos.
Me parece importante compartir esta evolución que he vivido directamente como periodista porque hoy celebro la reacción de crítica y rechazo de dirigentes empresariales con respecto a Ley General de Responsabilidades Administrativas (3 de 3) y que fue modificada de tal forma que beneficia (en términos de corrupción y opacidad) a servidores públicos y se enfoca, en un giro verdaderamente perverso (eso no quiere decir que los empresarios no tengan que rendir cuentas cuando de obra pública se trata), en las responsabilidades privadas cuando hay recursos públicos involucrados.
Quiero pensar que este golpe bajo habrá valido la pena si los mexicanos recuperamos a la IP como un sector preocupado por el derrotero de nuestro país y con más posibilidades de ser escuchado. A lo mejor porque sus intereses resultan afectados, claro está, pero no importa porque, después de todo, sus intereses son también los de la clase trabajadora y, en función de ello, los de la nación. Ojalá.

Columna publicada en El Informador el sábado 18 de junio de 2016.