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sábado, 11 de agosto de 2018

Don Gabriel... huellas


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

El oficio de ser periodista ofrece la oportunidad de conocer a personas de todo tipo, de todos los grados educativos o sin educación; con dinero y sin dinero, con calidad humana y sin ella; nos toca entrevistar a muchos cínicos y barbajanes, a gente prepotente, soberbia y déspota; a corruptos, mentirosos, falsos, marrulleros y manipuladores. Sí, así es esto.
Por eso mismo, cuando alguien no es así, entonces podemos preciarnos de que valió la pena haberlo conocido, de haberlo tratado esporádicamente y de manera directa a través de entrevistas, de escucharlo y de aprender siempre.
Para mí fue un privilegio conocer y conversar en diferentes momentos de su desempeño como servidor público a don Gabriel Covarrubias Ibarra. Curiosamente, nunca cubrí ninguna de las “fuentes” que él encabezó, como fuente asignada: ni la Tesorería del Estado, ni el Congreso de Jalisco, ni el Ayuntamiento de Guadalajara, ni el Comité de Reconstrucción por las Explosiones del 22 de Abril, pero sí lo entrevisté en varias ocasiones, sobre todo cuanto él fue senador de la República y yo era corresponsal de esta casa editorial en la Ciudad de México.
Era un deleite platicar con él. Recuerdo que en varias ocasiones, aunque tampoco tantas, no como me hubiera gustado, me senté junto a él en su asiento en el Senado, cuando la sede estaba en Xicoténcatl. Me daba detalles de los otros senadores, de Irma Serrano por ejemplo o de Adolfo Aguilar Zínser. Me compartía anécdotas y rasgos de sus personalidades. Y nos reíamos. Lo mejor con don Gabriel, aun cuando él siempre “daba nota”, eran las conversaciones off the record. Otros colegas no me dejarán mentir.
Muchas veces le dije (como tantas personas) que por qué no se lanzaba como candidato al Gobierno del Estado, pero don Gabriel quería ya dedicarse de lleno a su familia, particularmente quería ejercer como abuelo. Por supuesto que una decisión así es respetable y habla de su calidad humana.

Don Gabriel... Fuente: El Informador.
Conocí su forma de trabajar, vi sus resultados y lo admiré por la fuerza de su carácter y su valentía cuando se le plantó a la Federación cuando no estuvo de acuerdo ni con la Comisión Federal de Electricidad ni con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el INEGI de entonces (faltaban varios años para a autonomía).
Quién sabe qué habría pasado en estos tiempos, pero en su periodo como presidente municipal, negó el permiso para la realización de una marcha gay, con todo el desgaste y “mala publicidad” que una decisión así conlleva.
A don Gabriel le correspondió, como alcalde, organizar y encabezar los festejos por los 450 años de la fundación de Guadalajara. Hace más de 25 años de entonces y todos los reporteros cubrimos algo. Fue una gran fiesta y todas las actividades fueron exitosas, no hubo nada que desentonara.
La verdad es que no encuentro una referencia cuestionable o negativa con respecto a don Gabriel. Era un tipazo y lo recuerdo ahora con todo el cariño que le tengo, porque él se lo ganó. Bueno, una vez lo regañé porque había hecho cita con él para entrevistarlo como presidente del Comité de Reconstrucción y después de una larga espera, decidió recibir primero a una reportera de la Ciudad de México que había llegado después y que ni cita había concertado. Me ofreció disculpas.
Esta responsabilidad particularmente, fue muy pesada. Había que atender a los verdaderos damnificados y cuidarse de quienes trataban de aprovecharse de las circunstancias. Fue doloroso y desgastante. Duele aún.
En términos de servicio público o de ejercicio de la política, su desempeño fue ejemplar y el reconocimiento que él se ganó, tanto de sus correligionarios como de los partidos entonces de oposición, fue resultado de un trabajo honesto, eficiente, transparente, de servicio, inteligente, de conciliación y de apoyo. Le gustaba desatorar asuntos complicados siempre que fueran a favor de la gente. Amó a Guadalajara como pocos y la defendió incluso contra su propia imagen o los intereses de su partido; supo separar el trabajo partidista del servicio público y el resultado es un personaje único que no hizo sino entregarse y aportar en todas las actividades de su vida, personal o pública.
Descanse en paz Don Gabriel Covarrubias Ibarra, un hombre que sin duda dejó huellas.

