sábado, 5 de mayo de 2018

Pobreza crónica


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Con todo y la manipulación que se ha hecho en los métodos para la medición de la pobreza en México, la cifra aumentó; de manera que ni por decreto estadístico fue posible para la actual administración pública federal reducir un indicador que es reflejo incuestionable del desastre que ha sido este sexenio en el que sólo empeoró la situación con respecto a administraciones anteriores desde hace lustros a la fecha.
Deliberadamente no digo desastre económico ni situación económica, porque la pobreza más mucho más allá de los ingresos de las familias. En México la pobreza es crónica y no se puede ocultar ni maquillar ni simular porque ha sido impulsada para que crezca, alimentada por el sistema para que permanezca porque de los mexicanos que viven en esas condiciones, la clase política en México siempre saca provecho.
En comentarios anteriores he abordado el tema y regreso a él, no sólo porque hay nuevos datos del Coneval (“entre 2008 y 2016 la pobreza aumentó en 3.9 millones de personas” para un total de 53.4 millones de mexicanos hace dos años: boletín), sino porque la pobreza en México se ha manejado desde hace años como cifras; se han cambiado las formas de medición para seguir sustentando la simulación y para evitar toma de conciencia y trabajo responsable pero no he sabido de nadie en el gobierno que asuma de manera integral el problema y lo enfrente para efectivamente atajarlo sin precisiones rebuscadas como decir hay menos mexicanos en pobreza extrema pero más en pobreza no extrema… Es pobreza, punto.
Regreso también, porque quienes formamos parte de la clase media (en singular, a pesar de que ya se inventaron subcategorías), enfrascados como estamos en trabajar, estudiar y sacar adelante a nuestras familias, con frecuencia no vemos o no queremos ver a los millones de mexicanos que viven en esas condiciones; y nos pasa de noche —sin que esto implique un juicio o una crítica, en lo absoluto— no se diga quienes están en las clases altas, que ser pobre es una problemática compleja y crónica que se viene arrastrando en México por décadas.
Los problemas asociados a la pobreza son muchos y diversos y a veces, dependiendo de los casos, resulta difícil saber qué fue primero: empleos precarios o desempleo a secas; sin acceso a la educación (el hecho de que dizque sea gratuita no garantiza que todos los mexicanos tengan un lugar en las aulas; además de la calidad… otra historia); sin servicios de salud; vivienda precaria, pisos de tierra, sin servicios como agua potable o recolección de basura o seguridad; adicciones varias; desnutrición crónica; hogares disfuncionales, familias desintegradas, violencia intrafamiliar, explotación infantil, embarazos no deseados, delincuencia, depresión, desesperanza, altos índices de enfermedad y muerte y resentimiento social profundo.
Definitivamente no queremos saber, es demasiado doloroso, pero la pobreza como condición con todos estos conflictos asociados, en nuestro país, es añeja, por lo tanto crónica y se hereda de generación en generación. ¿Se conocen acaso las consecuencias de la desnutrición crónica? Por lo general no, si acaso especialistas en la materia, activistas y defensores de derechos humanos, pero no es un asunto que por interés particular nos estemos desviviendo por investigar. Anexo aquí la liga de un informe de la UNICEF (publicación) para tener por lo menos esa conciencia y hacer lo que nos toque para atajarla, para exigir que los gobiernos cumplan en sus promesas de combate y que las cifras, sin manipulación alguna, efectivamente bajen; que la pobreza no sea un negocio para los más ricos y para los políticos sin escrúpulos que elección tras elección saben que tienen un grupo cautivo a quien comprar sus votos y que las grandes televisoras tampoco se aprovechen.
Un niño con desnutrición no dispone en su organismo de los nutrientes necesarios para la vida, para que su cuerpo funcione correctamente, su cerebro para empezar, sus huesos, sus articulaciones, su corazón. Y son niños que seguramente nacieron de mamás con desnutrición que llegaron a este mundo en las mismas condiciones. Son presa fácil de enfermedades y si acaso tienen acceso a la educación, el desempeño es deficiente por lo mismo.
La pobreza en México es de atención (debería ser) prioritaria y urgente, no sólo una realidad para comprar votos, para manipular y para justificar programas paliativos y no de erradicación. Y todavía se les juzga y muchos afirman que viven así porque quieren. Por favor. 

Columna publicada en El Informador el sábado 5 de mayo de 2018.

