lunes, 11 de junio de 2018

Menos de un mes


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Hace tres semanas escribí que las encuestas ni los debates eran herramientas confiables para basar en ellas una decisión trascendental como la que tomaremos los electores mexicanos el próximo 1 de julio y también me referí a la guerra sucia, un elemento que lejos de “ayudar” a definir por quién votar, está generando confusión, más enojo social y grandes divisiones en todos los niveles y tipos de relación.
A menos de un mes de la jornada electoral la guerra sucia desde casi todos los frentes se ha recrudecido. Esta semana, dos asuntos específicos afectaron, por un lado, al candidato de la coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano y, por otro, al de la coalición Morena, PES y PT; ambos, todo parece indicar, urdidos por el Gobierno de Peña Nieto, al que se ha acusado directamente.
Por supuesto, llama la atención que esto salga y se difunda con especial generosidad en los medios de comunicación, cuando no había pasado ni una semana de la emisión del reportaje en Aristegui Noticias en donde se revela que Meade, en su calidad de secretario de Energía, permitió un “quebranto” en Pemex por un proyecto de Odebrecht.
El quebranto está calculado en mil 900 millones correspondientes a los primeros meses de operación de Etileno XXI. La aprobación data del sexenio de Felipe Calderón (PAN) cuando Meade desoyó y/o desestimó a otros funcionarios que advirtieron sobre las afectaciones a Pemex con un acuerdo de esa naturaleza; y la puesta en marcha es de este sexenio, de la administración de Peña (PRI). Imposible no pensar en una simbiosis o integración siamesa.
La diferencia de este tema que afecta a Meade con respecto a los otros dos, contra Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, es que el de Meade es resultado de una investigación periodística y de Méxicoleaks (a lo que no ha respondido, dicho sea de paso); y los otros dos se atribuyen directamente a operativos del gobierno peñista; se hace responsable al mismo PRI con todos los recursos y privilegios de que dispone, por ejemplo, para financiar una campaña telefónica anónima contra AMLO y una página titulada "Caso Anaya" con la proyección del video que ha generado gran revuelo en medios de comunicación, particularmente electrónicos, mientras el asunto de Etileno XXI pasó al olvido. Por cierto, incluyo aquí la liga del reportaje de Aristegui Noticias porque (reportaje) por cierto, no contó con la difusión que sí tuvo y tiene el video de Juan Barreiro que involucra directamente a Anaya.
Ahora, ya inmersos en franca guerra sucia, también llama la atención cómo el Frente y su candidato Anaya están asegurando que hay un pacto de impunidad entre AMLO y Peña. Digo, ya se le han descubierto varias mentiras a este candidato (ver Verificado.mx) pero esta particularmente podría incluirse en el script de una comedia barata y de ficción, además.
Me parece desafortunada la ‘acusación’ porque, de tan increíble, lejos de beneficiar al candidato del Frente, lo perjudica: en un intercambio de opiniones con algunas personas, varias de ellas anayistas, hay quienes creen que estuvo y está muy mal que sostengan tal despropósito porque deja entrever desesperación al no lograr incremento en los porcentajes de las preferencias electorales que se han difundido hasta ahora; y les preocupa que su candidato recurra a señalamientos así porque esa conducta fácilmente puede ser interpretada de obsesiva por sus enemigos políticos.
Este es el ambiente de las campañas políticas en México, terrible, de dar vergüenza y pena ajena, sin embargo, no es lo peor: aunque se ha difundido caso por caso, poco se ha profundizado con respecto a los asesinatos de políticos en este proceso electoral. Las elecciones de este año, ya, se ganaron la etiqueta de las más violentas de la historia. Ciento diez políticos de todos los partidos, asesinados: 95 hombres y 15 mujeres (ayer atentaron contra un excandidato en Torreón que se encontraba delicado al momento de escribir esta columna); del total, 69 políticos, 28 precandidatos y 13 candidatos; de todos los casos, siete en el Estado de México, 13 en Puebla, 18 en Oaxaca, ocho en Veracruz y 24 en Guerrero. Y los partidos más afectados, en ese orden: PRI, PRD, PAN y Morena (politico.mx).
A menos de un mes del día de las elecciones, ojalá los mismos políticos dejen a la ciudadanía un tiempo de serenidad y calma para tomar decisiones razonadas y bien documentadas; nos toca informarnos bien, es lo menos que podemos hacer por México en un espacio en donde el margen de operación del ciudadano es corto y está bajo presión.

Columna publicada en El Informador el sábado 9 de junio de 2018.

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