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viernes, 2 de agosto de 2019

Empleo y empresarios


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)
Siempre son muchos los temas y es así porque los pendientes se acumulan y surgen asuntos disimulados antes, deliberadamente ocultados, minimizados o desdeñados por diversos motivos, sobre todo los vinculados con la corrupción, enriquecimiento ilícito y mermas severas al erario público por obra y gracia de malos a pésimos funcionarios públicos (ahí está lo relacionado con Pemex, tanto Odebrecht como Fertinal y la investigación que en Estados Unidos se emprendió contra Enrique Peña Nieto).
Frente a una manera distinta de gobernar, empiezan a brotar como desde una cloaca rebosada, la porquería, la impunidad, los crímenes contra los mexicanos, los abusos de un lado, la mezquindad por otro, el interés personal y de partido, la manipulación y notas y notas de cómo hemos sido esquilmados por lo menos desde el sexenio 1988-1994. Alguien decía en radio el otro día: “todos los caminos llevan a Salinas”. Y también aparece, de manera por demás incomprensible, la añoranza de ese sistema autoritario, corrupto y corruptor, que dejan en evidencia a través de redes sociales amplios sectores de la sociedad, de manera tácita y también expresa.
En medio de estas informaciones que dejan al descubierto a varios personajes de la clase política mexicana de sexenios anteriores (cosas que se decían, eran un secreto a voces, pero no se habían hecho públicas), están la crisis migratoria, las opiniones encontradas y extremosas con respecto a las decisiones del Gobierno mexicano frente al de Estados Unidos; la operación de los programas sociales; la reciente decisión de desaparecer el Inadem; la crisis de seguridad (violencia, asesinatos y desapariciones); lo que parece un bloqueo o boicot desde la burocracia; los recortes presupuestales y las afectaciones en la salud pública; lo del aeropuerto de la Ciudad de México y el estancamiento de la economía. El panorama es tremendo y aparte hay que sumar lo que pasa en cada Estado, en cada municipio y los factores externos, en fin. Definitivamente no pasamos por los mejores momentos pero sigo convencida de que todo es resultado de la ruina en la que dejaron este  país los gobernantes anteriores y de varios sexenios; y también del abordaje inicial a diversos problemas, pero no de todos.
Por si fuera poco, el IMSS anuncia esta semana que cayó la generación de empleos en mayo y sólo se crearon en todo el país, tres mil 983 plazas formales entre abril y el mes pasado para un acumulado anual de 303 mil 545 empleos nuevos permanentes en lo que va de 2019. No me parece que el Presidente Andrés Manuel López Obrador no reconozca esa realidad en el tono en el que lo hizo, en lugar de explicar, como lo han hecho otros, el mismo director del IMSS y varios analistas, que no entran en ese conteo los puestos del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, porque sus empleadores no pagan por ellos cuotas obrero patronales, ni cuentan para efectos de ahorro para el retiro, por ejemplo; o el programa de reforestación en la frontera sur que en realidad es un programa social y para las cuentas del IMSS no hay registro. Cambiará el panorama cuando el INEGI emita el informe sobre la ocupación, donde se incluye todo, formal, informal y programas sociales… espero.

Hay datos que se pasan por alto y creo que es importante tener en mente, por lo menos dos: el primero de ellos es que los empleos generados de enero a febrero superaron con creces la meta y el comparativo con el año anterior: fueron 125 mil 982 empleos más cuando la meta mensual es de 100 mil al mes (este comparativo se puede consultar en el sitio de México cómo vamos) y, sobre esto mismo, que aun cuando es el peor mayo en esta materia desde hace años, es cíclico; y el segundo dato es que hace apenas unos días, ya con los números del empleo en la mano, yo creo, de un lado o del otro, los líderes empresariales aglutinados en el Consejo Coordinador Empresarial se comprometieron a invertir hasta llegar a 25 % del PIB en los próximos dos años, lo cual equivale a 35 mil millones de dólares, que se suman a los 32 mil millones de dólares que anunció también hace unos días el Consejo Mexicano de Negocios; y el Presidente se comprometió a no obstaculizar la inversión y a dar certeza a los inversionistas. Esto sucedió hace apenas una semana, cuando mucho. Más tarde o más temprano, los efectos de estos compromisos deberán estar representados en las cifras. Vamos a ver.

Columna publicada en El Informador el sábado 22 de junio de 2019.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Jóvenes, jóvenes, jóvenes