domingo, 29 de abril de 2018

Hasta la náusea


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

La bajeza y la ruindad de la que son capaces políticos mexicanos son inconmensurables, indignantes, decepcionantes y dolorosas hasta la náusea. Esta semana, el lunes apenas, por primera vez el Gobierno del Estado, a través de sus dependencias responsables, dio por hecho que los tres jóvenes estudiantes del CAAV murieron a manos del crimen organizado con los detalles que se han difundido de sobra; la información previa fue producto de filtraciones.
La reacción de la sociedad civil organizada y la no organizada a través de redes sociales, además de académicos y otros actores sociales, fue inmediata para manifestar inconformidad y desacuerdo porque en realidad, como dijo el jueves Jesús Medina, presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) en la manifestación, esta sí multitudinaria, que hubo en Guadalajara: “La versión que presentó el Ministerio Público carece de pruebas científicas o peritajes concluyentes. Para nosotros, los tres estudiantes del Centro de Artes Audiovisuales (CAAV) siguen siendo desaparecidos”.
El hecho es terrible, se agotan las palabras, ninguna parece suficiente para describir las emociones y los sentimientos que ha despertado esta realidad lacerante; y es terrible tanto si la versión oficial es verdadera, como si no. La descomposición es tan grande que a veces nos quedamos en la superficie… llegar al fondo duele, pero hay que hacerlo.
La exigencia de verdad y de justicia sigue vigente, la demanda de que aparezcan vivos también y el grito por paz y seguridad aquí y en todo el país se repite y multiplica y no cesará hasta que las autoridades tan bien pagadas cumplan con su trabajo. Si es verdad la versión oficial, los muchachos no tenían por qué estar en el lugar equivocado; no tendría por qué ser un lugar equivocado.
A la negligencia en la atención del caso se suma por supuesto la ineficiencia y la corrupción que campea en las instituciones y dependencias así como el recurso fácil, que nace de lo mismo, de filtrar información para tratar de orientar a la opinión pública y que esta crea que sí trabajan; lo hacen también para sembrar la sospecha de que los jóvenes y/o sus familiares “andaban en malos pasos”, para distraer y para despertar.
Un gobierno que se precie de serlo en la extensión plena del concepto, que cumpla con honestidad, eficiencia y transparencia no necesita recurrir a las filtraciones, pero que muchos medios se presten, no tiene nombre, como denunció en sus redes el periodista Ulises Zamarroni: “Por un lado, el gobernador Aristóteles Sandoval intenta calmar el encono social provocado por su administración. Su discurso hueco no lo logra. No, los ciudadanos no queremos discursos. Por otro lado, filtran más información a periodistas y medios para alimentar el morbo y hacer que los medios de comunicación sean los malos, los que pierdan el respeto a las víctimas”.
El manejo oficial ha sido deplorable y, en general, el mediático también. Esto no contribuye sino a la pudrición. Por favor, hay que recuperar esencias y principios.
Estas conductas son cuestionables y reprobables, sí, merecen el peor juicio social ¿pero que aparte de todo esto se utilice electoralmente para ensuciar a oponentes políticos e intentar llevar agua a sus molinos sobre una base de ruindad y bajeza? ¿Así quieren ganar?
Y por favor que no se malentienda, porque entonces sí estamos amolados: el tweet de Eduardo Almaguer, candidato del PRI a Guadalajara es lo más asqueroso y vil que he visto en los últimos tiempos. Ya lo eliminó por supuesto, pero gracias a los comentarios críticos de una chica extraordinaria, Fernanda Dudette, quien también lo cuestionó severamente, lo recuperé. Esto escribió Almaguer: “Lo peligroso de esto es que, aun si los culpables son condenados a la pena máxima por este atroz crimen, ya sabes quién (aquí la dirección de Twitter del aludido) los va a perdonar y liberar”. Le reitero al candidato lo que le escribí en Twitter: “Qué asco Eduardo”.
Estoy indignada hasta la náusea porque además se ha difundido al supuesto delincuente con una camiseta del partido que va en primer lugar en las encuestas; la información se ha tergiversado a gusto y por supuesto que no les importa confundir y amedrentar, eso es criminal, asqueroso y nauseabundo. Urge una renovación política en México, por favor, nos quieren arrastrar al lodazal en el que se revuelcan.

Columna publicada en El Informador el sábado 29 de abril de 2018.