Columna publicada en El Informador el sábado 4 de agosto de 2018.

sábado, 29 de abril de 2017

22 de Abril

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Veinticinco años se dice fácil sobre todo para quienes no alcanzaron a desarrollar una conciencia real y profunda de lo que pasó el 22 de abril de 1992 en Guadalajara. Las heridas, quizá cauterizadas, siguen abiertas, algunas supuran, muchas duelen, porque nadie en el Estado mexicano ha tenido la valentía de reconocer la negligencia criminal y pedir perdón. Y porque los damnificados no han sido resarcidos del todo.
Nunca es tarde para reconocer ni para enmendar. Las autoridades son otras, cierto, muy probablemente por eso las nuevas generaciones de políticos podridos y baratos no se sienten aludidos cuando se trata de cumplir con compromisos y promesas para los damnificados, pero les toca. ¿Qué no se dicen respetuosos de las leyes y del orden institucional? ¿No repiten, cada vez que pueden, la cantaleta de la urgencia de fortalecer y respetar a las instituciones?
Imagen de las explosiones del 22 de Abril en el Sector Reforma de Guadalajara. Fotografía: Desmesura.org
Una forma de hacerlo sería, de entrada, ser ejemplo. Hay un dicho muy viejo, muy sabio, muy trillado y poco atendido, que encaja aquí a la perfección: “el buen juez por su casa empieza”.
Aunque nunca lo reconoció, y es un secreto a voces, fue Pemex. Pagó indemnizaciones y luego se lavó las manos. Y las otras instituciones que por compromisos y promesas de los políticos en turno tenían programas de atención a las personas damnificadas, a veces cumplen, a veces no y siempre con displicencia, sin ganas, con desdén, como si estuvieran haciendo un favor.
Las dudas sobre el total de muertos persisten porque la cifra oficial de poco más de 200 no es creíble. Este también es un asunto pendiente, una cuenta que se tendría que saldar. Y no se diga la atención médica que la mayoría de los sobrevivientes requiere y para la que no tendrían que imponerse obstáculos ni regateos. Merecen todo sin restricciones, lo que pidan y aun así persistirían deudas por las pérdidas totales, de seres queridos, de la salud, del patrimonio, de la tranquilidad, de la seguridad.
No se valora exactamente lo que se perdió desde afuera, mucho menos si se trata del gobierno. Es su trabajo ponerse en el lugar de los otros para, con esa comprensión, ser atinados y precisos en las acciones y en las políticas públicas. Lamentablemente no tenemos políticos de esos, ni para atender a los afectados por las explosiones del 22 de Abril, ni a la ciudadanía en general.
Las explosiones del 22 de Abril, como alguna vez dijo Lilia Ruiz Chávez, una de las lideresas más persistentes y perseverantes de frente a la clase política, estuvieron politizadas desde un principio y aniversario tras aniversario, sobre todo si coincide con algún proceso electoral, los políticos están prestos, pagan porque los alquilen y ofrecen el cielo, la luna y las estrellas; pero si no hay elecciones en puerta, son omisos y prepotentes.
El testimonio de Lilia Ruiz, en una entrevista hace dos años con el periodista Alberto Osorio, es emblemático: Aristóteles Sandoval fue capaz de darle su número de celular para estar en contacto, y al principio sí, como ningún otro gobernador desde 1992, pero después ya no contestaba hasta que cambió de número y Lilia se quedó sin el dato para mantener el contacto directo. Ejemplo de político convenenciero y mediático, claro. Si en estos momentos no puede ya capitalizar su atención a los damnificados del 22 de Abril ¿entonces para qué? Así opera la clase política en general y es un abuso y una bajeza.
A 25 años de distancia no se han resarcido todos los daños, no se han hecho las correcciones posible en su totalidad, no se ha pedido perdón,  no se han dejado a un lado conveniencia e ineficiencia y a los damnificados, a la sociedad en pleno, por todo lo que significa, no se les ha respondido con honestidad y responsabilidad al cien por ciento como debería ser ante quien no tuvo culpa de nada.
Un cuarto de siglo, cinco lustros o como se quiera medir, las cuentas no se han saldado y se tendría que trascender el interés político-electoral para actuar sólo con la intención de otorgar y conceder lo más posible a quienes perdieron tanto  por obra y gracia de la corrupción.

Un abrazo solidario a los damnificados del 22 de Abril de 1992, a los afectados por las explosiones en el Sector Reforma, del Barrio de Analco y mis deseos de consuelo y fortaleza, a los que perdieron a sus familiares, padres, hijos, abuelos, hermanos, amigos y a los que sufrieron y padecen aún, el abandono de salud, estabilidad y justicia.