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Es un tema que he venido siguiendo desde hace años: los jóvenes mexicanos. A los problemas sociales, psicológicos, familiares, físicos y fisiológicos de los jóvenes en México, hay que sumar la falta de oportunidades, los abusos, las amenazas, los riesgos a los que están expuestos, la falta de motivación y de expectativas en un entorno incierto y más bien oscuro. Es muy complejo.
Encima de todo, cargan con las generalizaciones de la simple condición de ser joven, aquí y en China, literal; y se les hace responsables por no estudiar ni trabajar. Complejísimo también como para nada más medir con tabla rasa o cortar con la misma tijera. Hace dos meses una semana, en este mismo espacio, escribí sobre el programa “JóvenesConstruyendoElFuturo; una iniciativa del todavía Presidente electo que en lo personal celebré, entre otras cosas, porque había conseguido acuerdos con los empresarios, los líderes de organismos como Coparmex, CCE, Concanaco, Concamin, quienes, unos más que otros, se habían convertido en los principales detractores de Andrés Manuel López Obrador desde hacía años, desde 2006 por lo menos. El compromiso de septiembre pasado, posterior a una reunión previa con el mismo tema y propósito, ya era una buena noticia por el cúmulo de coincidencias con respecto a la problemática juvenil, la que se refiere a sus oportunidades de estudio y de trabajo, básicas, sin duda, para resolver o atenuar o atajar a las demás.
Ayer, en una de las primeras acciones del nuevo Gobierno federal (hoy cumple una semana), se firmó el primer convenio con los empresarios para empezar a operar al programa que tiene objetivos profundos y de largo alcance. El discurso de la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján, encargada precisamente de la operación de este programa, dejó asentado que hay conocimiento de la realidad, de los diversos problemas que afectan a los jóvenes y claridad con respecto a las soluciones. Me sorprende, muy gratamente, el nivel de desempeño de la funcionaria, la más joven de todo el gabinete presidencial, y por eso, en gran medida, su conocimiento de una realidad que está agarrada con pincitas y que hay que mejorar cuanto antes.
Parecía ocioso, pero me gustó mucho y qué bueno que sí lo hicieron: la lectura de la lista de las empresas firmantes del convenio. Sorprendente también escuchar los nombres de ciertas compañías, pero qué bueno y ahora sí que ni para qué seguir recordando posturas recientes si lo que muestran ahora es un acto de generosidad, de apuesta por los jóvenes y por México, una actitud de compromiso, de cerrar filas en torno a este país maravilloso.
Creo que la diferencia es que en este caso en particular se convocó a los empresarios de otra manera, se les plantearon alternativas y posibilidades, el proyecto en sí, de una forma que no quedaba de otra más que decir que sí porque es conveniente por donde se le vea, para todos los involucrados; y con iniciativas como esta, novedosa, ingeniosa, que logró la conjunción de esfuerzos, será posible pensar en una realidad distinta para los mexicanos, mejor, sin simulaciones, sin engaños, sin promesas incumplidas.
Es alentador, y sólo espero que así siga y se cumpla como está diseñado y pensado, que entre las primeras acciones de gobierno se considere a los jóvenes y quiero repetir aquí una frase de una lógica muy cercana a una perogrullada pero que si no se dice con todas sus letras puede pasar inadvertida: “lo que no conquista a los jóvenes no tiene futuro”. La dijo el Dr. Juan Real Ledezma en la presentación del libro Utopía y acción de Fray Antonio Alcalde cuya edición coordinó. Así que habría que pensar en programas como este para que, como dijo la secretaria Alcalde, el futuro sea eso, futuro.
Rescato aquí una parte del discurso donde la funcionaria expresa los alcances del programa, luego de decir que si le pidieran resumir el objetivo en una sola palabra, “sería inclusión”:
“Incluir a los jóvenes del campo para que no se vean obligados a abandonar su tierra en busca de una vida mejor; incluir a los jóvenes de las regiones en las que se ha quebrado el tejido social para que no caigan en el círculo de la violencia que tanto dolor ha causado en nuestro país; incluir a las mujeres jóvenes para cerrar las brechas de ocupación y de ingreso, desigualdades que son inadmisibles que prevalezcan en pleno siglo XXI; incluir a jóvenes profesionistas que por más que se han esmerado en su formación educativa no han logrado encontrar trabajo porque les dicen que les falta experiencia laboral […]”.
Sólo en este párrafo está expresada la problemática de los jóvenes y, por lo mismo, con la certeza de que hay conocimiento, es posible pensar en que las soluciones, sin simulaciones ni maquillajes, darán resultados pronto.

Columna publicada en El Informador el sábado 8 de diciembre de 2018.

lunes, 29 de octubre de 2018

Ninis


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


En esta sociedad de jueces implacables en la que nos hemos convertido, desde que alguien inventó el término nini, nos cayó del cielo para juzgar a los jóvenes que ni estudian ni trabajan. Nini ya es sinónimo de vago, flojonazo y palabras peores y también de pronto se cree (así de duros somos con nosotros mismos) que los ninis es un fenómeno exclusivo de México.
Pues no es así. Para empezar, la problemática relacionada con los jóvenes entre 16 y 29 años más o menos, los rangos varían de un país a otro, fue detectada primero en Gran Bretaña según pude investigar someramente. Se trata de jóvenes que no estudian formalmente, no trabajan y no están en ningún tipo de capacitación o entrenamiento. La identificación del fenómeno data de 1999 y desde entonces se han hecho estudios, reportes e informes que llaman la atención sobre esto porque es la población en cuyas manos muy pronto estará el destino del mundo (https://data.oecd.org/youthinac/youth-not-in-employment-education-or-training-neet.htm).
En una buena cantidad de publicaciones en internet, tanto de México como de otros países, los juicios contra los ninis son demoledores: “[…] se caracterizan por ser una generación apática, desvitalizada, indolente, tranquila en su zona de confort familiar. Se entretienen con un televisor, un equipo para juegos virtuales y el último programa de internet de su computadora” (La Nación, 2017).
En México el problema está detectado desde hace pocos años y recuerdo que al principio se hacía hincapié en su gravedad porque se corría el riesgo de perder el “bono demográfico”, esto es, que la gran cantidad de jóvenes que hay en nuestro país entre 15 y 24 años no tendrían la formación necesaria que les permitiera desempeñarse en el mercado laboral cuando les llegara la hora.
Desde entonces, para muchos, se trata de chamacos flojos y desobligados… y no. En primer lugar, no se puede generalizar; en segundo, hay millones de jóvenes que quieren estudiar y quieren trabajar pero no encuentran dónde. No salen en listas para estudiar en una universidad pública y sus padres no tienen suficientes ingresos para pagar sus estudios en una privada. Luego quieren trabajar y resulta que no tienen experiencia ni grados concluidos y así cómo. Es un círculo vicioso que amenaza seriamente el futuro de estos jóvenes.
Claro que es un fenómeno con múltiples causas, complejas todas y no se puede abordar desde un solo punto de vista, sin embargo, hay un asunto que quiero destacar y tiene que ver con información generada esta semana: el acuerdo de los industriales de México (léase líderes de industriales) con el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro que les planteó desde hace tiempo y recientemente reiteró, el Presidente electo.
No es simplemente la recuperación de una promesa de campaña, por cierto, mal entendida en su momento; ni una medida paliativa para salir del paso. Yo creo que esto tiene antecedentes en los años setenta, cuando el entonces presidente Echeverría, en una reforma laboral (que seguro con los términos de hoy hubiera sido “cantada” como estructural) prohibió que los empresarios contrataran aprendices. Esta decisión, que se manejó como de protección a la niñez, desató una serie de problemas que afectaron el mercado laboral en su conjunto. En lugar de prohibir, se debió pensar en un marco legal que pusiera límites con respecto a la edad, por ejemplo, que garantizara ciertos ingresos y que regulara la cantidad de horas trabajadas para evitar la explotación. No, se prohibió y con eso hay muchos oficios que están en peligro de extinción y se cerraron muchas fuentes de trabajo.
Muy bien, aterrizo: con el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro en gran medida se atenderá el rezago y la brecha que se abrió en los años setenta y que persiste hasta nuestros días; los jóvenes que se adhieran a este esquema tendrán obligaciones, no se les va a regalar nada y, como dijo un empresario al respecto, es un esquema “ganar, ganar” porque los empresarios tendrán jóvenes capacitándose en las áreas que requieren, jóvenes ganando experiencia y capacitándose en y para el trabajo. Se estima que el beneficio será para casi tres millones de jóvenes mexicanos.
Creo que no está mal y que sí se abre una ventana para ofrecer a los jóvenes otra realidad con respecto a las oportunidad que hoy no tienen; y me parece muy bien, el acuerdo entre el próximo Presidente de México y los representantes del sector industrial en nuestro país, porque no se habían llevado muy bien que digamos, todos lo sabemos. Es un buen diseño y falta que entre en operación, pero ahí está, con cada vez más involucrados, una manera de lograr que las cosas sucedan.

