miércoles, 15 de noviembre de 2017

Transporte y basura I

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Dicen que todas las comparaciones son odiosas y bueno, habría que matizar o, en todo caso, ir dejando de lado el cliché porque vía comparaciones responsables, sensatas, constructivas y sin ánimo de ofender, podríamos lograr grandes cosas.
Hasta donde sé, no hay estudios puntuales de los viajes al extranjero que han hecho nuestros gobernantes (pero son duda han sido muchísimos), del partido que sea, en los últimos 25 años, para conocer el sistema de transporte y el manejo de la basura con la intención de abrevar, de nutrirse de-ideas-avanzadas-y-de-vanguardia;-de-adaptar-los-mejores-sistemas-del-mundo-y-aplicarlos-en-nuestra-bella-Guadalajara-porque-la-ciudad-se-lo-merece-y- bla bla bla.
Dicho todo esto con jiribilla por supuesto porque resulta que he tenido la oportunidad de visitar algunas ciudades de España e Italia, a donde sé que gobernantes y empresarios mexicanos han viajado, entre ellos jaliscienses sin duda alguna, con los propósitos antes descritos. ¿Y? ¿Han servido de algo esas visitas de trabajo y de intercambio? ¿El gasto en viáticos gracias a los impuestos que pagamos ha valido la pena? ¿Desde cuándo --pido al lector que haga memoria-- sabemos de giras temáticas justamente para mejorar de manera específica disposición de desechos y transporte público? ¿Se nota en las calles de Guadalajara que aprendieron algo, que lo aplican bien? ¿Podemos decir que gracias a los sistemas que conocieron en Milán, Florencia, Roma, Madrid, Sevilla y Bilbao los tapatíos disfrutamos de programas de recolección de basura y de transporte público de primer mundo? ¡No!

Una de las estaciones del Metro de Bilbao. Fotografía: Laura Castro Golarte.
Ni siquiera podemos decir que nuestro sistema de transporte es tan bueno como el colombiano, a donde también se han hecho múltiples “giras de trabajo”, y si no se adapta bien la experiencia de un país que nos acompaña apenas en el grupo de los países emergentes (para que no se oiga tan feo lo de tercer mundo), pues cuantimenos (como diría mi abuelita) la de una nación avanzada. ¿Entonces para qué tanto viaje?
Lo cierto es que si en Guadalajara y en cualquier punto de nuestro país se hubieran copiado, así, vilmente copiado los sistemas de las ciudades que he citado, viviríamos mucho mejor. Todavía están a tiempo y no necesitan ni viajar, no vaya a ser que a Bilbao no hayan ido y les esté dando ideas para que sigan dándose la gran vida.
Todo esto es porque estoy maravillada con el transporte y con los sistemas de disposición de basura en lo que he conocido de Europa y al mismo tiempo indignada porque nada se ha aplicado en Guadalajara, para concentrarme en mi ciudad. Si acaso, el tipo de basurero (papelera) que hay en los postes y ya (y a veces con todo y la basura). De transporte nada, porque lo que tenemos en la Perla tapatía es un muestrario de formas de transporte (como dijo alguna vez, y coincido, el Arq. Óscar Ladrón de Guevara) y de todos no se hace uno.
Ni el transporte público ni el sistema para la disposición de basura son tan caros, ni complicados, ni barrocos mucho menos imposibles. Y a pesar de la delantera que nos lleva Europa en el desarrollo de la Humanidad, los sistemas de basura y de transporte modernos son más o menos contemporáneos y no es necesario formar parte del grupo del primer mundo para tener algo así. Para lo que se gasta en México, era para que nuestro país estuviera perfectamente comunicado de norte a sur y de este a oeste con trenes, vuelos económicos y prácticos, carreteras y marcos legales para garantizar seguridad y armonía; y en las ciudades: señalética homogénea, sistemas de pago unificados, redes de transporte conectadas: metro, tren, tranvía, tren ligero y autobús urbano e interurbano con líneas alimentadoras, rutas circulares, estacionamientos, reglamentos claros y prácticamente inviolables y voluntad e inteligencia. Las últimas dos se necesitan en altísimas dosis y vienen acompañadas de altura de miras, visión de futuro, generosidad, conciencia histórica y responsabilidad social. Nada más (tendrían que importar eso primero).
El transporte: como ciudad capital Madrid tiene un metro con 12 líneas que atraviesa toda la ciudad y conecta con más de nueve líneas de cercanías, una red que conduce a ciudades dormitorio; unas 200 rutas de autobús y un macrobús que va por La Castellana y el Paseo del Prado de punta a punta.
Es capital y por eso, muy bien. Bueno, pues Sevilla y Bilbao tienen metro también. El de Sevilla no fue posible introducirlo en la zona histórica y entonces discurrieron poner un tranvía que parece cápsula futurista y el de Bilbao ha ganado premios internacionales por funcionalidad, destreza ingenieril y diseño.
Ya basta de viajes ¡a trabajar hombre! Aunque no haya réditos electorales por favor, lo merecemos. (Continuará).

