domingo, 27 de mayo de 2018

#YoSoy132


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Hace seis años, un movimiento juvenil sacudió el territorio nacional. Con epicentro en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, 131 muchachos decidieron romper el silencio, descruzar los brazos, abrir los ojos y llevar a otros de la mano para entender que las cosas no estaban bien.
Fue un movimiento intenso al que pronto se sumaron cientos, miles de estudiantes de varias universidades y ciudadanos de todo el país. Antes del #YoSoy132, se había intentado emprender otra acción de inconformidad de frente al poder que no nos representa, en 2009, para anular los votos. Participé activa y consecuentemente pero después de las elecciones que fueron intermedias nos dimos cuenta que el ejercicio, asentado en la buena fe, no había dado los resultados pretendidos porque legalmente no había vinculación posible. El rechazo ciudadano que sí quedó demostrado, fue subestimado y desdeñado, como siempre, por la clase política.
Hay inquietudes añejas y se han manifestado en los últimos años de manera intermitente pero constante. La traición de Vicente Fox en el año 2000 fue un golpe duro que todavía duele y enoja, pero poco a poco la sociedad se ha recuperado y las manifestaciones de inconformidad, las que de manera expresa y tácita exigen un cambio, brotan aquí y allá, de una forma o de otra, durante procesos electorales o no.

Seis años de #YoSoy132. Imagen tomada de: El Imparcial de Oaxaca.
El movimiento #YoSoy132 que apenas ayer cumplió seis años, ha sido una de las expresiones más claras y contundentes en los últimos tiempos. Confieso que creí que se había diluido, que había desaparecido; pensé que el movimiento había sido infiltrado por la clase política para desbaratarlo desde adentro, dada su peligrosidad para el statu quo. Pero no fue así.
Ahora que se cumplen seis años, varios jóvenes que fueron protagonistas de entonces, resulta que están integrados a diferentes organizaciones porque se dieron cuenta, como escribió Rodrigo Cornejo en su cuenta de Twitter, que podían hacer política fuera de las instituciones, específicamente, agrego, de los llamados institutos políticos, los partidos. Y agregó: “Organizándonos alrededor del poder de las redes sociales como una herramienta para convocarnos y llamarnos entre nosotros”. Rodrigo Cornejo es candidato independiente y forma parte del equipo de Kumamoto #VamosAReemplazarles.
Cómo él hay otro, muy activos desde la sociedad y desde el activismo ciudadano y político-electoral.
Durante las manifestaciones por los gasolinazos de inicios de 2017, muchos de los jóvenes que se integraron a las marchas traían ya el ejemplo del #YoSoy132 y si bien la efervescencia por la indignación que causó la gran mentira de la reforma energética fue bajando de intensidad hasta aparentemente desaparecer, quedó en estado latente, plenamente integrada a las muestras de años anteriores y con la mira puesta, con una claridad impresionante, en las elecciones de 2018.
Antes de 2017, debo decir, Pedro Kumamoto, abrió una puerta para miles de jóvenes interesados en hacer política de una manera diferente, una que implica, necesariamente, la unión casi indisoluble entre estos nuevos políticos y la sociedad. Una acción que desde la clase política actual no se ha entendido y de ahí la gran distancia entre mandantes y mandatarios; de ahí esa certeza de que no nos representan; de que sus intereses están totalmente alejados de los de los ciudadanos que los elegimos en un sistema verdaderamente perverso y los mantenemos ¿o de dónde salen sus sueldos y prestaciones, viajes, seguros y propiedades?
El movimiento #YoSoy132 es un ejemplo a seguir; la esencia persiste para alimentar nuevamente a los espíritus que creemos y sabemos que México y los mexicanos merecemos un mejor destino y una clase política honesta y eficiente que nos represente.
En este orden de ideas, toca participar y defender la voluntad ciudadana; exigir a las autoridades electorales que cumplan con las leyes, que sean prudentes además, que tengan conciencia y amor por México; y con eso, tratar de atajar los intentos de fraude que ya se fraguan desde diversos frentes como la manipulación de encuestas electorales por ejemplo (aguas con eso); la operación en el campo mediante la compra de votos, en un ejercicio sencillo para quienes lo practican porque la mayoría de los partidos no tiene capacidad para acreditar representantes de casilla en todo el país y por la pobreza lacerante; o la tergiversación de declaraciones que deja en evidencia una conducta en donde los escrúpulos brillan por su ausencia.
Estamos en una situación muy compleja y es cierto que hay cansancio, pero es necesario que participemos y nos involucremos más en la medida de lo posible. Los jóvenes ponen el ejemplo.

Columna publicada en El Informador el sábado 12 de mayo de 2018.

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