jueves, 19 de abril de 2018

Votar sin miedo, para variar


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Desde que tengo uso de razón política más lo que he leído, en México, muchas personas votan por miedo. Sí, yo lo hice alguna vez también. No estamos exentos ni es un asunto para juzgar pero sí para corregir.
Para no irme muy atrás en el pasado, sí podría decir que el voto de miedo más claro y contundente que se ha registrado en los últimos tiempos fue el de la elección de 1994. Muchos la tendrán en la memoria. Vivíamos una de las peores crisis políticas de la historia y, aunque no lo sabíamos, se avecinaba una económica descomunal para la que nos cegaron muy apropiadamente con todo el cuento del Tratado de Libre Comercio y el anhelado acceso al primer mundo. Ahora sabemos que nos pintaron las cosas como eran y sí, hay consecuencias nefastas que persisten. Recuerdo muy bien aquella polémica y las discusiones acaloradas en reuniones familiares y cafés sobre la reelección o no de Carlos Salinas de Gortari, hoy por hoy nuestro villano favorito.
En enero de 1994, cuando empezaba el año en el que habría elecciones, entró en vigor el TLC, apareció en el escenario el EZLN y los feroces y hoy sé que ciertos cuestionamientos al neoliberalismo y el capitalismo rampante. Unos ocho meses antes (el dato cuenta porque todo se acumuló), había sido asesinado en el aeropuerto de Guadalajara el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y en marzo de 1994 sucedieron varias cosas: el registro y toma de protesta de Luis Donaldo Colosio como candidato del PRI a la Presidencia de la República y la pronunciación del famoso discurso del 6 de marzo; el 14 de marzo —no me acordaba— el vecino del Norte, sí, el gobierno de Estados Unidos para ser precisa, empezaba los trabajos para levantar un muro de acero en la frontera y gobernadores de la unión americana fraguaban una campaña anti-inmigrante. Hasta aquí, la agenda política y mediática prácticamente estuvo concentrada en la resolución del conflicto chiapaneco, pero las cosas todavía se pusieron peor el 23 de marzo cuando fue asesinado Colosio en Baja California.
A partir de aquí no cesó el miedo y el sistema político mexicano lo supo capitalizar muy bien. Asociadas a la situación imperante, se tomaron decisiones que afectaron la estabilidad nacional como la salida del país de millones y millones de dólares en esa práctica perversa que se conoce como fuga de capitales; mientras el narcotráfico se fortalecía: el 11 de junio de ese año estalló un coche-bomba afuera del Camino Real aquí en Guadalajara y el gobierno informó que fue por la guerra entre bandas.
Secuestros de empresarios, las reacciones relacionadas con el asesinato del cardenal Posadas, la información de que había grupos armados prácticamente en todas las zonas indígenas de México.
Nos condujeron a pensar que no podíamos perder lo que teníamos, no sé exactamente qué, pero esa era la idea, que en masa pensáramos que no podíamos estar peor y que era mejor malo conocido que bueno por conocer ¿cuántas veces hemos pensado eso? ¿Cuántas veces hemos votado por miedo?
Creo que si en esta elección votamos sin miedo las cosas serán verdaderamente diferentes, porque en las anteriores, en donde el miedo ha sido factor de decisión, no nos ha ido nada bien.
Sembrar miedo es un arma política de uso frecuente entre la clase política, no exclusivamente mexicana, pero vaya que la sabe usar, no es para que sirva de consuelo.
Hay estudios sobre esto, no son figuraciones mías. Es un recurso propio de gobiernos autoritarios y es lo que tenemos hoy en día, un gobierno autoritario con sus redes y extensiones que no duda en tergiversar y manipular para sembrar miedo convenientemente, ya sea para votar por el candidato del sistema o para no acudir a las urnas lo cual igual es conveniente porque con el voto duro le alcanza.
Este texto de José Guillermo Fouce (El miedo como arma política) que encontré en la red, no tiene desperdicio: “En los últimos años, la crisis económica ha ayudado a los asustadores profesionales a amedrentarnos hasta la parálisis, infundiendo un temor abstracto a los otros, a los extranjeros, al gasto público, al terrorismo, a la inseguridad. Naomi Klein nos recuerda en La doctrina del shock que, para los pensadores neoliberales, toda crisis (real o percibida) es una oportunidad para aplicar sus políticas de ajuste. Paralizados por nuestras pesadillas, damos por bueno lo que en otras circunstancias nos resultaría inaceptable […] los gobernantes actuales nos aconsejan sumisión” y “nos quieren divididos”. Vamos a votar sin miedo esta vez, para variar. 

Columna publicada en El Informador el sábado 14 de abril de 2018.

sábado, 7 de abril de 2018

#QueLoHaganMejor


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Hace cuatro días, el grupo de candidatos independientes de Wikipolítica lanzó un reto a los candidatos a la Presidencia de la República para que cumplan con cinco cuestiones que están en la mente, en las preocupaciones y en las molestias de la gente, sin embargo, con este asunto de Donald Trump que sigue con las agresiones contra los mexicanos; y luego a nivel local con el anuncio de que Raúl Padilla López se suma a la candidatura de Anaya y lo mal que le fue al propio candidato del PAN, digo, de la alianza que integra ese partido junto con Movimiento Ciudadano y el PRD, en el ITESO; y, finalmente (para no ser exhaustiva), el mensaje de Peña Nieto en respuesta a las hostilidades trumpianas, pues el reto de los chicos de Wiki fue desplazado de la agenda mediática muy cargadita esta semana.
Sin embargo, los cinco puntos que proponen me parecen tan relevantes que los retomo y los comparto por si alguien no tuvo oportunidad de acceder a esta información que se generó en conferencia de prensa apenas esta semana, el 3 de abril. Participaron Pedro Kumamoto, Juanita Delgado, Rodrigo Cornejo, Pablo Montaño y Alberto Vale. Los dos primeros candidatos al Senado y los tres siguientes, a la Cámara de Diputados, todos independientes.

Los candidatos de #VamosAReemplazarles en la conferencia de prensa. Fotografía: Equipo de los candidatos.

