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sábado, 20 de febrero de 2021

No es suficiente

Ciudad Adentro

 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

 

 

Es cierto que nunca en la historia algún gobierno presidencial en México incluyó a tantas mujeres en el gabinete, hasta ahora. Más o menos son mitad hombres y mitad mujeres tanto en el gabinete legal como en el ampliado. Muy bien, sí, para celebrar que se haga un reconocimiento, de esta manera, a las capacidades de las mujeres para encabezar puestos de los de más alto rango en el Gobierno y más allá del género. Sí, pero no es suficiente.

También es cierto que, desde hace algún tiempo, varias organizaciones de la sociedad civil enfocadas en la defensa de los derechos de las mujeres, con años de lucha contra las violencias hacia las mujeres, han sido usadas y/o infiltradas por grupos que, lejos de contribuir a que las causas avancen y se atiendan rezagos de décadas, han logrado que varios de estas asociaciones y sus manifestaciones sean descalificadas, desacreditadas y criminalizadas por varios sectores de la sociedad. Ha sucedido con movimientos feministas y con otros, particularmente de jóvenes estudiantes y de profesores.

Reconocer esta realidad ha llevado a que estos movimientos sean ignorados y desdeñados; se hace como que no existen aun cuando en el discurso se ponderan y se manifiesta respeto. Y, en gran medida, la puerta para la infiltración de gente que nunca antes había acompañado estas causas, la abrió el desdén presidencial por el tema. Hasta ahora, no ha sido y no es suficiente decir que se respeta el movimiento o los movimientos feministas. Es preciso ir más allá y no cortar con la misma tijera, distinguir.

La decisión de que el gabinete sea paritario tampoco es suficiente; urgen políticas públicas más claras, que se noten, que sean hechos cotidianos palpables, medibles, constatables y evaluables contra las violencias, contra los feminicidios, contra las injusticias laborales y de todo tipo, contra desventajas y discriminación, y contra todo lo que ha impedido que las mujeres alcancen las mismas condiciones en todos los ámbitos; faltan más acciones para el adelanto de las mujeres, en calidad, cantidad y carácter de permanencia. Lo que se ha hecho hasta ahora, desde el Gobierno federal, no es suficiente.

El “¡ya chole!” del Presidente Andrés Manuel López Obrador, ante la insistencia reporteril sobre el caso de Félix Salgado Macedonio, nace de su convicción de que todo responde a acusaciones al calor de la contienda electoral o que son ataques de sus adversarios. Se equivoca. Claro que hay adversarios que se aprovechan y seguramente rivales electorales que llevarán agua a sus molinos, más aún con esa respuesta, pero también hay presuntas víctimas y no de ayer o antier. Las acusaciones por violaciones, presuntamente ocurridas en 1998 y 2016, esperan en los juzgados desde hace más de cuatro años.


Fuente: Imagen cortesía del colectivo Las Revueltas tomada de Cima Noticias

No hay sentencia judicial aún, pero las demandas están en proceso; nada más por eso no se debió permitir su registro como candidato de Morena, ni siquiera debió estar su nombre en las encuestas. En este sentido, los mecanismos y normas hacia el interior de los partidos deben ser expresos, claros y transparentes. ¿Hay un proceso judicial en curso del que el aspirante podría resultar inocente o culpable? Entonces no vas a la contienda. Así de simple, hasta que se resuelva. Por cierto, tendríamos que disponer de información precisa sobre las acciones y/u omisiones del Poder Judicial sobre este asunto.

Las autoridades deben resolver; la gente decidirá --si la candidatura se sostiene--, sin embargo, estoy convencida de que, si hay víctimas que acusan de violación, lo primero lo primero es atender sus demandas y que la justicia actúe de manera imparcial y expedita como debe ser cuando prevalece el Estado de Derecho. Que no queden dudas.

Me parece muy desafortunada la postura del Presidente, ojalá corrija. Celebro en cambio, las expresiones de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero: “El respeto irrestricto del derecho de las mujeres a vivir sin violencia es condición necesaria para una representación popular [...] Es responsabilidad de cada partido demostrar que sus candidatos están a la altura de las circunstancias y proceder de acuerdo con las leyes. Aplaudo la conciencia social que no tolera la violencia”.

Falta mucho por hacer, se trata de rezagos de años en todo, de inercias y resistencias que no ceden; y no es ni ha sido suficiente lo que se ha hecho por las causas feministas hasta ahora, no obstante, si el Presidente decidiera “romper el pacto” patriarcal y cambiar la postura sobre el caso Salgado Macedonio, quizá, entonces sí, se podría albergar alguna mínima esperanza de que estamos en el camino.


Columna publicada en El Informador el sábado 20 de febrero de 2020.

sábado, 19 de diciembre de 2020

15 %

Ciudad Adentro 

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Antes de abordar el tema del incremento salarial que entrará en vigor en enero del año entrante y que considero una muy buena noticia, quiero referirme a dos asuntos. El primero tiene que ver con el asesinato de Aristóteles Sandoval, un político jalisciense que fue diputado, presidente municipal de Guadalajara y gobernador de Jalisco. Lo lamento, por la pérdida y el dolor que esto causa a su familia, pero también por los altísimos niveles de violencia e inseguridad en el Estado. Es difícil, lo sabemos, pero ojalá, ojalá se esclarezca, que se sepa exactamente qué pasó y que los responsables rindan cuentas ante la justicia.

Esta noticia ha consternado a propios y extraños, porque además deja en evidencia una realidad que las autoridades en Jalisco tienen que enfrentar en lugar de estar buscando cómo responsabilizar a otros.

Y sobre esta proclividad a señalar a otros en lugar de cumplir con lo que toca, el otro asunto que urge y en el que tenemos mucho que ver nosotros, como ciudadanos, es el cuidado y las precauciones con respecto a la pandemia. Si bien el gobernador dijo hace unos días que no había ninguna medida que tomar refiriéndose a cierres o restricciones, la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado sí emitió un comunicado en el que solicita a la población que no se hagan posadas, ni fiestas navideñas que superen las 10 personas. La pandemia existe, afecta a todo el mundo y en México se ha recrudecido, Jalisco no es la excepción. Ojalá que las autoridades dejen de hacer comparaciones inútiles, sin sentido, electoreras y se enfoquen en el entorno inmediato dentro de su esfera de responsabilidades. Por favor.

Ahora bien, sobre el salario. Desde hace años, como muchos otros, he insistido en la urgencia de que en México se recupere la capacidad del poder adquisitivo. En 2008, cuando aquella pandemia, mientras en otros países de América Latina se optaba por incentivar el mercado interno aumentado los ingresos de las personas, vía salarial y reducción de impuestos, en México, con Felipe Calderón en la Presidencia, se hizo lo contrario. Lo critiqué entonces y reitero ahora que esa no es la solución, para quienes desde ya se desgarran las vestiduras por la decisión de aumentar el salario mínimo en México con la idea, desde diciembre de 2018 para acá, de recuperar el terreno perdido sobre todo del sexenio de Luis Echeverría Álvarez hasta hace dos años.