Columna publicada en El Informador el sábado 30 de septiembre de 2018.

domingo, 27 de mayo de 2018

#YoSoy132


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Hace seis años, un movimiento juvenil sacudió el territorio nacional. Con epicentro en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, 131 muchachos decidieron romper el silencio, descruzar los brazos, abrir los ojos y llevar a otros de la mano para entender que las cosas no estaban bien.
Fue un movimiento intenso al que pronto se sumaron cientos, miles de estudiantes de varias universidades y ciudadanos de todo el país. Antes del #YoSoy132, se había intentado emprender otra acción de inconformidad de frente al poder que no nos representa, en 2009, para anular los votos. Participé activa y consecuentemente pero después de las elecciones que fueron intermedias nos dimos cuenta que el ejercicio, asentado en la buena fe, no había dado los resultados pretendidos porque legalmente no había vinculación posible. El rechazo ciudadano que sí quedó demostrado, fue subestimado y desdeñado, como siempre, por la clase política.
Hay inquietudes añejas y se han manifestado en los últimos años de manera intermitente pero constante. La traición de Vicente Fox en el año 2000 fue un golpe duro que todavía duele y enoja, pero poco a poco la sociedad se ha recuperado y las manifestaciones de inconformidad, las que de manera expresa y tácita exigen un cambio, brotan aquí y allá, de una forma o de otra, durante procesos electorales o no.

Seis años de #YoSoy132. Imagen tomada de: El Imparcial de Oaxaca.
El movimiento #YoSoy132 que apenas ayer cumplió seis años, ha sido una de las expresiones más claras y contundentes en los últimos tiempos. Confieso que creí que se había diluido, que había desaparecido; pensé que el movimiento había sido infiltrado por la clase política para desbaratarlo desde adentro, dada su peligrosidad para el statu quo. Pero no fue así.
Ahora que se cumplen seis años, varios jóvenes que fueron protagonistas de entonces, resulta que están integrados a diferentes organizaciones porque se dieron cuenta, como escribió Rodrigo Cornejo en su cuenta de Twitter, que podían hacer política fuera de las instituciones, específicamente, agrego, de los llamados institutos políticos, los partidos. Y agregó: “Organizándonos alrededor del poder de las redes sociales como una herramienta para convocarnos y llamarnos entre nosotros”. Rodrigo Cornejo es candidato independiente y forma parte del equipo de Kumamoto #VamosAReemplazarles.
Cómo él hay otro, muy activos desde la sociedad y desde el activismo ciudadano y político-electoral.
Durante las manifestaciones por los gasolinazos de inicios de 2017, muchos de los jóvenes que se integraron a las marchas traían ya el ejemplo del #YoSoy132 y si bien la efervescencia por la indignación que causó la gran mentira de la reforma energética fue bajando de intensidad hasta aparentemente desaparecer, quedó en estado latente, plenamente integrada a las muestras de años anteriores y con la mira puesta, con una claridad impresionante, en las elecciones de 2018.
Antes de 2017, debo decir, Pedro Kumamoto, abrió una puerta para miles de jóvenes interesados en hacer política de una manera diferente, una que implica, necesariamente, la unión casi indisoluble entre estos nuevos políticos y la sociedad. Una acción que desde la clase política actual no se ha entendido y de ahí la gran distancia entre mandantes y mandatarios; de ahí esa certeza de que no nos representan; de que sus intereses están totalmente alejados de los de los ciudadanos que los elegimos en un sistema verdaderamente perverso y los mantenemos ¿o de dónde salen sus sueldos y prestaciones, viajes, seguros y propiedades?
El movimiento #YoSoy132 es un ejemplo a seguir; la esencia persiste para alimentar nuevamente a los espíritus que creemos y sabemos que México y los mexicanos merecemos un mejor destino y una clase política honesta y eficiente que nos represente.
En este orden de ideas, toca participar y defender la voluntad ciudadana; exigir a las autoridades electorales que cumplan con las leyes, que sean prudentes además, que tengan conciencia y amor por México; y con eso, tratar de atajar los intentos de fraude que ya se fraguan desde diversos frentes como la manipulación de encuestas electorales por ejemplo (aguas con eso); la operación en el campo mediante la compra de votos, en un ejercicio sencillo para quienes lo practican porque la mayoría de los partidos no tiene capacidad para acreditar representantes de casilla en todo el país y por la pobreza lacerante; o la tergiversación de declaraciones que deja en evidencia una conducta en donde los escrúpulos brillan por su ausencia.
Estamos en una situación muy compleja y es cierto que hay cansancio, pero es necesario que participemos y nos involucremos más en la medida de lo posible. Los jóvenes ponen el ejemplo.

Columna publicada en El Informador el sábado 12 de mayo de 2018.

sábado, 7 de abril de 2018

#QueLoHaganMejor


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Hace cuatro días, el grupo de candidatos independientes de Wikipolítica lanzó un reto a los candidatos a la Presidencia de la República para que cumplan con cinco cuestiones que están en la mente, en las preocupaciones y en las molestias de la gente, sin embargo, con este asunto de Donald Trump que sigue con las agresiones contra los mexicanos; y luego a nivel local con el anuncio de que Raúl Padilla López se suma a la candidatura de Anaya y lo mal que le fue al propio candidato del PAN, digo, de la alianza que integra ese partido junto con Movimiento Ciudadano y el PRD, en el ITESO; y, finalmente (para no ser exhaustiva), el mensaje de Peña Nieto en respuesta a las hostilidades trumpianas, pues el reto de los chicos de Wiki fue desplazado de la agenda mediática muy cargadita esta semana.
Sin embargo, los cinco puntos que proponen me parecen tan relevantes que los retomo y los comparto por si alguien no tuvo oportunidad de acceder a esta información que se generó en conferencia de prensa apenas esta semana, el 3 de abril. Participaron Pedro Kumamoto, Juanita Delgado, Rodrigo Cornejo, Pablo Montaño y Alberto Vale. Los dos primeros candidatos al Senado y los tres siguientes, a la Cámara de Diputados, todos independientes.

Los candidatos de #VamosAReemplazarles en la conferencia de prensa. Fotografía: Equipo de los candidatos.

