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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Nubarrones

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

La guerra contra el crimen organizado que emprendió el panista Felipe Calderón en el sexenio pasado y que incrementó (la tendencia ha sido persistente por lo menos desde el sexenio de Zedillo y no se diga con Vicente Fox) la presencia del Ejército en todo el territorio nacional, tiene ya un sustento legal, como habían estado exigiendo representantes de las Fuerzas Armadas.
A raíz de la “estrategia” de Calderón el papel que ha jugado el Ejército en la lucha contra el crimen organizado ha generado conflictos severos, rechazo social, la observación y las recomendaciones de organismos naciones e internacionales defensores de Derechos Humanos; no ha sido una medida popular ni adentro ni afuera.
Pues bueno, con la Ley de Seguridad Interior que se aprobó apenas ayer luego de que el Senado la regresara con algunos cambios a la Cámara Baja, aporta el marco legal para la militarización del país, uno de los cuestionamientos generalizados por parte de la sociedad civil organizada y por periodistas y analistas conocedores y preocupados por la puerta que se abre con esta ley.
Falta que el Presidente la publique pero todo pinta para que así sea en los próximos días, justo cuando los mexicanos nos disponíamos (ya no) a celebrar las fiestas decembrinas por lo menos en paz y sin preocupaciones.
Tanto el iniciador de la ley como el Congreso de la Unión, soslayaron advertencias y llamados de la ONU por ejemplo, que ha llamado la atención sobre los siguientes asuntos: una ley, para que proteja a todos sin excepción, debe ser clara y, entre otras cuestiones, describir con lujo de detalles los conceptos que incorpora. Seguridad interior, amenazas a la seguridad interior, riesgo a la seguridad interior y acciones de seguridad interior, entre los principales. ¿Cuál es el problema? Que las definiciones o descripciones quedan sujetas a las consideraciones de quien aplique la ley. En otras palabras: discrecionalidad, una de las características que NO debe tener una ley, porque la interpretación entonces, es libre, puede depender del humor la autoridad, de sus intereses.
En este orden de ideas, las Fuerzas Armadas, de considerar riesgos y amenazas, pueden actuar de manera autónoma.
Con esta ley, la autoridad civil queda sometida al mando militar en todo el país. Por otra parte, el articulado previsto para la rendición de cuentas no la garantiza y algo más: “La Ley no contempla mecanismos de rendición de cuentas sobre el avance de la implementación de las medidas previstas en la Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior dirigidas a las autoridades estatales que la hubieran solicitado, privando a los poderes estatales de información de gran trascendencia sobre lo que sucede en su territorio  y en su ámbito de competencia, e incluso sobre un instrumento que les generará obligaciones”. Este punto me remitió de inmediato (no sé por qué) a la muy reciente disposición de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, dada a conocer por el vicepresidente, en el sentido que “los mandatarios locales opositores que se pasen de la raya deberán ser puestos inmediatamente a la orden de la justicia”.
Otras preocupaciones de los organismos defensores de Derechos Humanos son las siguientes: no se incluyen políticas para fortalecer a las instituciones porque si las Fuerzas Armadas toman el mando, las instituciones estatales creadas con fines de seguridad, no mejorarán sus procesos. Para qué.
Además de que la redacción no es congruente con la constitucional respecto a la promoción, respeto, protección y garantía de los derechos humanos, también se afecta la protesta social porque, como en otros aspectos, queda sujeta a la discrecionalidad de los mandos responsables de aplicar la ley.
Bueno, la información es abundante y está al alcance de todos vía internet. Como siempre invito en estos casos, por lo menos hay que estar informados, profundizar en los temas y que no nos encuentren desprevenidos.

Con todo y eso, los tiempos que se avecinan son oscuros, cubiertos de nubarrones, en los que además, por si fuera poco, a los problemas laborales, los bajos sueldos, el encarecimiento descontrolado de productos básicos, las injusticias y otras cuestiones que venimos arrastrando, le va a reglar arresto domiciliario a Elba Esther Gordillo. Nubarrones, tormentas, tiempos oscuros, justo antes de la Navidad y del año electoral que estará cargado con millones y millones de spots que nadie quiere escuchar ver ni escuchar.