Columna publicada en El Informador el sábado 11 de noviembre de 2017.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Escandalosos

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Comentaré hoy dos asuntos sobre los que me llama la atención Jaime Tamayo luego de que vi su intervención en Báscula La otra versión de C7 (además no me lo pierdo y lo recomiendo ampliamente): el caso de Santiago Nieto y el informe reciente de la CEPAL y la OIT sobre los salarios en América Latina.
Ambos asuntos me parecen escandalosos y creo que ya es hora de que se rompa el patrón que normalmente se sigue en México y que por lo general aceptamos, de que nos indignamos y despotricamos los primeros días, luego la vida nos llama y volvemos a la rutina con un coraje soterrado más que se acumula en nuestro interior. Y así, hasta el siguiente escándalo.
¿Qué tendría que pasar para que fuera diferente? En primer lugar, Santiago Nieto, ahora ex titular de la Fepade (Fiscalía Especializada en Delitos Electorales), debería seguir en su cargo investigando las denuncias, por lo menos tres, que señalan a Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, como el operador de Enrique Peña Nieto que presuntamente recibió 10 millones de dólares para la campaña presidencial a cambio de concesiones claro está, de facilidades para operar en México de la empresa Odebrecht, cuyo modus operandi es un escándalo internacional y alcanza a altos funcionarios no sólo de nuestro país.
Lo normal sería eso, que la investigación siguiera su curso, esperar los resultados, aceptarlos y actuar en consecuencia; y los mexicanos deberíamos tener plena confianza en que las instituciones de las que tanto habla el presidente funcionan, están al servicio de la sociedad que las mantiene y en que se hará justicia.
Esto sucede en otros países y no tendría por qué México ser la excepción ¿qué tendríamos que hacer para cambiar las cosas? Por lo menos insistir, difundir hasta donde se pueda lo que ha pasado que es irregular por donde se le vea; no acostumbrarnos, no dejarlo pasar por cansancio, porque por lo general no pasa nada. Es seguro que algo anda mal para que Nieto, que quería regresar a su puesto haya renunciado a tal pretensión; algo pasó para que en el Senado le dieran carpetazo, se largaran de vacaciones como si nada y citaran para el martes 7 de noviembre para nombrar al sustituto de Nieto. Qué fácil y qué cómodo. Algo pasó y no puedo sino sospechar de operaciones oscuras.
Y el segundo tema no debería ser tema. ¿No salen a cada rato los políticos a decir que México está en los cuernos de la luna? ¿que aumentaron los niveles salariales después de décadas? ¿que vivimos mejor gracias a ellos? ¿que México es líder en esto y lo otro y lo otro? ¿qué vivimos Casi en el Paraíso (¿recuerdan a Luis Spota?)?
Bueno, pues por si no lo viviéramos en carne propia día con día, de 2016 a 2017 los salarios en México ¡bajaron! Y también en Perú. Sólo en estos dos países de la región, según el estudio citado y del que anexo aquí la liga (CEPAL). (Encontré otro estudio y aquí dejo la liga también OIT).
No es mentira ni hay que agregar “presuntamente”. Son estudios que se hacen con periodicidad, con herramientas claras y transparentes, se trata de organismos internacionales apartidistas y les creo, no como un acto de fe, sino porque la realidad comprueba punto por punto el contenido de tales informes.
No es la primera vez que lo digo. Recientemente cité al líder sindical de Canadá, Jerry Dias, porque señaló con acritud algo que he venido diciendo desde hace tiempo: en México se mantiene a la gente pobre deliberadamente. Y no se hable de incrementos salariales extraordinarios porque los empresarios ponen el grito en el cielo. ¿De qué manera se les puede hacer entender que con mejores salarios se reactivaría en niveles insospechados el mercado interno? ¿que nos iría mejor a todos? ¿que viviríamos mejor y estaríamos más contentos? ¿que además de trabajar muchas horas como ya lo hacemos, aumentarían los niveles de productividad? ¿que se generaría un círculo virtuoso y los empresarios no verían mermados sus ingresos?
Es escandaloso el caso de Nieto y es escandaloso el nivel salarial en México, el de las mayorías claro está. Urge poner remedio, es cosa de voluntad. Hay que romper patrones, a todos nos conviene.

Columna publicada en El Informador el sábado 4 de noviembre de 2017.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Crisis e incertidumbre en España

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Son tiempos difíciles en España, complicados, complejos, vertiginosos y para muchos de una gran tristeza, para otros de coraje y para otros de alegría. Los contrastes a la orden del día.
Desde el 1 de octubre, desde antes, pero especialmente a partir de esa fecha, España no ha encontrado paz ni sosiego y el tema de la independencia de Cataluña está en todos los cafés, en el transporte, en las calles, en las reuniones formales e informales, en las casas, en todos lados. Hay familias divididas, los españoles en general lo están y los catalanes también. En comentarios anteriores he hablado sobre esto y además sobre la obnubilación que causa la radicalización de las posturas.
A un mes casi del primer domingo de octubre y después de una semana de mensajes contradictorios y de silencio, sobre todo silencio, por un lado, el Parlament de la Generalitat decide declarar la independencia de España y constituirse en República de Cataluña; y, por otro, el Gobierno que encabeza Mariano Rajoy logra que el Senado autorice la aplicación del artículo 155 en Cataluña.
Imposible, a unas horas de los anuncios, saber qué va a pasar y por el momento no hay nadie que explique cómo se aplicarán las medidas que son: disolución del Parlament de Cataluña; cese de todo el gobierno de la Generalitat, absolutamente todos los funcionarios y convocatoria a elecciones autonómicas para el 21 de diciembre próximo.
Las reacciones en la Unión Europea y en Estados Unidos particularmente, son a favor del Gobierno español y se apela desde hace días como ahora, a la legalidad. En un mensaje de Twitter Mariano Rajoy, quien además emitió un discurso que ojalá hubiera pronunciado mucho antes, apelando a la generosidad y dejando de lado mezquindad y egoísmo, pidió tranquilidad a los españoles porque “el Estado de derecho restaurará la legalidad en Cataluña”.
Apelar a las leyes y ensalzar el Estado de derecho siempre es políticamente correcto y estoy de acuerdo con eso, sin embargo, también sabemos quienes vivimos en democracias defectuosas y pervertidas, que quienes tienen el poder de hacer y aprobar y/o rechazar leyes con frecuencia lo hacen pensando en intereses de partido y no de los representados, no de la gente.
A lo que voy es a que las leyes no son perfectas y que si había una determinación del gobierno catalán de someter la independencia a votación entre los catalanes, se debió allanar el camino y revisar las leyes correspondientes para que todo se diera en un marco de legalidad y democracia sin desgarre de vestiduras ni aspavientos.
No fue así y el referéndum pronto se declaró ilegal; sobre esa base ya vulnerable siguió el proceso, se registró la violencia lamentable que conocemos y se llevó a los españoles a los extremos de ambas posturas y, por ende, a la radicalización, la violencia verbal y la división.
Una diputada catalana habló sobre el daño que se está haciendo a Cataluña en este contexto en el que el ejercicio de la política, es decir, el diálogo, la negociación, la búsqueda de acuerdos no han sido las herramientas preferidas de ninguno de los dos grandes actores en este asunto.
Los siguientes días serán decisivos para saber exactamente lo que sucederá; reitero, de momento nadie habla de cómo será la aplicación del 155 y, ya en términos prácticos, de las tres medidas anunciadas ayer por Rajoy.
Puedo imaginar el temor y la incertidumbre en los catalanes, por ejemplo, en los que son empleados de la administración pública de la Generalitat, de los burócratas pues; y de los catalanes en general con respecto al funcionamiento de esa administración; y también sobre la economía, las consecuencias de la salida de más de mil 500 empresas presionadas por el Gobierno de Rajoy y sus efectos contra los catalanes independentistas o no; la prestación de servicios, la educación pública, la seguridad, en fin.