El propósito de lanzar este reto que titularon #QueLoHaganMejor, es justo ese, que lo hagan mejor. Esto contempla, primero que #NoComprenVotos. Esta es una de las prácticas más añejas, perversas y hasta criminales de la clase política mexicana que hasta ahora no ha hecho bien su trabajo y que, lejos de eso, ha abusado y abusa del poder. Son prácticas, dijo Cornejo, “que deben dar vergüenza”. Se trata de eliminar este recurso de las estrategias de campaña: ni puestos, no terrenos, ni despensas, ni tarjetas, ni privilegios o regalos de ninguna especie a cambio del voto. Que en muchos casos no es un proceso simple de compra/venta en donde hay una voluntad de acuerdo, sino que hay coacción y siembra de miedo aprovechándose de las necesidades apremiantes de amplios sectores de la población.
El punto número dos: #AdiósEspectacularesyBasura. Este es otro de los temas que eleva los niveles de molestia entre la gente porque además del bombardeo en medios de comunicación con millones de spots, encontramos información electoral en todo nuestro entorno; es una invasión ya insostenible. Hay carteles y anuncios en las calles, en los autobuses, en los taxis, en las bardas… Acercándose la fecha de la elección seguro habrá en cada esquina. Pablo Montaño preguntó “¿De qué nos sirve ver a tantos políticos en espectaculares si no los podemos ver de frente, si no podemos conversar con ellos, si no pueden escucharnos?”.
El tercer punto: #GastenLaMitad. Difícil, pero urgente. Pedro Kumamoto, en su campaña como candidato independiente al Congreso de Jalisco demostró que es posible, que no se necesita tanto para hacer campaña y ganar una elección. Alberto Vale expresó la molestia asociada a los gastos estratosféricos en campaña y tiene que ver con derroche de recursos provenientes de nuestros impuestos para que lleguen políticos que en realidad no nos representan. Con una buena práctica política en México, esto no sería necesario.
#ParenLaGuerraSucia es el cuarto punto. ¿Desde cuándo es un clamor ciudadano? Desde que empezó, desde las primeras experiencias de alternancia en México la guerra sucia se convirtió en una estrategia de campaña que se mantiene aun cuando es rechazada por la ciudadanía. Juanita Delgado, compañera de fórmula de Kumamoto dijo: “Merecemos que en vez de descalificaciones y adjetivos agresivos tengamos una política para las personas y no contra ellas”.
Y el quinto compromiso como ellos lo llaman: #PropuestasSinEngaños, lo expuso el propio Kumamoto: “Ya basta de cientos de promesas vacías que sólo sirven para conseguir votos. Merecemos la cantidad justa de propuestas reales y, sobre todo, que nos digan cómo van a cumplir lo que prometen”.
Los candidatos de #VamosAReemplazarles invitaron a la ciudadanía a sumarse a este reto que implica denunciar a quien no lo haga mejor, a usar todas las herramientas de las que se dispone ahora para hacerlo. También se trata de insistir y de no perder el enfoque con la avalancha de información que propicia distracciones y desatención.
Los cinco puntos de estos jóvenes dejan en evidencia que están estrechamente vinculados con la sociedad, con sus sentimientos y opiniones, con las causas de la indignación generalizada y la decepción por los asuntos públicos; esto es hacerlo mejor así que además de lanzar el reto, ponen el ejemplo. Es alentador.

Columna publicada en El Informador el sábado 7 de abril de 2018.

lunes, 2 de abril de 2018

Jóvenes, más que un tema de campaña


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Es cierto que la apatía juvenil en materia electoral tiene que ver con la ausencia de propuestas para jóvenes en las campañas. Así ha sido siempre. Y a eso se suma, claro, que no haya casi jóvenes entre los candidatos a diferentes puestos de elección popular, sin embargo, creo que la escasa participación de este sector mayoritario en México tiene raíces más profundas que se han ido transmitiendo de generación en generación.
Los jóvenes menores de 30 años en las elecciones de 2012 fueron los que menos participaron; hoy tienen seis años más y de acuerdo a diversos estudios y encuestas, siguen siendo “apáticos” en esta materia; los que van a votar por primera vez sí acuden a las casillas en buen número y esto está documentado desde hace años: el hecho de que sea la “primera vez” siempre cuenta e imprime hasta emoción en muchachos y muchachas, pero se podría decir que esto aplica sólo para los que tienen 18 años o están por cumplirlos.
Entre las causas de la escasez en la participación como electores aparecen dos como las principales: sienten que su voto no sirvió, que no fue útil (80 %); y que los políticos no los representan (70 %).
Por lo general, los jóvenes que no quieren o se resisten a ir a votar y que con frecuencia ni siquiera manifiestan opiniones al respecto, al contrario de los adultos que se explayan con expresiones viscerales, son señalados y criticados por apáticos. El calificativo implica un juicio y, claro, una descalificación, sin embargo, basta con hacer una revisión mental somera a la situación de los jóvenes en México… y no es para menos.
A la falta de oportunidades, realidad de por sí agresiva, hay que agregar la violencia real contra los jóvenes en general y las amenazas constantes a las que están sometidos. Están en riesgo constante y la situación empeora.
Hace casi dos semanas de la desaparición de los tres estudiantes del CAAV. No ha habido novedades con respecto a su paradero. Solicitudes de responsabilidad y exhortaciones a las autoridades y a los medios de comunicación para no criminalizar ni re victimizar a los muchachos sí, incluso por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pero no hay noticias.
Y el llamado es porque, como nos hemos convertido en una sociedad de jueces implacables, no falta quien diga que andaban en malos pasos o la clásica de que ellos se lo buscaron. Aun cuando así fuera, habría que preguntarse por qué y la respuesta conduce a una clase política egoísta y corrupta que ha permitido y hasta propiciado que el tejido social esté roto; que no haya oportunidades suficientes ni en cantidad ni en calidad; porque campea la pobreza, porque cuesta mucho estudiar y mantenerse estudiando, porque además los trabajos son precarios, mal pagados y escasos, porque no se aprecia el talento, porque se les ha dejado solos, porque se les juzga de todo… Ningún muchacho en México tendría que pasar por ninguno de estos escenarios. No son responsables de la descomposición social ni de la corrupción, en ningún caso.
A raíz de estos hechos se nos vienen encima las cifras de muertos y desaparecidos en México en los últimos años y con ellas la realidad aplastante de la cantidad de jóvenes de los que se desconoce si están vivos o muertos o dónde están: tres de cada diez desaparecidos son jóvenes menores de 25 años. ¿Y qué es de ellos? ¿Están muertos? ¿O fueron reclutados para la prostitución infantil y juvenil o para engrosar las filas del crimen organizado? ¿Qué seguridades se les pueden dar? ¿Qué garantías de un futuro vivible con más o menos ciertas perspectivas de desarrollo?
Los jóvenes en México, su fuerza, su talento, su valentía, su inteligencia, merecen todo el cuidado, todo el respeto, todo el apoyo. Deben ser vistos más allá de las próximas elecciones, deben ser más que un tema de campaña y más que un reto para los partidos políticos que buscan sus votos ahora pero luego los olvidan y los abandonan.
Se necesitan políticas de largo alcance para los jóvenes, de fondo; y medidas para garantizarles seguridad, para mejorar sus perspectivas de futuro, para ampliar sus oportunidades, para hacer este México más vivible para ellos y los que vienen, para todos. Como en otros asuntos, quienes están en el poder reaccionan y se inventan paliativos, pero nos estamos quedando por encimita. Se necesitan cambios radicales, profundos, duraderos. La realidad de los jóvenes es, debe ser más que un tema de campaña.