Luisa María Alcalde Luján, secretaria de Trabajo y Previsión Social.


Quizá sirva recordar que México es uno de los países en el mundo con salarios más bajos y donde los trabajadores laboran más horas que en ninguna otra nación. Y que no salgan con que la productividad y bla bla bla, esa es una responsabilidad de la clase empresarial; la productividad se debe incentivar desde adentro de los negocios y no soslayarla sólo porque si alguien deja el empleo, es fácil sustituirlo con el que sigue en la fila interminable de personas desempleadas en México y con necesidades apremiantes. Ojo.

Que la gente gane más significa que gastará más, que invertirá ese dinero en la resolución de sus necesidades básicas y urgentes, consumirá y esos recursos se integrarán al dínamo de la economía ¿es tan difícil de entender? Pensaría que no, pero luego veo las cifras de la OCDE de que en México ganan más los accionistas que los empleados en contraste con los demás países miembros de esa organización, y entonces pienso que sí y en la mezquindad de una buena parte de la clase empresarial en México, justo la que más se queja del incremento al mínimo de 15 % para seguir con la recuperación paulatina del poder adquisitivo de los trabajadores en el país.

El salario mínimo pasará de 123.22 a 141.70 pesos diarios, se trata de 18 pesos más que ni siquiera alcanzan, por ejemplo, para tomar dos camiones en Guadalajara en un día; la tarifa es de 9.50 y, dicho sea de paso, es carísima para un transporte tan deficiente e insuficiente como el que tenemos. Esto en casi todo el país, menos en los estados de la frontera norte, donde pasará de 185.56 a 213.39 pesos.

Con este incremento, México avanzará ocho posiciones en el ranking internacional de salarios, aunque todavía estamos muy abajo: lugar 76 de 135. Hubo un tiempo (1980) en el que México ocupaba el lugar ¡12! entre esos mismos 135 países, con José López Portillo, pero empezó a caer sin remedio ante la inmovilidad y ceguera ficticia de quienes se han enriquecido como defensores de los trabajadores: en 1990 cayó al lugar 30, con Carlos Salinas de Gortari, sí, el personaje que algunos extrañan al punto del delirio; en 2000 al lugar 48 entre el final de la gestión de Ernesto Zedillo y el principio de Vicente Fox y en 2010, con Felipe Calderón, cayó 33 lugares más para ubicarse en el sitio 81. ¿Y hoy hay quienes se desgarran las vestiduras porque se está revirtiendo esa tendencia? De verdad que no lo puedo creer, los niveles de inconsciencia y de egoísmo son descomunales. No sé qué gusto hallan en escupir para arriba.


Columna publicada en El Informador el sábado 19 de diciembre de 2020.

sábado, 11 de abril de 2020

Es tiempo de cerrar filas


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Está dicho que el próximo lunes se harán anuncios importantes, directamente el Presidente de la República, Andrés Manuel López, durante la “mañanera”, con respecto a las estrategias y medidas en torno a la pandemia que afecta al mundo. Lo dijo ayer, sólo un día después de que el Dr. Hugo López Gatell reiterara que México está por entrar a la fase tres de la evolución de la enfermedad Covid-19 que causa el coronavirus SARS-COV2.
No hay una fecha exacta para el inicio de esta tercera etapa, pero hay indicios de que puede suceder en cualquier momento cuando mucho en dos semanas, con base en las estimaciones, los simuladores, los cálculos matemáticos y las experiencias en otros países. Y no hay una fecha exacta porque en México se han tomado medidas desde enero dirigidas a “aplanar la curva” con una previsión tan precisa que se llegó a juzgar de inacción.
Y esta determinación por “aplanar la curva” tiene el propósito de impedir que el número de casos en total, sobre todo los graves, se dispare y así evitar, por ende, la saturación de los servicios de salud en México. Las medidas se han enfocado en no pasar por lo mismo que Italia, España y Estados Unidos, sobre todo. Tres países de primer mundo cuyos sistemas de salud no han sido suficientes para contener la incidencia exponencial de casos totales, graves y fallecimientos.
Día con día, puntualmente, desde hace semanas, el subsecretario de Salud López Gatell, junto con expertos de diferentes aspectos relacionados con las medidas para enfrentar la pandemia, explica, como si siguiera un guion, cómo están las cosas y cómo se van a poner, por eso la insistencia, a partir de la segunda fase, sobre todo, de que nos quedemos en casa, tomando en cuenta que no todos podemos por la realidad social y económica de México.

CoronavirusApp.
En este contexto, y por eso me alargué un poco, quiero hacer un llamado, como un mensaje urgente en una botella arrojada al mar, para quien la encuentre, a no perder la perspectiva, a enfocarnos en lo importante y esencial de las circunstancias por las que atravesamos y desdeñar, ignorar, hacer a un lado y oídos sordos a todo lo siguiente: el ruido político-partidista, el discurso recurrente de odio y descalificación, las noticias falsas miles de veces repetidas, las tergiversaciones, los malentendidos y las interpretaciones erróneas de casi todos los mensajes del Gobierno federal, las campañas de desprestigio infundadas, la siembra de dudas, las ofensas y burlas innecesarias, la mezquindad y estulticia de actores políticos como el gobernador de Jalisco o el de Nuevo León; los intentos golpistas de algunos empresarios, sobre todo cupulares, que exigen lo que no otorgan (responsabilidad, fin a la confrontación, a la descalificación infundada, a las divisiones); la información generadora de pánico y alarma, alentadora de incertidumbres y de miedo, en tiempos en que es muy fácil que eso suceda. Por favor, nada de esto nos servirá para salir adelante, para sobrevivir. Es criminal quien lo promueve, quien lo financia.
Viene lo peor de la pandemia y nosotros, usted y yo, la gente que amamos este país, que trabajamos día con día para salir adelante, que deseamos lo mejor para nuestros hijos, que soñamos con una patria que alcance para todos, nos necesitamos juntos. La solidaridad que se nos reconoce en el mundo, es real, fuerte y poderosa a pesar de los embates en la República de las redes sociales por desbaratarla y promover la división y el encono entre nosotros mismos. Nos necesitamos juntos. No me cansaré de decirlo y de apelar a ello.
Confío en que se están tomando las mejores decisiones en el Gobierno de la República para transitar de la mejor manera por un escenario inédito y por lo tanto histórico, para el que no había antecedentes de manejo; la reacción en México ha sido reconocida a nivel internacional. Nos toca quedarnos en casa lo más posible, los más posibles.
El llamado es urgente. De no salir y atiborrar los mercados depende que no se disparen los casos en México. El Gobierno federal trabaja desde enero en las medidas de preparación del sistema de salud, de contención, de información, esto es muy importante y es tan real y efectivo que ahí están los números de México en el panorama mundial de la pandemia. Depende de nuestro nivel de conciencia y entendimiento que esto no se salga de control. Perspectiva. Nos necesitamos juntos, es tiempo de cerrar filas.