El propósito de lanzar este reto que titularon #QueLoHaganMejor, es justo ese, que lo hagan mejor. Esto contempla, primero que #NoComprenVotos. Esta es una de las prácticas más añejas, perversas y hasta criminales de la clase política mexicana que hasta ahora no ha hecho bien su trabajo y que, lejos de eso, ha abusado y abusa del poder. Son prácticas, dijo Cornejo, “que deben dar vergüenza”. Se trata de eliminar este recurso de las estrategias de campaña: ni puestos, no terrenos, ni despensas, ni tarjetas, ni privilegios o regalos de ninguna especie a cambio del voto. Que en muchos casos no es un proceso simple de compra/venta en donde hay una voluntad de acuerdo, sino que hay coacción y siembra de miedo aprovechándose de las necesidades apremiantes de amplios sectores de la población.
El punto número dos: #AdiósEspectacularesyBasura. Este es otro de los temas que eleva los niveles de molestia entre la gente porque además del bombardeo en medios de comunicación con millones de spots, encontramos información electoral en todo nuestro entorno; es una invasión ya insostenible. Hay carteles y anuncios en las calles, en los autobuses, en los taxis, en las bardas… Acercándose la fecha de la elección seguro habrá en cada esquina. Pablo Montaño preguntó “¿De qué nos sirve ver a tantos políticos en espectaculares si no los podemos ver de frente, si no podemos conversar con ellos, si no pueden escucharnos?”.
El tercer punto: #GastenLaMitad. Difícil, pero urgente. Pedro Kumamoto, en su campaña como candidato independiente al Congreso de Jalisco demostró que es posible, que no se necesita tanto para hacer campaña y ganar una elección. Alberto Vale expresó la molestia asociada a los gastos estratosféricos en campaña y tiene que ver con derroche de recursos provenientes de nuestros impuestos para que lleguen políticos que en realidad no nos representan. Con una buena práctica política en México, esto no sería necesario.
#ParenLaGuerraSucia es el cuarto punto. ¿Desde cuándo es un clamor ciudadano? Desde que empezó, desde las primeras experiencias de alternancia en México la guerra sucia se convirtió en una estrategia de campaña que se mantiene aun cuando es rechazada por la ciudadanía. Juanita Delgado, compañera de fórmula de Kumamoto dijo: “Merecemos que en vez de descalificaciones y adjetivos agresivos tengamos una política para las personas y no contra ellas”.
Y el quinto compromiso como ellos lo llaman: #PropuestasSinEngaños, lo expuso el propio Kumamoto: “Ya basta de cientos de promesas vacías que sólo sirven para conseguir votos. Merecemos la cantidad justa de propuestas reales y, sobre todo, que nos digan cómo van a cumplir lo que prometen”.
Los candidatos de #VamosAReemplazarles invitaron a la ciudadanía a sumarse a este reto que implica denunciar a quien no lo haga mejor, a usar todas las herramientas de las que se dispone ahora para hacerlo. También se trata de insistir y de no perder el enfoque con la avalancha de información que propicia distracciones y desatención.
Los cinco puntos de estos jóvenes dejan en evidencia que están estrechamente vinculados con la sociedad, con sus sentimientos y opiniones, con las causas de la indignación generalizada y la decepción por los asuntos públicos; esto es hacerlo mejor así que además de lanzar el reto, ponen el ejemplo. Es alentador.

Columna publicada en El Informador el sábado 7 de abril de 2018.

lunes, 2 de abril de 2018

Jóvenes, más que un tema de campaña


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Es cierto que la apatía juvenil en materia electoral tiene que ver con la ausencia de propuestas para jóvenes en las campañas. Así ha sido siempre. Y a eso se suma, claro, que no haya casi jóvenes entre los candidatos a diferentes puestos de elección popular, sin embargo, creo que la escasa participación de este sector mayoritario en México tiene raíces más profundas que se han ido transmitiendo de generación en generación.
Los jóvenes menores de 30 años en las elecciones de 2012 fueron los que menos participaron; hoy tienen seis años más y de acuerdo a diversos estudios y encuestas, siguen siendo “apáticos” en esta materia; los que van a votar por primera vez sí acuden a las casillas en buen número y esto está documentado desde hace años: el hecho de que sea la “primera vez” siempre cuenta e imprime hasta emoción en muchachos y muchachas, pero se podría decir que esto aplica sólo para los que tienen 18 años o están por cumplirlos.
Entre las causas de la escasez en la participación como electores aparecen dos como las principales: sienten que su voto no sirvió, que no fue útil (80 %); y que los políticos no los representan (70 %).
Por lo general, los jóvenes que no quieren o se resisten a ir a votar y que con frecuencia ni siquiera manifiestan opiniones al respecto, al contrario de los adultos que se explayan con expresiones viscerales, son señalados y criticados por apáticos. El calificativo implica un juicio y, claro, una descalificación, sin embargo, basta con hacer una revisión mental somera a la situación de los jóvenes en México… y no es para menos.
A la falta de oportunidades, realidad de por sí agresiva, hay que agregar la violencia real contra los jóvenes en general y las amenazas constantes a las que están sometidos. Están en riesgo constante y la situación empeora.
Hace casi dos semanas de la desaparición de los tres estudiantes del CAAV. No ha habido novedades con respecto a su paradero. Solicitudes de responsabilidad y exhortaciones a las autoridades y a los medios de comunicación para no criminalizar ni re victimizar a los muchachos sí, incluso por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pero no hay noticias.
Y el llamado es porque, como nos hemos convertido en una sociedad de jueces implacables, no falta quien diga que andaban en malos pasos o la clásica de que ellos se lo buscaron. Aun cuando así fuera, habría que preguntarse por qué y la respuesta conduce a una clase política egoísta y corrupta que ha permitido y hasta propiciado que el tejido social esté roto; que no haya oportunidades suficientes ni en cantidad ni en calidad; porque campea la pobreza, porque cuesta mucho estudiar y mantenerse estudiando, porque además los trabajos son precarios, mal pagados y escasos, porque no se aprecia el talento, porque se les ha dejado solos, porque se les juzga de todo… Ningún muchacho en México tendría que pasar por ninguno de estos escenarios. No son responsables de la descomposición social ni de la corrupción, en ningún caso.
A raíz de estos hechos se nos vienen encima las cifras de muertos y desaparecidos en México en los últimos años y con ellas la realidad aplastante de la cantidad de jóvenes de los que se desconoce si están vivos o muertos o dónde están: tres de cada diez desaparecidos son jóvenes menores de 25 años. ¿Y qué es de ellos? ¿Están muertos? ¿O fueron reclutados para la prostitución infantil y juvenil o para engrosar las filas del crimen organizado? ¿Qué seguridades se les pueden dar? ¿Qué garantías de un futuro vivible con más o menos ciertas perspectivas de desarrollo?
Los jóvenes en México, su fuerza, su talento, su valentía, su inteligencia, merecen todo el cuidado, todo el respeto, todo el apoyo. Deben ser vistos más allá de las próximas elecciones, deben ser más que un tema de campaña y más que un reto para los partidos políticos que buscan sus votos ahora pero luego los olvidan y los abandonan.
Se necesitan políticas de largo alcance para los jóvenes, de fondo; y medidas para garantizarles seguridad, para mejorar sus perspectivas de futuro, para ampliar sus oportunidades, para hacer este México más vivible para ellos y los que vienen, para todos. Como en otros asuntos, quienes están en el poder reaccionan y se inventan paliativos, pero nos estamos quedando por encimita. Se necesitan cambios radicales, profundos, duraderos. La realidad de los jóvenes es, debe ser más que un tema de campaña.