De verdad, ojalá que prive la prudencia, que se privilegien los valores democráticos auténticos, que se revise el marco legal y si es preciso que se cambie. Que los políticos, más allá de dientes para afuera, dejen de lado el interés partidista y aporten voluntad y talento (espero que no sea mucho pedir) en la superación de esta crisis, una de las más profundas por las que ha atravesado España desde el fin de la dictadura y el inicio de gobiernos democráticos.

Columna publicada en El Informador el sábado 28 de octubre de 2017.

Muy sencillo

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Lo más fácil para no hacer nada, desde el gobierno, es echarnos la culpa de todo, incluida la corrupción. Y como nos sentimos culpables, después ya nadie dice nada mientras la corrupción continúa, crece, empeora y se afianza.
Con ese cuento que nos vendieron tan bien de que la corrupción somos todos, en realidad, fíjense bien lo que voy a decir, la han propiciado; hemos caído en el juego y como para muchos es más fácil dar una “mordida” que perder todo un día en el pago de la multa, pues ya está, se cierra el círculo y nada qué hacer.
¿Por qué existe la “mordida”, “cochupo”, dádiva o soborno? Porque las instituciones, esas que desde que me acuerdo están tratando de fortalecer, otra vez esta semana para no ir muy lejos, no funcionan. Porque la burocracia es un mazacote insondable cuya ineficiencia e inoperancia no hace sino generar costos a la sociedad.
Hace muchos años el empresario Arturo Márquez lo explicó con tal claridad que no lo he olvidado; lo grave es que el problema persiste como si fuera ayer y nadie, de ningún partido, ha hecho nada por empezar a atacar este cáncer de fondo, para erradicarlo. Ninguno, pero ninguno ha tenido los tamaños para entrarle porque siempre hay un cálculo electoral y la burocracia vende caro sus votos. Y ya.
Entonces, que venga el señor Presidente a decir que es un asunto cultural y que también ahí está la gente colgada del cable con los diablitos, no tiene nombre pero voy a intentar hacer una descripción: es el reflejo inobjetable de la falta de sensibilidad y de la distancia como de aquí a la Luna o más allá, entre la clase gobernante y la población.
A ver. ¿Quiénes se roban la luz? No justifico a quienes lo hacen de ninguna manera pero no estaría de más hacer un análisis y revisar la situación económica de las personas que incurren esa actitud tan reprobable. ¿Por qué se la roban? No dudo que haya vivales, siempre hay y en todo el mundo, pero por lo general quienes se roban la luz es porque no tienen servicio o porque no lo pueden pagar; y si no lo pueden pagar es porque viven en la pobreza; no tienen trabajo o ganan muy poquito. En lugar de echar culpas y señalar que “la gente también” ¿por qué no se ponen a trabajar en soluciones de fondo para erradicar la pobreza, la mala educación, los pésimos servicios de salud y mejorar el funcionamiento de la burocracia?
Los impuestos que pagamos alcanzan para pagar a un aparato gigante y obeso que dizque adelgazó y fue reestructurado, se vendieron empresas paraestatales también cuando Salinas ¿se acuerdan? ¿Y? Lo que se vendió fue o es monopolio y las “instituciones” que se conservan siguen en la inoperancia total. ¿O qué sí funciona?
El día en que sea fácil pagar una multa, es más probable que no se ofrezca mordida al agente de tránsito; y si el agente tiene un buen sueldo (porque ahí también está el problema, en las diferencias salariales entre la burocracia de abajo y la dorada) no la va a aceptar y mucho menos a pedir. Y así con todo, en realidad es sencillo, pero nadie lo quiere ver. El sistema es cómodo para los que están más arriba y para la gente es una solución que impide retrasos, más costos, pérdida de tiempo, corajes y frustración. Esto es lo que se tiene que resolver cuanto antes y le toca a quienes viven de nuestros impuestos.
Les toca poner orden en el funcionamiento de la burocracia y no lo hacen, nunca lo han hecho; los intentos hasta ahora son de risa y, si acaso, duran un trienio o un sexenio y quién sabe, se me hace mucho.
¿Qué vemos corrupción detrás de todo lo que sucede? ¿Por qué será? ¿Y cómo es que todos? ¿Cómo es que el Presidente puede generalizar con respecto a algo que para él es falso o una exageración?
Simple y sencillamente no hay voluntad ni valentía en la cabeza de ninguna administración pública (federal, estatal y municipal) para enfrentarse a sindicatos, cotos de poder, intereses añejos. Y que ni digan que les preocupa que haya paros y esas cosas, lo que les preocupa es que no llevarán a todo su gremio a votar por ellos. Es una mezquindad descomunal y del mismo tamaño la cobardía, de todos los integrantes de la clase política.
Sueño con el surgimiento de líderes que efectivamente antepongan el interés general al personal y las cosas funcionen en México, en Jalisco, en Guadalajara: la luz, el servicio de transporte, la infraestructura vial; el sistema educativo y el de salud; la recolección de basura y a disposición responsable de los desechos; que todos ganemos bien y estemos contentos con nuestros trabajos. Muy sencillo.