Columna publicada en El Informador el sábado 31 de marzo de 2018.


sábado, 24 de marzo de 2018

Son lo mejor que tenemos


Ciudad Adentro


LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com

Los jóvenes estudiantes son lo mejor que tenemos; son la esencia de esta sociedad aun cuando está inmersa en un país explotado y atrasado por obra y gracia de su propia clase política cínica, egoísta, corrupta y sin escrúpulos; son la esencia de un país cuya grandeza ha sido sistemáticamente omitida y sustituida por la reprobación y el señalamiento.
Desde que tengo uso de razón hay crisis en México; desde que me acuerdo, mis papás se quejaban de la situación y de los políticos; están en mi memoria y en la de muchos, frases como: “el que no transa no avanza”, “gánale al PRI”, “vivir fuera del presupuesto es vivir fuera del error” y, más recientemente “el PRI roba y deja robar”.
¿Quién las pronunció primero y las soltó para que se regaran y arraigaran en la inconsciencia colectiva, pobre y hambrienta? ¿Y en la no tan pobre pero advenediza y oportunista? ¿A quién le convenía… le conviene? ¿En qué momento los poderosos cancelaron aquella tímida pero clara idea de superación, de transcendencia, de desarrollo, de evolución? ¿En qué momento optaron por vender ideas e ideales? ¿Cuándo prefirieron el enriquecimiento propio inconmensurable y nauseabundo al servicio público? ¿Cuándo dejaron de amar a México? ¿Cuándo dejamos de importarles? ¿Cuándo le abrieron las puertas anchas y sin obstáculos a la corrupción y al contubernio con el crimen organizado? ¿Cuándo cerraron los ojos? ¿Cuándo se conformaron con “gobernar” a una masa de sólo votantes y contribuyentes? ¿En qué momento se endurecieron y envilecieron?
No siempre ha sido así pero ha empeorado, la descomposición avanza como un cáncer incurable y agresivo y la realidad la constatamos y sufrimos día a día. Hay que romper con esto; hay que cambiar y modificar patrones; desterrar esas frases del inconsciente colectivo y pensar de otra manera, sin miedo, con esperanza, con nuestros hijos en mente, con este país que amamos, del que debemos volvernos a enamorar y sentirnos orgullosos. Hay que romper patrones y ahora, más que nunca, exigir una purga profunda en el sistema político mexicano que incluye al legislativo y al judicial. Esto no puede ser, no lo merecemos.

Esta es la convocatoria para el mitin al que se convoca en la Ciudad de México, pero se está llamando a todo el país a salir a manifestarse a partir de las 16:30 horas del 24 de marzo de 2018. En Guadalajara, el punto de reunión es la glorieta de los Niños Héroes a esa hora.