Columna publicada en El Informador el sábado 31 de marzo de 2018.


sábado, 24 de marzo de 2018

Son lo mejor que tenemos


Ciudad Adentro


LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com

Los jóvenes estudiantes son lo mejor que tenemos; son la esencia de esta sociedad aun cuando está inmersa en un país explotado y atrasado por obra y gracia de su propia clase política cínica, egoísta, corrupta y sin escrúpulos; son la esencia de un país cuya grandeza ha sido sistemáticamente omitida y sustituida por la reprobación y el señalamiento.
Desde que tengo uso de razón hay crisis en México; desde que me acuerdo, mis papás se quejaban de la situación y de los políticos; están en mi memoria y en la de muchos, frases como: “el que no transa no avanza”, “gánale al PRI”, “vivir fuera del presupuesto es vivir fuera del error” y, más recientemente “el PRI roba y deja robar”.
¿Quién las pronunció primero y las soltó para que se regaran y arraigaran en la inconsciencia colectiva, pobre y hambrienta? ¿Y en la no tan pobre pero advenediza y oportunista? ¿A quién le convenía… le conviene? ¿En qué momento los poderosos cancelaron aquella tímida pero clara idea de superación, de transcendencia, de desarrollo, de evolución? ¿En qué momento optaron por vender ideas e ideales? ¿Cuándo prefirieron el enriquecimiento propio inconmensurable y nauseabundo al servicio público? ¿Cuándo dejaron de amar a México? ¿Cuándo dejamos de importarles? ¿Cuándo le abrieron las puertas anchas y sin obstáculos a la corrupción y al contubernio con el crimen organizado? ¿Cuándo cerraron los ojos? ¿Cuándo se conformaron con “gobernar” a una masa de sólo votantes y contribuyentes? ¿En qué momento se endurecieron y envilecieron?
No siempre ha sido así pero ha empeorado, la descomposición avanza como un cáncer incurable y agresivo y la realidad la constatamos y sufrimos día a día. Hay que romper con esto; hay que cambiar y modificar patrones; desterrar esas frases del inconsciente colectivo y pensar de otra manera, sin miedo, con esperanza, con nuestros hijos en mente, con este país que amamos, del que debemos volvernos a enamorar y sentirnos orgullosos. Hay que romper patrones y ahora, más que nunca, exigir una purga profunda en el sistema político mexicano que incluye al legislativo y al judicial. Esto no puede ser, no lo merecemos.

Esta es la convocatoria para el mitin al que se convoca en la Ciudad de México, pero se está llamando a todo el país a salir a manifestarse a partir de las 16:30 horas del 24 de marzo de 2018. En Guadalajara, el punto de reunión es la glorieta de los Niños Héroes a esa hora.

Los jóvenes estudiantes son lo mejor que tenemos; son la garantía de que mexicanos preparados, con sueños y ambiciones tomarán la estafeta, con determinación y orgullo para que todos vivamos mejor.
Los necesitamos. Necesitamos su entusiasmo y su talento, su rabia y su valentía; los necesitamos vivos y nos necesitamos juntos. Son lo mejor que tenemos.
Estoy indignada hasta el cuello porque la desaparición de tres muchachos estudiantes del CAAV y de otro joven de la UdG se suma a la de miles más y nos eternizamos como una sociedad a la que los gobernantes votados y pagados por todos nosotros no dan respuesta. No más, esto tiene que cambiar, debe cambiar, sin dilación ni prórroga y el tiempo electoral no debe ser factor a considerar. La inseguridad es rampante; se incrementan las cifras de muertos y desaparecidos; las cifras de robos y atracos; los jóvenes están bajo amenaza y no puede ser que desde la “autoridad” simplemente se reaccione. ¿Qué han hecho para cortar de raíz? No se notan sus dizque acciones, ni sus dizque avances; son datos en informes inflados, falsos y demagógicos. Ya basta.
Los jóvenes estudiantes son lo mejor que tenemos y además de luchar contra todos los obstáculos posibles, personales, familiares, del entorno, del contexto, las trabas que un país explotado y atrasado impone, su integridad y sus vidas están en constante riesgo y peligro ¿hasta cuándo pues?
Mientras escribo esto, la juventud movilizada de tres universidades por lo menos, estaba reunida en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades para tomar decisiones, para hacer propuestas, para organizarse, pero sobre todo para exigir acciones concretas, notables y visibles de que se busca a los jóvenes recientemente desaparecidos y a todos y de que se combate el crimen organizado; queremos todos muestras de que el gobierno que pagamos resuelve y atiende y escucha y trabaja como debe, porque la constitución y todos los mexicanos y jaliscienses lo mandamos y lo ordenamos.
Javier, Marco, Daniel y César tienen que presentar exámenes, asistir a clases, reportarse con sus papás, los tres primeros deben entregar un cortometraje, la vida los llama a los cuatro, a los 43,  a los tres mil, al mexicano o mexicana que desaparece cada dos horas. Los queremos vivos y los queremos de regreso ya. A todos, son lo mejor que tenemos.

Columna publicada en El Informador el sábado 24 de marzo de 2018.

