sábado, 16 de enero de 2021

Por fin

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

Más allá de si la medida se tomó a destiempo o no, el anuncio que hizo ayer el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, es atendible de cabo a rabo. Por primera vez desde que lo conozco y recuerdo, hace ya algunos años, escuché que dijo la palabra “autocrítica” y su tono, por lo general de regaño, rudeza y confrontación, fue distinto. No insultó, no se peleó con la federación, al contrario; y exhortó a los jaliscienses a sumarse a las medidas porque sí, la situación es muy grave. La más grave en Jalisco desde que inició la pandemia.

No evitó las comparaciones, que además ya han sido cuestionadas, con respecto a la media nacional, sin embargo, lo que nos debe quedar muy claro como ciudadanos de a pie, como seres humanos que atravesamos por una situación inédita en el mundo, es que urge que quienes podamos, hagamos un esfuerzo mayúsculo por quedarnos en casa.

Las medidas que en un momento más referiré, nunca sobra repetirlas, reflejan por primera vez que hay aprendizaje de lecciones, a diez meses de distancia sí, pero bueno, ya están aquí y toca observarlas a pie juntillas, cumplirlas pues, y no salir de casa a menos que sea estrictamente necesario.


Porcentaje de ocupación en  hospitales públicos de noviembre a la fecha. 
Fuente: Gobierno del Estado de Jalisco.


Las medidas son siete, aplican en todo el Estado de Jalisco y estarán vigentes a partir de hoy y hasta el 31 de enero:

1.- No habrá regreso a clases presenciales. Esto ya lo había anunciado hace unos días la Universidad de Guadalajara, de manera que la medida se extiende a todos los niveles educativos en planteles públicos y privados. Siguen las clases virtuales, lo mejor en el contexto en el que estamos y en el entendido de que, aunque se ha prolongado la pandemia, es temporal. Ya vendrán tiempos propicios para retomar las clases en los planteles sin que la asistencia genere angustia y ansiedad en el estudiantado.

2.- Actividades no esenciales, tanto del sector público como del privado, no se realizarán de manera presencial, sino desde casa.

3.- Todas las actividades que favorecen la acumulación de personas se cerrarán, así como actividades lúdicas y de recreación. Entiendo que esto incluye a los bares y antros de todo tipo.

4.- Se cierran espacios públicos, abiertos o cerrados como unidades deportivas y parques especialmente. El gobernador dijo que no es momento de placear, de hacer de lo público un espacio de encuentro. Hoy, dijo, “necesitamos quedarnos en casa”.

5.- Se restringen las actividades sociales y familiares. No se permitirá la apertura de salones de eventos y se suspenden bodas, quince años y fiestas de este tipo. Reiteró varias veces que el principal espacio de contagios en Jalisco es este, las reuniones familiares, sin embargo, nunca se ha hablado de dónde se contagian quienes llevan el virus a esos encuentros. De algún lado llega. Me parece que puede ser hasta contraproducente hacer estas distinciones porque, a estas alturas, personas contagiadas con el virus Sars-Cov2 puede haber en cualquier parte, transporte público por ejemplo y otros sitios. Esto se restringe y queda en el terreno de la conciencia y voluntad de las personas y las familias.

6.- Las personas mayores de 60 años deben quedarse en casa.

7.- No se cierran actividades económicas de industria, comercio y servicios. Aquí, una vez más, dijo que estos no son los espacios de contagio, sino las casas de las personas. Pero ¿dónde lo pescan? Digo, hablando en términos coloquiales. Es aquí donde urge que no se relajen las medidas de protección y prevención que se han difundido desde el primer día: cubrebocas, sana distancia, lavado de manos y que todos los que podamos nos quedemos en casa.

La ocupación hospitalaria está llegando a términos críticos que no se habían presentado en diez meses. En las últimas semanas del año pasado y las primeras de este 2021 es cuando se han registrado los números más altos para Jalisco y, la verdad, en este contexto, de poco sirve hacer las comparaciones si el problema lo tenemos aquí y ahora: en aumento exponencial casos activos, hospitalizaciones y defunciones, tasas de mortalidad y de positividad. Nada de lo que se diga para atenuar o disfrazar la realidad que estamos viviendo tiene sentido en este momento, como tampoco ocultar o minimizar datos o reiterar que estamos por debajo de la media nacional... valiente consuelo.

Asumir los errores, corregirlos, apelar a la conciencia y responsabilidad propia y de todas las personas es lo que se requiere y bueno, por fin; una vez más espero que dure. A cuidarse en extremo. #YoMeQuedoEnCasa #NosToca #NosNecesitamosJuntos.


Columna publicada en El Informador el sábado 16 de enero de 2021.

sábado, 9 de enero de 2021

El vecino del Norte

Ciudad Adentro 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

Durante todo el proceso electoral y después de las elecciones hasta hace unos días, el todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dedicado buena parte de su discurso incendiario a descalificar a la autoridad electoral de su país, a insinuar, primero, y luego a acusar, de plano, la consumación de un fraude.

Lamentablemente, en el vecino país del Norte, la radicalización de las posturas y el fanatismo de siempre, ahora azuzado por el mismísimo presidente, adquieren una dimensión de consecuencias inciertas y, definitivamente, muy peligrosas. Sabemos cómo se las gastan, tenemos noticia de los niveles de violencia que pueden alcanzar las multitudes enardecidas y de los niveles de represión de los cuerpos policiales y militares.

Bueno, baste saber que ayer Nancy Pelosi pidió a los militares que le quiten a Trump el control sobre las armas nucleares. De hecho, a pesar del cambio de tono de Trump, un día después de la toma violenta del Capitolio y del anuncio del viernes de que no estará presente en la “Inauguración” del 20 de enero, como le llaman en Estados Unidos al cambio de presidente, la Cámara de Representantes está exigiendo la renuncia inmediata del mandatario, acción prevista en el marco constitucional de la Unión Americana.

Es muy preocupante lo que pasa. Y no es tan simple como decir que después del reconocimiento en el Poder Legislativo del resultado electoral del 3 de noviembre, es decir, del triunfo de Joe Biden, luego de que se reanudara la sesión mientras en la ciudad había toque de queda, ya volvió todo a la calma y las instituciones lograron una vez más mantener la estabilidad política y social de las propias instituciones y de la nación.


Foto: AFP/A.Edelman. El Informador.

No es así con todo y que, por ejemplo, los equipos de Joe Biden y de Andrés Manuel López Obrador ya han celebrado las primeras conversaciones. La explosión del 6 de enero es sólo la representación de un proceso que se ha estado fraguando y alimentando, organizado o no (eso ya se sabrá, espero), desde hace meses; no será posible aplacar a los seguidores de Trump de un plumazo, ni siquiera con los más grandes acciones represivas de las que sus fuerzas armadas son capaces. Resulta que fueron 74 millones 200 mil votos a favor de Trump, poco más de una cuarta parte de la población total; y por Biden votaron 81 millones 200 mil ciudadanos estadounidenses, así, en números cerrados. En términos porcentuales la diferencia fue apenas de 4.5 puntos, es decir, una nada en el contexto de las “sospechas” y acusaciones de Trump desde el primer día.

No es la primera vez que se habla de fraude en Estados Unidos. Seguramente el lector o lectora recordará que cuando ganó George W. Bush siempre se dudó de los resultados de Florida; bueno, hasta se decía que habían estado asesorados por los ejecutores de fraudes electorales en México.

Y luego, en la elección en la que justo ganó Donald Trump y perdió Hillary Clinton, quedó en evidencia una vez que el sistema electoral de Estados Unidos, además de barroco, puede arrojar un resultado que no necesariamente refleja la voluntad de la mayoría sino de los integrantes del Colegio electoral.

En cualquier caso, independientemente del curso que tomen los acontecimientos en el vecino país del Norte los próximos días, sí creo que su sistema electoral amerita una reforma profunda, significativa, radical incluso, que no deje a los estadounidenses con dudas, incertidumbre, desconfianza y, sobre todo, miedo, que se siembra y cosecha mucho allá.

En estos días han cundido las opiniones a favor y en contra, entre los que creen que efectivamente hubo fraude y los que no; los que avalan las acciones de Trump (los menos) y los que las reprueban (los más), digo, porque es un hecho evidente para todo el mundo que el presidente, con ese discurso incendiario ha estado azuzando a sus seguidores. Luego está la discusión del manejo de los dueños de las redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube entre las principales; y los medios de comunicación catalogados como de ultraderecha.

La actuación de los republicanos y los demócratas en todo este proceso, no de todos claro está, siempre hay excepciones, igual están en tela de juicio y estarán bajo la lupa, pero hay algo que leí que realmente pinta parte del modus operandi de la clase política estadounidense, particularmente, en este caso, de los republicanos: “Es un cinismo de una dimensión increíble. Es posible que la turba que irrumpió en el Capitolio creyera sinceramente que hubo fraude, pero los políticos que les habían animado desde dentro saben que no lo hubo”. Lo escribió Alexander Stille, director del programa de Periodismo Político de la Universidad de Columbia, Nueva York, allá, en el vecino país del Norte (Alexander Stille en El País).  


Columna publicada en El Informador el sábado 9 de enero de 2021.

sábado, 2 de enero de 2021

Por favor

Ciudad Adentro

 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

La esperanza es que este año que se estrena, 2021, sea mucho mejor, mil veces mejor que el que acaba de terminar: el terrorífico 2020 para muchos porque sí, fue el año en el que como humanidad hemos estado confinados, con miedo e incertidumbre, pérdidas de distinta índole, sobre todo humanas, muchos enfermos y muchos muertos a lo largo y ancho del planeta.

Lo peor es que esta realidad marcada por la pandemia de Covid-19 no ha terminado y aun cuando ya inició la distribución y aplicación de la vacuna en el mundo, dadas las características del virus y su evolución inasible, desde el pueblo más pequeño hasta las grandes ciudades, no es posible echar las campanas al vuelo y pensar que ya todo está como antes, como si nada. Y lo digo así, aunque parezca una obviedad, porque la gente en la calle sin cubrebocas, en grandes cantidades y sin guardar sana distancia, me invitan a hacerlo.

El simple cambio de año nos hace sentir esperanzados, proclives a abrigar las más altas expectativas, sobre todo si venimos todos de un año complicado, doloroso, para unos más que para otros; frustrante, perdido. Lo mejor que nos puede pasar es que 2020 nos fortalezca. Pasamos por un proceso intensivo, nada terso, de adaptación a las circunstancias, somos sobrevivientes y, creo, queremos algo más que eso.

Toca entonces aguantar un poco más, el último estirón que creo nos llevará por lo menos unos seis meses, en todo el mundo, conforme se va aplicando la vacuna a la humanidad entera, con altibajos y resistencias claro, como ha sido siempre. Valdría la pena reconocernos en estas circunstancias para enfrentar mejor lo que viene.

Al contexto internacional hay que sumar el nacional, el local y, por supuesto, los individuales, eso no puede ni debe perderse de vista. Más que nunca la globalización la hemos vivido, sufrido en carne propia y, estoy segura, ya nada será igual como cuando apareció el sida en el catálogo de enfermedades contagiosas, cambiaron usos, hábitos y costumbres. De cada trance hemos salimos fortalecidos, con nuevas medicinas y tratamientos, tecnologías avanzadas, no hay razón para que sea distinto ahora.

Es cierto que los gobiernos de los países son los responsables de cómo se ha abordado la pandemia desde el primer momento, y dentro de cada país, los gobiernos estatales y locales dependiendo de la organización de cada uno; ya se pasarán las facturas que se tengan que pasar, pero también está nuestra propia responsabilidad, nuestra actitud, creencias, cuidados, atención a las recomendaciones. Estoy convencida de que ahí está la parte más importante porque todos y cada uno somos capaces de tomar decisiones bien informadas.


Fuente: Imagen tomada de Memo.

En las últimas semanas del año 2020, para no ir muy lejos, aquí en Guadalajara, circularon fotografías y videos, convertidos luego en noticias, de cómo se colapsaron los lugares más céntricos y comerciales por la cantidad de personas que salió a las calles a comprar o a pasear, sin los cuidados mínimos que se deben observar en un contexto de pandemia, es decir, de una enfermedad que afecta ¡al mundo! para la que no hay tratamiento y las vacunas acaban de salir.

No sé si les ha pasado pero las noticias de contagios y fallecimientos se refieren cada vez más a personas cercanas, a conocidos y, dolorosamente, también a parientes. Es preciso reiterar una y otra vez que es real, que el coronavirus Sars-Cov2 existe, es contagioso, puede provocar que la enfermedad sea grave y causar la muerte, particularmente si la persona afectada tiene alguna comorbilidad como obesidad o diabetes, entre las principales. Hemos salido delante de un confinamiento intermitente a lo largo de diez o nueve meses, podemos aguantar un poco más, lo primero es lo primero: salud y vida, para emprender todo lo demás que conforma nuestra existencia.

Por favor, urge cuidarnos como al principio, extremar precauciones, exagerar. La capacidad hospitalaria más o menos holgada que se mantuvo casi todos estos meses hoy está llegando a niveles de alarma. Prácticamente nadie en el país está exento y es real que las grandes ciudades como la capital del país, Guadalajara y Monterrey, son las que presentan una situación crítica. Hasta ahora no insalvable ni fuera de control, pero como en los indicadores de presión, la aguja ya está en la franja roja.

Cubrebocas, sana distancia, lavado de manos y quedarnos en casa es lo mejor que podemos hacer para que las autoridades sanitarias tengan capacidad y margen de maniobra en la atención de las personas contagiadas. El mejor regalo de año nuevo. Reitero el llamado: debemos asumir la parte que nos toca, por favor y entonces sí, esperar con todo que este 2021 sea mil veces mejor. #YoMeQuedoEnCasa #QuedateEnCasa.


Columna publicada en El Informador el sábado 2 de enero de 2021.

sábado, 26 de diciembre de 2020

2020-2021

Ciudad Adentro

 LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

  

Este es el último comentario de este 2020 que por fin fenece. En estos días se cumple un año del reconocimiento del primer caso de una enfermedad causada por un virus desconocido en Wuhan, China, aunque no lo supimos de inmediato. La información fue llegando a cuentagotas y así, en esa medida, la comunidad científica internacional, los gobiernos y la humanidad en su conjunto, nos fuimos enterando de su nivel de peligrosidad, su etiología y otras características, sin embargo, hasta ahora no ha sido descifrado del todo. Hace unos días apenas, por ejemplo, se da a conocer en el mundo la aparición de una variante que llevó al aislamiento a Gran Bretaña.

Ha sido, es y, por un buen tiempo más, será muy complicado vivir y convivir en estas condiciones porque las afectaciones son en todos los ámbitos: salud, economía, educación, emociones, expectativas, proyectos; extrañamos a los seres queridos que no podemos ver y a los que murieron por la pandemia, nos hacen falta abrazos; para mucha gente salir a la calle, a un parque, a un restaurante, a un bar, son necesidades básicas; se perdieron empleos, se truncaron planes o se pospusieron en el mejor de los casos; empeoraron situaciones personales; hay sectores de la economía mucho más afectados que otros, cierres, despidos.

Todos y cada una hemos tenido que adaptarnos a las circunstancias, con mayor o menor éxito es cierto, pero mal que bien, aquí estamos, saliendo adelante de un entorno verdaderamente adverso para la humanidad entera. Son respetables las percepciones que de la pandemia y sus efectos tiene cada quien; ahora sí que cada quien habla según le fue o le va en la feria, pero en términos generales podría decir que este año tan terrible que se va, nos deja lecciones.

Y seguro habrá alguien que diga, o muchos, que habría sido mejor aprender de otra manera. Sin duda, pero no fue así y no tenemos otra opción más que tomar al toro por los cuernos, espabilarnos, recuperar el ánimo y seguir caminando hacia adelante. El contexto es de pandemia, es mundial, nos afecta a todos de diferente manera y con distintas intensidades, pero a todos, ahora sí que, democrática es. De pronto siento que hay mucha gente que no se da cuenta de esa dimensión de esta realidad, y no es un juicio, más bien es un temor.

Las lecciones están ahí para sacarles el mayor provecho posible. De nosotros depende —sin desdeñar entornos y contextos individuales— que esto nos afecte en mayor o menor medida; podemos salir fortalecidos o no, más maduros o no; quizá vemos a la humanidad de otra manera, valoramos más a nuestros familiares, o tal vez no; a nuestros amigos y amigas; también es muy factible que hayamos detectado a los que llevan agua para sus molinos, pensando en términos de negocios o de política barata electoral, en el mundo.


Foto: Laura Castro Golarte.

Es muy probable que hayamos pasado por etapas diversas, con altibajos, contradictorias; y las hemos atravesado, no sin daño, no sin que hayamos perdido a alguien o algo. En general así es la vida, y si nos atenemos a eso, sólo que ahora la dimensión es mundial, saldremos de esta como de tantas adversidades. No hay mal que dure cien años.

Esos son mis deseos para todos los seres humanos especialmente en este entorno tan complejo y difícil, tan adverso, para el año 2021. Ahora con la aplicación de las primeras vacunas se habló del virus que causa la Covid-19 como de un enemigo, el enemigo invisible. Hay que derrotarlo en sentido literal y figurado.

Necesitamos fuerza, claridad, entereza; reconocer que hemos aprendido, que nuestra capacidad de adaptación es extraordinaria, que nos necesitamos juntos; que la solidaridad es necesaria justo para derrotar al enemigo; que tenemos que respetarnos entre nosotros; que hay información basura que hace daño; que hay gente que manipula para sacar raja a favor de sus intereses y hemos sabido detectarla; que hay información de calidad que necesitamos para tomar decisiones, para cuidarnos mejor, para entender mejor lo que pasa.

Del 31 de diciembre de 2020 al 1 de enero de 2021 no cambiarán las circunstancias como por arte de magia, pero sí es una ocasión para alimentar la esperanza. El año que pronto empezará nos hallará mejor parados, más preparados, a diferencia de los primeros días de este 2020 que nos tomó por sorpresa. Ánimo, nos necesitamos juntos. Feliz 2021.

Columna publicada en El Informador el sábado 26 de diciembre de 2020.

sábado, 19 de diciembre de 2020

15 %

Ciudad Adentro 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Antes de abordar el tema del incremento salarial que entrará en vigor en enero del año entrante y que considero una muy buena noticia, quiero referirme a dos asuntos. El primero tiene que ver con el asesinato de Aristóteles Sandoval, un político jalisciense que fue diputado, presidente municipal de Guadalajara y gobernador de Jalisco. Lo lamento, por la pérdida y el dolor que esto causa a su familia, pero también por los altísimos niveles de violencia e inseguridad en el Estado. Es difícil, lo sabemos, pero ojalá, ojalá se esclarezca, que se sepa exactamente qué pasó y que los responsables rindan cuentas ante la justicia.

Esta noticia ha consternado a propios y extraños, porque además deja en evidencia una realidad que las autoridades en Jalisco tienen que enfrentar en lugar de estar buscando cómo responsabilizar a otros.

Y sobre esta proclividad a señalar a otros en lugar de cumplir con lo que toca, el otro asunto que urge y en el que tenemos mucho que ver nosotros, como ciudadanos, es el cuidado y las precauciones con respecto a la pandemia. Si bien el gobernador dijo hace unos días que no había ninguna medida que tomar refiriéndose a cierres o restricciones, la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado sí emitió un comunicado en el que solicita a la población que no se hagan posadas, ni fiestas navideñas que superen las 10 personas. La pandemia existe, afecta a todo el mundo y en México se ha recrudecido, Jalisco no es la excepción. Ojalá que las autoridades dejen de hacer comparaciones inútiles, sin sentido, electoreras y se enfoquen en el entorno inmediato dentro de su esfera de responsabilidades. Por favor.

Ahora bien, sobre el salario. Desde hace años, como muchos otros, he insistido en la urgencia de que en México se recupere la capacidad del poder adquisitivo. En 2008, cuando aquella pandemia, mientras en otros países de América Latina se optaba por incentivar el mercado interno aumentado los ingresos de las personas, vía salarial y reducción de impuestos, en México, con Felipe Calderón en la Presidencia, se hizo lo contrario. Lo critiqué entonces y reitero ahora que esa no es la solución, para quienes desde ya se desgarran las vestiduras por la decisión de aumentar el salario mínimo en México con la idea, desde diciembre de 2018 para acá, de recuperar el terreno perdido sobre todo del sexenio de Luis Echeverría Álvarez hasta hace dos años.


Luisa María Alcalde Luján, secretaria de Trabajo y Previsión Social.


Quizá sirva recordar que México es uno de los países en el mundo con salarios más bajos y donde los trabajadores laboran más horas que en ninguna otra nación. Y que no salgan con que la productividad y bla bla bla, esa es una responsabilidad de la clase empresarial; la productividad se debe incentivar desde adentro de los negocios y no soslayarla sólo porque si alguien deja el empleo, es fácil sustituirlo con el que sigue en la fila interminable de personas desempleadas en México y con necesidades apremiantes. Ojo.

Que la gente gane más significa que gastará más, que invertirá ese dinero en la resolución de sus necesidades básicas y urgentes, consumirá y esos recursos se integrarán al dínamo de la economía ¿es tan difícil de entender? Pensaría que no, pero luego veo las cifras de la OCDE de que en México ganan más los accionistas que los empleados en contraste con los demás países miembros de esa organización, y entonces pienso que sí y en la mezquindad de una buena parte de la clase empresarial en México, justo la que más se queja del incremento al mínimo de 15 % para seguir con la recuperación paulatina del poder adquisitivo de los trabajadores en el país.

El salario mínimo pasará de 123.22 a 141.70 pesos diarios, se trata de 18 pesos más que ni siquiera alcanzan, por ejemplo, para tomar dos camiones en Guadalajara en un día; la tarifa es de 9.50 y, dicho sea de paso, es carísima para un transporte tan deficiente e insuficiente como el que tenemos. Esto en casi todo el país, menos en los estados de la frontera norte, donde pasará de 185.56 a 213.39 pesos.

Con este incremento, México avanzará ocho posiciones en el ranking internacional de salarios, aunque todavía estamos muy abajo: lugar 76 de 135. Hubo un tiempo (1980) en el que México ocupaba el lugar ¡12! entre esos mismos 135 países, con José López Portillo, pero empezó a caer sin remedio ante la inmovilidad y ceguera ficticia de quienes se han enriquecido como defensores de los trabajadores: en 1990 cayó al lugar 30, con Carlos Salinas de Gortari, sí, el personaje que algunos extrañan al punto del delirio; en 2000 al lugar 48 entre el final de la gestión de Ernesto Zedillo y el principio de Vicente Fox y en 2010, con Felipe Calderón, cayó 33 lugares más para ubicarse en el sitio 81. ¿Y hoy hay quienes se desgarran las vestiduras porque se está revirtiendo esa tendencia? De verdad que no lo puedo creer, los niveles de inconsciencia y de egoísmo son descomunales. No sé qué gusto hallan en escupir para arriba.


Columna publicada en El Informador el sábado 19 de diciembre de 2020.

sábado, 12 de diciembre de 2020

Lupe-Reyes

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


 

Desde la segunda quincena de enero, poco antes del 27 de febrero de este año, cuando se registró el primer caso de Covid-19 en México, todavía con información preliminar e incierta sobre las características del nuevo virus y de la enfermedad de “etiología desconocida” que causaba, se diseñó la estrategia en la Secretaría de Salud del Gobierno federal y a través del Boletín epidemiológico y los mecanismos de información y capacitación que funcionan desde hace lustros en el sistema en todo el país, se planteó una evolución muy cercana a lo que ha sido el desarrollo de la pandemia en México, incluso antes de que fuera identificada como tal.