Los jóvenes estudiantes son lo mejor que tenemos; son la garantía de que mexicanos preparados, con sueños y ambiciones tomarán la estafeta, con determinación y orgullo para que todos vivamos mejor.
Los necesitamos. Necesitamos su entusiasmo y su talento, su rabia y su valentía; los necesitamos vivos y nos necesitamos juntos. Son lo mejor que tenemos.
Estoy indignada hasta el cuello porque la desaparición de tres muchachos estudiantes del CAAV y de otro joven de la UdG se suma a la de miles más y nos eternizamos como una sociedad a la que los gobernantes votados y pagados por todos nosotros no dan respuesta. No más, esto tiene que cambiar, debe cambiar, sin dilación ni prórroga y el tiempo electoral no debe ser factor a considerar. La inseguridad es rampante; se incrementan las cifras de muertos y desaparecidos; las cifras de robos y atracos; los jóvenes están bajo amenaza y no puede ser que desde la “autoridad” simplemente se reaccione. ¿Qué han hecho para cortar de raíz? No se notan sus dizque acciones, ni sus dizque avances; son datos en informes inflados, falsos y demagógicos. Ya basta.
Los jóvenes estudiantes son lo mejor que tenemos y además de luchar contra todos los obstáculos posibles, personales, familiares, del entorno, del contexto, las trabas que un país explotado y atrasado impone, su integridad y sus vidas están en constante riesgo y peligro ¿hasta cuándo pues?
Mientras escribo esto, la juventud movilizada de tres universidades por lo menos, estaba reunida en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades para tomar decisiones, para hacer propuestas, para organizarse, pero sobre todo para exigir acciones concretas, notables y visibles de que se busca a los jóvenes recientemente desaparecidos y a todos y de que se combate el crimen organizado; queremos todos muestras de que el gobierno que pagamos resuelve y atiende y escucha y trabaja como debe, porque la constitución y todos los mexicanos y jaliscienses lo mandamos y lo ordenamos.
Javier, Marco, Daniel y César tienen que presentar exámenes, asistir a clases, reportarse con sus papás, los tres primeros deben entregar un cortometraje, la vida los llama a los cuatro, a los 43,  a los tres mil, al mexicano o mexicana que desaparece cada dos horas. Los queremos vivos y los queremos de regreso ya. A todos, son lo mejor que tenemos.

Columna publicada en El Informador el sábado 24 de marzo de 2018.

Los necesitamos


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Sin que sea resultado de ningún estudio o investigación exhaustiva sino más bien un asunto que tiene que ver con la intuición y con la información acumulada durante décadas, creo, estoy firmemente convencida, de que los jóvenes en el mundo han sido sistemáticamente sometidos y aplastados por diferentes vías más o menos desde 1968, cuando demostraron de lo que eran capaces en varias partes del mundo.
En México y en otros países fueron asesinados impunemente, pero creo que también fueron empujados al consumo de drogas para mantener esa fuerza inconmensurable, esa rebeldía poderosa y generadora de cambios, sumida en la apatía y en las adicciones. Por fortuna no son todos, ni siquiera una mayoría, pero si suficientes para que los intentos no pinten ni prosperen, al menos así ha sido en los últimos tiempos.
En el artículo del 3 de marzo cité un llamado que José Manuel Mireles hizo a los jóvenes en la UNAM: “[…] las drogas no benefician a nadie, se pueden sentir bien un ratito, pero lo mejor es tener la conciencia despierta y el conocimiento trabajando”. No puedo estar más de acuerdo.
Esta semana, Guillermo del Toro ofreció en Guadalajara (estrictamente, en Zapopan) tres master class a más de 10 mil jóvenes en su mayoría aunque estuvieron presentes niños y adultos, hombres y mujeres.
Más allá de la revelación generosa de sus técnicas, de sus ideas, de cómo surgieron sus proyectos, de cómo se ha movido en la industria internacional del cine, el cineasta compartió claves para lidiar con la vida y con la realidad que nos circunda, porque efectivamente no es nada terso, ni romántico, ni fácil.
Celebro y agradezco la forma en la que se dirigió a los jóvenes, a muchachos y muchachas adolescentes y veinteañeros, treintones, pero sobre todo los primeros, a quienes les compartió consideraciones simples, cero rebuscadas y como respuesta a preguntas expresas, sobre la frustración y la muerte por ejemplo. A jóvenes sensibles que tienden a tomar los obstáculos de la vida y los propios de este país como algo personal, les digo cómo superarlos, lo que se necesita; y los invitó a usar la rabia, esa rabia profunda que se lleva por dentro ante injusticias, desigualdades, falta de oportunidades, pobreza y corrupción, en sus propios proyectos, en alimentar la determinación para alcanzar objetivos, en la fuerza de carácter y en la perseverancia. No son las palabras textuales de Guillermo del Toro como podrán notar su vieron las tres clases maestras (si no, por favor, véanlas, aquí dejo la liga de la primera que los enlazará con las otras dos: primera máster class, a partir del minuto diez), pero en otras palabras así fue.
Dio respuestas sencillas para lidiar con la incertidumbre juvenil, con pensamientos que de pronto atormentan relacionados con la muerte y con la impotencia y ofreció consejos de conducta incluso, para saber cómo enfrentar las adversidades, empezando por el NO como el principal impulsor de iniciativas.
También reconoció el talento mexicano, particularmente del tapatío y aunque no lo dijo de manera expresa, Guillermo del Toro dejó una idea muy clara a lo largo de sus tres intervenciones: los necesitamos. Necesitamos a los jóvenes, su talento, su fuerza, su rebeldía, sus capacidades y habilidades, su entusiasmo, sus ganas de vivir, su inventiva, su ingenio, su alegría, su creatividad, su claridad de ideas.
Los necesitamos vivos, enteros, conscientes, despiertos, actuantes, contestatarios, inteligentes, ciertos, determinados, con sus metas y proyectos tan claros como los expresan y como los trabajan, sin esperar nada que no salga de cada uno, como les dijo Del Toro también para el manejo de expectativas.
Y con los jóvenes, la sociedad en pleno. Muchas veces lo he escrito en este espacio y en otros: Nos necesitamos juntos, en la familia, en la escuela, en los grupos de amigos, en la comunidad cercana, en la sociedad en general, en la nación. Nos necesitamos juntos para abrazar las causas de todos y cada uno, para apoyarlas, para impulsarlas.
Alguien por ahí, palabras más palabras menos dijo algo así de que “ya chole” con Guillermo del Toro. Y lo lamento de verdad. No había sido testigo hasta ahora, de que alguien que ha alcanzado el éxito a los más altos niveles, compartiera su experiencia profesional y de vida con tal generosidad y en esa magnitud y con la preocupación auténtica por este país y por todos nosotros, particularmente por los jóvenes mexicanos. Gracias.