Los necesitamos


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Sin que sea resultado de ningún estudio o investigación exhaustiva sino más bien un asunto que tiene que ver con la intuición y con la información acumulada durante décadas, creo, estoy firmemente convencida, de que los jóvenes en el mundo han sido sistemáticamente sometidos y aplastados por diferentes vías más o menos desde 1968, cuando demostraron de lo que eran capaces en varias partes del mundo.
En México y en otros países fueron asesinados impunemente, pero creo que también fueron empujados al consumo de drogas para mantener esa fuerza inconmensurable, esa rebeldía poderosa y generadora de cambios, sumida en la apatía y en las adicciones. Por fortuna no son todos, ni siquiera una mayoría, pero si suficientes para que los intentos no pinten ni prosperen, al menos así ha sido en los últimos tiempos.
En el artículo del 3 de marzo cité un llamado que José Manuel Mireles hizo a los jóvenes en la UNAM: “[…] las drogas no benefician a nadie, se pueden sentir bien un ratito, pero lo mejor es tener la conciencia despierta y el conocimiento trabajando”. No puedo estar más de acuerdo.
Esta semana, Guillermo del Toro ofreció en Guadalajara (estrictamente, en Zapopan) tres master class a más de 10 mil jóvenes en su mayoría aunque estuvieron presentes niños y adultos, hombres y mujeres.
Más allá de la revelación generosa de sus técnicas, de sus ideas, de cómo surgieron sus proyectos, de cómo se ha movido en la industria internacional del cine, el cineasta compartió claves para lidiar con la vida y con la realidad que nos circunda, porque efectivamente no es nada terso, ni romántico, ni fácil.
Celebro y agradezco la forma en la que se dirigió a los jóvenes, a muchachos y muchachas adolescentes y veinteañeros, treintones, pero sobre todo los primeros, a quienes les compartió consideraciones simples, cero rebuscadas y como respuesta a preguntas expresas, sobre la frustración y la muerte por ejemplo. A jóvenes sensibles que tienden a tomar los obstáculos de la vida y los propios de este país como algo personal, les digo cómo superarlos, lo que se necesita; y los invitó a usar la rabia, esa rabia profunda que se lleva por dentro ante injusticias, desigualdades, falta de oportunidades, pobreza y corrupción, en sus propios proyectos, en alimentar la determinación para alcanzar objetivos, en la fuerza de carácter y en la perseverancia. No son las palabras textuales de Guillermo del Toro como podrán notar su vieron las tres clases maestras (si no, por favor, véanlas, aquí dejo la liga de la primera que los enlazará con las otras dos: primera máster class, a partir del minuto diez), pero en otras palabras así fue.
Dio respuestas sencillas para lidiar con la incertidumbre juvenil, con pensamientos que de pronto atormentan relacionados con la muerte y con la impotencia y ofreció consejos de conducta incluso, para saber cómo enfrentar las adversidades, empezando por el NO como el principal impulsor de iniciativas.
También reconoció el talento mexicano, particularmente del tapatío y aunque no lo dijo de manera expresa, Guillermo del Toro dejó una idea muy clara a lo largo de sus tres intervenciones: los necesitamos. Necesitamos a los jóvenes, su talento, su fuerza, su rebeldía, sus capacidades y habilidades, su entusiasmo, sus ganas de vivir, su inventiva, su ingenio, su alegría, su creatividad, su claridad de ideas.
Los necesitamos vivos, enteros, conscientes, despiertos, actuantes, contestatarios, inteligentes, ciertos, determinados, con sus metas y proyectos tan claros como los expresan y como los trabajan, sin esperar nada que no salga de cada uno, como les dijo Del Toro también para el manejo de expectativas.
Y con los jóvenes, la sociedad en pleno. Muchas veces lo he escrito en este espacio y en otros: Nos necesitamos juntos, en la familia, en la escuela, en los grupos de amigos, en la comunidad cercana, en la sociedad en general, en la nación. Nos necesitamos juntos para abrazar las causas de todos y cada uno, para apoyarlas, para impulsarlas.
Alguien por ahí, palabras más palabras menos dijo algo así de que “ya chole” con Guillermo del Toro. Y lo lamento de verdad. No había sido testigo hasta ahora, de que alguien que ha alcanzado el éxito a los más altos niveles, compartiera su experiencia profesional y de vida con tal generosidad y en esa magnitud y con la preocupación auténtica por este país y por todos nosotros, particularmente por los jóvenes mexicanos. Gracias.

Columna publicada en El Informador el sábado 17 de marzo de 2018.




domingo, 12 de febrero de 2017

Dialoguemos Jalisco

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

“La situación en México es intolerable” y esta afirmación es tan cierta que muchas cosas se mueven en diferentes puntos del país y en sectores de la sociedad que antes no habían demostrado una participación clara y abierta tendiente a cambiar para mejorar las cosas, en serio y, de una vez por mucho tiempo (imposible decir “por todas” aunque ganas no faltan).
Hay movimientos en Mexicali, en Hermosillo, en la Ciudad de México y aquí en Guadalajara, no son los únicos. Hay enojo, preocupación, indignación, desesperación, impotencia, dolor, pero también surgen sentimientos alentadores porque nos vamos dando cuenta del poder de la sociedad cuando nos unimos, la sociedad, la gente, los ciudadanos.
Al calor de esta crisis tremenda, sí puedo decir que una de las peores en la historia reciente de México, la sociedad se mueve para cambiar el estado de las cosas pero aparecen grupos que no tienen al país como su interés más elevado; grupos que simplemente aprovechan la situación para sacar provecho en una conducta que infortunadamente es muy frecuente en nuestra clase política y en sectores advenedizos y convenencieros que viven del sistema corrupto y podrido que tenemos. Por lo general quienes integran estos sectores son los que aportan los votos duros de los diferentes partidos políticos, gente sin escrúpulos y profundamente egoísta.
A la sociedad que está al margen del sistema, prácticamente al resto de mexicanos, estos grupos no nos son desconocidos y los identificamos cada vez mejor; hemos puesto barreras y límites a la manipulación y a las infiltraciones, a veces con éxito, a veces no, sin embargo, estamos en el proceso y aprendiendo con una rapidez impulsada por la misma crisis.
En medio de este caos, las intenciones honestas están saliendo a flote y de entre grupos de jóvenes que aman profundamente a su país y desean con pasión que México sea una nación en la que quepamos todos en igualdad de condiciones y de derechos, en términos de equidad en todas las materias: educativa, sanitaria, laboral, de vivienda, de justicia… están surgiendo iniciativas novedosas, inteligentes, confiables, sin contaminación político-partidista, responsables, maduras, valientes. En el caso de Jalisco, me refiero específicamente a la iniciativa total y absolutamente ciudadana  Dialoguemos Jalisco.
La claridad con la que emprenden el movimiento más las demás cualidades que acabo de citar, son una invitación a despojarnos de prejuicios por un lado y, por otro, a brincar los obstáculos que muchos nos hemos autoimpuesto para no hablar, para no salir a las calles, para no exponer, para no proponer, para no intentar, por lo menos, cambios profundos en los gobiernos, para aparentar que no nos interesa ni nos preocupa, para pensar que no sirve de nada…
Dialoguemos Jalisco pretende ser un espacio de expresión y de escucha de lo que tenemos que decir, de lo que nos ahogamos por decir, de lo que nos hemos callado porque la vida nos va viviendo, porque nos atrapan las necesidades y las urgencias cotidianas. Me enorgullece y emociona formar parte de un movimiento así y por lo pronto ya sabemos que hay un gran interés por participar. Un video en donde hablamos de la realidad nacional, en el que se aclaran puntos y se pintan rayas, circula en redes con la invitación al diálogo y hasta ahora la respuesta ha sido extraordinaria, emocionante y esperanzadora.
Los jóvenes que tuvieron la idea lo sabían. Sabían que el terreno es y está fértil, abonado, que necesitamos unirnos y hablar, con generosidad, sin mezquindades, sin egoísmo, sin miedo, con responsabilidad, con visión de futuro, con amor por México y por los mexicanos. Nos toca decir qué pasa, qué hacer, cómo hacerlo. Nos toca y pronto estarán los espacios abiertos para que lo hagamos.