Columna publicada en El Informador el sábado 21 de octubre de 2017.


domingo, 15 de octubre de 2017

Emergencia

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Emergencia

Hace una semana más o menos se anunció oficialmente la conclusión de la búsqueda de cuerpos en las zonas devastadas por los sismos en la Ciudad de México y el inicio de la reconstrucción. A partir de esto se ha incrementado en redes sociales y a través de mensajes de WhatsApp, el reclamo directo al Presidente Enrique Peña Nieto sobre todo por dos “propuestas” que dejan en evidencia una vez más, el manejo ineficiente de la situación --por decir lo menos--, la falta de ideas, de iniciativas significativas para salir de la emergencia y la ausencia de disposición que bien se podría interpretar como mezquindad y comprensión real de lo que está pasando.
Las dos “propuestas” de seguro las conocen pero vale la pena retomarlas para no perderlas de vista ni por un instante: microcréditos y organización en “tandas” con un “apoyo” de 120 mil pesos para “construir” una vivienda digna y suficiente de dos recámaras.
Si de por sí el gobierno estuvo ausente en el inicio muy probablemente apabullado por las acciones ciudadanas que no esperaron a ver con qué ocurrencia salían el Gobierno federal y el de la Ciudad de México, ahora, con una displicencia y desfachatez se plantean créditos (así como para que los damnificados queden endeudados por varios años) y tandas para construir cada por casa con 120 mil pesos. Qué bárbaros, se exceden con tal nivel de generosidad (sarcasmo). ¿Alguien se acuerda del costo de la Casa Blanca? ¿La que dizque “compró” la esposa del Presidente con “sus ahorros”? Bueno, en un cálculo moderado se informó que se compró en 54 millones de pesos, claro que con más de dos habitaciones. Esa cantidad alcanzaría para 450 viviendas de 120 mil pesos cada una. Es clara la minusvaloración de la realidad de los mexicanos, particularmente de los afectados ahora por los sismos.
Con este cuento neoliberal de no regalar, bueno, a los afectados que perdieron sus casas por deficiencias en la construcción, porque las empresas constructoras no cumplieron con los requisitos y sí obtuvieron los permisos correspondientes de la autoridad, se les propone endeudarse, pero además ni siquiera es propuesta: “es lo que hay”.
A propósito de estas genialidades se está convocando a través de redes a una marcha que se espera sea multitudinaria para el próximo 21 de octubre. La lista de donativos es larga y la cantidad total multimillonaria. Nada más Google y Facebook donaron dos millones de dólares; más otros millones donados por empresarios mexicanos y extranjeros, por gobiernos de otros países y los donativos valiosos y significativos de las comunidades de mexicanos en diferentes naciones. No es posible que se estén planteando créditos ni tandas. La reconstrucción debe cargarse a la cuenta de los donativos que se siguen recibiendo y al presupuesto previsto para situaciones de emergencia, el Fonden. Es fundamental que antes de tomar cualquier decisión se transparenten los recursos recibidos y también debe ser más claro que el agua de un manantial virgen, el destino que se dará a cada peso. Nada de que a “Chuchita la bolsearon”.
Hace cinco días hubo un concierto en el Zócalo de la Ciudad de México, #EstamosUnidosMexicanos, en el que participaron cantantes que desde el primer momento se organizaron para captar recursos y hacerlos llegar directamente y no a través del gobierno. Se promovió la donación a #LoveArmyMexico y se reconoció, primero, la fortaleza y la solidaridad del pueblo mexicano que no esperó a la autoridad de ningún tipo para actuar de inmediato y salvar gente; segundo: se criticó la inacción del gobierno, su ausencia, su pasividad; tercero: se promovió la necesidad de permanecer juntos y de votar por “gente decente”, de no permitir ningún abuso más, de propiciar los cambios desde la gente y no dar marcha atrás.
La fuerza de la que somos capaces cuando estamos juntos quedó más que en evidencia y es a lo que desde el poder  se le tiene más miedo. Seguramente por eso se criticó y descalificó el concierto. Lo he visto en partes, pero los toques de trompeta y el himno nacional con el puño en alto me emocionaron hasta las lágrimas. Es posible, hay que impedir la división entre nosotros a toda costa. Los políticos ya están haciendo cálculos con el ingrediente del sismo.
Ya basta. La emergencia no ha terminado, urge mantener la unidad y la claridad para que las cosas cambien en México a favor de los mexicanos.


Columna publicada en El Informador el sábado 14 de octubre de 2017.