Columna publicada en El Informador el sábado 17 de marzo de 2018.




sábado, 10 de marzo de 2018

No es un día de fiesta


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

No es la primera vez que abordo el tema pero me parece pertinente insistir porque lejos de mejorar parece que vamos de mal en peor en todos los sentidos. El Día Internacional de la Mujer se está desdibujando como la oportunidad de alzar la voz y reiterar que las condiciones de las mujeres en el mundo siguen siendo deplorables, lamentables y dolorosas.
Rara vez cualquier día, menos el 8 de marzo, se dan a conocer avances o se tiene noticia, cualquier día, de logros o evolución favorable en las exigencias añejas de las luchas feministas, porque no hay tal. Para los años de trabajo, para los diferentes aspectos que tienen que ver con los derechos de las mujeres, es muy poco lo que se ha obtenido de frente a la clase gobernante: igualdad en derechos político-electorales… y ya. Una rápida revisión de la información que se ha publicado en torno al Día Internacional de las Mujeres en México y otros países, me permite concluir que sí, que en esferas de gobierno, las mujeres han ganado espacios, hay más mujeres en congresos, ayuntamientos y ejecutivos que hace años; en nuestro país, las candidaturas de los partidos políticos a diversos puestos de elección popular deben ser 50/50 y aunque les ha costado cumplirlo, lo están logrando.
Aparte de esto, no se puede hablar de avances contundentes y de fondo que permitan decir que efectivamente las condiciones sociales, económicas, familiares y laborales de las mujeres hayan mejorado sustancialmente. Sí con respecto a la conciencia que se ha ido creando en la sociedad y esto es a fuerza de insistir y como resultado de las dinámicas sociales mucho más activas y efectivas que las que provienen de los gobiernos.
¿Y por qué digo que se desdibuje el Día como una oportunidad para avanzar? Porque se está convirtiendo en un día para la felicitación inconsciente de una realidad lacerante. No es un día para celebrar, no es un día de fiesta, no se pensó para eso. La Comisión Nacional de Derechos Humanos publicó un cartel que difundió a través de redes sociales y otras plataformas y medios, porque esta manera de banalizar el día, de convertirlo en otro día del amor y la amistad, está echando al traste la labor de décadas por generar conciencia en un ejercicio que no debe cesar porque los pendientes lejos de resolverse se multiplican.
Esto dice el cartel de la CNDH: “Desde un enfoque de derechos humanos, es un día para reconocer (identificar) las desigualdades que enfrentan las mujeres en las esferas económica, política, social y cultural; también es una fecha para reconocer a las mujeres sus aportes a la vida económica, social, cultural y política. No es una celebración puesto que surge de un crimen: el asesinato de las obreras de una fábrica textil, quienes exigían derechos laborales mediante una huelga pacífica (Nueva York, 1908). Se sugiere no hacer regalos ni dar flores porque ello banaliza el sentido de la conmemoración: el acceso y ejercicio pleno de las mujeres a todos los derechos, a la igualdad, no discriminación y a una vida libre de violencia. No se felicita a la mujer por ser mujer como no se felicita a los hombres por ser hombres”.
A través de WhatsApp y redes sociales circularon memes e ilustraciones como las antiguas tarjetas que están fuera de lugar: se deja de lado un verdadero propósito, se pierde de vista el origen del día y todos sus significados profundos.
Esa banalización impide reconocer la realidad: las 23 mil 800 mujeres asesinadas en México en los últimos diez años, con la calidad de feminicidios; y, de ese total, el escaso 10 % de casos con sentencia condenatoria a los asesinos. Son más de siete mujeres asesinadas al día. El INEGI revela que los asesinatos de mujeres de los últimos años se ejecutan “con mayor violencia y saña, utilizan medios que producen mayor dolor, prolongan su sufrimiento antes de morir”. ¿Es esto para festejar? ¿Para recibir felicitaciones? Es duro de decir y de saber, pero “36 % de las mujeres asesinadas en México en 2016 fueron estranguladas, ahorcadas, ahogadas, quemadas o apuñaladas. Tres veces más que en el caso de los hombres, en su mayoría asesinados de un balazo (70 %)”. Les recomiendo un reportaje en El País titulado "Las voces silenciadas"
La realidad es espeluznante. Son datos difundidos esta semana, la cifra se incrementa y por lo visto de nada ha servido la reforma del artículo 167 del Código Nacional de Procedimientos Penales del año pasado contra los feminicidios.