Columna publicada en El Informador el sábado 11 de abril de 2020.

lunes, 13 de enero de 2020

2019-2020


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Este 2019 que está por terminar ha sido un año con claroscuros o altibajos muy marcados y me voy a referir específicamente al Gobierno de la República mexicana, a la administración de Andrés Manuel López Obrador. Los dos puntos más negativos, reconocidos incluso por el mismo Presidente, son o habían sido, uno, la inseguridad y los altísimos niveles de violencia; y dos, el estancamiento de la economía.
El primero, lamentablemente, permanece y en algunos puntos empeora; pero el segundo ha cambiado en las últimas semanas por decisiones y circunstancias recientes relativas al acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá (con todo y que aún no se completa el proceso legislativo), salario mínimo, nivel inflacionario, paridad peso/dólar y noticias de inversión de parte del sector empresarial que, ciertamente, no son las primeras pero como que ya van a empezar a soltar capitales en diferentes sectores de la economía nacional. Urge.
En general y con todas las reservas dada la fragilidad en esa materia a nivel mundial, el panorama se avizora un poco mejor que el de este año. Me parece muy interesante el estudio de la CEPAL sobre las perspectivas económicas para México 2018-2019, con datos para tenerlos en mente (https://www.cepal.org/es/notas/perspectivas-economicas-mexico-2019) y bueno, sobre el año entrante hay varios analistas que comparten sus previsiones: hay más o menos acuerdo en que los factores externos que han influido en el estancamiento en México, se han reducido, las estimaciones de recesión en Estados Unidos por ejemplo o, como ya mencioné, el temor de que no se firmara el T-MEC. En cambio, la percepción con respecto a los factores internos, es más bien negativa, pese al reciente anuncio de invertir junto con la iniciativa privada 859 mil millones de pesos en infraestructura. Hay que ver.
El segundo punto de los más negativos este año, o el que más, es el de la violencia y operación del crimen organizado al grado de que en noviembre ya se calculaba que 2019 sería peor que 2018, tanto, que se agrega el calificativo “histórico” a cualquier consideración al respecto. Es claro que los niveles de violencia en el primer año de esta administración federal no surgieron, se desarrollaron y alcanzaron el apogeo al que han llegado, todo en 2019, hay antecedentes que todos conocemos, pero sí es fundamental que se revise y ajuste la estrategia de combate porque es claro que no está dando los resultados calculados. Este es, pues, un punto malo, muy malo para calificar 2019 y, en automático se convierte en el principal desafío de cara al año que está por comenzar, junto con el económico por supuesto.
Al cierre de 2018, el número de muertes vinculadas a la operación del crimen organizado llegó a 36 mil (hay variaciones dependiendo las fuentes, pero de todos modos es una barbaridad) y a noviembre de 2019 la cifra llegaba a 29 mil 574.
Ahora bien, estos dos asuntos nos afectan tanto a todos, que de pronto queda poco espacio para otorgar atención a diferentes tareas y pendientes que han ido caminando; además de que en el espacio de lo político del que forman parte los opinólogos, hay demasiado ruido e interferencias. He notado que las principales críticas al Gobierno de AMLO están marcadas por la desinformación, por la manipulación mediática y la tergiversación de datos, digo, no es un asunto de percepción o de que a mí se me figura o yo creo, es una descripción, porque en varios temas me he dado a la tarea de verificar y reverificar y se difunde información errónea, también vía WhatsApp o por Twitter. La invitación aquí es a estar bien informados para juzgar las cosas como son y no como parece que son, digo, es cierto, a veces el estilo del Presidente no ayuda en materia de precisión y surgen entonces las oportunidades para los malentendidos y las peores interpretaciones. Así es.
Bueno, antes de que se me acabe el espacio quiero destacar varios puntos a favor: la reforma laboral, la reforma educativa, el programa para jóvenes, los golpes contra la corrupción que deben llegar hasta sus últimas consecuencias, algunas primeras medidas estratégicas contra el crimen organizado (de las recomendadas por Edgardo Buscaglia), la negociación del T-MEC con buenas noticias para los trabajadores mexicanos, el aumento al salario mínimo, la baja inflación y otros. Falta como en todo, mantener las decisiones que implican cambios profundos y de largo aliento, como la agenda social y educativa para combatir la delincuencia, así como cuidar la operación correspondiente.
Seguimos vivos y atentos, con esperanzas y preocupaciones y sí creo, pese a todo, que el año 2020 será mucho mejor para todos... es el deseo.

Columna publicada en El Informador el sábado 28 de diciembre de 2019.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Golpes


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Desde hace lustros, Vicente Fox y Felipe Calderón, más el primero que el segundo por lo menos mediáticamente, han criticado y perseguido a Andrés Manuel López Obrador con argumentos, desde siempre, débiles. Se valieron del poder que han llegado a tener para combatirlo con éxito, hasta 2018 cuando los excesos y barbaridades tanto del PRI como del PAN (insisto en que no tenemos mala memoria), entre otros factores, dieron el resultado que dieron en el proceso electoral de ese año.
Nada menos el sábado pasado le dediqué el comentario a Vicente Fox y a su mezquindad, no con el Presidente, sino con el país, porque además todas sus críticas carecen de posturas sólidas, se queda a nivel de epítetos y frases ingeniosas --según él-- en redes sociales, que se le empiezan a revertir. Lejos de aportar o tener por lo menos la intención de que las cosas vayan mejor en México, como él no lo logró, sus comentarios enrarecen, enturbian el ambiente.
En el caso de Felipe Calderón, pues está el antecedente de 2006 y todo lo que sabemos y recordamos más sus críticas también en redes sociales, como si su sexenio hubiese sido perfecto y tuviera toda la autoridad para cuestionar cuando en realidad el desastre de inseguridad y violencia se lo debemos a él, más a él que a ningún otro.
Pues en una semana, poco más, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aun cuando intervinieron actores ajenos --en teoría-- al radio de influencia del Presidente, recibió dos noticias que no pueden ser sino buenas (golpes) contra dos personajes nefastos por donde se le vea. Primero contra Fox. Aquí sí, desde el Gobierno federal, se da a conocer a través de una filtración que la Unidad de Inteligencia Financiera lo investiga por un presunto y millonario fraude al fisco. Lo comenté la semana pasada. Curiosamente, a partir de esto el expresidente se ausenta de redes sociales, Twitter específicamente, y reaparece para ¡felicitar a AMLO! por los avances en el T-MEC (antes Tratado de Libre Comercio o TLC, como lo nombró Fox en su mensaje). Lo que hay que ver y lo que tiene que hacer este individuo para tratar de salvar el pellejo.
El golpe contra Felipe Calderón, quien aparentemente no se da por aludido, ha tenido dos etapas, una light, por así decirlo, aunque no por eso superficial o desdeñable. Me refiero a los cuestionamientos por la “estela de luz”. Se presentó una denuncia en su contra ante la Fiscalía General de la República donde se le acusa de abuso de autoridad, usurpación de funciones y ejercicio indebido del servicio público. El asunto salta desde un ámbito privado por así decirlo pero conduce al terreno de lo público y mediático, algo que estaba en las inconformidades ciudadanas que acumulamos desde hace tiempo: el altísimo costo de una obra inútil, sin significado ni valor simbólico; de 200 millones de pesos que se presupuestaron en el inicio (y es mucho) se pasó, por lo menos, a más de mil 300 millones de pesos, un incremento fuera de toda proporción, escandaloso, una barbaridad, una ofensa.
La segunda etapa del golpe (heavy), de la que abiertamente Calderón se dice no enterado, es la detención de Genaro García Luna, un hecho iniciado y consumado en el vecino país del norte y del que se espera, como no ha sucedido en México y, por lo tanto, sería histórico, un “maxiproceso”. Vamos a ver.
Están saliendo muchas cuestiones a la luz y más que aparecerán, como, por ejemplo, que definitivamente el expresidente tenía conocimiento de la presunta extorsión que hacía García Luna al Cártel de Sinaloa, nada más y nada menos (también se maneja como soborno del segundo con respecto al primero, la conceptualización es totalmente distinta y no es cosa menor, se tendrá que aclarar).
Son dos golpes muy fuertes ahora sí que contra acérrimos enemigos o adversarios como le gusta decir al Presidente (ya no tendrá justificación ese discurso) sin embargo, el asunto no es, no debe ser ese, el librarse de dos personajes perjudiciales e incómodos, sino de que se haga justicia. Colegas que han investigado estos temas, sobre todo los relativos a la detención de García Luna, habían sido desoídos sistemáticamente.
Una conclusión real y apegada a derecho en estos casos específicos, justa, por fin justa, sí nos daría noticia de un cambio de fondo en el orden de las cosas, algo que los mexicanos esperamos desde hace mucho tiempo, más allá de simplemente golpes mediáticos o incompletos o efímeros.

Columna publicada en El Informador el sábado 14 de diciembre de 2019.


domingo, 8 de diciembre de 2019

Un año


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Hay cosas que no me gustan: el pleito con los medios de comunicación, por ejemplo; o la insistencia en dividir a los mexicanos entre los que están con él (me refiero al Presidente de México) y los que no (una actitud que contribuye a radicalizar a chairos y a fifís, un discurso desafortunado y exaltado, de un lado y de otro, ¡pa’aburrir!). No me gustan algunas declaraciones ni reacciones de miembros de su gabinete, ni que muchas decisiones que se han tomado no se hayan explicado bien. No me gusta los escasos resultados en materia de seguridad pública.
Aparte está lo que me gustaría: que las mañaneras no fueran todos los días, que el discurso del Presidente siempre fuera incluyente (de y para todos los mexicanos, todos, todos, sin excepción alguna); que en esas conferencias de prensa algunos colegas de plano no se presentaran, los que hacen preguntas largas y lambisconas o preguntas fuera de contexto o cuestionamientos imprudentes e innecesarios; me gustaría que hablara más rápido y que explicara mejor todo lo que expone, pero si no, me gustaría que tuviera un equipo de comunicación que reaccionara de inmediato, que estuviera muy bien preparado y distribuyera la información con toda la amplitud para no dejar espacios para las dudas o para las tergiversaciones y la manipulación.
Me gustaría mucho que no se satanizara a quien critica o señala sin intenciones ocultas; y que no se cortara con la misma tijera a los periodistas. Que el Presidente de México (su equipo más cercano, sus asesores) discriminara y valorara la crítica constructiva y responsable, que la hay; y que tomara en cuenta a expertos en diferentes áreas que aportan su conocimiento con las mejores intenciones de contribuir a la definición de políticas públicas de urgente implementación y más efectivas.
Me gustaría que tuviera un poco de humildad real y reconociera que no lo sabe todo, ni lo puede todo; y que cuando llegó a la silla presidencial encontró las cosas peor de lo que le habían informado, de lo que las esperaba; y que no es fácil y la responsabilidad sobre sus hombros, descomunal. Y que no va a alcanzar a hacer tanto como quisiera, como prometió.
Me gustaría que dejaran ya a un lado el discurso de los gobiernos del pasado (los mexicanos nos acordamos muy bien de todo eso) y se pusiera a trabajar, en el poco tiempo que tiene, para cambiar las cosas de fondo en lugar de repetir el discurso que se enfoca en adversarios y enemigos políticos. Así, paulatinamente, Andrés Manuel López Obrador, ha ido tirando capital político. Me encantaría que trascendiera ya esa postura que lo limita y mostrara que es capaz de gobernar de otra manera, diferente y mejor, por supuesto, para todos los gobernados; y que pese al poco tiempo logrará hacer lo que nadie antes porque romperá patrones... Eso me gustaría.
También hay cosas que me gustan: la decisión de mantener la disciplina en el manejo de las finanzas públicas (el índice inflacionario ha bajado y, aparte, en un caso inédito, las repercusiones favorables en la microeconomía); el enfoque profundamente social del presupuesto de egresos de la Federación para el año que entra que privilegia la atención a los adultos mayores y a los jóvenes; el estilo diferente de gobernar en comparación con todos los anteriores respecto a las decisiones que toma y, en general, la transparencia que practica; la determinación, con acciones precisas y evidentes, de combatir la corrupción sin tregua ni cuartel; el autocontrol para no caer en ciertos juegos como los de la CNTE y Antorcha Campesina; la contrarreforma educativa; la supresión de lujos en la burocracia antes dorada y la austeridad en general; el aumento al salario mínimo y la pretensión de mejorar los ingresos de los mexicanos de manera significativa a lo largo del sexenio (medidas contra la desigualdad); y, entre otras cuestiones, la reforma en materia sindical que rompe con décadas de corrupción y de corporativismo, de traiciones a las clases trabajadoras (a todos los mexicanos en realidad).
Ha pasado un año, faltan cinco; se puede hablar de altibajos y claroscuros, pero creo que hay más altos y claros que lo contrario. Vamos a ver qué sigue y cómo sigue.

Columna publicada en El Informador el sábado 30 de noviembre de 2019.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Cordura


Ciudad Adentro


LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Cuando era niña y luego adolescente, y me enfrascaba en alguna discusión sin fin con mis hermanos o ellos conmigo, mi mamá siempre me decía: “que en ti quepa la cordura”. No sé si lo lograba, pero por lo menos hacía el intento, quizá en algunas ocasiones no le hice caso, pero en la mayoría sí porque cuando “aprudentaba”, las cosas se calmaban y seguíamos adelante como si nada. Cosas de la vida cotidiana.
¿Por qué traigo a cuento esta anécdota infantil? Porque siento que en México estamos inmersos en una vorágine de desencuentros, discusiones vacuas, sin sentidos, orgullos mal entendidos, mezquindad y descalificaciones justificadas e injustificadas, muchas veces irracionales y hasta enfermizas; y todos, los de un bando y los de otros, están terriblemente enganchados mientras el país se nos va como agua entre los dedos... En alguien tiene que caber la cordura. Si fueran todos sería ideal, aunque creo que con que uno empiece será suficiente. Me gustaría que fuera el Presidente Andrés Manuel López Obrador, debe ser él (y en Jalisco, el gobernador Enrique Alfaro).
Del lado de la oposición no espero nada, ni siquiera pensaría en exigirles como ciudadana, pero si alguien de ese lado decide “aprudentar” se llevaría todo el reconocimiento y sin duda pasaría a la historia como alguien cuerdo, preocupado por México, capaz de sacrificar algo o mucho por el bien de todos los mexicanos.
En los casos del Presidente y del gobernador quisiera que erradicaran de su discurso la palabra “adversarios”, para empezar. Están por cumplir un año de gestión y siguen viendo moros con tranchete en todos lados, incluso en la crítica que es auténtica y de buena fe emitida con la única intención de aportar para que las cosas cambien y mejoren.
Se les está yendo el tiempo en pleitos con los medios de comunicación, con los periodistas conservadores y neoliberales según algunos de sus juicios y apreciaciones, y no pasarán a la historia como los mejores gobernantes. Cayeron en el juego de las “malditas” redes sociales y creo que tienen toda la oportunidad, el poder y el liderazgo por su aceptación entre la gente de a pie, de todos los que les otorgaron su voto con grandes esperanzas, de salir de esa espiral sin fin, recomponerse, pararse sin titubeos en tierra firme y comportarse como estadistas, como líderes de Gobierno capaces de convocar a todos, sin distinción de colores, sin cálculos electorales, sin divisiones estériles y desgastantes, para sacar adelante a este país y a este Estado.
Los niveles de inseguridad y violencia son graves, muy graves; estamos en la mira de Estados Unidos y eso no lo podemos permitir por ningún motivo. Nunca ha dado resultado la intervención del Gobierno de ese país en los asuntos internos de otros. Al contrario, hay que echar una ojeada a la historia desde mediados del siglo XX a la fecha.
Urge que en ellos quepa la cordura, deben “aprudentar”, asesorarse sin remilgos con los mejores, dejar el amor propio a un lado y enfrentar con todos, una vez que logren el cierre de filas, todos los problemas, particularmente los relativos a la violencia y la operación del crimen organizado.
Ni en ellos ni en ningún actor político con capacidad de decisión e influencia debe prevalecer en estos momentos el cálculo electoral, es bajeza y mezquindad químicamente pura. Lo primero es lo primero y lo están perdiendo de vista.
Sabemos lo que heredaron (heredamos), no somos tan desmemoriados, ya no lo repitan. Y si es preciso reconocer que las cosas están peor de lo que esperaban o imaginaban y que no podrán cumplir con lo prometido porque no se puede, no en los tiempos ni en las formas, y tendrán que ajustar las políticas pensadas y planteadas desde la campaña, es mejor, mucho mejor (seguramente ganarán adeptos y simpatías), que mantenerse caprichosamente en estilos y decisiones que no están dando resultado.
Por favor. Urge poner un alto, romper la espiral de dimes y diretes, reclamos y enfrentamientos, México está en juego, en alguien tiene que caber la cordura... ya.


Columna publicada en El Informador el sábado 9 de noviembre de 2019.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Sorpresas


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


Hacía mucho que no presenciaba una ceremonia del Grito de Independencia como la del domingo pasado. Después de tantos años la celebración puede llegar a convertirse, para muchos, en rutina y aburrir, es cierto, pero, sobre todo, ver y escuchar a mandatarios que, dicho suavecito, no hicieron bien su trabajo, pues no representaba ningún atractivo.
Las de Peña las vi, creo que casi todas, más por obligación por las lecturas políticas que como ciudadana de a pie; y en general así ha sido desde hace tiempo. La del domingo pasado era, igual, la obligación de las lecturas políticas, aunque también la curiosidad de presenciar la primera ceremonia del Presidente en turno, en este caso Andrés Manuel López Obrador.
Me sorprendió. No me planteé ninguna cuestión previa, no imaginé cómo sería o podría ser pese a las elucubraciones en redes sociales, creo que hasta apuestas se hicieron. Me dispuse a verla con mi familia simplemente para testificar cómo sería y conocer el contenido de las anunciadas veinte vivas.
Reitero: me sorprendió, bueno, he de decir, de hecho, que varias cosas me sorprendieron gratamente. En primer lugar, el espectáculo previo que exaltó las venas y raíces culturales tan ricas, profundas y originales de nuestro país. La esencia, estado por estado, del folklor con altos niveles de calidad en las ejecuciones, en la música, en el vestuario. Casi todos escogieron lo mejor de su repertorio e incluso se presentaron bailables producto de investigaciones históricas y antropológicas recientes. En los cuadros de las 32 entidades quedó expuesta la diversidad, el talento, la historia ancestral, sincrética y contemporánea de esta maravilla de país que es México. Ponderar la difusión de esta riqueza por encima de lo que en sexenios anteriores ha sido la promoción del mal gusto, de lo corriente y vulgar, es un cambio a favor, grande y no menor.

Tomada de: RT

Me sorprendió la gente en el Zócalo. Apostada ahí desde temprano para presenciar tanto las representaciones de los estados como la ceremonia del grito y el espectáculo posterior. De acuerdo con los reportes el saldo fue blanco y se alcanzaba a apreciar en la transmisión el orden que privó en la disposición de los lugares y en el comportamiento de los asistentes.
Me sorprendieron mucho más, ya en la ceremonia, los gritos de la gente, la verdad, hasta me emocionaron. Nunca, en todos mis años de ver y asistir a ceremonias del grito, había testificado un apoyo así para ningún Presidente, hasta ahora. Nunca. Al contrario. En los últimos sexenios lo que ha caracterizado a los mexicanos que asisten a la verbena en el centro de la Ciudad de México, son las rechiflas y los gritos de “fuera, fuera”, entre otros peores.
“No estás solo, no estás solo”, “sí se pudo” y “Presidente, Presidente” coreado por miles, me puso la piel de gallina porque el significado profundo es trascendente, porque refleja la apuesta de millones en el actual mandatario, es noticia del contraste con tiempos pasados recientes y, muy importante, es el refrendo de un apoyo que reclama respuestas, todas las respuestas, las más posibles. Fue un símbolo de lo que millones de mexicanos esperan de esta administración. El Presidente lo ha dicho y reiterado: “no puedo fallar”. Esa afirmación, dadas estas expresiones populares y multitudinarias, debe tener una relación directa con hechos y resultados; no puede ni debe quedar en el aire.
Me sorprendieron las vivas (amén del protocolo, la austeridad y la solemnidad), las nuevas particularmente: “¡Vivan los padres y las madres de nuestra patria!” (en un claro reconocimiento, como nunca, a las mujeres que fueron fundamentales en el derrotero del movimiento independentista); “¡Vivan los héroes anónimos!” (quizá no haya mucho que decir, lo sabemos, sin embargo, es reconocer a los hombres y mujeres, de todos los grupos sociales, cuyos nombres no conocemos y dieron la vida por la causa, los que realmente la hicieron posible); “¡Viva el heroico pueblo de México!” (esta fue la que más me emocionó, lo somos); “¡Vivan las comunidades indígenas!” (jamás reconocidas antes, así, como parte esencial de nuestros orígenes y fundacional de nuestra grandeza) y luego las vivas por cada uno de los valores y principios democráticos y sociales: libertad, justicia, democracia, soberanía, fraternidad universal y paz; y el último: “¡Viva la grandeza cultural de México!” que merece reconocimiento, respeto y práctica por su profundidad, su contenido espiritual y trascendente, por el talento implícito, por la historia, los colores, las evidencias del trabajo de manos mexicanas, el pensamiento y las ideas, las diversas creaciones.
Me sorprendió, finalmente, mi propio y muy vivo sentimiento de orgullo que había estado adormecido, apagado, a fuerza de los más duros embates contra México, los mexicanos y lo mexicano infringidos por los que eran nuestros representantes, aunque no ejercían como tales.

Columna publicada en El Informador el sábado 21 de septiembre de 2019.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Muñoz Ledo


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

De todos modos, ya pasó a la historia. El diputado Porfirio Muñoz Ledo, en una frase grandilocuente, de casi todos conocida ya, dijo: “se puede tener el poder y no pasar a la historia; y se puede pasar a la historia sin tener el poder”. No es que lo haya perdido. Muñoz Ledo es uno de los políticos mexicanos más longevos y aún activos en su oficio, y si bien es digno de reconocer su retiro de la presidencia de la mesa directiva de la Cámara baja para evitar una “crisis constitucional”, también es cierto que acudió a su experiencia, a su pericia parlamentaria para tomar una decisión que, al final de cuentas, más que críticas le reportaría por lo menos reconocimiento pero sobre todo, una mejor relación con sus colegas en el Poder Legislativo en un tiempo nuevo en el que se necesitan consensos y acuerdos. No podía ser de otra manera.
Dijo algo más en su alocución de despedida: “toda mi vida he pensado que la principal virtud de un político es la congruencia” y bueno, con todo y una experiencia personal terrible con Muñoz Ledo, no me queda más que reconocer que sí, que lo ha sido, mucho más que la mayoría.

El Universal 
De sus 86 años de vida, por lo menos 56 se los ha dedicado a la política profesional con una convicción de aportar, propiciar cambios, impulsar reformas que podrían llevar al país a estadios de desarrollo distintos y mejores.
Su formación en Francia, hace décadas, lo marcó respecto a lo que tendría que ser, en México, un sistema político, si no ideal o utópico, sí mejor organizado, más democrático, menos desigual, más auténtico, menos corrupto, más eficiente. Y, es cierto, ha trabajado por eso toda su vida.
La experiencia personal terrible fue durante una entrevista para “Días de Campaña”, el trabajo especial que se publicó en esta casa editorial en el año 2000, que contemplaba entrevistar a los seis candidatos y cubrir algunas de sus giras proselitistas. Tres veces acompañé a cada candidato, excepto, justamente, a Muñoz Ledo, porque fue cuando se sumó a la candidatura de Vicente Fox.
La entrevista fue ríspida, accidentada (en un momento, después de que me regañó porque le tomé una foto en la cocina de un restaurante, mientras me subía a la camioneta, el candidato del PARM todavía cerró la puerta y, de manera involuntaria por supuesto, me agarró el pie, casi me lo fractura). Anécdota aparte, ahora que leo la transcripción me doy cuenta de que sí, ha sido congruente, ha mantenido sus aspiraciones para el sistema político mexicano.
Si el lector lo recuerda, Muñoz Ledo inició en el PRI, luego se sumó al grupo “disidente” encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, juntos llevaron adelante la campaña de 1988 con el Frente Democrático Nacional; más tarde, después de la caída del sistema y otros hitos que cambiaron el panorama democrático-electoral, fundaron el PRD. Porfirio siguió con su idea de una Nueva República que, de manera muy resumida, implicaba la convocatoria a un Congreso constituyente para trabajar en una nueva carta magna que incluyera un cambio de sistema, estructural, para transitar del vigente a uno parlamentario con Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. Esto no ha sido posible hasta la fecha, pero Muñoz Ledo lo ha intentado y, por sus discursos y entrevistas, no ha quitado el dedo del renglón.
Agrego aquí un fragmento de aquella entrevista que se publicó en El Informador el 9 de marzo de 2000 en la página ocho de la sección A (si tiene interés en leer la entrevista completa este dato se necesita en la navegación directa de la Hemeroteca Informador): “[…] Estoy hablando de lo que he hecho: la Alianza Democrática por el Sufragio Efectivo, la ADSE que fundamos en 1987, fue la primera organización a la que confluyó la Corriente Democrática, el Partido Mexicano Socialista de entonces y el PAN, hicimos un proyecto de cambio democrático. Luego hicimos una plataforma común para la reforma electoral del 89 que el PAN no cumplió; luego hicimos el programa de trece puntos para la reforma electoral del 93 que el PAN cumplió muy poco. Luego hicimos... todos esos documentos, los promoví, tú servidor. Hicimos la Alianza por la República en 97. (Ahí) están los documentos, propiciando un acercamiento de los partidos y una candidatura común para el gobierno de la ciudad de México […]”.
A las pocas semanas se integró a la campaña de su paisano porque, aunque cuestionó el voto útil, era la única manera de llegar; creyó que así podría impulsar su proyecto.
Esto fue en 2000. Muñoz Ledo ahora se compromete a promover y acompañar los diálogos parlamentarios que permitan una transición institucional en la Cámara baja, desde el partido en el poder. Vivimos en México un tiempo nuevo y son necesarias decisiones de esta naturaleza.

Columna publicada en El Informador el sábado 7 de septiembre de 2019.

viernes, 7 de junio de 2019

Con todas sus letras


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Creo que no fue difícil decirlo, no me dio esa impresión, sin embargo, lo que sí se antoja complicado, y mucho, es que otros lo secunden a gran escala para que caminen todos los asuntos que planteó. Estoy hablando de Francisco Labastida Ochoa, quien fuera gobernador de Sinaloa, secretario de tres carteras: Energía, Agricultura y Gobernación y candidato a la Presidencia de México en el año 2000, cuando el PRI perdió por primera vez en 70 años.
Desde hace varios días Labastida Ochoa ha sido entrevistado de manera recurrente porque se opone a que se convierta en presidente del PRI, el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, a quien le dicen “Alito” o “Amlito”, por la supuesta cercanía que dicen tiene (los mismos priistas) con el Presidente de la República. Afirma que si gana el PRI terminará por desaparecer.
De todas las entrevistas sí quiero destacar la que le concedió a Carmen Aristegui el jueves pasado, de hecho, recomiendo ampliamente que la escuchen íntegra, no tiene desperdicio, porque además del asunto interno del partido, habló de otras cuestiones que podrían servir para normar criterios y apreciar en su justa dimensión varios procesos encaminados en nuestro país en diversos frentes.
Trataré de detallar algunos puntos, pero el primero que quiero destacar tiene que ver con una conducta contumaz del PRI a la que los correligionarios se aferran tercamente y que, por primera vez en un priista que ha llegado a altos niveles como servidor público (también fue senador) brilló por su ausencia: la simulación.
Con todas sus letras, Labastida Ochoa dijo que el PRI ha sido un instrumento para otorgar canonjías y privilegios. Así. También aseguró que nunca había visto tantos excesos en gobiernos priistas como en el de Enrique Peña Nieto: “se pasaron”; y luego: “el peor sexenio para Petróleos Mexicanos desde la expropiación de 1938” fue el pasado. Y no se quedó en una apreciación personal, ofreció datos: de 2012 a 2018 la deuda de Pemex creció 70 por ciento. Y la cifra es difícil de comprender como el mismo priista dijo: “dos millones de millones 200 mil millones de pesos”.
El peor sexenio para Pemex por la deuda pero también porque se cayó la producción de barriles de dos millones y medio, a un millón 600 mil más o menos; y las reservas, de 13 mil millones de barriles andan en “siete mil (millones) y pico”, como quien dice, la mitad. Ofreció un dato sobre las refinerías: de estar trabajando a 80 % de su capacidad instalada más o menos, se cayó a 37 % cuando el promedio mundial es superior a 90. Y ni qué decir de la compra que hizo Pemex de una empresa valuada en 19.5 millones de dólares por la que la paraestatal pagó 275 millones de dólares.
A la ineficiencia y la corrupción, habría que sumar, como causas de la crisis tremenda por la que atraviesa Petróleos Mexicanos, las intenciones deliberadas por afectarla (“matarla” dijo Carmen Aristegui) en aras de la reforma energética y otros tipos de inversión así como la baja en el precio del crudo de 120 a 20 dólares por barril para tratar de inhibir la explotación por fracking que se hace en Estados Unidos; sin éxito, por cierto.
Labastida también habló de Humberto Moreira y el desastre financiero que causó al Estado de Coahuila además de otras barbaridades y remarcó que es preciso mandar a la cárcel a quien haya violado la ley. Entiende la postura al respecto de Andrés Manuel López Obrador (a quien defendió y justificó en varios aspectos) pero afirmó que más tarde o más temprano se verá obligado a actuar en este sentido. El exgobernador de Sinaloa dijo: “estoy seguro que la realidad lo va casi a obligar a que le meta mano a los problemas, y meta a la cárcel a los que violaron la ley, quiera o no quiera, afortunadamente”.
Con todas sus letras también dijo que AMLO recibió al país sumido en una profunda crisis y que las decisiones que ha tomado hasta ahora, con respecto a Pemex por ejemplo (sí criticó el recorte en salud y celebró su rectificación) han sido insuficientes (dado el nivel de la crisis) pero acertadas porque incentivan la inversión.
Ante los casos de “raterías”, dicho así por él, que estamos conociendo en los últimos días, relativos a los escándalos de Emilio Lozoya, Altos Hornos, Agro Nitrogenados y otros, Labastida fue claro: No sé si se va a hacer o no, lo que sí puedo decir es que deseo que renazca el país […] ahora, siempre tienes que pasar por un costo y una crisis para obtener un beneficio”.
Difícil pues, que se cumpla, pero suena lógico, y alienta que se haga reconocimiento (¡por fin!) de la verdad y la realidad del PRI, con todas sus letras.

Colaboración publicada en El Informador el sábado 1 de junio de 2019.

sábado, 27 de abril de 2019

Reforma educativa


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Seguramente no es perfecta, nada lo es, pero la reforma educativa que se aprobó el jueves en la Cámara de Diputados, finalmente, contiene puntos que en anteriores legislaturas habían sido desdeñados, omitidos e incluso cambiados en aras de otro tipo de intereses y cuestiones poco claras a las que nos han tenido acostumbrados los gobiernos autoritarios predominantes en México desde hace décadas.
Por primera vez, como digo, desde que tengo uso de razón periodística, se incluye la mejora de la educación que se imparte en las normales. Claro que es un aspecto para empezar por ahí si la pretensión es la excelencia y el avance ante el rezago añejo que padecemos en esta materia.
Del proceso legislativo falta que la reforma sea analizada y revisada en el Senado sin embargo, vale la pena revisar y tener en mente los principales puntos, también para comprender mejor lo que sea que se discuta en la Cámara alta y, por supuesto, no perder de vista las acciones de la CNTE y del SNTE.
La situación de las normales, todavía, es grave en México. El mismo sistema caracterizado por la compra y herencia de plazas fue restando importancia y valor a la enseñanza de quienes se hacen cargo de la educación de niños y jóvenes en nuestro país. ¿Para qué si tenían la plaza asegurada? Esto cambia con la reforma y, en la medida en que se opere adecuadamente, es de fondo y trascendente. Y al decir normales se está hablando de todas las normales, incluyendo las rurales.
Ahora, ligado a este punto está la asignación de plazas en el sistema educativo nacional. Se ha reiterado en los últimos días y creo que es un asunto para no olvidar con el ánimo de vigilar que se cumpla porque no se puede ceder en esta materia: en primer lugar el proceso integral se va a transparentar. El secretario Esteban Moctezuma dijo: “se va a construir un esquema donde se coloquen en una mesa de cristal las plazas vacantes, las que se ofrecerán, montos, cómo y cuándo se asignaron” y no habrá venta de plazas.
Otro punto es la desaparición del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, el INEE, y la creación, en su lugar, del Centro Nacional para la Revalorización del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación que operará con autonomía técnica mediante la conformación de un consejo consultivo integrado por académicos y padres de familia. Por cierto, la Unión Nacional de Padres de Familia, una agrupación que no celebra ni está de acuerdo tan fácilmente con decisiones gubernamentales, tradicionalmente, ahora sí estuvo de acuerdo con la reforma entre otras cuestiones por la pluralidad en las propuestas y la conformación de los votos a favor.
Entiendo que con esta medida no se anula la evaluación de los profesores, sino que el proceso se mantiene al margen de otro tipo de intereses y manejos, no será ya una herramienta de control ni de amenazas veladas que pongan en riesgo la estabilidad laboral de docentes contrarios al status quo. Traigo aquí una vez más aquella encuesta de la OCDE donde se dejaba en evidencia el acuerdo generalizado entre los maestros de México, por ser capacitados y evaluados. Y, en este sentido, la reforma educativa incluye los dos aspectos, estratégicos en el camino hacia la excelencia.
Aparte, se aprobó que la educación media superior y superior sean obligatorias al igual que los niveles básicos desde preescolar; y se incluye, en términos constitucionales, la garantía de la equidad para que todos los mexicanos tengan acceso a la educación, de manera que se contempla el apoyo a estudiantes con becas, particularmente en zonas y regiones vulnerables del territorio nacional donde además se implementarán acciones de asistencia alimentaria.
Dos temas más: la democratización del sindicato magisterial (elecciones universales y voto secreto) y la recuperación de materias que habían sido suprimidas o desdeñadas con las reformas y cambios que venimos arrastrando y padeciendo desde los años setenta. Se agregan al plan de estudios, nuevamente, asignaturas como ética y civismo, cultura, lenguas originarias y educación sexual. Y se revisarán y mejorarán los contenidos de otras como historia y geografía, consideradas tan importantes como matemáticas. En esta parte se tomará en cuenta la diversidad y plurietnicidad que caracteriza a nuestro país para ajustar los contenidos región por región.
Por supuesto que hay que esperar a que concluya el proceso legislativo que conlleva una reforma constitucional, pero lo que se logró en la Cámara de Diputados esta semana ya es alentador. Vamos a ver.

Columna publicada en El Informador el sábado 27 de abril de 2019.

sábado, 30 de marzo de 2019

300 años


Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)


A mediados del siglo XVIII, identificado en general como el Siglo de las Luces, el de la Ilustración, varios escritores europeos publicaron obras donde consideraban que todo lo americano era degenerado. Georges Louis Leclerc conde de Buffon (1747), Cornelius de Pauw (1768), Guillaume-Thomas Raynal (1770) y William Robertson (1777) escribieron que estaba corrompido; que los seres humanos y hasta los animales eran inferiores a los europeos: débiles, menos valerosos, de inteligencia escasa, menor estatura, sin vello, degradados en todos los signos de virilidad, la naturaleza era menos fértil, eran impotentes y cobardes. 
Estos escritos llegaron a América y despertaron lo que se conoce como patriotismo criollo. Es un tema complejo estudiado por varios historiadores desde hace décadas porque además persiste la discusión de si estos sentimientos patrióticos influyeron en los acontecimientos que se desataron a principios del siglo XIX en la América hispana y que terminaron en independencias.
Este patriotismo criollo implicó que ilustrados americanos se dedicaran a estudiar y a escribir sobre las maravillas americanas, empezando por los antepasados indígenas. Fueron varios también, pero destaca, de entre todos, Francisco Xavier Clavigero y su Historia Antigua de México, con la que responde, directamente, al escocés Robertson punto por punto. De alguna manera, entre las élites y en buena parte de la población por la forma en que se difundían impresos en la época, empezó a despertarse una conciencia con respecto a los casi 300 años de colonia; se empezó también a identificar al español como conquistador y como extranjero. La evolución de significados de la palabra gachupín así lo demuestra. El caso es que en el movimiento de independencia de México, de principio a fin, se fomentó un sentimiento antiespañol que tenía como propósito, primero, ganar adeptos para la causa de independencia hacia la segunda mitad del periodo; y, segundo, justificar las intenciones de separación cuando ya fueron tales por supuesto.
Entre 1810 y 1821, en la segunda mitad de la década, ya figuraban en diversos discursos expresiones como “300 años de opresión”, “tres siglos de despotismo”, esto, entre los insurgentes.
Una vez consumada la independencia el discurso no cambió, al contrario. Las nuevos gobernantes, unos meses antes apenas catalogados de rebeldes e insurrectos, repitieron y reforzaron ese discurso que alimentó el sentimiento antiespañol y llevó a un enardecimiento social fuerte y contundente contra los gachupines. Se expidieron leyes de expulsión y ante los intentos de reconquista se llamaba a actos que hoy serían considerados muy violentos.
La misma renuencia de la Corona española por reconocer a México como país independiente causó molestias y protestas airadas de este lado del Atlántico. Fue hasta tres años después de la muerte de Fernando VII en 1836 que la reina regente María Cristina reconoció a México como nación y se firmó un tratado de paz y amistad en donde expresamente, en el artículo II decía:
“Habrá total olvido de lo pasado, y una amnistía general y completa para todos los mexicanos y españoles […]” pero no fue suficiente. El sentimiento antiespañol nunca ha desaparecido, ni siquiera con la migración que llegó y ha aportado tanto a raíz de la Guerra civil española del siglo XX. Y en gran medida no ha desaparecido porque a través de la educación a lo largo de los años, en algunas épocas más que en otras, se ha fomentado desde el Estado mexicano ese sentimiento antiespañol (dejo aquí la liga del Tratado: https://aplicaciones.sre.gob.mx/tratados/ARCHIVOS/ESPANA-PAZ%20Y%20AMISTAD.pdf).
La enseñanza de la historia ha hecho hincapié en los 300 años de dominación, en lo perdido, en lo destruido… Lo sabemos, y en muchos mexicanos de hoy, tanto indígenas como mestizos, persisten los resentimientos seculares.
No creo que se deba seguir fomentando esa línea pero sí la de la revisión y de la reconciliación. Vamos a ver en qué para todo esto y a ver si se da a conocer la carta íntegra que envió el Presidente al rey de España, desconocemos la mitad de la misiva. No se me hace tampoco para desgarrarse las vestiduras como han hecho los más críticos de esta administración, y creo que sí podríamos rescatar la idea, que he vertido aquí desde hace tiempo, de que nos han enseñado mal la historia: urge corregir. No es nuestra historia una de héroes y villanos, hay matices, contextos, circunstancias que no se deben pasar por alto.
Todos los días hay nuevos archivos o los mismos archivos analizados y explicados con métodos y teóricas innovadoras, por nuevas generaciones de historiadores, que arrojan luces sobre diferentes momentos del pasado. Esto no está de más, al contrario, es una labor de la que se encargan los historiadores. Con esa parte me quedo, la de la revisión y también con la propuesta de reconciliación que incluye el reconocimiento de los agravios del Estado mexicano contra los indígenas y contra personas de otras nacionalidades.

Columna publicada en El Informador el sábado 30 de marzo de 2019.

Crónica sincrónica

México: un tiempo nuevo     Laura Castro Golarte     El aguacero estaba a punto. Amenazó todo el día y los charcos en las esqu...