Es parte de los conocimientos que sobre epidemiología y pandemia tienen los especialistas en la materia, con base también en casos similares a lo largo de la historia. Si tiene oportunidad de ver la primera conferencia de prensa en la Secretaría de Salud, justo del 27 de febrero, se podrán dar una idea muy cercana de lo que comento (para que no busquen mucho: Conferencia de prensa 271020). Y debo decir además que fue desde la segunda semana de enero de este año que se empezó a publicar información sobre la enfermedad todavía desconocida, en el Boletín epidemiológico que se elabora y circula cada semana desde fines del siglo XIX y está accesible en internet.

Desde entonces, se dijo que había comunicación estrecha con los 32 estados de la República. Bien, todo esto para recordar que, a mediados de mayo, en una de las conferencias vespertinas en las que se ofrece información de la Covid-19 todos los días, se anunció que la incidencia de la enfermedad podría recrudecerse a partir de octubre, en el inicio de la temporada de influenza. Dicho y hecho.


Foto: Laura Castro Golarte


La cuestión es que no sólo ha sido la llegada del frío, sino que, en general, se han relajado las medidas de protección y prevención contra la Covid-19. En Jalisco, para no ir muy lejos, los niveles de positividad, después del botón de emergencia, se han incrementado de manera preocupante, hasta 42 % con datos al 9 de diciembre pasado; la capacidad de varios hospitales en cuanto a la disponibilidad de camas con ventilador está al tope, según el Sistema IRAG (Sistema IRAG) y también están aumentando contagios y defunciones con base en datos de Radar Jalisco. El Dr. Carlos Alonso lamentablemente concluyó que el botón de emergencia no sirvió para detener la cadena de contagios.

Las cifras de las diversas fuentes coinciden, más allá de las diferencias que han prevalecido durante toda la pandemia. Eso no es más que indicativo de que las cosas no están bien. Y no sólo en Jalisco o la Ciudad de México (el llamado de ayer de Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno, a través de redes sociales, es fuerte), en todo el país; no se diga en el mundo, con el discurso urgente de Angela Merkel, la canciller Federal de Alemania. Son buenas noticias las relativas a la vacuna, pero el proceso lleva su tiempo, no será inmediato.

En España, la viróloga Margarita del Val que he citado en otras ocasiones y recomiendo ampliamente, dijo hace menos de un mes lo siguiente: “No podemos negociar con el virus que vamos a tener unas navidades tranquilas, porque va a hacer frío y en interiores hay más riesgo. 25 de diciembre: Zoom, Zoom, Zoom. Pues eso. Que todo lo malo de esta vida sea que no vamos a poder celebrar la comida de Navidad. Es un mal menor. Hay que buscar alternativas” (Margarita del Val).

En México, el día de hoy empieza el famosísimo puente Lupe-Reyes (felicidades a todas las Lupitas). Nos encanta la fiesta sí, somos pachangueros, está en nuestra idiosincrasia; esta actitud, particularmente el amor por la familia y el deseo de reunirnos siempre con pretextos o sin ellos, es admirada incluso en otros países. En lo personal me encantan, pero no está el horno para bollos. No es pertinente hacer lo que acostumbramos en estas fechas, toca aguantarse, que quepa en nosotros la prudencia, ser pacientes, buscar alternativas como dice la Dra. Del Val y esperar tiempos propicios porque sólo así saldremos en mejores condiciones de este impase. Es una apuesta por la salud y la vida.

A veces pienso que se nos olvida que estamos en medio de una pandemia en el mundo con características sólo comparables con la de 1918, cuando la gripe española. Aun así, estamos mejor que entonces, mucho mejor, precisamente por eso hay que cuidarnos y cuidar a los otros, para no llegar a los niveles que se registraron entonces. Por una vez en la vida no vamos a celebrar el Lupe-Reyes como sabemos y como nos gusta, por favor, pero estaremos vivos para hacerlo el año que entra. #YoMeQuedoEnCasa #TeCuidoMeCuidas.


Columna publicada en El Informador el sábado 12 de diciembre de 2020.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Reacciones

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 


En el marco del segundo año de gestión del Presidente Andrés Manuel López Obrador me ha llamado la atención que las reacciones a las encuestas sobre su administración, favorables incluso en la prensa que el mismo mandatario señala como “adversaria”, coincidan en que son inusitadas o sorprendentes o desconcertantes o increíbles o cualquier otro concepto similar o parecido.

Debo decir que no me refiero a todas las reacciones claro está, sino a las que se conocen como las del círculo rojo o las que se expresan, casi siempre polarizadas, en las redes sociales, particularmente Twitter; así como en programas y mesas de análisis que se difunden a través de variadas plataformas. Aunque parezca un contrasentido, me parece normal que las reacciones hayan sido así en estos espacios que describo, es decir, no podía ser de otra manera, salvo una que otra excepción. Aquí lo extraordinario hubiese sido que no se manifestara la más mínima sorpresa ni contrariedad al conocer los resultados de todas las encuestas que han circulado estos días, desde este ámbito de la opinología o la influencerología.

Así que, por ese lado, todo en orden. Por otro lado, los datos que arrojan los abundantes estudios demoscópicos, desde el que sitúa al Presidente de México con 58 % hasta el que refirió el mismo López Obrador con 71 %, no son conclusiones inusitadas si pensamos en que, primero, como se dice sobre las encuestas, y así es, son fotografías del momento; segundo, estamos hablando de percepciones, ahora sí que cada quien habla de cómo le va en la feria; aunque, tercero, no todo mundo contesta la verdad en estos ejercicios y, cuarto, siempre, siempre, son muestras que tienen su márgenes de confiabilidad y de error, dependiendo de la casa encuestadora. A estas alturas y desde que las encuestas llegaron para quedarse en el sistema político-electoral mexicano, las hemos ido conociendo y hemos aprendido cómo tomarlas desde la ciudadanía de a pie, de la que formamos parte usted y yo; para el círculo en el poder y el círculo rojo, los resultados, aun cuando no los crean o les parezcan inusitados, los dan por buenos, algo hay, algo está pasando que la gente encuestada así contesta.