Fe de erratas: en el artículo que se publicó en El Informador dice: "...450 mil viviendas", debe decir: "450 viviendas", aquí ya está corregido.

Obnubilación

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Cuando las posturas llegan a los extremos y se arraigan, lo que sigue es un efecto de obnubilación de quienes se ubican de uno y de otro lado. No hay margen para el diálogo, no hay manera. Quienes están así, instalados en sus “convicciones” o en sus “ideas” no escuchan y/o escuchan lo que quieren; no leen o no leen bien, o entienden lo que quieren, lo que las trampas del cerebro los lleva a entender que muchas veces, casi siempre, en realidad es tergiversar lo que sea que haya querido decir el que escribió.
Viví en carne propia algo así hace algunos años. Seguramente el lector recordará la “visita” de las reliquias de Juan Pablo II y las declaraciones previas del vocero de la Arquidiócesis primada de México, Hugo Valdemar, quien “celebró” la llegada de las reliquias y el recorrido que haría por el territorio nacional porque eso “fortalecerá la fe” de los católicos mexicanos.
Me acuerdo como si hubiera sido ayer. Estas declaraciones que relato y no otra cosa, las critiqué en radio, dije que dar tal valor a las reliquias era similar a fomentar la idolatría. Bueno, las llamadas llovieron para preguntarme que si qué tenía contra Juan Pablo II, que si no era católica, que me creían buena, que se habían equivocado conmigo… Las llamadas se sucedieron por varios días aun cuando repetí una y otra vez lo que había dicho para que cesara la mala interpretación y tergiversación de mi comentario, bueno, pues fue peor, de plano fue necesario no mencionar más el asunto para que bajara la intensidad de las reacciones en una buena parte de los radioescuchas en aquel momento.
Aunque ya había tenido sospechas de esto, con este incidente lo comprobé ampliamente: cuando alguien se instala en una posición extrema, radical, ya no escucha, ni entiende razones como dice la canción. La cerrazón es total, falla el entendimiento y se altera la realidad en niveles alarmantes.
Bueno, pues algo así sucede en España. La población está dividida en el país, está dividida en Cataluña y, aunque no se puede hablar de cuántos están de un lado y cuántos del otro (la impresión es de que son todos o casi todos) por lo pronto es posible --y alentador-- encontrar españoles, de diferentes grupos de edad, que ni de uno ni de otro, que hacen una lectura clara, sin juicios ni prejuicios, sin señalamientos brutales, sin agresión verbal, que analizan las posturas extremas, las decisiones del Gobierno español y las de la Generalitat y que son capaces no sólo de criticar a ambos por la manipulación, la marrullería, la violencia y las malas y pésimas acciones y omisiones, sino que además están convocando a los que no están en los polos del conflicto político, a manifestarse por la paz a partir de hoy sábado en todos los ayuntamientos de España. Vestidos de blanco marcharán por la paz con la esperanza de encontrar a alguien con un poco de cordura que promueva el abordaje del asunto en términos de respeto. Otra manifestación en Cataluña que no está cargada del lado del Gobierno de Rajoy pero que tampoco está a favor de la separación se anuncia para el domingo.
Otras ideas y otras posturas son posibles, existen y reclaman, desde la madurez y la responsabilidad en las expresiones, ser escuchadas. Sin desgarre de vestiduras, sin acusaciones, sin utilizar a los niños, sin provocar con acciones ni omisiones.
Así como las posturas extremosas dificultan los acuerdos, en la misma medida, quienes se ubican de un lado y del otro, empezarán a pagar los costos correspondientes. Tanto a Rajoy como a Puigdemont, Junquera y el llamado “estado mayor” que coordina las estrategias y decisiones separatistas, se les va a revertir, más tarde o más temprano, usar a la gente para sus fines.
En todo lo que he escuchado y leído en las últimas semanas sobre este tema, de lo que menos se habla es de los beneficios para la gente. Cálculos políticos, las críticas a los partidos de izquierda, el discurso del rey; el éxito que de cada lado se dice haber alcanzado… y mientras tanto, la ofuscación a la que han llevado a la población persiste con todos los daños que, sabemos, puede causar.

Ojalá las manifestaciones de blanco despierten de la hipnosis que causa la ofuscación a todos los que se encuentran en ese estado, porque será la única manera de empezar a querer resolver una de las mayores crisis políticas que ha vivido España en los últimos años.

Columna publicada en El Informador el sábado 7 de octubre de 2017.

domingo, 1 de octubre de 2017

Calma chicha

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

La represión en Cataluña ejercida por la Guardia Civil del gobierno de Mariano Rajoy deja un saldo de unos 500 heridos. Foto: El Día.
No puedo estar y no estar. La tierra llama y está presente en cada esquina, entre la gente, en los acentos, en la historia, en las palabras, en la comida, en los sueños, en los recuerdos, en los negocios, en los jóvenes activistas impresionantes, organizados y generosos; México está aquí, de mil maneras. Si se midiera con una gráfica de picos diría que hay una línea constante, alta, de ocho para arriba, con un pico muy pronunciado hacia la cima a partir de los sismos. Así podría medir el interés y la presencia de México en Madrid.
Con todo, aun con los chicos que todas las tardes se reúnen en la Puerta del Sol para apelar a la generosidad de los españoles y de los colombianos y venezolanos y estadounidenses y puertorriqueños y ecuatorianos y otros mexicanos que pasan por ahí, el jueves fue necesario que cambiaran de sitio y caminaron hacia la Plaza Callao, a unos metros de distancia, porque los desplazó una manifestación contra el referéndum independentista de Cataluña. España está sumida en una vorágine y atrapa.
Desde antes de viajar a Madrid sabía que el uno de octubre era una fecha clave (ya es mañana) y hasta pensé en trasladarme para allá y cubrir la consulta; como si fuera un trámite más, un proceso rutinario, de cajón, algo que de alguna manera forma parte de la normalidad de los españoles. Recuerdo una entrevista de hace más de diez años, más o menos, cuanto estaba en radio, a un catalán activista a favor de la separación.
Foto: América 2.1.