Es preciso trascender divisiones y enfrentamientos entre nosotros. Lo he dicho y escrito muchas veces: nos necesitamos juntos. Es el momento. Y vamos a la marcha de mañana también. Hemos aprendido y estamos muy alertas, sabemos identificar convocatorias mañosas, pero puede ser una gran oportunidad, grande en verdad, para mostrar el músculo, la potencia, el poder, las ganas, la determinación. Somos grandes y maravillosos, somos un pueblo noble, creativo, con historia para sentirnos orgullosos, para aprender, para crecer. Sí, lo somos. Dialoguemos Jalisco.



Columna publicada en El Informador el sábado 11 de febrero de 2017.

domingo, 9 de octubre de 2016

Más de dos años ¿y contando?

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Gracias a los recordatorios de Facebook me reencontré con un artículo publicado hace justo dos años. Se tituló “Microsismos” y se refería a una lista de hechos criminales y dolorosos en nuestro país.  Me impactó constatar que prácticamente nada está resuelto; lejos, muy lejos de eso, la situación empeora.
Hace poco más de una semana desaparecieron cuatro estudiantes en Veracruz, tres en una parte de la ciudad y otro en otro lado sin que hasta el momento se sepa si hay relación entre ambos sucesos; independientemente de eso se trata de cuatro jóvenes de los que se desconoce su paradero. En julio, desaparecieron y fueron encontrados muertos más tarde, un muchacho y una muchacha que eran novios. Son 27 mil mexicanos desaparecidos desde 2007 a la fecha, es decir, entre las administraciones de Calderón y Peña, sin embargo, cabe decir que según la investigación de Homero Campa, con base en datos oficiales, en la presente administración federal desaparece un mexicano cada dos horas (ver: "El país de los desaparecidos").
En el periódico El País definen a Veracruz como “agujero negro” por la gran cantidad de desapariciones forzadas que acumula y no es posible olvidar que es el Estado en donde más han asesinado periodistas en los últimos años, sí, bajo la administración de Javier Duarte de Ochoa.
El 4 de octubre de 2014 acababa de suceder la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y hacía apenas unas semanas de los hechos de Tlatlaya. ¿Se acuerdan? Luego sucede que es tal la vertiginosidad de los diferentes e intensos hechos en México que pronto perdemos la noción y pensamos que las cosas pasaron hace menos o hace más tiempo; y que medió entre un hecho y otro un lapso interminable. Sí me sorprendió recordar que fue Tlatlaya, luego Ayotzinapa y después un conflicto con el Politécnico. Todo en un lapso de semanas entre agosto y octubre de hace dos años.
Esta puede ser una razón, pero otra y muy clara, es que estos conflictos permanecen: Ayotzinapa sigue siendo un pendiente lacerante, a la fecha se desconoce el paradero de los muchachos.
Sobre Tlatlaya, a dos años de entonces se supo que se manipuló la escena de la matanza para eliminar las acusaciones contra los elementos del Ejército involucrados; se encontraron contradicciones en las declaraciones de una testigo y se reitera que persiste la impunidad, como en el caso de Ayotzinapa.
En cuanto al Politécnico, si hace dos años los estudiantes pedían la renuncia de la directora Yoloxóchitl Bustamante y lo lograron gracias a la inusitada eficiencia de la Secretaría de Gobernación, este año nuevamente hubo manifestaciones y paros por las reformas que adhieren al IPN a la oficina del titular de la Secretaría de Educación. Aunque han pasado algunos meses desde el paro, no se puede decir que esta situación esté resuelta dados los antecedentes del Politécnico y sus, reitero, aguerridos, politizados y muy activos estudiantes.
Y qué decir de la reforma educativa y el conflicto magisterial. Hace dos años, el 3 de octubre, maestros de la sección 22 en Oaxaca bloquearon centros comerciales de la capital para exigir que se atendieran sus propuestas para la reforma educativa. ¿Cuál es el panorama ahora? Las manifestaciones no han cesado y, una vez más, estamos ante un problema no resuelto, si acaso, en suspenso con la expectativa, temor o amenaza de que se resurja y con mayor fuerza.
En aquella columna comenté también la demanda de agua potable del pueblo yaqui en Sonora; un conflicto cíclico.
Todo es así en nuestro país y no me refiero a la población en general sino a quienes están en posiciones de gobierno. Mientras pasan los tres, cuatro o seis años de las diversas administraciones, los gobernantes nadan de muertito, ofrecen paliativos, soluciones cosméticas, placebos; pronuncian discursos rimbombantes que hasta parece que se les va la vida en prometer, en los compromisos que firman, pero a la hora de la hora, todo se reduce a acciones o medidas temporales. Se van los años de las administraciones en mesas dizque de diálogo y en realidad es como si estuviéramos todos los mexicanos luchando por salir de un pantano de arenas movedizas.

No se avizora salida posible, la desesperación y la impotencia son mayúsculas; la impunidad aumenta de manera exponencial en la misma proporción que el cinismo y el desdén por los clamores y las necesidades ciudadanas. No sé hasta cuándo ni veo cómo. Y así como ahora han pasado dos años y ya entonces habían transcurrido varios lustros sin soluciones, no sé cuántos más faltan para tocar fondo y entonces sí empezar a subir, no sé.