Aparte de estos cuatro aspectos, prácticamente inherentes a cualquier consulta de este tipo, quiero decir que a mí no me parece inusitado el nivel de aceptación del Presidente; es real en la medida, no de que 30 millones de electores votaron por él en 2018, sino de que hay millones de mexicanos que están notando las acciones de este gobierno en su beneficio. Los programas sociales de esta administración prácticamente abarcan a todos los grupos que viven y sufren circunstancias desventajosas con respecto a otros grupos: adultos mayores, jóvenes, mujeres, niños. Estos programas han sido fundamentales para que los beneficiarios tengan liquidez. Se está reflejando en el mercado interno, con todo y pandemia. Las ventas minoristas según el INEGI, registraron crecimiento en septiembre; lo mismo que el nivel de ingresos del sector servicios que hiló tres meses a la alza.



La estrategia de enfocarse en el mercado interno me parece muy acertada porque implica calidad de vida para los que menos tienen y movimiento económico para el sector empresarial, particularmente micros, pequeños y medianos, los más afectados. En la parte del sector servicios me llamó poderosamente la atención que los servicios inmobiliarios también reportaron aumento en sus ingresos. Muchas veces las estrategias o medidas que se toman en un gobierno no tienen repercusiones inmediatas, mucho menos si se atraviesa por una pandemia que nos ha afectado a todos en el mundo. No han aumentado impuestos y no se ha incrementado el precio de la gasolina.

No les ha faltado dinero a los adultos mayores, ni a los jóvenes ni a muchos mexicanos inscritos en estos programas sociales, el de las mujeres jefas de familia es fundamental; y con esto también ha sido posible que mucha gente se quede en sus casas. Y el salario mínimo se ha incrementado, en dos años, 30 % en términos reales.

Hay programas y acciones específicas para el campo mexicano, no ha habido desabasto en todos estos meses de pandemia en ningún punto de la geografía nacional, se dice fácil, pero implica acciones muy concretas.

Por esto y otros temas creo que los resultados de la popularidad del Presidente no me parecen inusitados. No es perfecto de ninguna manera, al contrario, es perfectible, por ejemplo, en materia de inclusión, bien podría cambiar su propia perspectiva con respecto a la agenda feminista; podría erradicar ya, por favor —he estado insistiendo— el tema de los adversario en su discurso; y, algo urgente, reforzar las estrategias para combatir la inseguridad y el crimen organizado en México.

Falta mucho, dos años no son suficientes, no creo que alcancen para todo lo que se necesita hacer en este país para corregir el rumbo, pero sí creo que hay un esfuerzo, este sí, inusitado, por erradicar la corrupción; por romper los patrones con los que actuó la clase política durante las administraciones priistas y panistas y por luchar contra las inercias que jalan fuerte desde adentro de la administración pública y en círculos que perdieron sus privilegios desde el 1 de diciembre de 2018, justo, los que reaccionaron con sorpresa.


Columna publicada en El Informador el sábado 5 de diciembre de 2020.

sábado, 28 de noviembre de 2020

José Manuel Mireles

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

El Dr. José Manuel Mireles representa una etapa de nuestra historia reciente de las más intensas y dolorosas por las que hemos pasado en los últimos lustros y que, lamentablemente, mutada, persiste.

Una lucha que se gestó desde la comunidad, de manera espontánea, de la que el Dr. Mireles formó parte como muchos otros, pero que no rindió en su momento los frutos que se esperaba. El movimiento de las autodefensas y policías comunitarias surgió como una necesidad apremiante para que el Estado asumiera su responsabilidad y acabara con las mafias y el crimen organizado que habían tomado posesión de Michoacán, una vez iniciada la mal llamada “guerra” contra el narcotráfico urdida por Felipe Calderón.

Para analistas y estudiosos del fenómeno se empezó a gestar durante la administración del panista, precisamente, aunque se manifestó de manera plena en el arranque del gobierno peñista. El caso de las autodefensas, especialmente el Dr. Mireles como parte de ellas, es uno de los ejemplos más indignantes generador de rabia e impotencia, de los niveles de criminalidad con los que ha operado el Estado mexicano.

Hoy sabemos que es una historia de traiciones, corrupción e intereses muy ajenos a los que tendrían que atender, por mandato constitucional, las autoridades de nuestro país.

Después del engaño y la traición, luego de una lectura puntual de las debilidades del protagonista (eso lo saben hacer muy bien), el Dr. Mireles terminó encarcelado, desde mi punto de vista y, al parecer hay casi un consenso, de manera injusta, porque todo fue presuntamente una maniobra del gobierno de Peña Nieto con el asunto de la venta y legalización de armas de uso exclusivo del Ejército.

De todo lo que pasó en torno al Dr. Mireles, fallecido esta semana a consecuencia de complicaciones por Covid-19, quiero referirme a dos asuntos, uno quizá pendiente y el otro, para tener en mente siempre. Ni la polémica, ni la vida personal, ni sus errores.


Foto: AP. El Informador.


El primero de ellos es la denuncia que haría, según anunció, ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, recién que dejó la cárcel, por delitos de lesa humanidad contra Enrique Peña Nieto, precisamente, a quien acusó de permitir la legalización de miles de armas que sí se distribuyeron entre civiles michoacanos y fueron la causa de la descomposición del de por sí débil y roto tejido social. Muchos muertos; recuerdo la matanza de Apatzingán. Hasta donde pude indagar, esa denuncia quedó como algo pendiente, pero por lo menos públicamente se presentaron los argumentos.