Columna publicada en El Informador el sábado 10 de marzo de 2018.

viernes, 9 de marzo de 2018

Crónicas de Ayer

De cuando Guillermo del Toro comenzaba a cosechar éxitos... Lo entrevisté en las oficinas de El Informador cuando era editora de la sección Cultural. Con el éxito de "La invención de Cronos" se empezaron a generar altas expectativas en torno al joven cineasta. Cuando la entrevista, Guillermo del Toro tenía 29 años. ¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya sobre la personalidad del director de cine? Sí recuerdo su disposición para la entrevista, su buen humor, su pasión, su entusiasmo, esas ganas que ahora me confirman por qué alguien como Guillermo del Toro ha llegado hasta donde está. Un orgullo para los tapatíos, para Jalisco y para México y me precio de tener en mis Crónicas de Ayer, dos entrevistas de él cuando empezaba.
Pueden buscar las entrevistas en "Navegación directa" en la Hemeroteca de El Informador: 11 de diciembre de 1993, página 40 y 20 de enero de 1994, página 30.





domingo, 4 de marzo de 2018

UNAM


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


El enfrentamiento entre presuntos vendedores de droga en Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, destapó una cloaca que durante años se fue llenando de la porquería que ahora sale a flote.
Las universidades en México y en varias partes del mundo, son los sitios perfectos para los traficantes de drogas porque desgraciadamente jóvenes son los principales consumidores, No importa que sean estudiantes ni que tengan determinado nivel socioeconómico, son el mercado más codiciado por los vendedores de estupefacientes y sustancias similares.
Lo que me llama la atención es que el tema sale a la luz pública a raíz de la muerte de dos individuos que, según dicen las fuentes oficiales, no pertenecían a la comunidad universitaria pero en ella operaban como narcomenudistas.
Alguna diferencia los condujo a tal desenlace porque, en realidad, después de lustros, décadas, no se había tenido noticia de que por algo así hubiera problemas de este tipo en la máxima casa de estudios, es decir, mientras cada uno tuviera su coto y se respetaran mutuamente no tendría por qué haber conflicto. Algo pasó y sin duda sus allegados lo saben, ojalá que no siga la rivalidad porque entonces habría una guerra al interior de CU como una réplica de lo que pasa en varios puntos del país. Ojalá que no, ojalá que no.
Antes de los hechos de hace una semana, aparentemente todo estaba tranquilo y a unos días de que se dieran a conocer los lugares que ocupa la UNAM en varios indicadores internacionales de excelencia educativa y académica, muy buenos por cierto, mejores que muchas universidades de países desarrollados.
La información hasta ahora se ha manejado como si nunca en la UNAM se hubiera vendido droga, como si apenas las autoridades se dieran cuenta o se enteraran. Esto me parece intolerable. Todos, absolutamente, deberían asumir su responsabilidad y reconocer lo que se tenga que reconocer, incluido el miedo.
¿Qué pasaría si el rector declarara: sí, sabíamos del narcomenudeo pero era difícil combatirlo porque había amenazas bla bla bla o porque hay muchos intereses o porque la corrupción alcanza a toda la institución o porque hay reparto de las ganancias? ¿No se estaría en mejores condiciones de enfrentar con probabilidades de éxito la situación compleja y peligrosa? ¿No sería mejor reconocer y en un ámbito de transparencia y honestidad sumar esfuerzos y convocar a las instituciones que tienen injerencia en estos asuntos por el bien de los jóvenes y de la universidad?
Aunque la ilustración está muy trillada, lo que está pasando en la UNAM es sólo la punta del iceberg y urge, urge (como tantos pendientes en México) que se tomen cartas en el asunto, que se ponga remedio, que se cubran rezagos, que ya no se mienta, que haya purgas y un proceso intensivo de saneamiento auténtico, con ganas de hacerlo, con determinación.
De entrada, es preciso que se detenga la mala costumbre de querer tapar el sol con un dedo, de cegarse ante realidades dolorosas y riesgosas, de voltear para otro lado, especialmente si los que lo hacen son los directores y jefes de las instituciones que más que eso deberían actuar como líderes.
José Manuel Mireles, quien fuera líder de las autodefensas en Michoacán, presentó su libro ante estudiantes de la UNAM y les dijo, entre otras cosas, que el miedo no se quita a la hora de enfrentar situaciones como lo que está pasando en la universidad, “no esperen no tener miedo nunca, el miedo nunca se les va a quitar, el que muere de miedo muere todos los días, el que no tiene miedo muere una sola vez”. Los conminó a defender su universidad, a unirse y a abrir los ojos “ayúdenme a despertar la conciencia de toda la nación… prepárense muy bien, están en el mejor lugar del mundo para que cambien las cosas en toda la nación, no sólo en sus pueblos de origen… Esta es la mejor trinchera que existe para toda lucha social… El día que empiecen a defender su escuela nadie va a volver a entrar a venderles drogas, duro con ellos, las drogas no benefician a nadie, se pueden sentir bien un ratito, pero lo mejor es tener la conciencia despierta y el conocimiento trabajando”.

José Manuel Mireles en la U NAM, Foto: ADN Político.

Habría que hacer extensiva la invitación que hizo Mireles a los muchachos de la UNAM a todos los jóvenes mexicanos.

Columna publicada en El Informador el sábado 3 de marzo de 2018.