Ahora es distinto y cada vez tiene su propio contexto, han cambiado los actores. En esta ocasión concluyo, como resultado de conversaciones y lecturas, primero: que tanto la actitud del gobierno de Mariano Rajoy como la de la Generalitat, radicales ambas, tienen otros propósitos. Joan Manuel Serrat y amigos españoles coinciden: en medio de los gritos de dos posturas extremas desde hace semanas, se ha dejado de lado totalmente la información relativa a la crisis económica y a la corrupción política en España (me suena, me suena…).
Segundo: no es un asunto de defensa de la identidad en lo absoluto. Las comunidades autónomas en España son una fórmula que ha funcionado e implica respeto y leyes que protegen idioma, tradiciones, costumbres y lo que quieran. Cataluña es uno de los máximos ejemplos de los avances en este sentido.
La tercera conclusión la pensé antes de escuchar la opinión de una mujer en radio: el problema de fondo es el reparto de los impuestos. Todo parece indicar que hay desigualdades que, como podemos inferir, corresponde al Gobierno español atender pero ya; y afectan no sólo a Cataluña sino a otras comunidades autónomas. Es decir, es un asunto que se tendrá que revisar más temprano que tarde, concienzudamente, con la intención de sentar bases y definir reglas claras y justas para todos, que aporten garantías hacia futuro.
Desde el primer momento me llamó la atención el discurso de Rajoy apelando a una democracia que no practica, aunque ya otros han explicado mejor que yo esa conducta (léase Eduardo Mendoza en El País) y, del lado de Cataluña, quién mejor que un catalán para ayudar a entender (dicho sea de paso, Mendoza también lo es) con una lectura puntual e íntima. Serrat dijo en Chile: “la convocatoria del referéndum no es transparente porque está creada con una ley elaborada por el Parlament pero a espaldas de los demás miembros del Parlament”. Agregó que fue exprés, sin discusiones ni reformas y, sobre esa base “este tipo de referéndum a mí no me da la sensación de que pueda representar a nadie”; lo que ha propiciado es “una gran fractura social en Cataluña”.
Dijo algo más: “independencia es una palabra hermosa que inflama el corazón de los jóvenes y que moviliza a las gentes” pero las consecuencias prácticas de una separación caerán como baldazo de agua fría, dos por lo menos: servicios de salud y salida de la Unión Europea.
En cuanto a Rajoy, lo responsabiliza de la situación actual y quiero entender que se refiere al nivel de radicalización, a las tensiones, presiones y decisiones que tienen al país sumido en una calma chicha.
Se siente la tensión, el aire es pesado. Supongo que hay miedos y deseos fervientes de una realidad que no sea ríspida, de que se busquen soluciones sin aspavientos ni asperezas, con inteligencia, sin posturas extremas. Imposible permanecer ajena a lo que pasa en estas tierras o desinteresada o ignorante. Es fuerte y va en aumento, ojalá se resuelva de la mejor manera para la gente, no puedo desear otra cosa.

Columna publicada en El Informador el sábado 30 de septiembre de 2017.

martes, 26 de septiembre de 2017

Desde lejos...

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Es difícil explicar por qué se siente y resiente más lo que pasa en y con México desde lejos. Cuando llegué a Madrid el 8 de septiembre, me recibió la noticia del sismo en Oaxaca. Me alarmé, sí, pero seguramente sufría los efectos anestésicos del famoso jet lag; establezco el parámetro y la diferencia con el segundo. Fue en una zona de pobreza extrema, marginada: Juchitán; se me aparecieron en un segundo las mujeres protagonistas de un matriarcado inimaginable, poderosas, guerreras, fuertes, decididas… Mujeres inconmensurables que conocí cuando cubría la Caravana zapatista a principios de 2001. No ha pasado tanto pero parece que es mucho y que se ha olvidado. Ojalá que ellas y sus familias estén bien.
Las muestras de solidaridad en cuanto conocían mi nacionalidad fueron inmediatas, cálidas. Me sorprendieron primero. Hay un amor especial por México y los mexicanos, aunque de pronto cueste trabajo creerlo. Es un interés y un conocimiento que emociona y pone la piel de gallina. Se siente por dentro la solidaridad y la pesadumbre por las desgracias en nuestro país, incluyendo los daños que causa a la gente la clase política que tenemos.
A doce días del sismo, cuando eran las ocho de la noche del otro lado del charco, volvió a temblar en México. Lo saben, no tengo que decirlo, lo sufren y lo viven; cuando me enteré dos horas después apenas se conocían generalidades de lo sucedido y se ignoraba aún la magnitud plena de los daños y los muertos… La información empezó a llegar y fue cuando sentí una combinación de emociones inéditas hasta ese momento: preocupación, dolor, miedo, compasión, incertidumbre. Me dormí muy tarde, no podía conciliar el sueño y quería saber más de lo que pasaba en mi país. Me dormí un poco mientras en México seguían trabajando ya, de inmediato, la gente, cientos de voluntarios, elementos de protección civil, en mover escombros para salvar a personas atrapadas.
Fotografía: Alejandro Velázquez.