Columna publicada en El Informador el sábado 8 de octubre de 2016.

martes, 19 de julio de 2011

Límites y jóvenes

Colaboración del Mtro. Moisés Contreras Reinoso, coach educativo, académico del ITESO, sobre por qué cuesta tanto poner límites en una familia enfocado en el contexto de los jóvenes que pretenden ingresar a la universidad.
Buenas Noches Metrópoli (1)
Buenas Noches Metrópoli (1)
Miércoles 13 de julio de 2011

sábado, 12 de marzo de 2011

Cómo educar a nuestros niños y jóvenes en esta época de cambios sociales II

Colaboración del Mtro. Moisés Contreras Reinoso, coach educativo, académico del ITESO sobre "Cómo educar a nuestros niños y jóvenes en esta época de cambios sociales", continuación.
Buenas Noches Metrópoli (1)
Buenas Noches Metrópoli (2)
Miércoles 9 de marzo de 2011

domingo, 22 de agosto de 2010

Urgencias

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Mientras la mayor parte de los 24 millones de jóvenes en México, entre 15 y 24 años de edad, carecen de oportunidades educativas y laborales; mientras el número de mexicanos en pobreza creció en los últimos años en seis millones; en un contexto en donde el sistema educativo nacional atraviesa por una de sus peores crisis por el rezago acumulado y la corrupción que campea en la dirigencia del Sindicato de Trabajadores de la Educación tolerada por las autoridades educativas (léase Gobierno federal), asistimos a los espectáculos cotidianos –y muy malos— de la clase política.
Las urgencias en México se multiplican en todos los ámbitos en una escala exponencial pero gobernantes, dirigentes y “miembros destacados” de partidos políticos, líderes sindicales, jerarcas de la Iglesia católica y diputados y senadores, viven en una especie de tiempo alternativo y, es evidente, ellos no tienen prisa.
Inmersos como están en sus actividades e intereses electorales desde sus muy cómodas posiciones, bien pagados y bien comidos, actúan como si nada pasara y despilfarran tiempo y recursos en pleitos inútiles que sólo generan polarización y divisiones entre los mexicanos, llevan las diferentes posturas a la enajenación, el fanatismo y el enardecimiento cuando es lo último que necesitamos en estos momentos.
Ahí está por ejemplo el caso de Manuel Espino, Vicente Fox y el propio Presidente de la República, Felipe Calderón con su discusión estéril sobre la legalización o despenalización de la droga y los conflictos hacia el interior del PAN; o los coordinadores de PRI y PRD en la Cámara de Diputados que anuncian que no asistirán a un diálogo con Calderón como si eso les fuera a dar bonos de cara a la ciudadanía, como si sirviera para algo pues, su ausencia en el encuentro; y no se diga el conflicto inútil entre Marcelo Ebrard y el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez por las prisas –ahí sí—de la Suprema Corte de Justicia en aprobar las bodas entre personas del mismo sexo y que esas parejas puedan adoptar niños.
Es claro que no tienen prisa y que para ellos en México no hay urgencias ni siquiera en materia de seguridad y justicia, temas en los que se concentra el Gobierno del país (los tres poderes), porque las reformas necesarias en la materia siguen pendientes.
Es evidente que no tienen prisa en resolver la situación económica, el desempleo y el cada vez más mermado poder adquisitivo ni la evasión de impuestos porque, en este último asunto, prefieren acosar y perseguir a los causantes cautivos que ampliar la base gravable; tampoco les preocupan las emergencias ambientales, ni el incremento en la drogadicción y en la participación de niños y jóvenes en la delincuencia organizada.
Muy quitados de la pena, con sus sueldos estratosféricos, viáticos, prestaciones y privilegios, no se dan cuenta que asuntos clave para el futuro y la viabilidad de esta nación, reclaman atención urgente. ¿Hasta cuándo?

Columna publicada en el periódico El Informador, el sábado 21 de agosto de 2010.

jueves, 12 de agosto de 2010

Generación Ni-Ni

Colaboración de la Psic. Fabiola Montoya Martín del Campo, sobre la Generación Ni-Ni (en México, alrededor de nueve millones de jóvenes que no estudian ni trabajan) ¿tiranos o víctimas?
http://www.notisistema.net/h22/080922.html
Buenas Noches Metrópoli (1)
http://www.notisistema.net/h23/080923.html
Buenas Noches Metrópoli (2)

miércoles, 4 de agosto de 2010

México pierde a sus jóvenes

Entrevista con el periodista Mario Muñoz de Loza, autor del reportaje "México pierde a sus jóvenes", publicado en El Informador.
http://www.notisistema.net/h09/080309.html
Forma y Fondo
Martes 3 de agosto de 2010

viernes, 16 de julio de 2010

Qué pueden hacer niños y jóvenes en las vacaciones de verano

Colaboración del Mtro. Moisés Contreras Reinoso, coach educativo, académico del ITESO, sobre lo que pueden hacer niños y jóvenes en las vacaciones de verano.
http://www.notisistema.net/h22/071422.html
Buenas Noches Metrópoli (1)
http://www.notisistema.net/h23/071423.html
Buenas Noches Metrópoli (2)
Miércoles 14 de julio de 2010

miércoles, 6 de mayo de 2009

Música y comportamiento juvenil

Entrevista con Mariana Ramírez Miranda, estudiante del sexto semestre de la preparatoria en el Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, autora de la investigación "Educación musical formal y su relación con el comportamiento de jóvenes y adolescentes de Guadalajara" y con Alma Delia Zamarripa, coordinadora de Ciencias de la Salud en la misma preparatoria. El trabajo de Mariana fue seleccionado como representante de la región Occidente de México para participar en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería a celebrarse en Reno, Nevada a partir del 10 de mayo.
http://www.notisistema.net/h23/050523.html
Buenas Noches Metrópoli (2)

miércoles, 11 de marzo de 2009

Buenas Noches Metrópoli 100309 (1)

Entrevista con la doctora Gloria Faus, representante del Grupo Educación de la NASA para México y América Latina y coordinadora de Cálculo diferencial e Integral de la Preparatoria del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara.
La Estación de las Noticias/Radio Metrópoli 1150 AM (Programas)
http://www.ondasdealegria.com/h22/031022.html
El Sitio de la Información
http://www.notisistema.com

Crónica sincrónica

México: un tiempo nuevo     Laura Castro Golarte     El aguacero estaba a punto. Amenazó todo el día y los charcos en las esqu...