Y el otro asunto, para no olvidar, fue la conferencia que dictó en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que dirigió un mensaje a los jóvenes. Un mensaje desde la experiencia dolorosa del daño que causan las adicciones, de la pérdida de vidas, historias y talentos; los grandes perjuicios del narcotráfico.

En aquella ocasión, fue a principios del año 2018, José Manuel Mireles presentó su libro ante estudiantes de la UNAM y les dijo, entre otras cosas, “que el miedo no se quita a la hora de enfrentar situaciones como lo que está pasando en la universidad —se refería a los dos traficantes de drogas que fueron asesinados en instalaciones universitarias— no esperen no tener miedo nunca, el miedo nunca se les va a quitar, el que muere de miedo muere todos los días, el que no tiene miedo muere una sola vez. Los conminó a defender su universidad, a unirse y a abrir los ojos ayúdenme a despertar la conciencia de toda la nación… prepárense muy bien, están en el mejor lugar del mundo para que cambien las cosas en toda la nación, no sólo en sus pueblos de origen… Esta es la mejor trinchera que existe para toda lucha social… El día que empiecen a defender su escuela nadie va a volver a entrar a venderles drogas, duro con ellos, las drogas no benefician a nadie, se pueden sentir bien un ratito, pero lo mejor es tener la conciencia despierta y el conocimiento trabajando.

Sobre esta presentación en la UNAM escribí en marzo de 2018 y dejó aquí la liga del artículo completo (UNAM).

Descanse en paz, Dr. José Manuel Mireles.


Columna publicada en El Informador el sábado 28 de noviembre de 2011.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Oficio político

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

Hemos escuchado la expresión, sin duda, y no requerimos de mayores definiciones para, en general, comprender, saber de qué se está hablando. El oficio político lo puede ejercer cualquiera y en diversos ámbitos; en las familias a veces se necesita, digo, no por nada a la familia del cónyuge de le identifica como “familia política”. Al oficio político, al bueno oficio político está vinculada la mano izquierda, la de los pases inspirados en la fiesta brava. Bien, pero no se trata aquí –que no estaría de más—de hacer un artículo sobre el oficio político, una cualidad o virtud que debería ser consustancial al servicio público.

Tener oficio político y, por ende, ejercerlo, debería significar para los ciudadanos, que el gobernante que lo practique reportará a sus representados más beneficios que perjuicios, más soluciones que problemas, más esperanza que desesperanza, más avance que retroceso, más calidad de vida que su deterioro, porque trabajaría por la sociedad que lo colocó en tal puesto mediante el voto, como se estila en los sistemas democráticos, es decir, su máximo interés y preocupación sería, debería ser, la gente de la que recibe mandato, poder y salario y no su persona ni su carrera o la de sus allegados, ni sus aspiraciones políticas para la próxima y la próxima elección.

Hasta aquí dejo estas reflexiones sólo para decir que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, no tiene oficio político y es una lástima. Un tiempo creí que sí, pero no y la decepción es grande.

Me enfocaré en un tema, son varios, pero en este momento es uno el que prevalece: el presupuesto para el año 2020. Antes de que se diera a conocer ya hubo declaraciones y acciones como la conformación de la alianza federalista que dejó colgados de la brocha al resto de gobernadores en los propósitos de una asociación de esa naturaleza; y amenazas de que se tomarían medidas y bla bla bla si a Jalisco no se le daba lo que le correspondía.

Después de eso, un análisis de la periodista Sonia Serrano reveló que el recorte que “denunció” Alfaro, no aparecía en los documentos del presupuesto. El Ejecutivo estatal dijo: “el Presupuesto de Egresos de la Federación del próximo año implica una reducción a Jalisco de 9 mil 200 millones de pesos en términos reales”; cuando en realidad se trata de, una cantidad menor sí, pero equivalente a 5.3 millones de pesos, con lo que Jalisco se ubica entre los estados mejor tratados por el Gobierno federal.

Días más tarde de esa publicación, en esta misma semana, Alfaro difundió un video en redes sociales, para los espectadores de redes sociales, no para todos los jaliscienses, donde “aclara” y reitera lo de los nueve mil millones, de paso, claro está, llama “traidores” a la bancada jalisciense de Morena en la Cámara de Diputados.

La aclaración del grupo de legisladores jaliscienses no se hizo esperar y comparto aquí varios puntos, de entrada: “Enrique Alfaro no reconoce y no quiere ver, que tanto México como el mundo, están en un escenario de pandemia y desaceleración económica”. Señalan luego que la reducción presupuestal afecta a todos los estados y al Gobierno federal y enseguida: “Ignora la coyuntura económica, haciendo caso omiso de la pandemia, aunque ha sido su gran pretexto para justificar endeudamiento, suspensión de derechos y garantías constitucionales, así como falta de transparencia y rendición de cuentas” y luego: “Insiste en utilizar las cifras de manera tramposa para genera confusión y defender un discurso político subjetivo e irreal”.

Los legisladores por Jalisco remarcaron que el gobernador no pudo negar que Jalisco ocupa el primer lugar en subsidios a nivel nacional, el tercero como receptor de participaciones federales; que la reducción fue pareja, es decir, no hubo ensañamiento contra este Estado; que Jalisco es la entidad que más gasto federalizado recibe; tampoco habló de la alta dependencia del Estado a los recursos federales ni que 9 de cada 10 pesos que Jalisco gasta, proceden del Gobierno federal.

En el comunicado precisaron que no se quitarán a Jalisco los recursos para salud que antes manejaba el Seguro Popular y ahora el INSABI. Aseguraron que ese rubro está en Protección Social en Salud y por eso ya no cuenta como gasto federalizado, es todo. Faltó esa explicación y otras que los diputados por Jalisco plantearon con una batería de preguntas emanadas de observaciones de la Auditoría Superior de la Federación como solventar el destino de 731 millones de pesos en un caso y de 691 millones en otro, relacionados con gastos en salud. Le cuestionan, casi para terminar, que Jalisco es uno de los estados que más dinero ha regresado a la Federación por no ejercerlo y que era para programas de salud y, por último, afirman lo que he señalado en columnas anteriores de manera reiterada, apelando a lo que le quede de oficio político: “La confrontación y la descalificación sólo exacerban el escenario de crisis por la pandemia que afecta a Jalisco, a México y a todo el mundo, en perjuicio de millones de familias. Es momento de unidad, de verdad y de encontrar coincidencias. Invitamos al Gobierno de Jalisco y a Enrique Alfaro a trabajar con altura de miras”.