A través de redes sociales me he enterado de cómo se organizan para la ayuda, la gente, reitero. La preocupación fue desplazada por una emoción profunda, parecía que llegaba desde la tierra, cualquier tierra: la certeza de nuestra fuerza. Solidaridad, entrega, fortaleza, aplomo, ingenio e inteligencia, compasión, generosidad. Las manos de los mexicanos unidas en una misma tarea, una misma causa. Nos necesitamos juntos, así funcionamos muy bien, que nadie se atreva a detener ni reprimir las iniciativas y las acciones que nacen de la gente, del México profundo, del México grande y poderoso que somos.
Desde lejos también me entero de la mezquindad de la clase política y de las marrullerías mediáticas. Qué vergüenza. Es evidente más que nunca la distancia entre la sociedad mexicana grande, fuerte, sólida… y la clase gobernante abusiva, huidiza, inservible e insensible. Las imágenes ridículas de un mandatario con la señora pasando paquetes, el silencio de los políticos, las noticias falsas para distraer…
Si me molesta siempre la conducta negligente y prepotente de la clase política en México, ahora me enerva: la pasada de paquetes, el manejo manipulador de Televisa del caso “Frida Sofía” (en general la “cobertura” de las dos grandes televisoras indigna); enterarme de cómo desde la autoridad se impide que llegue ayuda a los lugares más afectados con casi la obligación de entregar todo en centros de acopio para desde ahí controlar; enterarme también de los oídos sordos al clamor ciudadano de destinar el presupuesto de los partidos políticos para los damnificados…
Desde la comodidad de sus mansiones no se percatan de lo que pasa en las calles, con la gente; las repercusiones de los sismo las sufrirán sin duda alguna en 2018, el único asunto que les preocupa en estos momentos, las elecciones, por eso están callados. Si la clase política mexicana fuera otra, ya estaría trabajando en leyes y decretos para agilizar la ayuda, para garantizar los recursos, para facilitar, sin aspavientos, lo que les toca simplemente, ese trabajo que se hace por amor, sin concesiones, sin condiciones, sin mezquindad ni marrullerías. Es mucho pedir.
Desde lejos todo se siente más y confirmo y reconfirmo cuánto amo a mi país y vivo y recibo el amor que otros le tienen por su grandeza, su nobleza, su generosidad, su alegría, su fuerza, su trabajo. Cuando tembló el 19, me lo dijeron, la gente que ya me conocía aquí, pensó en mí, en la mexicana que acaban de conocer, en si mis familiares estaban bien y qué había pasado en mi ciudad. Ese dolor solidario conmueve y salva las distancias.


Columna publicada en El Informador el sábado 23 de septiembre de 2017.

sábado, 23 de septiembre de 2017

La independencia de Hidalgo



Ciudad Adentro 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Sólo hasta hace unos pocos lustros se incrementaron las discusiones en torno a si los movimientos revolucionarios del siglo XIX en Hispanoamérica tuvieron un origen de independencia entendida como separación de España, o fueron de autonomía para, de este lado del Atlántico, quedar a salvo de la invasión napoleónica.
Para algunos, la polémica es ociosa y se consideran temas de sobra abordados y estudiados como para volver a ellos; sin embargo, los trabajos revisionistas que han surgido en los últimos años, producto de nuevas visiones, nuevos marcos teórico-metodológicos y acceso a archivos otrora restringidos, están arrojando información que nos puede conducir a repensar nuestro pasado en otros términos mucho más favorables para nuestra autoestima como nación que los que han prevalecido como resultado de una historia maniquea, manipulada y manipuladora.
Claro que estos trabajos recientes en realidad no tienen una amplia difusión como deberían pero es cuestión de buscar en librerías, bibliotecas, internet y hasta en los puestos de periódicos y revistas para tener un panorama no sólo más amplio sino más cercano y preciso. ¿A dónde voy? Efectivamente, el movimiento que inició Miguel Hidalgo no tenía el propósito de separarse de España, sin embargo, dado el manejo del concepto de independencia en la época, fue fácil acomodarlo a conveniencia por los gobiernos que buscaban legitimidad y sobre todo, marcar una clara distancia con respecto a la dependencia de España. Esto por un lado, y por otro, el conocimiento de estos hechos no le resta mérito ni grandeza a quien consideramos Padre de la Patria, particularmente si tomamos en cuenta el alto contenido social de su movimiento, su relación con el pueblo y, entre otras decisiones de vanguardia para la época, la abolición de la esclavitud en diciembre de 1810 aquí en Guadalajara.

Foto: El Informador.

Miguel Hidalgo sí gritó “mueran los gachupines” pero también “viva Fernando VII”. Hace poco compartí una serie de artículos sobre lo mal que nos han enseñado la historia, pero así como creo que la pobreza en México se mantiene deliberadamente, así lo creo también con respecto a la educación en general y a la enseñanza de la historia en particular; es como si desde el poder se impidiera que tengamos acceso a la historia que da cuenta de nuestra grandeza.
La independencia por la que proclamaba Hidalgo sí tenía que ver con separarse de las autoridades virreinales por varias razones, entre otras, el desdén de los españoles peninsulares a la disposición de los criollos de navegar hacia la Metrópoli para defender al rey, es decir, despreciaron la voluntad de entregar la vida por el monarca si era preciso; y la resistencia a otorgar representación a los criollos en las juntas que se crearon en el reino para gobernarse mientras Fernando VII estuviera preso y España bajo el dominio de los franceses.
El descubrimiento de la conspiración de Querétaro detonó los preparativos de levantamiento y entre el 15 y el 16 de Septiembre en Dolores, el cura Hidalgo tomó las riendas de un movimiento que durante 10 largos años se transformó y transitó de pretensiones autonomistas a claras intenciones separatistas más o menos hacia la mitad del periodo ya con Morelos a la cabeza.
Varios historiadores sostienen que en México no había conciencia de nación al iniciar el movimiento porque no era de independencia; que surgió hasta que se enfrentó a los estadunidenses como extranjeros invasores; sin embargo, los agravios a la población desde la administración virreinal (léase reformas borbónicas) se habían acumulado por décadas y afectaban los intereses creados en estas tierras; las ofensas europeas de mediados y fines del XVIII habían despertado y alentado el patriotismo criollo y cuando la crisis de 1808 los gachupines, considerados advenedizos desde siempre (durante la Colonia), se convirtieron en enemigos percibidos ya extranjeros. El surgimiento de la conciencia de nación fue temprano, incluso antes de la consumación, y saber esto hoy puede favorecer que nos revaloremos y dejemos atrás complejos y el peso de una historia negativa que esa sí desde el poder se preocupan y ocupan por difundir.
Más allá de festejos y algarabías que no están mal, hoy puede ser ocasión para volver sobre nuestros pasos y reencontrarnos con nuestro pasado de grandeza, con esa independencia por la que luchó Hidalgo aun sin llamarla así, para hacer valer derechos y detener abusos.