Columna publicada en El Informador el sábado 22 de abril de 2017.

domingo, 24 de abril de 2011

19 años

CIUDAD ADENTRO

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Era Semana de Pascua, miércoles. Lo recuerdo como si fuera ayer. Las explosiones del 22 de abril en el Sector Reforma de Guadalajara cimbraron la tierra y muchas conciencias, pero la agenda de pendientes sigue abierta, quizá no está cubierta por el polvo pero empolvada sí y un poco amarillenta.

El recuerdo de los que se fueron en un instante aún estremece y arrasa los ojos, una ausencia de 19 años, muchos años sin los seres queridos ¿cuántos sueños truncados de un golpe? ¿Cuántas palabras de amor y de perdón salieron volando por los aires y se perdieron? ¿Cuántos asuntos y cuentas personales quedaron pendientes?

Y al dolor por las pérdidas, por las discapacidades, por el abrupto cambio de vida, al dolor de las pesadillas que acechan aún, hay que sumar la indiferencia de la clase política, la manipulación, el uso político, la falta de respuestas, de culpables y responsables, el silencio, las omisiones, los engaños, los paliativos y hasta las críticas y señalamientos a los damnificados, a los que quedaron con lesiones de por vida, a los deudos.

Que si se aprovechan de la situación, que si ya se les dio todo, que si qué más quieren… Lo que quieran, lo que pidan. Así debería de ser. Bastaría con que la clase política de todos los colores, ayer, hoy y mañana en el gobierno, se pusiera en el lugar de quienes vivieron en sus casas las explosiones del Sector Reforma hace 19 años. Seguro seguirían pidiendo.

Y cómo no, si de pronto, por negligencia, corrupción, deficiencias, ineficiencias y errores humanos de y en Petróleos Mexicanos, en unos segundos se perdieron seres queridos, casas, patrimonio, vida…

Tendrían que darles la mejor atención en todos los ámbitos: vivienda, educación, salud, trabajo, todo.

¿Cómo no piensan en ellos a la hora de definir los presupuestos? ¿Cómo no, cuándo se trata de “donar”, de hacer cheques sin ton ni son aunque unos “poquitos” no estemos de acuerdo? ¿Cuándo se destinan millones a conciertos y otros espectáculos dizque para poner a Guadalajara y a Jalisco frente a los reflectores internacionales?

Ayer, los damnificados del 22 de abril hicieron un Vía Crucis y Lilia Ruiz Chávez, quien no ha quitado el dedo del renglón y persiste en la demanda de todos los pendientes, no pudo haberlo dicho mejor: “Nosotros consideramos que hoy es muy significativo porque también el nuestro ha sido un viacrucis, un peregrinar durante estos 19 años porque en primer lugar una discapacidad se vive día con día, una limitación física se vive día con día, pero lo que más duele son las groserías, las mentadas de madre”… Y, antes, en un dicho en el que muchos podemos estar de acuerdo: “El gobernador actual no nos ve ni nos escucha”.

Falta el pago de indemnizaciones, la incorporación de otros afectados, atención integral para las personas que quedaron con discapacidad… desde hace 19 años.

Artículo publicado en El Informador el 23 de abril de 2011.

sábado, 24 de abril de 2010

Ley de Medios

Mesa de análisis con Jorge E. Rocha, ITESO y Bernardo Jaén, UdG, sobre la Ley de Medios.
http://www.notisistema.net/h09/042209.html
Forma y Fondo
Jorge Octavio Navarro (Jonás) y Laura Castro Golarte

jueves, 23 de abril de 2009

Buenas Noches Metrópoli 220409 (1)

Entrevista con el Mtro. José de Jesús Gutiérrez, jefe del Departamento de Clínicas de Salud Mental de la UdG. Tema: aspecto psicológico de los damnificados de las explosiones del 22 de abril de 1992.
http://www.notisistema.net/h22/042222.html
Radio Metrópoli 1150AM/La Estación de las Noticias
El Sitio de la Información
http://www.notisistema.com

miércoles, 22 de abril de 2009

Forma y fondo 220409

Colaboración del Dr. David Velasco sj, académico del ITESO sobre décimo séptimo aniversario de las explosiones del 22 de abril en el Sector Reforma de Guadalajara y entrevista con Eduardo Campos Flores, representante de Antorcha Campesina en Jalisco, a propósito del XXXV aniversario del movimiento.
http://www.notisistema.net/h09/042209.html
Radio Metrópoli 1150AM/La Estación de las Noticias
El Sitio de la Información
http://www.notisistema.com
Jorge Octavio Navarro (Jonás) y Laura Castro Golarte

Crónica sincrónica

México: un tiempo nuevo     Laura Castro Golarte     El aguacero estaba a punto. Amenazó todo el día y los charcos en las esqu...