Columna publicada en El Informador el sábado 16 de diciembre de 2017.

viernes, 22 de julio de 2011

Sobre Javier Sicilia y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

Entrevista (inconclusa) con el diputado federal por Jalisco, Arturo Zamora, sobre la irrupción de Javier Sicilia en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para exigir la aprobación de la reforma política, comentarios al respecto y sobre otros temas.
Forma y Fondo
Jorge Octavio Navarro (Jonás) y Laura Castro Golarte
Jueves 21 de julio de 2011

domingo, 26 de septiembre de 2010

Rescatar a la nación

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE (lauracastro05@gmail.com)

Qué bueno que el Dr. José Narro Robles, rector de la UNAM, lo dijo. Lo ha expresado antes y espero que no se canse en su empeño por generar conciencia en la clase política de este país y lo repita cuantas veces sea necesario. Y además lo dijo de una forma educada y comedida que no admite oposición. Nadie, en su sano juicio, podrá estar en desacuerdo con lo dicho por el rector el 22 de septiembre en el Congreso de la Unión, en la ceremonia conmemorativa por el primer centenario de la máxima casa de estudios.
Lo entiendo como un mensaje para la clase política, pero el contenido es valiosísimo para la sociedad porque en la medida en que coincidamos con sus conceptos y los compartamos, nuestra participación frente a los gobiernos será mayor, más consciente y, espero, más efectiva.
Habló de la necesidad de reivindicar la política en su sentido originario y de retomar sus valores intrínsecos: diálogo, negociación, respeto a las opiniones ajenas y voluntad de alcanzar acuerdos.
Quiero recomendar al lector de este breve espacio que busque y lea el discurso íntegro, es fácil encontrarlo en la Página del Rector, en el sitio web de la UNAM: www.unam.mx, pero si acaso no tiene acceso a internet, me voy a permitir reproducir aquí, por ejemplo, el siguiente fragmento:
“Somos más, muchos más, los que creemos en la Patria, los que sabemos que se puede, los que sostenemos que es posible un cambio de paradigma, sin sobresaltos, pero con un impulso definido hacia el porvenir. El desafío no es sólo crecer en la economía, también y en especial, mejorar la dignidad de los que nada tienen, edificar un verdadero desarrollo humano para todos. Para ello debemos actuar con mayor justicia, al igual que pensar en grande y en el largo plazo”.
Narro, después de agradecer a los legisladores y a la sociedad, hizo un respetuoso llamado a las fuerzas políticas representadas en el Congreso para que establezcan un gran acuerdo a favor del rescate social de nuestro país.
“Sin duda, hoy somos mejores que hace un siglo, pero no hemos llegado a donde queríamos llegar. El verdadero progreso no se puede generar entre la desigualdad y la exclusión, en medio de la ignorancia y las muertes evitables. Tampoco la sociedad puede prosperar ni vivir en paz, con los niveles de inseguridad que nos afectan”.
Sé bien que José Narro no es el primero ni el único que demanda un acuerdo político de largo alcance, con altura de miras y visión de futuro que dé lugar a un proyecto de Nación, pero su voz es más escuchada que otras y celebro el compromiso del rector de la UNAM por hablar por los mexicanos e insistir.
Está dicho y ha sido reiterado y así será hasta que la clase política y todos con ella, emprendamos el rescate social de México.

Artículo publicado en El Informador el sábado 25 de septiembre de 2010.

sábado, 17 de abril de 2010

Reforma política

Ciudad Adentro

LAURA CASTRO GOLARTE


Desde mediados de diciembre del año pasado el Presidente Felipe Calderón envió al Senado un paquete de reformas en materia política concentrado en diez puntos: Permitir la reelección consecutiva de munícipes y legisladores federales; reducir el número de integrantes del Poder Legislativo federal; aumentar el mínimo de votos que requiere un partido para confirmar o conservar el registro e incorporar la figura de candidaturas independientes.
Además, incluir en los mecanismos de participación ciudadana el de “iniciativa ciudadana”; segunda vuelta electoral; otorgar facultades a la Suprema Corte para que presente iniciativas de su área de competencia; facultar al Ejecutivo federal para que pueda presentar ante el Congreso dos iniciativas preferentes que de no ser votadas antes del término del periodo se considerarían aprobadas y también ampliar las facultades del Ejecutivo federal para hacer observaciones parciales o totales a los proyectos aprobados por el Congreso, es decir, establecer la figura de “reconstrucción presupuestal”.
Los cito, nada más para tenerlos en la memoria, una, porque varias de las propuestas eran y son reclamos añejos de la sociedad civil y, dos, porque ahora resulta que los senadores, a 15 días de que concluya el periodo ordinario de sesiones, se han comprometido públicamente a concluir la reforma, revisión y discusión incluidos, en este mes de abril.
Es decir, en dos semanas, aunque en realidad es menos por los tiempos de los legisladores, pretenden revisar, discutir y aprobar un paquete de reformas que en estos momentos ya no es lo que presentó el Presidente Felipe Calderón y que ha motivado serios enfrentamientos entre los representantes populares e incluso, escándalos como el intercambio de votos por acuerdos electorales entre los partidos.
Es cierto que se organizaron foros de debate y que cada fracción parlamentaria ha trabajado su propia propuesta, pero no es posible que los senadores estén considerando destinar solamente dos semanas (no olvidar los tiempos en el Legislativo) para revisar, discutir y aprobar cambios que deben ser de fondo, que deberían cubrir lagunas acumuladas reforma tras reforma y considerar la forma en que ha evolucionado y evoluciona la vida político-electoral de nuestro país.
De cualquier manera, aun cuando lo logren y sabemos que para hacer las cosas al aventón se pintan solos, en las ideas y propuestas presentadas por diversos actores políticos, no se incluye un reclamo constante desde hace varios años: la reducción de los presupuestos para los partidos políticos.
Omiten este asunto y otros, pero la idea es sacarla antes de que la mayor parte de los senadores se vaya a descansar y sólo quede en operación la Comisión permanente, es decir, lo que sea que aprueben (si lo aprueban) deberá someterse una vez más a revisión y se perderá una vez más la oportunidad de otorgar a México una reforma política de largo alcance.


Laura Castro Golarte/Periodista
Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com

sábado, 26 de diciembre de 2009

Patrón

LAURA CASTRO GOLARTE

La reforma energética, la relativa a seguridad y justicia, la fiscal de cada año y ahora la política, han sido presentadas por el Ejecutivo federal a consideración del Poder Legislativo con base en un patrón de conducta (permítaseme la expresión) que no augura grandes éxitos.
En todos los casos, las iniciativas han sido dadas a conocer a través de los medios de comunicación, al mismo tiempo o antes incluso, de entregarlas al Poder Legislativo. ]El resultado hasta ahora, de ese “estilo” ha sido la partidización inmediata, se desata la polémica, reacciones y opiniones se emiten sin ton ni son, ignorantes siempre del contenido de los documentos y al final, luego de los respectivos procesos legislativos, muchas buenas propuestas se han perdido en el vórtice de discusiones, discursos encendidos y dimes y diretes, desgaste y parálisis.
Lamento que se hayan caminado los mismos pasos para la reforma política. Es cierto que buena parte del contenido del paquete incluye las demandas ciudadanas que resurgieron con fuerza antes, durante y después de las elecciones del 5 de julio y no puedo más que celebrarlo, pero dudo, por los tiempos y las formas del Ejecutivo, que vayan a tener éxito, por ejemplo, la reducción en el número de legisladores tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, las candidaturas ciudadanas, la reelección consecutiva de los diputados federales y, entre otras, la propuesta de elevar a rango constitucional la iniciativa popular, el referéndum y el plebiscito.
Actores de diversos partidos, en una muestra clara de su desconexión con el sentir generalizado de la ciudadanía, sostienen que las propuestas presidenciales tienen como propósito debilitar la imagen de los partidos, es decir, olvidan que son demandas sociales e, inmersos como están en su lucha frenética por el poder, sobre todo si se trata de recuperarlo (léase PRI), ven moros con tranchete.
Es claro, por las primeras reacciones y por poner las iniciativas en la mesa de la polémica y el desgaste antes de negociarlas, que estamos ante un escenario prolongado e incierto en cuanto a la discusión real de la reforma política, sin embargo, para los mexicanos, para la sociedad civil organizada, la oportunidad está ahí sobre todo considerando que el Ejecutivo federal hizo una propuesta de reforma política que, a la manera de las cuestiones fiscales, suena a “miscelánea”, es decir, poco profunda y con faltantes que es preciso cubrir, como la revocación de mandato.
De alguna manera la ciudadanía se tiene que hacer escuchar y lograr que sus ideas e inquietudes sean tomadas en cuenta, y romper con el patrón. Ya es hora.

Artículo publicado el 19 de diciembre de 2009 en El Informador.

Crónica sincrónica

México: un tiempo nuevo     Laura Castro Golarte     El aguacero estaba a punto. Amenazó todo el día y los charcos en las esqu...