Columna publicada en El Informador el sábado 16 de Septiembre de 2017.

Salarios y razones

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Ahora resulta que la discusión de los bajos salarios en México dentro de las negociaciones del TLC es un asunto de soberanía y que ni Estados Unidos ni Canadá, independientemente de sus razones, explícitas o no, auténticas o no, pueden meterse ni opinar porque México no lo hace. Aquí sí les preocupa la soberanía y no en otras áreas como la energética y la alimenticia por mencionar sólo dos (muy importantes siempre, en crisis ahora, particularmente la energética, dicho sea de paso).
Según Gerardo Gutiérrez Candiani, empresario y ahora funcionario responsable de las Zonas Económicas Especiales, México no puede ir más allá de su Constitución ni de sus leyes laborales en materia de salarios a propósito de las posturas de los socios del Norte; para Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, los negociadores estadounidenses y canadienses se están inmiscuyendo en temas que sólo competen a México. Por supuesto, la línea viene de arriba: Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, ya dijo que ese punto no forma parte de las negociaciones porque es política interna.
El martes concluyó la segunda ronda y realmente no hubo novedades con respecto a la cuestión laboral, nada que haya  salido a la luz pública porque, es cierto y lo sabemos por el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, muchos asuntos se están manejando en secreto, hasta ofreció disculpas a la sociedad por esa “secrecía”: es-que-las-cosas-así-tienen-que-ser- y bla bla bla.
No puede ni debe ser un tema de política interna en el marco de un tratado comercial trilateral en este caso y las razones de los representantes de Estados Unidos y Canadá son una muestra clara de ello, nos gusten o no las motivaciones de cada parte; en ambos casos la vinculación con cuestiones comerciales, de competitividad y productividad es indiscutible.
Estados Unidos insiste en una revisión de los salarios en México porque, afirma, nuestro país tiene más competitividad por esa vía y su intención es reducirla; es una amenaza para los empleos en la Unión Americana, de manera que anuncia que presionará para que se incrementen los ingresos de los trabajadores mexicanos. Las razones de esta postura son que las empresas estadounidenses se queden en su país. Los salarios en México, nada más para tenerlo presente (digo, por si acaso no estábamos enterados o no nos habíamos dado cuenta en este país de sueños y fantasías en el que vivimos), son de los más bajos en el mundo.
El argumento del Gobierno mexicano, además del riesgo de atentar contra nuestra soberanía por supuesto, es que nuestro país perdería competitividad y en este punto es en el que quiero destacar las declaraciones del líder del sindicato más importantes de ese país, Jerry Dias, quien no es negociador pero sí alguien muy cercano a Justin Trudeau, el primer ministro canadiense.
Claro que la difusión de sus consideraciones es escasa. Cuando las leí por primera vez me nació un “gracias” desde el fondo de mi corazón, porque con esa afirmación de que México deliberadamente mantiene a su población en la pobreza confirmé lo que, por otras razones, he señalado varias veces en este espacio: Jerry Dias sostiene que es deliberado para que (con otras palabras claro) el gobierno mexicano grite a los cuatro vientos que genera miles y miles de empleos. De pésima calidad y para mantener a toda costa una competitividad que va en detrimento de la calidad de vida de los mexicanos (yo he dicho que, además, para tener a quién comprar votos fácilmente, pobreza y mala educación intencionales).
El líder sindical de Canadá también dijo que los salarios tan bajos en México favorecen la pobreza y no la productividad (¿están oyendo?), su argumento coincide con la postura estadounidense (ejemplificó con este dato: México tiene 8 % del mercado automotriz y 45 % de los empleos del sector, pero los trabajadores de esa industria ganan nueve veces menos que lo que ganan empleados por un trabajo igual en EEUU y Canadá) pero aparte fue capaz de decir sin ambages que no tiene con quién hablar en México porque los sindicatos son débiles, sin legitimidad y trabajan a la par del gobierno, no de sus representados; y que esta política laboral de México no tiene sentido y es indignante.

Esto es cierto pero en nuestro país, ni por los empresarios ni por el gobierno es posible hablar de un incremento salarial sustancial (el de la CTM dijo que era “un sueño guajiro”) porque se desgarran las vestiduras. No quieren aceptar que mejoraría la calidad de vida de la población y que se reactivaría el mercado interno: estas deberían ser las razones en México y de paso mejoraría la relación con los socios comerciales. A ver qué pasa en la tercera ronda, esto no termina aún.

Columna publicada en El Informador el sábado 9 de septiembre de 2017.