domingo, 5 de noviembre de 2017

Escandalosos

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Comentaré hoy dos asuntos sobre los que me llama la atención Jaime Tamayo luego de que vi su intervención en Báscula La otra versión de C7 (además no me lo pierdo y lo recomiendo ampliamente): el caso de Santiago Nieto y el informe reciente de la CEPAL y la OIT sobre los salarios en América Latina.
Ambos asuntos me parecen escandalosos y creo que ya es hora de que se rompa el patrón que normalmente se sigue en México y que por lo general aceptamos, de que nos indignamos y despotricamos los primeros días, luego la vida nos llama y volvemos a la rutina con un coraje soterrado más que se acumula en nuestro interior. Y así, hasta el siguiente escándalo.
¿Qué tendría que pasar para que fuera diferente? En primer lugar, Santiago Nieto, ahora ex titular de la Fepade (Fiscalía Especializada en Delitos Electorales), debería seguir en su cargo investigando las denuncias, por lo menos tres, que señalan a Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, como el operador de Enrique Peña Nieto que presuntamente recibió 10 millones de dólares para la campaña presidencial a cambio de concesiones claro está, de facilidades para operar en México de la empresa Odebrecht, cuyo modus operandi es un escándalo internacional y alcanza a altos funcionarios no sólo de nuestro país.
Lo normal sería eso, que la investigación siguiera su curso, esperar los resultados, aceptarlos y actuar en consecuencia; y los mexicanos deberíamos tener plena confianza en que las instituciones de las que tanto habla el presidente funcionan, están al servicio de la sociedad que las mantiene y en que se hará justicia.
Esto sucede en otros países y no tendría por qué México ser la excepción ¿qué tendríamos que hacer para cambiar las cosas? Por lo menos insistir, difundir hasta donde se pueda lo que ha pasado que es irregular por donde se le vea; no acostumbrarnos, no dejarlo pasar por cansancio, porque por lo general no pasa nada. Es seguro que algo anda mal para que Nieto, que quería regresar a su puesto haya renunciado a tal pretensión; algo pasó para que en el Senado le dieran carpetazo, se largaran de vacaciones como si nada y citaran para el martes 7 de noviembre para nombrar al sustituto de Nieto. Qué fácil y qué cómodo. Algo pasó y no puedo sino sospechar de operaciones oscuras.
Y el segundo tema no debería ser tema. ¿No salen a cada rato los políticos a decir que México está en los cuernos de la luna? ¿que aumentaron los niveles salariales después de décadas? ¿que vivimos mejor gracias a ellos? ¿que México es líder en esto y lo otro y lo otro? ¿qué vivimos Casi en el Paraíso (¿recuerdan a Luis Spota?)?
Bueno, pues por si no lo viviéramos en carne propia día con día, de 2016 a 2017 los salarios en México ¡bajaron! Y también en Perú. Sólo en estos dos países de la región, según el estudio citado y del que anexo aquí la liga (CEPAL). (Encontré otro estudio y aquí dejo la liga también OIT).
No es mentira ni hay que agregar “presuntamente”. Son estudios que se hacen con periodicidad, con herramientas claras y transparentes, se trata de organismos internacionales apartidistas y les creo, no como un acto de fe, sino porque la realidad comprueba punto por punto el contenido de tales informes.
No es la primera vez que lo digo. Recientemente cité al líder sindical de Canadá, Jerry Dias, porque señaló con acritud algo que he venido diciendo desde hace tiempo: en México se mantiene a la gente pobre deliberadamente. Y no se hable de incrementos salariales extraordinarios porque los empresarios ponen el grito en el cielo. ¿De qué manera se les puede hacer entender que con mejores salarios se reactivaría en niveles insospechados el mercado interno? ¿que nos iría mejor a todos? ¿que viviríamos mejor y estaríamos más contentos? ¿que además de trabajar muchas horas como ya lo hacemos, aumentarían los niveles de productividad? ¿que se generaría un círculo virtuoso y los empresarios no verían mermados sus ingresos?
Es escandaloso el caso de Nieto y es escandaloso el nivel salarial en México, el de las mayorías claro está. Urge poner remedio, es cosa de voluntad. Hay que romper patrones, a todos nos conviene.

Columna publicada en El Informador el sábado 4 de noviembre de 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario