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sábado, 2 de junio de 2018

In memoriam: Aníbal Quijano


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Lo conocí tarde y seguro hasta a regañadientes (si no me lo imponen quizá no lo hubiera leído) en mi formación académica, sin embargo, hoy celebro haberlo leído, agradezco la imposición y por supuesto extiendo una invitación abierta para que lo lean; hay mucho material de Aníbal Quijano disponible en internet (Sociedad política y des/colonialidad del poder).
Quijano fue un intelectual, sociólogo y filósofo peruano que hizo grandes aportaciones en materia de análisis y reflexión en torno al capitalismo y la colonialidad del poder, particularmente de y desde América Latina.
Se conoce poco sobre él en general porque es uno de esos pensadores incómodos para el sistema capitalista al que enfrentó y cuestionó con señalamientos en los que prácticamente en todos tenía razón (la tiene).
Aníbal Quijano falleció ayer a la edad de 90 años y su deceso ha causado una verdadera conmoción en el mundo intelectual, político y social de América Latina y de otras regiones del mundo.
La Universidad de Guadalajara le otorgó Doctorado Honoris Causa en 2011 y en esa ocasión pronunció un discurso en el que reiteró lo que ha sido el meollo de su trabajo: la colonialidad del poder o bien, las condiciones ahora globales de dominación, explotación y conflicto, un esquema que se ha venido repitiendo desde hace siglos y ha llegado a un nivel peligroso de agotamiento dado su persistente sustento dual descrito por el académico peruano: primitivo-civilizado, tradicional-moderno, europeo-no europeo. En otras palabras: superior/inferior, desarrollado/subdesarrollado, avanzado/atrasado.
En el discurso de 2011 Quijano se refirió a la mutación del patrón de poder hegemónico mundial cuyo alcance histórico sólo es equiparable, dada su magnitud, a la Revolución industrial del siglo XVIII. Desde los años setenta del siglo pasado hasta ahora, la humanidad ha estado inmersa en las reglas y condiciones de ese nuevo patrón o patrón mutado que si bien conducen a pensar que “otro mundo es posible”, si no hay cambios radicales en el esquema ya señalado de dominación, explotación y conflicto, como advirtió Quijano, ese otro mundo posible no necesariamente será mejor.

Collage de Rosina Valcárcel tomado de: LaMula.pe.

Antes de la mutación a la que se refirió y en la que con base en sus teorías vivimos actualmente, para Quijano el patrón de poder nació con la constitución de lo que “ahora llamamos América” porque con la conquista y la colonización se inauguró lo que él denomina la colonialidad del poder y, con ella, nuevas formas de dominación social y de explotación que, recurrentemente, han llevado a escenarios de conflicto.
Otros han hecho eco de sus reflexiones sociológicas o han coincidido, pero lo que ellos dicen, Noam Chomsky también, por ejemplo, no es lo que desde el capitalismo y el neoliberalismo se quiere escuchar porque precisamente los combate e intenta modificarlos en aras de romper justo el patrón en el que las personas son lo menos importante mientras trabajen, trabajen y trabajen, con escasos sueldos y pésima calidad de vida, y, eso sí, mientras no dejen de pagar impuestos y de comprar, comprar, comprar hasta donde alcance. En un mundo capitalista esto no es políticamente correcto y por lo general se tacha de socialistoide o comunistoide en esta postura que ignora las diferencias y sostiene que todo es igual.
Quijano advirtió en varias ocasiones que el patrón de poder ya descrito está en crisis y eso implica un paso hacia la etapa del conflicto derivada de los altísimos niveles de desigualdad que prevalecen en el mundo y de los efectos de la actividad capitalista contra el planeta. Nunca más pertinente.
A manera de homenaje y, reitero, de invitación, incluyo aquí una breve cita de su conferencia en Guadalajara:
“[…] este es un patrón histórico nuevo, es de verdad nuevo, no tiene precedentes histó­ricos. Nunca estuvo el mundo en una situación equiva­lente. Pero además hay otra razón, porque hoy en día te­nemos eso que se llama crisis climática, calentamiento global […] No hay duda alguna de que algo pasa con el clima en el planeta. Y si la comunidad académica del mundo tiene razón […], esto no es un proceso simplemente natural, es el resultado de lo que el homo sapiens le ha hecho al planeta bajo el predominio y control de este patrón de poder y de sus cambiantes controladores, porque este patrón de poder ha quedado en su fase de agudización, yo le llamaría de perversión de sus tendencias más profundas porque hoy día la necesidad de lucro ha tomado la intersubjetividad en gran medida de la población del planeta, pero sobre todo de los conmutadores del poder que sobre todo están dispuestos a sacrificar todo, literalmente todo, a fin de aumentar el lucro”.
Descanse en paz Aníbal Quijano.

Columna publicada en El Informador el sábado 2 de junio de 2018.

domingo, 4 de marzo de 2018

Precariedad del proletariado


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Aprovechando que estamos en un tiempo inter campañas, neutral se supone, que nos puede permitir cierta tranquilidad y calma para dedicarnos a nuestras actividades cotidianas sin mayores interferencias ruidosas, quiero recomendarles que vean y escuchen con atención (tomen nota si es preciso) el documental Requiem for the American Dream (“Réquiem por el sueño americano”).
Es un documental que está libre en YouTube (como siempre, aquí comparto la liga: documental) y además se puede acceder a él a través de Netflix (plataforma streaming). Tampoco es reciente, quizá tenga un año ya en la web y en redes pero es de una actualidad indiscutible y, si me apuran, urgente.
Noam Chomsky, lingüista filósofo y activista estadounidense, severo crítico del capitalismo y sus perversiones, explica con lujo de detalles y sin conceptos rebuscados, los diez principios de la concentración del poder y de la riqueza en Estados Unidos. Claro que en cuanto esté atento al documental, encontrará sin dificultad todas las asociaciones y coincidencias que se pueda imaginar con respecto a la realidad que vivimos en México y, sin duda alguna, en otros países, pero México es lo que me importa y es siempre en el que pienso primero.

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Noam Chomsky. Foto: Ecoosfera.

Los diez principios son los siguientes, digo, la simple enumeración les sonará cercana, conocida: (1) reducir la democracia, (2) moldear la ideología, (3) rediseñar la economía, (4) desplazar la carga, (5) atacar la solidaridad, (6) dirigir las instituciones reguladoras, (7) manipular las elecciones, (8) mantener a la plebe bajo control, (9) fabricar el consentimiento y (10) marginar a la población. Si se tratara de una check list bastaría con poner palomita a todas.
Comentaré hoy sólo uno de los principios, el cuarto: desplazar la carga, porque resulta que está estrechamente vinculado con varios temas recientes que he manejado en este mismo espacio como la desigualdad y el nivel tan bajo y criminal de los salarios en México ¿de qué se trata? ¿A qué se refiere con eso de desplazar la carga? Bueno, pues a algún genio vinculado con el poder y la riqueza extrema se le ocurrió que los más ricos, que los capitalistas mayores, ya no pagaran tantos impuestos y que era mejor “desplazar la carga” hacia la población en general. En el documental, con datos de la Tax Foundation, del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y del área de investigación y servicio de análisis de impuestos del Congreso estadounidense, se muestra cómo los más ricos han dejado de pagar tantos impuestos y cómo, los menos ricos, básicamente la clase trabajadora cautiva, paga más impuestos. Los gravámenes que se han incrementado son al consumo y al salario, es decir, a la  mayor parte de la población. Para los poderosos esto tiene un nombre que ellos mismos, dice Noam Chomsky, han puesto de moda: Precariat o Precarious Proletariat, en otras palabras, la precariedad del proletariado.
Por supuesto que esto profundiza la desigualdad en el reparto de la riqueza, un discurso que, por cierto, ha estado ausente de la demagogia trillada de la clase política en México. Hace mucho que no escucho que algún gobernante prometa, se comprometa o por lo menos lo diga para simular, que sabemos que les encanta, que combatirá la desigualdad y tomará medidas para un-reparto-más-justo-de-la-riqueza.
En este concepto de la precariedad del proletariado ubico, entre otras realidades, el papel cada vez más marginal e inútil de los sindicatos; la consecuente nula defensa de los derechos de los trabajadores; el ascenso de las empresas de outsourcing (subcontratistas); los contratos de seis meses; adiós a la antigüedad en los empleos y adiós, en general, a otras prestaciones que eran por ley que garantizaban ciertas condiciones y cierto nivel de vida que no era tan precario como ahora.
Y la crisis económica es tal y está la situación tan grave y complicada para la clase trabajadora, que estamos llegando a un punto en que nos conformamos con este panorama porque de otra manera perderíamos nuestro trabajo. Para algunos filósofos contemporáneos se trata de aceptar o hasta propiciar una especie de auto explotación porque de otra manera, no tendríamos posibilidades de desempeñar una actividad, la que sea, que nos permita obtener los ingresos necesarios para vivir al día en el mejor de los escenarios, para sobrevivir, en el peor.
Reitero la invitación para que vea este documental y, por favor, corra la voz.

Columna publicada en el El Informador el sábado 17 de febrero de 2018.

sábado, 23 de enero de 2016

Daniel Bell

Ciudad adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

El próximo 25 de enero se cumplen cinco años del fallecimiento de Daniel Bell, y la coincidencia es afortunada porque hace apenas una semana escasa, tuve la primera noticia de este intelectual estadounidense, de izquierda, pensador y feroz crítico del capitalismo. Durante la conferencia inaugural del Doctorado en Historia de la UdG, el orador, Héctor Raúl Solís Gadea, rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, de formación sociólogo, preparó un trabajo con base en tres académicos del más alto nivel y su relación con la historia.
Max Weber, Isaiah Berlin y Daniel Bell. De los tres, este último llamó particularmente mi atención, primero porque desconocía su vida y su obra y, segundo, por las referencias que de él hizo el Dr. Solís y que operaron como una invitación abierta e inmediata a conocer un poco más de quien fuera sociólogo y profesor emérito de Harvard.

Daniel Bell (1919-2011). Fuente: Sociología contemporánea.

Como decía, murió hace apenas cinco años y su obra es de una actualidad aplastante. Me preguntaba cómo es que alguien así de notable, en estos tiempos, no sea tan conocido, fuera del ámbito académico que incluye la revisión de su pensamiento y de los círculos de eruditos. Encontré una respuesta, aunque sin duda habrá más, y es que pensadores que critican con fundamentos incuestionables el capitalismo en el que estamos inmersos, no tienen mucha difusión; para qué dar espacio desde medios capitalistas a pensadores que podrían influir en un cambio de conciencia entre la población, pensando en masas, más allá de espacios universitarios y académicos.
Sí lo creo, pero bueno, he tenido noticia de este intelectual y la quiero compartir aunque sea brevemente a ver si esto sirve también como invitación para leerlo, releerlo quienes ya lo conocían y, sobre todo, para reflexionar en torno a sus ideas.
Dos de sus obras,  El fin de la ideología (1960) y Las contradicciones culturales del capitalismo (1978) forman parte de la lista de los cien libros más importantes de la segunda mitad del siglo XX según el suplemento literario de The Times en Londres. De hecho, él está catalogado como un pensador clave de este mismo periodo y casi debería convertirse en lectura imprescindible para entender mejor el mundo en que vivimos.
Bell señaló claramente las contradicciones del capitalismo. Es difícil no estar de acuerdo. Él escribió que el capitalismo occidental había llegado a depender del consumismo, la codicia y el endeudamiento generalizado, tres conductas opuestas a “la vieja ética protestante de la frugalidad y la modestia”, destacada tanto por Weber como por Tawney como la principal razón del éxito del capitalismo. No más, ya no es así. Según la referencia del Dr. Solís Gadea, Bell criticaba las tarjetas de crédito (endeudamiento) porque estaban terminando con la cultura del esfuerzo. Los logros dejaron de ser el resultado lógico de una vida de trabajo porque ahora, en muchos casos y pensando en cuestiones materiales, se obtienen y disfrutan mientras se pagan en cómodas mensualidades.
En El fin de la ideología, Bell sostenía, 30 años de la caída del comunismo, que las ideologías que habían impulsado una política global estaban perdiendo fuerza. Decía que la sociedad de masas se caracterizaba (caracteriza) por la homogeneidad, el conformismo, la mediocridad y la enajenación, entre otros epítetos que aplican en las consideraciones sobre el capitalismo.
El fin de las ideologías incluye una discusión y polémica no sólo sobre el marxismo como “protesta romántica” según el propio Bell, sino la cada vez más diluida diferencia entre izquierda y derecha, un asunto que podemos constatar en México fácilmente: el fin de las ideologías en aras del pragmatismo electoral.
La actualidad aplastante de Bell está expresada apenas en este esbozo superficial de su obra, el espacio no alcanza para más, pero así como el ejemplo electoral relativo al pragmatismo de la clase política mexicana, hay otro reciente e indignante que remite de inmediato a las contradicciones culturales del capitalismo: la devastación subrepticia de 57 hectáreas de manglar en Tajamar, Cancún.
Las acciones están suspendidas y sólo que no se continúe con las obras será posible salvar el espacio natural, de lo contrario, será una pérdida más que nos deja sumidos en la impotencia, todo en aras del desarrollo turístico que, por cierto, para muchos es inaccesible y para muchos otros, sólo en cómodas mensualidades sin intereses, por no hablar del gran capital, reflejo de las profundas desigualdades que ha propiciado en el mundo, el capitalismo que criticó Daniel Bell.

Columna publicada en El Informador el sábado 23 de enero de 2016.


jueves, 4 de junio de 2009

Crisis económica en México

Colaboración de Juan Pablo Huerta Ruvalcaba, académico del CUCEA de la UdG sobre la evolución del PIB (Producto Interno Bruto) de México, la quiebra de General Motors y la caída de China como el manufacturero más barato en el mundo. México ahora ocupa el primer lugar.
http://www.notisistema.net/h23/060323.html
Buenas Noches Metrópoli (2)

Crónica sincrónica

México: un tiempo nuevo     Laura Castro Golarte     El aguacero estaba a punto. Amenazó todo el día y los charcos en las esqu...