Seguramente habrá quienes le crea a uno y quienes a los otros ¿por qué no privilegian el oficio político y lo ejercen sin perder de vista que lo primero, lo primero es Jalisco y los jaliscienses en un entorno de circunstancias adversas para todos? Se requiere con urgencia generosidad y gestiones a favor de la gente, en otras palabras, oficio político.


Columna publicada en El Informador el sábado 21 de noviembre de 2020.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Va para largo

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

Las buenas noticias son pocas y efímeras. Esta pandemia que ha puesto al mundo de cabeza, con saldos dolorosos: miles de muertos, miles de enfermos, de personas recuperadas, pero con secuelas, miles de hombres y mujeres sin empleo, miles de negocios cerrados, millones y millones encerrados y desesperados, no termina y no terminará pronto, por lo visto, así, tal cual: repuntes, rebrotes, regreso al confinamiento, endurecimiento de medidas y lo que, lamentablemente, conocemos ya de sobra.

Va para largo con todo y la información reciente de que la vacuna está muy avanzada en por lo menos dos laboratorios. Está muy bien y es lo que esperamos todos, por lo que desesperamos con el anhelo casi incontenible de volver a la normalidad, lo más parecida a como era antes de la Covid-19 en nuestras vidas, causada por el virus Sars-CoV2.



Casos en Jalisco, México y el mundo, al 14 de noviembre de 2020 (09:43 horas). Fuente: Google.


La situación ha empeorado en muchos países del planeta por las divisiones internas y polémicas que el manejo de la pandemia ha motivado; desde el principio y en todo el mundo, aunque no es para nada algo que sirva de consuelo (ya deberíamos haber aprendido), políticos de un color y de otro, a pesar de que son la salud y la vida de miles de personas las que están en riesgo, han llevado agua a sus molinos. Han acentuado y profundizado rivalidades previas a la pandemia y, tristemente, no he sabido de un país que, de manera permanente, haya logrado la unión de su clase política por una causa común, que tendría que ser salvar vidas sin apartarse un ápice de la meta. Esta pandemia ha dejado en evidencia esa mezquindad que, ya sabíamos, es parte de la personalidad de muchos, casi todos los políticos en el orbe. Llegará el tiempo de pasar factura, llegará.

Mientras tanto, en lo que son peras o son manzanas como decía mi mamá, sí, nos toca cuidarnos y cuidar al otro, armarnos de paciencia, hacer de tripas corazón y, en la medida de lo posible, quedarnos en casa.

Jalisco, como ha sido reconocido por propios y extraños, es un caso atípico, casi único en el mundo, porque rompió con el esquema de lo que era el protocolo más adecuado una vez que se documentaron las acciones en los países donde la pandemia pegó primero, antes incluso de que fuera pandemia; y, claramente en contraposición de las medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.

A estas alturas del partido nos ha tocado aprender y leer entre líneas los mensajes contradictorios de la máxima autoridad sanitaria en la entidad; muchos sabemos ya detectar las medidas que tienen un claro propósito manipulador y, gracias a nuestro sentido común y de supervivencia, hemos logrado, no todos claro está, distinguir cuál sí es una buena medida y cuál no.

En esta parte, hay que decirlo, muchos jaliscienses, particularmente habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara, por necesidad, han quedado a merced de medidas mal planeadas, mal planteadas, deficientemente socializadas o difundidas y peor ejecutadas. Y bueno, tenemos los eventos vinculados al botón de emergencia cuyas repercusiones las conoceremos hasta dentro de 14 o 15 días más o menos. Espero de verdad, profundamente y de todo corazón, que no sean tan tremendas como se podrían vaticinar por la cantidad de personas que se aglomeró en las estaciones del tren ligero, en las paradas de camiones y adentro de las unidades del transporte durante los horarios de operación.

Deseo también que las correcciones que dicen que se implementaron hayan dado resultados porque es un hecho que hay mucha gente enojada, digo, ahí está la #macromentada a la que se convocó a manera de “porra” para la máxima autoridad sanitaria en Jalisco —y las porras se repiten—; así como la sucesión de críticas bien fundamentadas, con argumentos de peso, con exposición de motivos y cálculo de consecuencias, que fueron total y absolutamente ignoradas pese al compromiso de atenderlas si tenían como propósito corregir y mejorar. Esto no sucedió, si acaso, a medias y tarde. Un ejemplo es ese de que el transporte público dejará de funcionar este fin de semana, definido como etapa de transición por el Buen Fin, antes del cierre de las tiendas que podrá ser hasta las 23 horas ¿cómo ahí qué? ¿Realmente se quiere incentivar la actividad comercial? ¿Y toda la gente que no tiene vehículo particular? ¿Se facilitará transporte? ¿Aplicarán ahora sí las tarifas solidarias de los taxis?

La pandemia y todas las medidas que nos toca observar para cuidarnos y cuidar a los demás, se extienden todavía por tiempo indefinido. Como llegó después a México podríamos pensar que vamos con una especie de desfase y los datos de lo que ocurre en España e Italia, sólo como casos emblemáticos, deberían ser una clara señal de que hay que poner nuestras barbas a remojar, aprender en cabeza ajena pues.

Va para largo, nos toca ser prudentes, seguir aprendiendo a descifrar mensajes, organizarnos, tomar las mejores decisiones, ser solidarios, protegernos entre nosotros y aguantar un poco más. Sólo de esta manera serán más las buenas noticias que las malas y con un poco más de duración. #NosToca #NosNecesitamosJuntos #YoMeQuedoEnCasa.


Columna publicada en El Informador el sábado 14 de noviembre de 2020.